Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 41 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Todd juntó las manos, sosteniendo entre ellas una pequeña llama. Las separó y la llama giró, condensándose en una bola roja que se elevaba como un rayo. Salió disparada, alcanzando al Destripador en el ojo mientras rugía.
El rugido del Destripador se convirtió en un alarido de dolor. En lugar de retroceder tambaleándose o asimilar el dolor, atacó. Todd se mantuvo firme, observando al monstruo con atención. Este se irguió sobre sus dos manos y se abalanzó.
A pesar de todo el entrenamiento, a Noah se le oprimió el pecho. Todd se lanzó hacia adelante, deslizándose bajo los brazos del mono y poniéndose de pie detrás de él, lanzando un rayo directo a la nuca del monstruo.
La magia penetró profundamente en el pelaje del Mono, abriendo un agujero por el otro lado, bajo su barbilla. La sorpresa brilló fugazmente en los ojos apagados del Destripador, pero aún no estaba derrotado. Se giró, atacando a Todd con una garra.
Todd se dejó caer al suelo, permitiendo que el ataque pasara de largo, y luego lanzó un último rayo de fuego al otro ojo. La magia le destrozó el cerebro y el Destripador se tambaleó antes de caer al suelo y quedar inmóvil.
—¡Sí! —exclamó Noé, levantando una mano en el aire—. ¡Así se hace!
Edward casi esquivó el ataque de su propio Cortador, que saltó sobre él y bajó ambas manos hacia su cabeza. Allen ladró una advertencia y Edward reaccionó justo a tiempo, logrando por los pelos invocar su escudo para protegerse antes de que el Cortador lo aplastara.
—Sigue así —le dijo Noah a Todd—. No hay razón para parar ahora. Enhorabuena por aprobar. Haremos una fiesta de pizza cuando volvamos.
—¡Un momento! —gritó Allen—. Si se van juntos, podrían hacer trampa. Uno se queda con nosotros o con otro profesor.
Noah entrecerró los ojos. No había ningún otro profesor en las inmediaciones y Allen lo sabía.
“Anda, Todd. Isabel, puedes esperar al próximo Asesino que aparezca. Allen parece creer que vas a necesitar ayuda para luchar contra estos.”
Todd asintió brevemente a Noah y se adentró corriendo en el bosque. Noah se volvió hacia Allen y se cruzó de brazos. Un estruendo sacudió el bosque cuando Edward evitó por poco ser aplastado.
—No vamos a esperar mucho más —dijo Noé—. ¿Puede terminar esto?
—Basta de comentarios —gruñó Allen—. Edward, deja de jugar. Mata al asesino.
Edward apretó los dientes y Noah reprimió una sonrisa. Ni siquiera se molestó en reprimir su diversión. Claro que no quería que el chico muriera. Estaba mal desear el fracaso ajeno. Al fin y al cabo, seguía siendo profesor. Lo mejor era que todos triunfaran y…
¡Bah, qué va! No pasé miles de años muerto para fingir que me importan los abusones. Espero que fracases, mocoso. Así aprenderás a no hablar mierda.
Para leve decepción de Noah, su deseo no se cumplió. El escudo de Edward bloqueó otro ataque y desató su agua, partiendo al Desgarrador por la mitad. Se dobló sobre sí mismo, respirando con dificultad y recuperando el aliento.
—¡Whoosh! —exclamó Noah con un tono tan seco como el de Acres Quemadas—. Muy impresionante. Por cierto, esta vez hablo de Edward, no del escudo.
—¿Puedo coger el siguiente? —preguntó Isabel, cambiando el peso de un pie al otro.
“Claro que sí. Parece que Eddy necesita un tiempo para recuperar el aliento.”
—Mi nombre no es Eddy —gruñó Edward, incorporándose—. Y estoy perfectamente bien.
—Estás jadeando como mi abuela, solo que creo que ella te habría dado una paliza de muerte y aun así estarías en mejor forma —dijo Noah secamente—. No te mates para demostrar algo. ¿Cuántos asesinos podría matar ella mientras te recuperas?
Edward miró a Allen, quien asintió brevemente con la cabeza.
“Nos quedaremos aquí mientras él descansa”, dijo Allen.
—Claro. Isabel y yo iremos a buscar un mono, entonces.
—No. Como ya dije, necesitas quedarte conmigo para que pueda confirmar si realmente derrota a los monstruos por sí sola.
Noah entrecerró los ojos. —¿Y cuánto tiempo necesita descansar Edward?
—Hasta que se recupere —respondió Allen con una arrogancia palpable—. Puedes irte, por supuesto, pero consideraré irrelevante cualquier muerte que Isabel cometa durante este tiempo.
Noah reprimió el impulso de rechinar los dientes. Se negó a darle ese gusto a Allen. No le cabía duda de que aquel hombre era lo suficientemente mezquino como para hacer que Edward se quedara sentado durante el resto del examen. Al fin y al cabo, uno era mejor que cero.
Y, aunque Noah confiaba plenamente en que Isabel cazara sola, no estaba dispuesto a dejarla con Allen y Edward. Si planeaban intentar algo, tendrían que hacerlo bajo su atenta mirada.
—¿Y un juramento rúnico? —preguntó Noé—. Podrían…
—¡Por supuesto que no! —dijo Allen con un resoplido—. No me ataría a ellos ni arriesgaría mis Runas.
¿De qué está hablando? No puedo indagar mucho sin revelar demasiado. Necesitaré otro enfoque.
Mientras intentaba encontrar la forma de sortear las condiciones de Allen, el grito de un Destripador resonó desde el bosque. Todd irrumpió entre los árboles con una enorme sonrisa y corrió hacia Noah.
“Pensé que podrías tener dificultades para encontrar otro monstruo, así que le conseguí uno a Isabel.”
Los ojos de Isabel se iluminaron. Preparó su espada y dio un paso hacia la oscuridad tras los árboles. Un instante después, un Destripador apareció pesadamente. Sus ojos se clavaron en Isabel y gruñó. Luego se quedó inmóvil.
Un brillo blanquecino azulado se extendió por la piel del Destripador mientras una capa de escarcha envolvía al monstruo. Cayó hacia adelante, golpeando el suelo y balanceándose de un lado a otro, completamente helado.
—No puedo permitir que los Asesinos ataquen a mi alumno mientras descansa —dijo Allen, disimulando un bostezo—. Dado que no está luchando activamente contra ellos, es mi deber como su profesor asegurarme de que no sufra ningún daño innecesario.
“Eres un tramposo…”
Noah le tapó la boca a Todd antes de que pudiera terminar de hablar. Todd lo fulminó con la mirada, pero Noah negó levemente con la cabeza. Todd siseó cuando Noah lo soltó.
—Busca a otro —dijo Noah con frialdad. Allen ni siquiera intentaba disimular lo que hacía. Y, gracias a su encuentro con Moxie esa mañana, sabía perfectamente que no tenía ninguna posibilidad contra un mago de rango 4. No jugar limpio, y quizá ni siquiera haciendo trampas.
Todd asintió y salió disparado de nuevo.
“Edward no corría ningún peligro por parte de ese asesino. Su objetivo era Isabel”, dijo Noah.
“No puedo saberlo con certeza. Es un monstruo. Sus acciones son impredecibles.”
Edward le dedicó una sonrisa burlona a Noah desde detrás de Allen.
De acuerdo. Si vas a comportarte así, entonces dos pueden jugar a este juego. Por lo que he podido observar, los demás magos no saben cuándo estás a punto de usar magia. Es más bien una cuestión de postura corporal. Así que, si quieres que tu aprendiz esté a salvo…
Noah concentró su Runa de Vibración. Envió la magia hacia la tierra, sin apartar la vista de Allen.
—¿De verdad vas a...? —empezó Noah, y entonces liberó la magia. El suelo se estremeció bajo sus pies, la tierra dura se partió como hielo quebrado. Tropezó y gritó, cayendo de bruces contra el suelo. Noah se incorporó rápidamente mientras Edward y Allen miraban a su alrededor, tensos, buscando la causa del alboroto.
—¡Tenemos que salir de aquí! —exclamó Noah, agarrando a Isabel del brazo—. Es el Devorador Infernal. Es enorme. Es lo único que podría hacer temblar la tierra así. Si se han agrietado las cosas, debe de estar cerca.
"Imposible. El Devorador Infernal..."
Edward no esperó a que Allen terminara la frase. Se puso de pie de un salto y echó a correr en la dirección de donde habían venido. Noah tuvo que contener la risa.
—Será mejor que sigas a tu aprendiz —dijo Noé con voz arrastrada.
Allen gruñó y corrió tras Edward. Noah e Isabel lo siguieron. Mientras corrían, Noah se inclinó para susurrarle algo a Isabel.
“Edward probablemente intentará enfrentarse al próximo Asesino que veas. Déjalo que haga lo suyo y luego simplemente roba la muerte. El examen no dice nada sobre cómo tenías que matar a los Asesinos, solo que tienes que matarlos.”
Los ojos de Isabel se abrieron de par en par, pero asintió comprendiendo. Un minuto después, alcanzaron a Edward, a quien Allen agarró del hombro y sujetó físicamente.
—¡Aquí no hay ningún Devorador Infernal! —espetó Allen—. Deja de correr.
—¿Qué fue eso, entonces? —preguntó Edward—. ¡Era enorme!
“Fue la incapacidad de mi compañero profesor para controlar su propia magia. No había nadie más en la zona.”
¡Ups, lo dedujo enseguida! ¿Era tan obvio? Bueno, al menos funcionó una vez.
—Edward parece estar en buena forma, sobre todo si pudo correr así —dijo Noah, acercándose a ellos con Isabel—. Y estoy seguro de que sus runas no son tan débiles como para que ya las haya agotado. Creo que podemos seguir buscando al Destripador, ¿no? De lo contrario, tendría que suponer que están interfiriendo en el examen a propósito.
Allen apretó la mandíbula. —Sí. Puede que sí.
No fue difícil. Al poco tiempo, divisaron a otro Destripador apoyado contra un árbol, con los ojos cerrados. El viento soplaba a su favor, así que era improbable que los hubiera olido. Los ojos de Edward se iluminaron y conjuró su agua.
Isabel ni siquiera esperó a que Edward atacara. Se lanzó hacia adelante. Edward la vio pasar corriendo a su lado y entrecerró los ojos, extendiendo la mano y lanzando un chorro de agua letal directo a su espalda.
Noé se abalanzó, pero no estaba lo suficientemente cerca como para detener la magia. Abrió la boca para lanzar una advertencia, sabiendo que llegaría demasiado tarde.
Un destello surgió de entre los árboles, moviéndose más rápido de lo que Noah pudo seguir con la mirada. Isabel se hizo a un lado y tropezó, clavando su espada en el árbol sobre el Destripador en lugar de en la cabeza del monstruo. El arroyo describió un arco a su lado, pasando por donde había estado parada y abriendo un agujero en el suelo justo delante del Destripador.
El corazón de Noah dio un vuelco. Jamás se imaginó que alguien intentaría atacar directamente a Isabel. Interferir en el examen era una cosa, pero un asesinato a sangre fría... La furia le hervía en el pecho, pero la reprimió.
No había visto qué había salvado a Isabel, pero sabía quién había sido. Noah señaló los árboles con la cabeza, esperando que Lee lo viera. Le debía mucha ropa nueva al Cambiaformas.
—¿Qué demonios crees que estás haciendo? —gruñó Noah, acercándose a Edward con paso firme. Allen se movió, interponiéndose entre él y el chico.
“Falló. Tu alumno se interpuso en su ataque.”
—Si Edward es tan incompetente que ni siquiera puede apuntar en dirección al monstruo, entonces no es un mago —gruñó Noah, con las manos temblando por la fuerza de voluntad que le costó contenerse.
“Es un estudiante de segundo año y ya tiene tu rango. Será un mago mucho más poderoso de lo que tú jamás fuiste.”
Noé escupió al suelo. “Supongo que no puedo esperar nada más de esta patética criatura, semejante gusano con forma humana”.
—Cuidado con lo que dices —advirtió Allen—. Seas profesor o no, estás provocando intencionadamente. No voy a permitir que esto se repita. Discúlpate con él.
—¿Quieres ver una disculpa? —preguntó Noah. Los árboles tras él crujieron al arrancar la ceniza y formar una bola arremolinada sobre su mano. Allen bajó la guardia, con una expresión de satisfacción en los ojos.
Entonces Noah le dio un puñetazo. Un fuerte crujido resonó en el bosque cuando el puño de Noah impactó contra la barbilla del hombre, haciéndole retroceder la cabeza bruscamente. Allen se tambaleó hacia atrás y se apoyó contra un árbol, sujetándose la mandíbula y mirando a Noah con incredulidad.
—No me refería a Edward —dijo Noah, crujiéndose el cuello. Un rugido resonó a sus espaldas, pero se apagó un instante después. Todos se giraron para ver a Isabel sacar la cuchilla de la garganta del Destripador y sacudir la sangre.
Noé sonrió. “¡Ah! ¿Ves eso? Uno… uno”.
Allen se frotó la barbilla, sin dejar de mirar a Noah como si de repente hubiera empezado a cantar en un idioma extranjero. “Yo… tú…”
—¿Estás bien? —preguntó Noé—. Lo siento mucho. Había una mosca. Una enorme. Justo cuando iba a aplastarla, tu barbilla se interpuso en mi camino. No me culpes, ¿verdad?
Allen reprimió su rabia y giró el cuello. —Vamos, Edward. Tenemos más asesinos que matar. ¿Estás preparado?
—Por supuesto que sí —dijo Edward, observando a Noah con una mezcla de admiración y odio. Noah sonrió con sorna.
“Buen trabajo con el pase, Isabel. Aunque fue una presa fácil. Parece que vamos a encontrar más, así que ¡vamos a ello!”
Isabel sonrió y asintió.

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Estás leyendo el capítulo 41 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.