Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 40 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando Noah y Moxie llegaron a la base del Cañón de Transporte, una docena de profesores y el triple de estudiantes ya se habían congregado en la zona. Noah enseguida vio a Isabel y Todd de pie a un lado del grupo y se acercó a ellos.
Todd levantó la mano en señal de saludo. Entonces vio a Moxie junto a Noah y abrió mucho los ojos. Le dio un codazo a Isabel, quien giró la cabeza bruscamente para mirarlos.
—¡Mierda! ¿Estamos en problemas? —preguntó Todd.
Isabel le devolvió el codazo y él saltó con un chillido, apartando la mano de Isabel de un manotazo.
—¿Están listos? —preguntó Noah con una sonrisa, ignorando la pregunta retórica de Todd.
Ambos asintieron.
“No entrenamos ayer ni anteayer para poder descansar un poco antes del combate. Las dos estamos listas”, dijo Isabel con una sonrisa que no reflejaba la seguridad de sus palabras.
“No te preocupes demasiado. Sigue haciendo lo que has estado haciendo. Esto va a ser pan comido.”
—¿Qué tiene que ver el pastel con esto? —preguntó Todd.
“Yo… eh, olvídalo. Es un dicho antiguo. Ustedes, los jóvenes, no lo entenderían. Quise decir que será fácil.”
Todd se cruzó de brazos. —Vamos. Me llevas apenas un año, quizá dos. Acepto niños, pero jóvenes ya es demasiado.
Noah puso los ojos en blanco. —Sobrevivirás, Todd. Y dejaré de tratarte como a un niño cuando dejes de comportarte como tal.
Isabel soltó una risita y Todd la miró con fingida reproche. Ella negó con la cabeza y le dedicó a Noah una sonrisa de agradecimiento.
“No me preocupa aprobar el examen. Será fácil.”
—¿Fácil? —preguntó Moxie, hablando por primera vez. Isabel y Todd la miraron con nerviosismo.
“No intimides a mis alumnos, Moxie.”
“No pretendo intimidarlos, pero ¿no deberías asegurarte de que no se confíen demasiado? Derrotar a un Cortador no es tarea fácil. Es la culminación de todo lo que han aprendido hasta ahora. Por algo es una de las pruebas más difíciles del segundo año.”
Noah se encogió de hombros. “He visto de lo que son capaces. Un Cortador no va a ser un problema”.
Moxie se acercó a Noah y bajó la voz. —Si planeas matar a los Cortadores por ellos, no deberías haber desafiado a Allen a nada. Te va a vigilar de cerca para asegurarse de que no te metas.
“¿Hacer trampa? Jamás haría algo así.”
Isabel y Todd intercambiaron una mirada incómoda. Moxie negó con la cabeza, desconcertada.
“¿De verdad crees que vas a ganar el desafío contra Edward?”
—No lo sé. Voy a intentarlo —dijo Isabel, apretando la mandíbula—. ¿Por qué te importa, Magus Moxie?
Moxie abrió la boca. Luego la cerró y negó con la cabeza. “No importa. Voy a buscar a mis propios alumnos. Buena suerte, Vermil. Nos vemos cuando estemos en las Acres Quemadas”.
Se alejó a grandes zancadas, abriéndose paso entre la multitud y desapareciendo entre el mar de uniformes de profesor. Todd la vio marcharse y luego lanzó una mirada furtiva hacia Noah.
“¿La maestra, es ella…?”
Todd farfulló cuando Isabel le dio un codazo. La miró con furia y se frotó el costado.
—Guarden energías para el examen —dijo Noah con una risita—. Confío plenamente en ustedes dos. Concéntrense en dar lo mejor de sí. No piensen en nada más durante el examen. Esto es solo ustedes contra los Cortadores. ¡Vénguense de todo lo que les han hecho!
—No han hecho nada más que morir —dijo Todd riendo mientras esquivaba otro codazo de Isabel.
Ah, claro. Eso era solo para mí. Lo había olvidado. Al final no importa. Les irá genial.
Noah no pudo evitar notar que, de todos los estudiantes, los que llevaban escudos eran los más seguros de sí mismos. No eran muchos, y no podía ver a toda la multitud, pero parecía que algo menos de una cuarta parte de los asistentes los llevaban.
El resto de la hora pasó volando para Noah, pero a juzgar por la incomodidad con la que Isabel y Todd se movían, probablemente la estaban pasando mal. Profesores y alumnos siguieron llegando al grupo, todos charlando con distintos grados de preocupación.
—¡Atención! —gritó una voz aguda. Un hombre larguirucho se elevó en el aire, de pie sobre una espada voladora que, sin duda, era mucho más manejable que la de Noé, dado que aún no se había estrellado contra una pared. El hombre vestía una capa corta que le llegaba justo por encima de la cintura. Tenía seis bandas doradas bordadas a lo largo de la espalda.
La conversación se interrumpió bruscamente y todos lo miraron. Tras esperar unos instantes, el hombre volvió a hablar.
Para quienes no me conozcan, soy Tenfort, y estaré aquí para asegurar que nuestros estudiantes no se topen con monstruos que superen su capacidad. Obviamente, se espera que todos los profesores ayuden si algo se me escapa, pero su principal objetivo debe ser garantizar que sus estudiantes sean evaluados correctamente. Por favor, comiencen a subir las escaleras, pero no abandonen la zona una vez que lleguen a las Acres Quemadas hasta que la prueba comience oficialmente.
Tenfort voló de regreso entre la multitud mientras esta se dispersaba. Todos comenzaron a avanzar lentamente hacia el Cañón de Transporte y a subir las escaleras, en grupos pequeños. No era precisamente lento, pero Noah no pudo evitar preguntarse por qué no habían hecho que la gente entrara al cañón al llegar, en lugar de esperar toda la hora.
Desafortunadamente, no era el responsable del evento. Por lo tanto, él y todos los demás tuvieron que conformarse con esperar. Tardaron poco más de media hora en pasar todos por el cañón.
Y entonces, finalmente, todos se encontraban en las Acres Quemadas. Evidentemente, Tim había cambiado el lugar al que los habían enviado, ya que en vez de llegar a un bosque denso, aparecieron en un claro amplio y abierto que claramente había sido preparado hacía mucho tiempo.
Un gran pedestal de piedra se alzaba en el centro del claro, y Tenfort se había instalado en la cima. Tenía la mirada perdida cuando llegaron Noah y los demás, pero al cabo de unos minutos, una vez que todos estuvieron presentes, negó con la cabeza y dirigió su atención hacia la creciente multitud.
Como siempre, los profesores serán responsables de sus propios exámenes. Me he asegurado de que no haya nada más peligroso que un Destripador dentro de un rango razonable, pero es posible que aparezcan otros monstruos. Es responsabilidad de los profesores asegurarse de que estas amenazas sean neutralizadas, en caso de que se presenten. Dicho esto, el examen comenzará. Todos serán convocados de vuelta a Arbitage en exactamente tres horas.
Varios estudiantes y sus profesores corrieron inmediatamente hacia el bosque, alejándose antes de que Tenfort hubiera pronunciado su última palabra. Antes de que Noah pudiera decir nada, vio a Allen y Edward acercándose.
—¿Listo para perder? —preguntó Edward con una mueca burlona. Llevaba una gran calabaza colgada a la espalda, y algo en su interior se agitaba con cada paso que daba.
—Tu alumno es un mocoso insolente —le informó Noah a Allen—. Eso habla muy mal de su profesor.
Allen entrecerró los ojos y arrugó la nariz. —Más te vale saber cuál es tu lugar, Vermil. Confío en que no haya inconveniente en que nos vigilemos mutuamente para asegurarnos de que no haya... actividades ilícitas. Solo... dado tu historial. No queremos acusaciones de trampa.
Noah mostró los dientes en una sonrisa forzada que no le llegaba a los ojos. “Iba a sugerir lo mismo. Podemos quedarnos juntos e intentar seguir el ritmo de nuestros alumnos. Si nos adelantan, pueden traer de vuelta a los Asesinos que maten para demostrar que se encargaron de ello”.
—¿Crees que se van a mover tan rápido? —preguntó Allen con desdén—. Puro bla bla, Vermil.
Noah le dio la espalda a Allen y les dedicó a Todd e Isabel una sonrisa alentadora. “¡Manos a la obra, chicos! Nada de lo que hemos estado practicando ha cambiado. Y no se separen para el primer combate. Así me resultará más entretenido”.
El grupo se adentró en el bosque a paso ligero. Pasaron junto a otros grupos que observaban cómo los estudiantes se enfrentaban a los Destripadores con resultados diversos. Noah hizo una mueca al ver a un chico que no supo anticipar el ataque de un Destripador y esquivó en la dirección equivocada.
Un destello de energía dorada se formó entre él y el monstruo, creando un muro mágico. Sus garras arañaron el escudo y retrocedió rápidamente antes de ponerse de pie. Noah reprimió su ceño fruncido.
Si hubieran sido Isabel o Todd, habrían muerto. Esos escudos son muy útiles, sobre todo cuando sabes que te van a atacar o contra magia. La escuela debería proporcionárselos a todos.
—¿Algún problema, Vermil? —preguntó Allen—. ¿Te arrepientes de tus palabras tan atrevidas?
—No, solo estaba un poco aburrido —respondió Noah—. Me pregunto cuánto usará tu alumno ese escudo como muleta. ¿Acaso puede luchar sin él?
“No tiene por qué luchar sin ello. Es un miembro valioso de la familia Linwick. A diferencia de ti.”
Noah no se dignó a responderle a Allen. Un aullido resonó entre los árboles frente a él, y otro le respondió. Todd e Isabel intercambiaron una rápida mirada y adoptaron posturas de combate. Isabel desenvainó su espada y los brazos de Todd se envolvieron en llamas.
Edward miró a Allen, quien asintió con la cabeza. El agua brotó de la calabaza de Edward y se arremolinó a su alrededor como una serpiente. Un segundo después, un Destripador surgió de entre los árboles, con las fosas nasales dilatadas y la mirada fija en Todd, la persona más cercana.
Todd dio un paso al frente, preparando un rayo de fuego, pero Edward se interpuso corriendo. Le asestó un tajo con la mano y el agua siguió el movimiento, abriendo un surco sangriento en el pecho del Destripador. Este rugió de dolor; herido, pero no gravemente lesionado.
“¡Ese era mío!”, exclamó Todd.
—Debería haber sido más rápido —respondió Edward. El Destripador blandió un puño hacia Edward, quien ni siquiera se molestó en esquivarlo. El golpe impactó contra su capa, que centelleó con una luz dorada y detuvo el ataque en seco.
Con un grito, Edward extendió la mano. El agua volvió a cortar el denso pelaje del Destripador. Y, una vez más, no logró asestarle un golpe mortal. Al contrario, solo consiguió enfurecerlo aún más. Se abalanzó sobre Edward, pero fue como ver un camión estrellarse contra un poste reforzado. Mientras Edward anticipara sus ataques, el Escudo era capaz de bloquearlos.
Al menos, hasta cierto punto. Por lo que entiendo, los escudos bloquean ataques físicos, por lo que deben usar un método físico para hacerlo, como las enredaderas de Moxie. Así que el hilo debe reforzarse mágicamente antes de que lo golpeen. Genial para golpes al cuerpo, pero inútil para golpes a la cabeza.
Como si hubiera leído sus pensamientos, el Desgarrador lanzó un zarpazo hacia la cabeza de Edward. Esta vez, el chico retrocedió estremecido. No fue suficiente. Una de las garras casi se clavó en su cuello antes de que unos hilos, desprendidos de sus extravagantes ropas, la atraparan y la desviaran bruscamente.
—Muy impresionante —dijo Noé.
—Como ya dije —dijo Allen con una sonrisa de suficiencia—. Es un miembro valioso de Linwick…
“Él no. El Escudo.”
Allen fulminó con la mirada a Noah, pero antes de que pudiera responder, un árbol se hizo añicos cuando un Desgarrador lo atravesó. Frenó en seco frente a ellos y mostró los dientes, lanzando un aullido furioso. Noah sonrió.
“Todd, esta es toda tuya. Edward está un poco ocupado haciéndole cosquillas a su oponente hasta la muerte en este momento, así que por favor haz tu pelea un poco más elegante.”
—Con mucho gusto —respondió Todd, crujiéndose los nudillos.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 40
Estás leyendo el capítulo 40 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.