Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 231 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Fue solo después de que Noah apartara el arco de su violín que recordó que tocar música no era lo más prudente cuando alguien podía oírlo. Se quedó paralizado unos segundos, aguzando el oído para ver si podía captar algo.
Noah activó la Imbuición en sus oídos, filtrando los ruidos más fuertes y arrugando la nariz con concentración mientras intentaba captar alguna palabra. Desafortunadamente, la Imbuición aún no era lo suficientemente precisa. Había demasiado ruido que interfería, pero, a medida que pasaba el tiempo, parecía que nadie venía a buscarlo.
Parece que la sala estaba lo suficientemente silenciosa y no estaba tocando muy fuerte. Menos mal. Hubiera sido muy incómodo. Si solo hubiera podido tocar una canción antes de que apareciera algún imbécil e intentara robarme el violín, me habría enfadado muchísimo.
Noah bajó la mirada hacia el violín y una leve sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba deseando practicar más con él, pero era una auténtica estupidez seguir tentando a la suerte.
Aun así, la idea de guardar el violín en su estuche le resultaba… desagradable. No quería soltarlo. Tras un instante, Noah se dio cuenta de que la vacilación no provenía de él, sino del violín.
—No puedo llevarte a cuestas por ahí en público —le dijo Noé al instrumento.
El violín relucía en sus manos. Un apéndice negro y espinoso surgió de su interior a la velocidad del rayo, disparado antes de que Noah pudiera reaccionar. Se enroscó en su muñeca, clavándose en su carne y haciéndole sangrar.
Noé maldijo de dolor, pero todo sucedió antes de que pudiera reaccionar. El violín brilló y luego se desvaneció. El arco desapareció de su otra mano y una leve sensación de ardor le recorrió el brazo.
Se remangó la camisa, dejando al descubierto un tatuaje negro en la parte interior del antebrazo que representaba un violín y su arco con todo lujo de detalles. Noah aún podía sentir una tenue energía emanando del tatuaje, pero era débil.
—¡Mira eso! —murmuró Noah—. Y Moxie dijo que el arco no era mágico. No estoy tan seguro. Aunque es muy conveniente.
Noah dejó caer la manga. Quitó la tapa de la caja de la cama y la volvió a colocar antes de observar la caja en su totalidad. Ya no iba a tener mucha utilidad, pero seguía siendo una buena caja.
—Serás útil para algo —declaró Noé.
¿Tal vez podría usarlo como regalo para Moxie? Sería buena idea. Todavía conservo las pieles de lo del hurón de nieve. Podría hacerle un vestido con ellas.
Mientras el pensamiento le cruzaba la mente, Noé hizo una mueca.
¿A quién engaño? Moxie no quiere un vestido. Bueno, quizá sí. Pero quiero darle algo que pueda usar de verdad, no algo bonito. Algo Imbuido. Eso sí, va a ser caro. Costará dinero, y probablemente mucho.
No estoy segura de poder justificar gastar aún más del dinero que ganamos con nuestros trabajos en un regalo después de que Moxie gastara tanto en el mío, así que probablemente debería ganármelo yo misma.
¿Tal vez debería intentar cazar algunos monstruos más o algo así?
Noah se frotó la barbilla. Se acercó a la ventana y contempló la ciudad sombreada a sus pies. Mientras la observaba, un destello de energía rojo púrpura captó su atención en los callejones entre dos edificios.
Un gato de aspecto familiar estaba sentado, con brillantes espinas rojas recorriendo su lomo y dos astas que brotaban de su cabeza. Por un instante, sus miradas se cruzaron. Luego se puso de pie, lamiéndose una pata antes de darse la vuelta y adentrarse en la oscuridad.
¡Mierda! Eso probablemente no sea bueno.
* * *
—¿Moxie? —Lee se metió en la boca los restos del pastel de carne que Moxie le había comprado y luego se limpió los labios con la parte posterior de una manga.
"¿Sí?"
“¿Por qué hueles a Noé?”
Moxie se atragantó, casi escupiendo parte de su tarta. Tosió en su puño, sus mejillas se enrojecieron antes de sacudir la cabeza y aclararse la garganta. —¿Qué quieres decir? Llevamos un tiempo viajando juntas, así que quizá…
—Nunca habías olido tanto como él —dijo Lee, lanzándole a Moxie una mirada de recelo. Extendió la mano y le dio un codazo a Moxie en el costado. Moxie chilló y retrocedió de un salto.
“¿A qué vino eso?”
“Estaba comprobando si Noé había descubierto cómo cambiar de forma.”
“¿Pinchándome?”
"Sí."
“¿Eso realmente delataría a un Cambiaformas?”
—Depende de si lo hacían bien o no —respondió Lee. Su mirada se dirigió al pastel a medio comer que Moxie tenía en las manos—. ¿Te lo vas a comer?
—Sí —respondió Moxie, metiéndose el resto del pastel en la boca. Le dirigió a Lee una mirada de suficiencia, pero luego tuvo que masticar un rato antes de tragar. A diferencia del demonio, Moxie no podía engullir comida en un segundo.
"¿Entonces?"
"¿Así que lo que?"
“¿Vas a decir por qué hueles a Noé?”
Las mejillas de Moxie se enrojecieron aún más. —Solo estábamos sentados muy cerca. No es tan importante. No tienes que preocuparte por eso.
“Evitar la respuesta solo aumenta mi curiosidad.”
Por suerte, Moxie divisó a su objetivo antes de tener que responder a más preguntas de Lee. Se detuvieron ante la puerta abierta de un gran edificio de cinco plantas construido en piedra blanca pulida.
Un pequeño flujo de hombres y mujeres curtidos en mil batallas entraba y salía del edificio. La mayoría de la gente de Dawnforge parecía capaz de defenderse, pero los de aquí estaban un paso por encima de los demás.
—Ya llegamos —dijo Moxie rápidamente—. Vámonos.
—Estás evadiendo la pregunta —se quejó Lee, trotando para seguirle el paso a Moxie mientras ella entraba corriendo al edificio.
La habitación a la que entraron tenía una pequeña barra y unas cuantas mesas de madera, varias de las cuales estaban ocupadas por clientes. Algunos hablaban en voz alta y con aires de superioridad. Otros permanecían sentados en silencio, con las capuchas cubriéndoles el rostro.
Moxie se dirigió directamente hacia el fondo de la habitación, donde un gran tablero de corcho exhibía varias docenas de papeles, cada uno sujeto en su lugar con una fina daga de estilete.
—Aquí tienes. Trabajos que podemos aceptar para ganar algo de dinero —dijo Moxie—. ¿Por qué no echas un vistazo y ves si alguno te parece interesante?
Lee apartó la mirada de Moxie y la dirigió al tablero. Lo miró fijamente durante apenas dos segundos, luego perdió el interés de inmediato y resopló. “Qué rollo. No entiendo nada. ¿Cuál vale más?”
Moxie echó un vistazo al tablero. Había muchos trabajos, pero no tenía muchas ganas de que Lee retomara su línea de preguntas anterior. No le importaba enseñarle a Lee algunas cosas sobre la gente, pero este era un trabajo que prefería evitar a toda costa.
—Aquí tienes —dijo Moxie, arrancando un papel de la pared y ojeándolo—. Podríamos hacer este trabajo. Cuatrocientas monedas de oro solo por cazar a unos cuantos Molsters y conseguir sus garras. Supongo que quien publicó este encargo era algún tipo de alquimista.
“¿Acosadores?”
—Molestos. —Moxie le dirigió a Lee una mirada exasperada—. Monstruos topo. Hay una foto de ellos, ¿ves?
Moxie giró el papel para que Lee pudiera ver el dibujo de la criatura grande, parecida a un roedor, que alguien había hecho. Se parecían mucho a ratas grandes y de cara plana, que no habrían resultado tan intimidantes si sus garras no fueran tan largas como espadas.
“Ya hemos luchado contra otros monstruos topo. ¿Por qué hay tantas clases diferentes?”
Moxie se encogió de hombros. —Yo no me las inventé. No me preguntes.
—Bueno, parece divertido —dijo Lee—. ¿Podemos hacer más de un trabajo a la vez? ¿Y si los aceptáramos todos?
“No creo que haya ninguna regla que lo prohíba, pero probablemente sería de muy mal gusto. Deberíamos dejar que otros lo hagan.”
¿Y si terminamos esa?
“Entonces podremos volver y conseguir más.”
“¿Entonces no sería más eficiente si simplemente los tomáramos todos y los hiciéramos todos?”
Moxie suspiró. —¿Por qué no tomamos solo dos? Tomar más sería de mala educación.
Lee echó un vistazo a la pizarra y luego, aparentemente al azar, cogió un papel. Se lo extendió a Moxie. —¿Qué te parece este?
El trabajo descrito era bastante sencillo. Un mago buscaba a alguien para recolectar gemas de un grupo de monstruos de roca a poca distancia de Dawnforg. La paga era buena, y probablemente no estaba muy lejos de donde encontrarían a los monstruos. Además, el sueldo era bastante bueno: ochocientas monedas de oro.
—Es una buena elección —dijo Moxie, tomando el papel de Lee—. Podemos llevarnos a estos dos. También deberíamos estar atentos a cualquier monstruo con runas que pueda serte útil. Comprar runas es un buen último recurso, pero será mucho más barato si las encontramos nosotros mismos.
¡Vale! ¿Podemos irnos ya?
“¿No querías comprar utensilios para hornear y ver si podíamos usar un horno en algún sitio?”
“Estaba pensando en ello, pero entonces me di cuenta de algo.”
Moxie arqueó una ceja. —¿Ah, sí?
“Simplemente consigo mucho dinero y me compro un horno.”
“¿Te das cuenta de que los hornos son enormes bloques de piedra, verdad?”
"Sí."
“¿Y te das cuenta de que tendrías que cargar con un horno enorme a todas partes hasta que volviéramos a Arbitage? No creo que estén pensados para ser portátiles.”
“Está bien. Seguro que encuentro dónde ponerlo.”
Moxie estaba bastante segura de que Lee no haría nada parecido, pero esa "bastante segura" no era suficiente para afirmar con total certeza que Lee no haría algo. Si existía la más mínima posibilidad de que sucediera, siempre existía la posibilidad de que Lee lo hiciera.
—De acuerdo —dijo Moxie lentamente—. ¿Entonces quieres ir a ver esas cosas más tarde?
Sí. Volvamos a pasar el rato con Noah. Estar aquí sentados mientras nos miran no es divertido.
Moxie empezó a asentir, pero se quedó paralizada. Se giró, echando una mirada casual a la habitación, como si estuviera considerando qué trabajo iba a aceptar. Bajó la voz. —¿Nos están mirando? ¿Quién? No veo a nadie mirándonos. Señálanos, pero no seas...
—El tipo de la sombra en la esquina —proclamó Lee, extendiendo un dedo sin hacer el menor esfuerzo por ocultarlo.
—Lo digo abiertamente —concluyó Moxie con un suspiro.
El hecho ya estaba hecho. La mirada de Moxie se posó en una figura delgada sentada al fondo de la taberna, encorvada sobre una jarra de cerveza. Aún se sobresaltaba al ser señalada por Lee, y algunas personas en otras mesas imitaron su gesto.
Bueno, supongo que esa es una forma de hacerle saber a alguien que estamos al tanto de su existencia. Aunque no es la forma en que yo lo habría hecho.
—Estoy segura de que solo estaban mirando el tablero de misiones —dijo Moxie diplomáticamente.
Lee le lanzó a Moxie una mirada que le dejó bien claro lo que pensaba de esa excusa.
—Ignorémoslos por ahora. No queremos meternos en problemas en medio de la posada de los aventureros —dijo Moxie, bajando la voz y poniendo una mano en el hombro de Lee para empujarla hacia la puerta.
—¿Por qué? —preguntó Lee—. ¿Nos van a prohibir la entrada o algo así si peleamos?
—¿Qué? No. No nos prohibirían la entrada por defendernos si alguien intentara algo. Sería un lío lidiar con toda la mierda que hay detrás —dijo Moxie una vez que salieron por la puerta y volvieron a la calle—. Prefiero no llamar la atención. Si alguien intenta algo, prefiero que lo haga en un callejón oscuro donde sea más fácil deshacerse del cuerpo.
—¡Oh! —exclamó Lee, con los ojos iluminados por la comprensión—. Ahora entiendo. Aunque me pregunto por qué nos estaban mirando.
—Quién sabe —respondió Moxie encogiéndose de hombros—. Quizá reconoció que era una Torrin. Da igual. Volvamos con Noah. Estoy algo nerviosa, y nada me calmará más que matar a unos cuantos monstruos.
“¿Y si nos sigue fuera de la ciudad y trae un grupo de amigos?”
“Diría que tienes una imaginación un poco desbordada. Pero, si hizo eso, entonces nos facilita las cosas, ¿no? Nadie que se esconda así va a ser tan fuerte, así que si aparecen varios, pues nosotros conseguimos un buen botín y tú comida. Todos ganamos, ¿verdad?”
—Tienes razón. Ojalá intenten matarnos —dijo Lee, mirando por encima del hombro—. ¿Crees que debería ir a provocarlo?
—Mejor centrémonos en volver con Noah —sugirió Moxie—. Si son tan estúpidos como para intentar algo así, no necesitarán tu ayuda. Y si no, no hay razón para matar a un inocente. Quizá solo nos estaba mirando.
Lee arrugó la nariz. —Quizás sea porque hueles a Noé.
Moxie dejó escapar un suspiro de resignación.
¡Otra vez lo mismo!

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 231
Estás leyendo el capítulo 231 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.