Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 466 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—A ver si entiendo —dijo Moxie, entrecerrando los ojos hacia Noah una vez que este terminó su relato, algo chapucero, de Aladino—. ¿Quieres… formar una banda de música?
“Esa es una forma de decirlo. Necesitamos convencer a todos de que yo —así como tú y Lee— no somos demonios cualquiera. Los demonios le damos mucha importancia al poder real, y no podremos defendernos públicamente si un demonio de rango 5 o 6 nos ataca. Necesitamos poder invisible.”
—¿Poder invisible? —Lee ladeó la cabeza—. ¿Qué es eso?
“Básicamente, es una amenaza que disuade a la mayoría de intentar enfrentarnos”, explicó Noah. “Supongamos que un demonio de rango 6 cree que estamos solos y que no contamos con ningún respaldo poderoso. Incluso si le decimos que somos poderosos, podría verse tentado a comprobarlo. Podría intentar atacarnos o orquestar algo para poner a prueba nuestras habilidades. Pero si lo convencemos de que, en realidad, contamos con el respaldo de una enorme ciudad de demonios o de algún gran poder, se lo pensará mucho más antes de desafiarnos. Incluso podría someterse, y eso significa que nuestro propio poder aumentará aún más”.
Los ojos de Lee se iluminaron. “Es como fingir ser camarero para que un restaurante te deje comerte toda la comida de sus almacenes porque trabajas allí”.
—Yo… no, en realidad no, pero creo que te acercas bastante —dijo Noé con una risita—. ¿Sabes si la música es tan peligrosa en las Llanuras Malditas como en el reino de los mortales?
Lee reflexionó un instante y luego se encogió de hombros levemente. —No estoy seguro. Nunca he tenido tiempo de pensarlo. Si lo fuera, probablemente te matarían antes de que lográramos tener seguidores.
—Eso suponiendo que nos pillen —dijo Noah. Las piezas de un plan se entrelazaban en su mente más rápido de lo que podía deshacerlas. El plan era un tanto descabellado, pero estaba bastante seguro de que tenía potencial—. Si irrumpimos en el centro de la ciudad y empezamos a actuar a plena luz del día, nunca tendremos la oportunidad de empezar. Necesitamos ser discretos. Ir ganando impulso poco a poco. Un movimiento no nace de la noche a la mañana.
—Hablar de un movimiento suena como si estuviéramos radicalizando a los demonios —dijo Moxie, frunciendo el ceño pensativa—. Parece que tiene potencial, pero ¿qué estamos promoviendo exactamente? Tocar música captará su atención, pero necesitamos algo que la mantenga si queremos que crean en nosotros y nos sigan.
“Estoy seguro de que podemos encontrar algo que los demonios de la ciudad deseen y que podamos respaldar. Básicamente es como presentarse a las elecciones, pero con muchas menos mentiras de lo normal.”
Moxie resopló y se cruzó de brazos. —Digamos que sí. ¿Acaso la ciudad no se daría cuenta de que estamos jugando dentro de sus murallas? No podemos hacer pasar a esos demonios por una guardia de honor.
—No la mayoría —convino Noah—. Pero ninguna ciudad conoce a cada persona que vive allí. No pretendemos que todos estuvieran con nosotros desde el principio. Si conseguimos que algunos se unan a nosotros, podemos hacer que unos cuantos se hagan pasar por guardia de honor o algo así. En cuanto al resto… solo tenemos que ir por ahí generando apoyo, y luego hacer lo que hicimos en la primera reunión de la pista avanzada. Así podremos afirmar que tenemos una mezcla de nuestros partidarios con los nuevos, y será imposible verificarlo mientras no nos descubran. Cuanto más misteriosos seamos, más especulará la gente. Ellos harán todo el trabajo pesado por nosotros siempre que les demos las pistas para que saquen sus propias conclusiones.
Moxie y Lee intercambiaron una mirada, pero él pudo ver que sus palabras les estaban haciendo efecto. Ambos comenzaron a asentir.
—De acuerdo. Supongamos que logramos hacerlo —dijo Moxie lentamente—. ¿Y luego qué? ¿Llevar una horda para intentar encontrar a Wizen y acabar con él?
—Dudo que ande por ahí a la vista de todos. Necesitamos la energía para averiguar qué demonios trama —dijo Noah, mordiéndose el labio inferior—. Si pudiéramos convencer a la ciudad de que nos ayudara, podríamos usar sus contactos para tantear el terreno y averiguar sobre Wizen o cómo regresar a Arbitage. Las Llanuras Malditas son tan extensas que no veo otra forma rápida de obtener información.
Los dedos de Moxie tamborileaban contra su muslo. Se apartó de la pared del callejón y comenzó a caminar de un lado a otro. —¿Qué tan extensas son las Llanuras Malditas, Lee? Antes de que nos rindamos ante la prudencia y la lógica, ¿hay alguna manera de obtener lo que necesitamos de algún intermediario de información o una biblioteca?
Lee se mordió la punta del pulgar. Luego negó con la cabeza. —¿Tal vez? Pero tendríamos que demostrar que somos lo suficientemente fuertes como para obtener la información. Podrían atacarnos si pedimos algo así. Las rutas hacia la superficie son la información más valiosa de todas las Llanuras Malditas. No podremos conseguirla en nuestro estado actual.
—¿Bibliotecas? —intentó preguntar Moxie.
“Además, el acceso está increíblemente restringido. Podríamos intentar entrar… pero no creo que seamos más rápidos que los demonios de rango 6.”
Moxie reflexionó unos segundos más y se encogió de hombros. “De acuerdo. Se me acabaron las ideas alternativas. Creo que la operación farsa es la mejor opción. Pero… ¿cómo empezamos algo así? Lo pasamos por alto antes, pero es la parte más importante de todo. Si no logramos que la gente se una a nuestra causa, entonces está condenada al fracaso”.
Esa era sin duda la pregunta del momento. Y, por desgracia, Noah aún no tenía la respuesta. Parecía que ni Lee ni Moxie la tenían, así que todos guardaron silencio un instante, absortos en sus pensamientos.
“La comida siempre es buena”, dijo Lee.
Esa es una sugerencia típica de Lee, si es que alguna vez he escuchado una.
Comenzó a sonreír, pero entonces su mente terminó de procesar lo que Lee había dicho. "¿La comida es un recurso escaso en las Llanuras Malditas?"
“Hay que cazarlo o intercambiarlo. No es fácil de conseguir si no eres fuerte.”
“No estamos intentando reclutar demonios débiles”, señaló Moxie. “Si nuestra plataforma solo sirve para alimentar a las masas, no vamos a conseguir el impulso necesario con los demonios fuertes que realmente necesitamos de nuestro lado”.
—Es un comienzo, al menos —dijo Noah asintiendo para sí mismo. Una punzada de emoción comenzó a crecer en su pecho—. Podríamos empezar con los demonios que no tienen adónde ir. Seguro que hay algunos escondidos en la ciudad, ¿no?
—Sí —dijo Lee—. Si te mantienes al margen, la ciudad puede ser un buen refugio. Aunque no es segura. Los demonios más débiles estarán en los Páramos. Cualquiera en la ciudad sería lo suficientemente fuerte como para ofrecer un Sacrificio y entrar.
“¿Pero habría demonios que se habrían colado a duras penas y estarían usando la ciudad para esconderse, comiendo sobras para sobrevivir?”, confirmó Noé.
"Definitivamente."
“Entonces tenemos un plan. Todo lo que necesitamos es algo para cubrirnos la cara y algo de comida. Luego montamos un espectáculo.”
—Sé dónde podemos conseguir todo eso —dijo Lee—. Huelo los mercados.
Una sonrisa espontánea apareció en el rostro de Moxie. “Bueno, no se pierde nada con intentarlo. Debo decir que tengo un poco de curiosidad por ver cómo resulta esto. Al menos vale la pena intentarlo. Adelante, Lee”.
* * *
Aylin hacía tiempo que había aprendido a reconocer los sonidos de Treadon. El ruido sordo de los pasos de un guardia. El tintineo de la riqueza oculta entre las túnicas de un demonio dispuesto a desprenderse de ella. El susurro del viento antes de la tormenta.
No había sonido que no conociera como la palma de su mano marcada por las cicatrices. El susurro de las calles era a menudo la única advertencia. Hablar su idioma era la clave para sobrevivir cuando toda la ciudad esperaba para arrebatarles la vida.
Por suerte, las calles apenas cambiaban. Los sonidos eran siempre los mismos. Los guardias siempre llegaban de la misma manera, los mercaderes siempre arrojaban sus sobras en los mismos sitios. Era un sacrificio necesario, pero más fácil que tener que luchar a diario para proteger sus mercancías. Las sobras de comida seguían siendo comida, y evitaban que los débiles cayeran en la desesperación.
Nunca eran suficientes. Aylin había pasado hambre ese día. Los ruidos le habían advertido de la presencia de los guardias. Aylin desconocía el motivo de su llegada. No le importaba. Él había hecho caso. Los demás no.
Él había sobrevivido. Otros no.
La recompensa de la vida no lograba calmar el nudo ardiente en su estómago que amenazaba con subir y engullir su mente. Era un recordatorio de la vida, pero uno que no le interesaba tener.
Aylin se mantuvo en los rincones oscuros de los callejones mientras regresaba, con las manos vacías, a un refugio. Tardaría en conciliar el sueño, pero al menos retrasaría el hambre hasta el día siguiente. No estaba tan desesperado como para volver a los mercados.
Aún no.
Y entonces algo llegó a sus oídos. Un sonido, uno que no le pertenecía. Un torrente de bultos recorrió la piel enrojecida de Aylin y le hormigueó en la nuca. Era un sonido hermoso, como el canto de una sirena susurrando por las calles de Treadon, apenas perceptible.
La curiosidad rara vez era una cualidad sabia, pero su cabeza estaba ligera por la falta de alimento y sus pies se movían antes de que su mente los hubiera asimilado.
Aylin se escabulló por las calles, acercándose al extraño sonido. Con cada paso, se sentía más absorto, y su paso comenzó a acelerarse. Conservó la poca cordura que le quedaba y se aseguró de moverse con la misma rapidez y sigilo que velocidad.
Aquel sonido no podía ser presagio de buenas noticias, pero no dejaba de ser noticia. Si algo había cambiado en las calles, tenía que averiguarlo. Tenía que avisar a los demás. Por eso investigó. No por mera curiosidad, sino por deber.
Al menos, eso era lo que se decía a sí mismo.
Aylin dobló una esquina... y se quedó paralizada.
Un hombre estaba sentado en el centro de un gran callejón, con un extraño objeto apoyado contra su cuerpo y un bastón en la otra mano; su rostro estaba envuelto en una bufanda para protegerse de las tormentas. El hermoso sonido que llenaba los callejones emanaba de él, enroscándose en los oídos de Aylin como un gusano.
Y, esparcidos por el suelo ante él como basura, había varios trozos de carne y pan. Una trampa. No cabía duda. Aylin desconocía su propósito, pero tenía que ser una trampa.
El dolor punzante en su estómago se intensificó.
Desesperación.
Aylin apretó los puños. Dio un paso adelante. Comida fresca. No restos viejos y secos. Dio otro paso, manteniéndose en la oscuridad del callejón con la esperanza de que…
La mirada del hombre se volvió hacia él, y la melodía seguía sonando. Con un movimiento fluido, el hombre golpeó su bastón, lanzando una hogaza de pan por los aires sin perder una sola nota.
Aylin se abalanzó para atrapar el pan. Sus dedos se aferraron a su presa y cayó rodando al suelo antes de lanzarse hacia el callejón que tenía detrás. Solo cuando se puso de pie se dio cuenta de que las notas que se desvanecían del extraño sonido habían desaparecido de sus oídos.
Echó un vistazo por encima del hombro.
El hombre se había ido, pero la comida seguía allí. Aylin sintió un escalofrío. No se había dicho ni una palabra, pero el mensaje había llegado de todos modos.
El hombre cubierto era mucho más rápido que Aylin. Había reconocido su presencia, pero no había hecho nada. Quizá fuera una trampa, pero Aylin ya no pudo resistir la tentación.
Dio un mordisco voraz al pan, apenas tragando, y corrió de vuelta a la otra comida para guardársela en la camisa. Era un regalo, pero no le cabía duda de que tenía condiciones.
Aylin le dio otro mordisco enorme al pan. Luego, echando un último vistazo a la calle, echó a correr de vuelta a su refugio. Los demás necesitaban comer... y estar advertidos. Un escalofrío de pavor le recorrió la espalda. Nada era gratis en las Llanuras Malditas. La única pregunta era qué precio había pagado él.

Continúa leyendo
El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 467
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 466
Estás leyendo el capítulo 466 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.