Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 230 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah y Moxie seguían preguntándose adónde se había ido Lee cuando ella trepó por la ventana.
—¡Ya estoy aquí! —exclamó Lee entrando en la habitación y cerrando la ventana tras de sí. Miró de Noah a Moxie, y luego al violín que descansaba en la caja de madera sobre la cama—. ¿Qué es eso?
—Bienvenido de nuevo —dijo Noé—. Esto es un violín. No es comestible.
Lee arrugó la nariz con decepción. —Oh. Bueno, tengo ganas de comer. La cecina de esta ciudad no es tan buena como la que ustedes venden.
Noah decidió no preguntarle a Lee de dónde había sacado la cecina. Probablemente, era mejor que no lo supiera.
—De hecho, pensábamos que ya era hora de desayunar —dijo Noé, mirando por la ventana hacia el sol naciente—. Seguro que podemos encontrar algo rico.
—No es muy agradable, la verdad —añadió Moxie, sonrojándose—. Ya no somos tan ricos como ayer. Todavía nos quedan unos cientos de monedas de oro, pero quizá sea más prudente guardarlas para cuando de verdad las necesitemos, al menos hasta que encontremos un trabajo mejor pagado.
“Comida es comida. Ya comeremos cosas más elaboradas después”, dijo Lee encogiéndose de hombros.
Los tres partieron, dejando la posada y adentrándose en las calles de Dawnforge.
—¿Cómo te ha ido con las runas? —preguntó Noah a Lee mientras caminaban—. Sé que aún no podemos arreglarlo todo, pero ¿ya has decidido qué camino quieres seguir?
—Sí. Encontré algunas runas que probablemente sirvan, pero creo que aún me faltan algunas —dijo Lee—. Apuesto a que podemos conseguirlas en algún lugar de la zona.
“Dawnforge tiene un mercado muy amplio. Seguro que podemos comprar o intercambiar cualquier runa que necesitemos, siempre que tengamos suficiente oro y no sean muy raras”, dijo Moxie. “Probablemente pueda usar mi estatus de noble para conseguirlas”.
—Conseguir nuevas runas sería genial —reflexionó Noah—. Tanto para Lee como para el resto. Y supongo que solo necesitas energía, Moxie.
Moxie asintió. “El objetivo de venir a Dawnforge era acceder a trabajos de aventurero, así que sería una pena no aprovechar esa oportunidad. Podemos hablar de ello más tarde”.
Se detuvieron a poca distancia, en un pequeño local de desayunos que ya empezaba a llenarse. Del interior emanaban aromas cálidos y tentadores: pan recién horneado, tocino crujiente y sirope de arce. Ninguno pronunció palabra; simplemente intercambiaron una mirada silenciosa y entraron directamente al restaurante.
La comida llegó y se acabó rápidamente, y Noah no se arrepintió en absoluto de las pocas monedas que habían gastado. La sugerencia de Moxie de ahorrar dinero quedó en nada en cuanto probaron la comida, pero ninguno se quejaba mientras regresaban a la posada.
—¿Podemos repetirlo? —preguntó Lee, pasándose la lengua por los labios mientras se frotaba el estómago—. No sé qué son las magdalenas, pero quiero cazar más.
“Los muffins no se cazan. Se hornean”, dijo Moxie.
Lee frunció el ceño. —¿Hornear?
—Ay, caramba —murmuró Noah, reprimiendo una risa—. Esto va a salir bien.
—¿Qué se está horneando? —preguntó Lee. Llegaron a su posada, entraron, pasaron por la sala común y se dirigieron a las escaleras del fondo.
“Es una forma de mezclar varios ingredientes para preparar algo que luego se hornea”, dijo Moxie. “Es bastante difícil hornear algo cuando se viaja porque se necesita un horno, pero se pueden preparar muchas comidas deliciosas horneando”.
Lee emitió un zumbido pensativo. Ese zumbido probablemente presagiaba la perdición para cualquiera que tuviera un horno cerca, pero Noah no iba a apagar el entusiasmo de Lee. No había olvidado cómo había sido su vida en las Llanuras Malditas, y sospechaba que nunca había tenido la oportunidad de cultivar aficiones que no fueran luchar.
Si en el proceso quema algunos edificios, ¿y qué? Solo tendremos que asegurarnos de que nadie quede atrapado. Los edificios se pueden reemplazar, pero los buenos recuerdos duran para siempre.
“Puedo intentar mostrarte algo de lo que sé, pero seré sincera y diré que no soy una panadera especialmente talentosa”, advirtió Moxie.
¡Qué buena idea! Si alguien está con Lee, las probabilidades de que el edificio se incendie son mucho menores. Yo también me ofrecería voluntario, pero tengo muchas ganas de probar mi violín nuevo.
—Eso suena divertido —dijo Lee.
Llegaron a su habitación y se detuvieron junto a la puerta.
“¿Sabes? Volvimos caminando hasta aquí, pero probablemente deberíamos explorar la ciudad”, dijo Moxie.
—¿Para conseguir ingredientes para hornear? —preguntó Lee—. Quiero buscar recetas de magdalenas.
—Quizás podamos hacer eso —sugirió Moxie diplomáticamente—. Tendríamos que encontrar a alguien con un horno que pudiéramos usar, pero seguro que encontramos la manera. También necesitamos más dinero, así que deberíamos ver qué trabajos de aventurero podemos conseguir.
—¿Necesitas ayuda para eso? —Noah asintió hacia la puerta—. De verdad quiero… ya sabes.
Moxie sonrió. “Ya me lo imaginaba. Adelante. Lee puede venir conmigo y podemos intentar encontrar un trabajo y ver si hay algún sitio donde nos presten la cocina”.
—Gracias —dijo Noé—. ¿Cuánto tiempo crees que tardará? No creo que vaya a haber ningún problema, pero…
—Más vale prevenir que curar —convino Moxie asintiendo—. Tres horas como máximo. Aunque creo que probablemente volveremos mucho antes.
Noah asintió. Moxie y Lee se despidieron con la mano y bajaron las escaleras mientras Noah abría la puerta de su habitación, pero se detuvo a medio abrir. Moxie le había dado tal sorpresa que no había tenido oportunidad de probar sus nuevas Imbuiciones Corporales.
Envió un tenue hilo de energía a los Imbuiciones de sus tímpanos. Un torrente de información asaltó la mente de Noah. Si no hubiera controlado la energía con tanta precisión, probablemente lo habría abrumado por completo.
En cambio, logró filtrar toda la información que inundaba su mente, transformando las ondas que lo atravesaban en imágenes vagas. En la escalera aparecieron manchas que representaban a Moxie y Lee, pero estaban muy distorsionadas por todo el ruido ambiental que llegaba del resto de la ciudad.
No podía distinguir a la gente en el fondo de la taberna. Eran solo una masa amorfa, cambiante y rugiente. A diferencia de su anterior percepción sísmica, las nuevas Imbuiciones captaban todas las vibraciones que viajaban por el aire.
La Imbuición que ella había aplicado en sus pies no servía de mucho, ya que todos estaban apoyados sobre madera en lugar de tierra.
Aun así, Noé estaba satisfecho con los resultados. Todavía quedaba trabajo por hacer para que sus Imbuiciones volvieran a funcionar a la perfección, pero estaban empezando a acercarse al nivel que necesitaba.
Sonriendo para sí mismo, Noah desactivó sus Imbuiciones y entró en la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Ya habría tiempo para trabajar con las Imbuiciones más adelante. Por ahora, podían esperar. Tenía algo mucho más importante que hacer.
Se dirigió directamente a su cama y sacó el violín de su estuche. Solo dedicó un minuto a admirar su belleza antes de extraer con cuidado el arco de su lugar. Apoyó el violín entre la clavícula y el hombro, dejando que su barbilla descansara sobre la madera lisa.
La mano de Noah temblaba al levantar el arco. Se ajustaba perfectamente a su mano y, sin duda, era muy superior a cualquier instrumento que hubiera sostenido antes. Tocar una música mediocre con semejante obra de arte casi le parecía una deshonra.
Pero, en cuanto apoyó el arco contra las cuerdas del violín, sintió una profunda calma. No acalló sus preocupaciones, ni tampoco las hizo olvidar. Fue un abrazo reconfortante.
Al violín le daba igual lo que tocaran. Le daba igual si la música era buena o la más espantosa que jamás haya existido. Lo único que quería era que lo tocaran.
Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Noah. Inspiró profundamente y exhaló lentamente, cerrando los ojos mientras la tensión se disipaba de sus hombros. Ajustó su postura, evocando recuerdos tan antiguos que casi los había olvidado por completo, y comenzó a tocar.
Hasta un necio habría dicho que el violín tenía la voz de un ángel. Cada nota resonaba a la perfección, haciendo eco en la habitación alrededor de Noah. Podía sentir la energía vibrando en el instrumento, regocijándose con la oportunidad de cantar por primera vez.
Noé no tocaba ninguna canción en particular. Simplemente tocaba una nota a la vez, intentando revivir una pasión que no había sentido en miles de años. Era un instrumento para un verdadero maestro. Pero, si era sincero consigo mismo, la música era horrible. Por muy bueno que fuera el violín, solo podía sonar tan bien como él lo tocara, y él estaba fuera de práctica.
Pero, con cada roce de su arco sobre las cuerdas del violín, la sonrisa de Noah se ensanchaba. Los recuerdos lo inundaban, y su postura se ajustaba sutilmente a medida que volvía a él más y más de su experiencia.
Las notas se volvieron más armoniosas, y aunque las tres cuerdas nuevas le resultaban completamente desconocidas, podía sentir que el violín se esforzaba por ayudarlo. Las cuerdas cambiaban al girar las clavijas por sí solas. El violín se afinaba solo mientras él tocaba, adaptándose perfectamente a su estilo.
Noah dudaba que la canción hubiera impresionado a alguien más. Aunque la música no era tan mala como hacía poco tiempo, no se acercaba ni de lejos a algo que él pudiera considerar increíble.
Pero no había nadie más en la habitación. Solo estaban Noah y su violín, y con cada nota que tocaba, los dos se entendían un poco más.
La canción que tocó no era una canción que nadie más que él hubiera apreciado. Era una promesa, nacida de un entendimiento mutuo. El entendimiento de que, si bien la música de hoy no era más que una semilla plantada, con el tiempo brotaría y se convertiría en un árbol majestuoso.
Y hoy, Noah disfrutaba enormemente de la compañía de la semilla mientras comenzaba a brotar, asomando por la tierra y extendiendo sus hojas metafóricas. Aunque Moxie no estaba físicamente con él, podía sentir la personalidad y la energía que ella había infundido en el violín envolviéndolo en un cálido abrazo.
La música fue un viaje, y en lo que a primeros pasos se refiere, no lo habría cambiado por nada del mundo.

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Estás leyendo el capítulo 230 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.