Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 18 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¿Deberíamos correr? —preguntó Todd, permaneciendo completamente quieto, probablemente con la vana esperanza de que el monstruo aún no los hubiera visto.
—No se molesten. Los asesinos son mucho más rápidos que los humanos —dijo Noah—. Presten mucha atención. No sé quién les enseñó hasta ahora, pero han fracasado completamente en su función.
—Fuiste tú —murmuró Todd, pero Noah ya se dirigía hacia el Destripador.
Los ojos brillantes del mono se clavaron en él. Una gota de baba le resbaló por la comisura de la boca y le cayó en el pecho. Lanzó un chillido furioso y se abalanzó, atravesando un delgado árbol y extendiendo la mano para atrapar a Noé.
Se agachó, dejando que las manos de la presa pasaran inofensivamente por encima de su cabeza, y luego miró a sus alumnos. Isabel y Todd estaban pegados a los árboles. Sus rostros reflejaban horror. Era evidente que ninguno esperaba que sobreviviera a la pelea, y era imposible que le prestaran atención a lo que dijera.
Noé suspiró. El mono alzó las manos y las bajó hacia él. Esquivando el ataque, Noé le propinó un puñetazo en el costado y liberó su Runa de Vibración.
El monstruo chilló de dolor, tambaleándose hacia atrás mientras una ola lo sacudía, haciéndolo vibrar con tal violencia que sus dientes crujieron. Noé vio la oportunidad de clavarle una cuchilla de viento en la garganta y matarlo, pero deliberadamente no la aprovechó.
Un rugido resonó en el bosque seco y el Destripador azotó el pecho de Noah con una mano enorme y llena de garras. Rodó hacia el monstruo, dejando que el golpe pasara inofensivamente por encima de su cabeza, y luego le asestó un puñetazo en el pecho, haciéndolo vibrar de nuevo.
El Destripador tropezó contra el árbol que tenía detrás, partiéndole el tronco y haciéndolo estrellarse contra el suelo. Noah le asestó un golpe de viento en el pecho al monstruo, que gritó, arañándose la herida y clavándole una mirada furiosa y vacía.
—Vamos, pues —dijo Noé, haciendo señas al mono con una sonrisa confiada.
Unas enormes garras surcaron el aire en busca de su cuello. Noah se echó hacia atrás y el viento de los golpes del Destripador le despeinó el cabello. Noah se enderezó y lanzó otra ráfaga de viento contra el monstruo, esta vez impactando en su cuello.
Su alarido se convirtió en un gorgoteo ahogado y Noah acabó con su sufrimiento con un último soplido. Miró a Isabel y Todd, dando un paso al costado justo antes de que el Destripador se desplomara, cayendo donde él había estado. La energía del Destripador lo inundó, pero no dejó que se reflejara en su rostro.
Dos miradas de asombro se posaron en sus ojos. La incredulidad y la sorpresa se mezclaban en los rostros de Isabel y Todd. Noah no pudo negar que sentía una pizca de satisfacción al ver sus expresiones. Después de todas las veces que los Asesinos lo habían matado, para el cazador, esto se sentía bien.
—¿Ves? No necesitas escudo si no te golpean. —Noé se reunió con ellos y recogió su ropa del suelo. Se puso la camisa y se echó la chaqueta encima, alisándose las solapas.
—¿Cómo? —preguntó Isabel—. ¿De verdad no usaste un escudo?
“Creo que ya lo confirmé. ¿Viste algún tipo de magia colorida en mi piel?”
“No, pero…”
—Nada de escudo —dijo Noah con firmeza—. No digo que los escudos sean malos, pero si lanzar uno te debilita hasta el punto de que literalmente no puedes seguir luchando, entonces solo te está frenando.
—¿No tienes miedo de salir herido? —preguntó Todd—. ¿Y si mueres?
Noah se encogió de hombros. Hubiera sido bastante hipócrita decir que temía a la muerte. Pelear le hacía bombear adrenalina por las venas como nada más. Después de tantos años esperando en la fila, era como inhalar una droga directamente de la fuente.
“Entonces muero. Pero no le tengo miedo al dolor. Hay pociones curativas para eso. ¿Y acaso esa pelea me pareció muy dolorosa?”
Isabel negó con la cabeza. Un destello de esperanza brilló en sus ojos. —¿Así que de verdad eres lo suficientemente fuerte como para derrotar monstruos sin sufrir daño alguno? ¿Cuánta fuerza has estado ocultando? Siempre pensé que eras un pervertido repugnante e inútil.
—Gracias —dijo Noah secamente. Aunque técnicamente no era él a quien Isabel describía, aun así no le sentó bien—. Y no, no es eso lo que estoy diciendo. Lo que viste hoy fue el resultado de semanas de agonía. Me cortaron tantas veces que perdí la cuenta. Pasé la mayor parte de los últimos días con dolor.
Isabel tragó saliva. —¿Quieres decir que dejaste que esos monstruos te hicieran pedazos?
—Me adapté. Aprendí su estilo de lucha. Así es como uno se hace más fuerte —dijo Noah encogiéndose de hombros—. Y ahora no necesito un escudo contra ellos. Cuando me enfrente a un oponente similar en el futuro, probablemente también me irá mejor. Con el tiempo, después de suficiente experiencia, tendré toda esa energía extra para luchar que los demás desperdician en un escudo.
—Y las cicatrices que conlleva —dijo Todd con tono sombrío—. ¿Nos estás diciendo que tenemos que destrozarnos cada día? Admito que te juzgamos mal, pero no voy a someterme a esta locura.
Noah sonrió y le dio una palmada en el hombro a Todd. Este parpadeó sorprendido, mirándolo con expresión confusa.
No tienes por qué hacerlo.
—¿Qué quieres decir? ¿No se trataba de eso? —preguntó Todd.
—No. Hice todo esto para que no tuvieras que hacerlo. Ese es mi trabajo como profesor. —La sonrisa de Noah se ensanchó aún más—. Verás, todos los Asesinos parecen actuar exactamente igual. Lo que he aprendido no es instinto, sino patrón. Los Asesinos atacan de las mismas maneras. Si sabes lo que va a pasar, puedes reaccionar.
—¡Y puedes demostrárnoslo! —exclamó Isabel, comprendiendo algo un instante antes de que los ojos de Todd también se iluminaran.
“¡Qué ingenioso! Y además tiene sentido. Apuesto a que todos actúan igual porque probablemente todos los Cortadores están ligados al Mono Devorador Infernal debido a su Runa Maestra. Seguramente no pueden pensar por sí mismos, así que han adoptado un patrón común.”
¿Qué? Necesito aprender más sobre las capacidades de las Runas Maestras. Eso explicaría muchas cosas. Si los monos actúan como una colmena bajo el mando del jefe, no sería un gran gasto de energía hacerlos actuar individualmente.
—Ahora lo entiendes —dijo Noé con una mirada de complicidad—. ¿Qué te parece? ¿Quieres intentar aprobar este examen de forma honesta y salir fortalecidos como estudiantes? ¿O prefieres hacer trampa y terminar el año asustados por un simple monito?
Con un ligero toque en el dedo del pie, empujó el cadáver del monstruo que casi había matado a Isabel. Isabel y Todd siguieron el movimiento con la mirada y luego volvieron a mirarlo.
“Quiero aprender”, dijo Todd.
—Yo también —añadió Isabel.
—¡Genial! —dijo Noé con una sonrisa, adentrándose en el bosque—. Vamos a intentarlo de nuevo, empezando con uno de los monitos. Todd, te toca esta vez.
“¿Qué hago?”, preguntó Todd mientras él e Isabel se colocaban detrás de Noah.
—Ataca con seguridad, pero sin imprudencia —respondió Noé—. A pesar de lo que te dije, no tengo muchas provisiones curativas. Confío en poder protegerte de casi todo, pero no puedo hacer nada si actúas como un tonto. Los monitos te atacarán sin importarles su seguridad, y la verdad es que no son tan rápidos. Deberías poder acabar con ellos de un buen golpe en la cabeza. Mantente firme y no te asustes.
Todd asintió, comprendiendo. Noah levantó la mano pidiendo silencio, escuchando los lejanos aullidos de los monos en el bosque antes de reanudar la marcha. Unos minutos después, avistó su siguiente objetivo.
Un monstruo estaba encorvado cerca de la base de un árbol, royendo lo que parecía ser un hueso de pierna. Noah se preguntó, distraídamente, si sería uno de los suyos. Sin duda, había dejado unos cuantos tirados por el bosque en los últimos días. Ese pensamiento le hizo fruncir el ceño.
Tengo que empezar a limpiar mis cadáveres o alguien se dará cuenta de algo.
—Te toca —susurró Noé—. Y no malgastes toda esa energía en tu escudo. El mono te atacará antes de que puedas terminar de armar esa cosa estúpida.
Todd asintió brevemente. Llamas crepitaron alrededor de sus puños cerrados y la cabeza del mono se alzó de golpe. Sus oscuros ojos se clavaron en Todd y lanzó un fuerte chillido, arrojando un hueso al suelo y poniéndose de pie apoyándose en una rama.
Los nudillos de Isabel se pusieron blancos al agarrar la empuñadura de su espada. Noah puso una mano en el hombro de Todd y lo empujó suavemente hacia adelante.
“Sigue recto. No te inmutes. Mencionaste que tenías un ataque a distancia cuando hablaste con Isabel. Úsalo antes de que se acerque lo suficiente como para que te alcance, o intervendré.”
Todd gruñó, comprendiendo, sin apartar la vista del monstruo. El mono mostró los dientes y aulló, lanzándose desde la rama del árbol y arremetiendo contra ellos. Todd alzó las manos, respiró hondo y apuntó.
Le recordó a Noah su primer ataque letal con una espada de viento. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios mientras Todd rugía y extendía las manos, lanzando una lanza de fuego naranja contra el mono que cargaba contra él. El hechizo envolvió la cabeza del monstruo.
En un instante, la llama recorrió todo el cuerpo del mono, prendiéndole fuego a su pelo grasiento. Dejó escapar un chillido de dolor, abandonando el ataque y golpeándose desesperadamente contra sí mismo en vano.
El fuego se propagó con una velocidad aterradora, consumiendo al mono en cuestión de segundos. Cayó al suelo, carbonizado hasta quedar hecho una costra negra. Isabel y Todd lo miraron fijamente. Noah le dio una palmada en la espalda a Todd.
—Ahí lo tienes —dijo Noé—. ¿Era tan difícil?
—¿Por qué no lo esquivó? —murmuró Todd.
“Porque es una tontería, y apuesto a que esa estrategia funciona con mucha gente. La reacción natural de nadie al ser atacado por un monstruo aterrador es plantar cara”, dijo Noah. “Esa es la ventaja de conocer a tu oponente”.
Isabel bajó la mirada. Noah le dio un golpecito en el hombro.
No te sientas mal por haber fallado la primera vez. La pelea es mucho más cercana, y aún no tenías motivos para creer en mí, ni el consejo que le di a Todd. La vida no es una sola oportunidad, ¿sabes? Tienes más oportunidades. ¡A por ello en la próxima!
Isabel alzó la vista y asintió. —Sí, tienes razón. ¿Podemos ir a buscar otro mono?
“Me has quitado las palabras de la boca. Vamos, chicos. Tenemos que entrenar.”
Esta vez, ninguno de los dos lo corrigió.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 18
Estás leyendo el capítulo 18 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.