Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 252 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras un corto viaje, llegaron a la zona habitada por los monstruos de roca. Noah logró un aterrizaje bastante decente con su espada voladora en la cima de una colina. Él y Moxie descendieron mientras Lee salía volando de su mochila.
Tras devolverle la ropa, Noah echó un vistazo a la colina. Como la mayor parte de la zona que rodeaba Forja del Amanecer, era agreste y escarpada. El suelo estaba plagado de agujeros y formaciones rocosas toscas sobresalían al azar.
Algunas de las rocas que sobresalían eran tan altas como edificios y proyectaban largas sombras, dando al lugar un aspecto desolador e inhóspito. Noah, instintivamente, activó su sentido sísmico, buscando vibraciones en el suelo cercano.
—¿Dónde están? —preguntó Noé—. ¿Camichados entre las rocas, tal vez?
—Probablemente —dijo Moxie asintiendo—. No hicimos mucho ruido al aterrizar, así que quizá tengamos que desenterrar a algunos.
“¿Usar mucho poder no hará que vengan?”
—Probablemente no. —Moxie se arrodilló junto a un agujero y lanzó una liana que se enroscó en él; aunque Noah notó que Moxie, muy deliberadamente, no se agarró a la liana. Si alguien tiraba de ella, la liana se hundiría en la tierra sin ella—. Los monstruos de roca son bastante comunes y no son tan poderosos. Probablemente huirían si empezaras a lanzarles grandes cantidades de energía.
—¡Y entonces nos encontraríamos con un monstruo de roca gigante! —exclamó Lee, blandiendo su hacha en el aire como si fuera a decapitar algo—. Apuesto a que las gemas que contiene se venderían por mucho más dinero.
—Entregamos las gemas para el trabajo, no nos las quedamos. —La enredadera de Moxie se deslizó de nuevo por su manga y se puso de pie, sacudiéndose las rodillas—. Lo de gemas es un decir. La mayoría de los monstruos de roca cerca de Dawnforge han sido cazados tantas veces que sus partes no valen mucho. Son más bien como trozos de cristal brillante.
—Oh —dijo Lee con expresión de disgusto—. ¿Entonces crees que están buenos?
“Probablemente sepan a piedras.”
Lee observó una piedra en el suelo con expresión pensativa. Moxie se acercó a otro agujero y volvió a introducir su enredadera.
—No me imagino que las piedras tengan buen sabor —dijo Noah mientras Lee iba a recoger una.
“¿Por qué? ¿Has probado alguno?”
“Bueno… no. Pero estoy bastante segura de que sabrá a piedra.”
“Y no sabes a qué sabe eso.”
—Yo… bien. Cómete una piedra.
“Ya no quiero.”
Noah no sabía si reír o suspirar con resignación, pero vio un brillo de diversión en los ojos de Lee. Se estaba burlando de él. Noah negó con la cabeza.
Del agujero junto al que estaba Moxie se divisaban algunas grietas lejanas. Se enderezó, dando unos pasos hacia atrás en previsión.
“Creo que conseguí uno.”
—¿Qué hace exactamente esa enredadera? —preguntó Noé, mirando el agujero con expectación—. O sea… ¿por qué hace que salgan monstruos? ¿Es energía o algo así?
“No. Les hago cosquillas hasta que se enojan y salen a detenerme.”
“Tú haces tic-”
Una mano surgió del agujero, y el suelo a su alrededor se abombó. Todos retrocedieron unos pasos mientras una criatura de piedra escarpada emergía de la tierra, desprendiéndose guijarros y tierra de su cuerpo al enderezarse.
El peso del monstruo recaía desproporcionadamente en su torso. Era vagamente humanoide. Sus brazos y pecho eran afilados y dentados, mientras que sus piernas estaban dobladas en direcciones extrañas y parecían no tener otra función que la de mantener el equilibrio.
En lugar de una cabeza, tenía más bien un bulto tosco con algunas piedras puntiagudas alrededor de un agujero que Noé supuso que era su boca. Dos brillantes piedras rojas en la parte superior del bulto marcaban sus ojos.
“¡Whoosh! ¡Qué cosa más fea!”, exclamó Lee.
El monstruo se puso en movimiento de repente, no con las piernas, sino con los brazos. Como un cangrejo, se deslizó por las rocas y se abalanzó sobre Lee. Ella blandió su hacha como un bate, golpeándola en la cabeza del monstruo con un fuerte y resonante estrépito.
Salió disparada hacia atrás, rebotando dos veces contra el suelo de forma muy parecida a una piedra que rebota en un lago, y se estrelló contra una gran formación rocosa a sus espaldas. Una lluvia de polvo cayó mientras el monstruo se incorporaba a duras penas, con una gran grieta que atravesaba su pesado cuerpo.
Noah reunió fuerzas, pero Moxie fue más rápido. Una enredadera roja y espinosa se deslizó por el suelo y se elevó rápidamente, clavándose directamente en la boca abierta del monstruo. Este se estremeció, intentando golpear la enredadera con sus garras, pero estas rebotaron en su superficie.
El monstruo se estremeció y una enredadera brotó de su estómago. Más enredaderas surgieron de él, desgarrando a la criatura desde dentro en cuestión de segundos. Se desmoronó en polvo y la enredadera de Moxie se deslizó de vuelta hacia ella, enroscándose alrededor de sus ojos.
Moxie arrancó las gemas de la enredadera y las metió en su bolsa antes de dedicarles una sonrisa a Noah y Lee. “Mías”.
“¡Oye! ¡Esa era mi presa!”, exclamó Lee.
“Debería haber sido más rápido. Tú fuiste quien lo mandó volando. Yo solo aproveché lo que estaba más a mano.”
Lee fulminó con la mirada a Moxie, luego dio un pisotón en el suelo, haciendo pucheros. “¡Abusón!”.
La tierra retumbó. Otra mano surgió de debajo, seguida de varias más. Cuatro monstruos de roca más emergieron del suelo, lanzando un rugido sincronizado.
¡Whoosh! Si trabajaran un poco en su afinación y timbre, formarían un cuarteto estupendo.
—¡Mío! —gritó Lee, lanzándose hacia adelante y asestando un hachazo en la cabeza del más cercano. Stone explotó en una nube de polvo que voló por todas partes, junto con los ojos del monstruo.
—¡Necesitamos las gemas! —gritó Noé, haciendo que una ola de piedra se abriera paso a través del suelo bajo sus pies y se clavara en el estómago de otro monstruo. El impacto lo levantó del suelo de un tirón, y Noé le lanzó una ráfaga de viento al cuello, decapitándolo.
Intentó atrapar la cabeza, pero en el último momento se arrepintió y retiró las manos bruscamente. Los monstruos de roca eran básicamente rocas enormes. Intentar agarrar una piedra que caía parecía una receta para el desastre.
Así que, claro, en vez de atraparla, la roca le cayó en el pie. Noé soltó una retahíla de maldiciones y saltó sobre su pie sano, sacudiéndose el otro. Apenas notó la energía que le había dado derrotar al monstruo, a pesar de su enfado. Los dos monstruos restantes se acercaron sigilosamente con sus extraños movimientos, parecidos a los de un cangrejo.
La enredadera de Moxie los atrapó a ambos, elevándolos y dejándolos suspendidos en el aire. Lee saltó por los aires, clavando su hacha en el pecho de uno de ellos. Le arrancó la cabeza de un tirón, cayendo al suelo y arrancándose los ojos de gema para alzarlos en señal de victoria.
¡Los tengo!
—Buen trabajo —siseó Noah entre dientes, sin dejar de dar saltitos. Había muchos tipos de dolor —y él había experimentado bastantes—, pero que le cayeran objetos pesados en un dedo del pie dolía más que una herida abierta.
Quizás sea porque sé que el dolor terminará en cuanto muera. Quizás debería…
Noah sorprendió a Moxie mirándolo fijamente. Se aclaró la garganta y bajó el pie. —¿Qué?
“Tenía la sensación de que estabas pensando alguna tontería.”
Noah intentó dar la voz de alarma al percibir, gracias a su sentido sísmico, un monstruo moviéndose bajo la tierra de Moxie, pero ella ya se le había adelantado. Extendió la mano y una enredadera surgió del suelo, brotando a su lado con un monstruo atravesado por el pecho.
Se desmoronó en polvo y Moxie la miró fijamente, lanzándole a Noah una mirada de suficiencia. Él se aclaró la garganta y se limitó a responder la pregunta que ella le había hecho un momento antes.
“No lo era. Nunca pienso tonterías.”
—Claro —dijo Moxie con sequedad. Chasqueó los dedos y su liana lanzó al monstruo que aún había capturado contra el suelo con un estruendo ensordecedor, reduciéndolo a polvo. Se acercó al montón y rebuscó entre los escombros, arrancando los ojos. —¿Por qué no te creo?
—Ni la más remota idea —respondió Noah. Su sentido sísmico emitió una alerta y Noah se impulsó por los aires con una ráfaga de viento. El Desastre Natural lo elevó considerablemente más de lo previsto, pero aun así le permitió esquivar justo cuando un monstruo de roca se abalanzó bajo él, con sus garras rozando el aire.
Noé lanzó un rayo que destrozó al monstruo con un solo hechizo. Aterrizó con un gruñido, tambaleándose y recuperando el equilibrio. La energía fluyó hacia sus runas y recogió las gemas de los restos del monstruo.
—Son bastante divertidos de combatir —dijo Noah—. No son muy peligrosos. Tampoco tienen mucha energía. Además, parece que sus patrones de ataque son bastante similares: o se deslizan hacia ti o emergen de la tierra.
“Hay un Gran Monstruo en la zona que los está influenciando. Estoy bastante seguro de que está debajo de Dawnforge”, dijo Moxie.
“¿Debajo? No parece prudente. Teniendo en cuenta lo mucho más fuertes que son los Grandes Monstruos, me imagino un monstruo de roca del tamaño de una colina. Quizás una pequeña montaña.”
“Según los rumores, es una pequeña montaña. Y no está ahí tirada, sino que está atada.”
Un monstruo de roca que se desplazaba bajo tierra vio interrumpido su ataque por un Desastre Natural que apretó con fuerza las piedras a su alrededor. Un instante después, Noé abrió una brecha en la tierra y extrajo los ojos de gema de entre los escombros.
“Eso es bastante raro. ¿Tienen al Gran Monstruo encadenado? ¿Acaso los Grandes Monstruos no son más inteligentes que los monstruos normales? No me siento mal por matar a estos monstruos de roca, pero si de verdad fueran seres inteligentes…”
“Nunca dije que lo aprobara, pero ¿esto viene de la misma persona que intentó matar al Devorador Infernal sin descanso?”, bromeó Moxie.
“Eso es diferente. Me estaban utilizando como un servicio de reparto de comida. El Devorador Infernal se merecía lo que le pasó.”
—¡Sí! —exclamó Lee—. Y además conseguí un montón de bocadillos. Me gustó el Devorador Infernal.
Noah le lanzó una mirada a Lee, quien sonrió tímidamente.
"¿En serio?"
“Bueno, ustedes no estaban usando sus cuerpos. ¡Yo estaba ayudando!”
Noah negó con la cabeza. Aguzó el sentido de los temblores, intentando detectar si algún otro monstruo de roca se había unido a la lucha, pero no percibió ninguno. Abrió la boca, pero se detuvo al ver algo que pasó revoloteando por la cima de una colina cercana.
Algo rojo.
¡Venga ya! Esto pasa cada vez que salimos. Ya ni me sorprende. ¿No podrías al menos intentar que las cosas sean un poco más interesantes, aunque solo sea para que no tenga que lidiar con tonterías cada vez que salgo?
El gato, envuelto en una energía rojiza-púrpura, con las púas que recorrían su cuerpo brillando con cada movimiento mientras corría hacia ellos, parecía no importarle las quejas internas de Noah.
—¡No me lo puedo creer! —exclamó Moxie, girándose para seguir la mirada de Noah—. ¿Otra vez?
“Al menos está alo-” comenzó Lee.
Una enorme araña de piedra, del tamaño de un edificio, se escabulló por la cima de la colina detrás del gato, sus patas espinosas rozando el suelo mientras lo perseguía a toda velocidad. Noah miró a Lee de reojo.
—Sola —concluyó Lee.
Noé se encogió de hombros y llamó a Desastre Natural. “Prepárate para la pelea. Esa cosa parece bastante dura”.
Moxie se acercó a Noah, con enredaderas que se retorcían a sus pies y se alzaban a su lado como un mar de serpientes. Lee preparó su hacha y los tres esperaron a que la araña cargara.
Nunca tuvieron la oportunidad de atacar.
Un destello púrpura iluminó el cielo por un instante. La araña tropezó, sus patas se enredaron al curvarse hacia adentro y su cuerpo rodó hasta detenerse al pie de la colina donde estaban Noé y los demás.
El gato, maullando con aparente diversión, se zambulló en un agujero y desapareció. Noé apenas lo notó; ya no le prestaba atención.
Sus ojos estaban fijos en el hombre que acababa de aparecer detrás de la araña, con una espada enorme colgada de su cuerpo igualmente enorme.
Era alguien a quien Noah no había visto en bastante tiempo, y alguien a quien, para su sorpresa, descubrió que en realidad había estado deseando volver a ver.
Brayden.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 253
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 252
Estás leyendo el capítulo 252 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.