Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 176 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Noah se llevó la pipa a la boca, colocó un pequeño manojo de hierba Flashgrass en ella, inhaló profundamente y dejó que la nube de humo se elevara por encima de su cabeza mientras observaba a Bria dirigirse hacia su campamento.
Todd e Isabel acompañaron a Noah en su observación de Bria. La niña no parecía tener ninguna prisa. Simplemente paseaba por las colinas. Su cabello era sorprendentemente parecido al de Emily, aunque lo llevaba recogido en una coleta para que no le molestara en los ojos.
—Sabes, una cantidad considerable de esa energía ominosa desaparece cuando ella tiene que caminar unos cinco minutos para llegar a nuestro campamento —dijo Todd, frotándose el puente de la nariz.
—¿Podemos irnos ya? —preguntó Isabel—. Sería gracioso que apareciera y ya no estuviéramos.
—Sí —convino Noah—. Pero no sé si eso le traería problemas a Moxie. Probablemente tengamos que lidiar con ello. Ya te sermoneé, así que no perderé el tiempo repitiendo nada. Solo mantente alerta.
Bria llegó al pie de la colina donde habían acampado y levantó una mano para protegerse del sol mientras miraba a Noah con los ojos entrecerrados. Era evidente que ya lo había visto antes, así que algo le decía a Noah que aquel gesto era más una pose que otra cosa.
Nadie habló hasta que Bria se detuvo frente a ellos.
—Vaya, no me esperaba este recibimiento —dijo Bria, poniendo una mano en la cadera—. ¿Ya llegó la Contessa? Esperaba que me avisara de mi llegada. No me digas que la devoró algo.
—¡Oh, no, está aquí! —dijo Noah, exhalando otra bocanada de humo—. Pero creo que la pregunta más importante es por qué, y eso va para los dos.
—¿Alguna vez te han dicho que fumar es malo para la salud? —preguntó Bria, arrugando la nariz con disgusto e ignorando por completo la pregunta de Noah—. ¿Qué clase de profesor promueve algo así?
“¿Ah, sí? Me alegra saber que me tienen en tan alta estima como para encontrar valor en copiar todo lo que hago. Mis alumnos son lo suficientemente inteligentes como para saberlo mejor, y no me preocupa especialmente lo que hagan los demás. No son mi responsabilidad.”
—Justo lo que esperaba de una Linwick —dijo Bria con una sonrisa arrogante—. Bermil, ¿verdad? Tu reputación te precede.
—Desafortunadamente, no puedo decir lo mismo de ti —dijo Noé—. No tengo ni idea de quién eres.
Bria parpadeó. —¿La condesa no me presentó?
Noah rió y negó con la cabeza, apartando la pipa de entre los dientes y dejando que el humo le envolviera la cara. —¿Por qué iba a importarme lo que diga Contessa? No me interesa la familia Torrin. Solo viajo con Moxie porque resulta que nuestras habilidades se complementan. Es un buen entrenamiento, pero eso no significa que me importe lo que diga tu familia.
Bria ladeó la cabeza. —Ya veo. Bueno, ve a buscar a la Contessa. Necesitamos hablar.
—¿Traerlo? —Noah arqueó una ceja—. Háganlo ustedes. Isabel, Todd, empiecen a entrenar. Los alcanzo enseguida.
Los alumnos de Noah asintieron y se alejaron trotando en la otra dirección. Noah vio un destello de molestia en el rostro de Bria. Era evidente que no estaba acostumbrada a que la despidieran. Ya fuera que estuviera infiltrada o no, sin duda no había tratado con mucha gente que se opusiera a sus peticiones.
Moxie y Contessa salieron de detrás de una de las tiendas de piedra y se unieron a Noah y Bria. Sus rostros eran casi indescifrables, pero por razones completamente distintas. Moxie tenía una expresión impasible, mientras que Contessa parecía tan cansada que ningún otro sentimiento o pensamiento tenía cabida.
—¿Dónde está Emily? —preguntó Bria.
—Entrenando con Isabel y Todd —respondió Moxie—. ¿Quiénes son ustedes?
La expresión de Bria se tensó. —Contessa, creo que le dije que me presentara.
—Sí —dijo Contessa.
—Pero eso no significa que sepa nada de ti —dijo Moxie—. Nunca he oído hablar de nadie de la familia Torrin con tu nombre.
—Con mucho gusto te lo explicaré en un momento —dijo Bria. Señaló con la barbilla hacia Noah—. Pero, primero, la Contessa te dio tus órdenes.
—Lo hizo, y yo la estoy ejecutando con el juicio que me fue confiado —dijo Moxie, sin revelar nada. Cruzó las piernas, quedando a la par de Bria.
Bria frunció los labios y miró a Noah de arriba abajo. Luego sonrió con sorna y se encogió de hombros. —Vale, te doy la razón. No creo que haya mucho de qué preocuparse aquí.
—Eso me ofende —dijo Noah, dando otra calada lenta a su pipa. Bria lo miró con el ceño fruncido y retrocedió un paso para evitar inhalar el humo por accidente. A diferencia de los demás, Noah no hacía el menor esfuerzo por evitar que el humo llegara a los pulmones de Bria.
Un destello lejano de Essence iluminó el lugar cuando Isabel y Emily comenzaron a entrenar. Todos miraron hacia donde se desarrollaba la pelea por un instante.
—¿Así que vas a contarnos por qué la familia Torrin está interrumpiendo nuestro entrenamiento? Tenemos mucho trabajo por delante antes del examen de supervivencia —dijo Noah—. Y, hasta ahora, ni tú ni Contessa han sido muy sinceros sobre cuáles son sus planes.
Cuanto más crea Bria que Contessa no me ha contado nada, mejor. No necesito sospechar que, en realidad, también me informa a mí, además de a Evergreen.
Bria estudió a Noah por un momento. Juraría que vio cómo cambiaba algo en su cabeza cuando su expresión se suavizó y miró a Noah con ojos grandes y esperanzados.
“Bueno, me enteré de lo bien que le va a Emily y quería tener la oportunidad de unirme y divertirme también. Llevo un tiempo entrenando por mi cuenta y es muy aburrido. Me encantaría juntarme con otros estudiantes de mi edad y aprender a pelear con ellos. ¿Te parecería bien?”
Bria invadió el espacio personal de Noah, sin dejar de mirarlo. Él la observó, con la mirada fija en ella.
Parece que Bria sabía cómo era Vermil antes, pero su información está muy desactualizada si cree que va a funcionar conmigo; además, es mucho más joven que yo. Lo siento, niña. No me interesa una niña.
—Bueno, si me lo pides tan amablemente —dijo Noah con voz pausada, mordiéndose el labio inferior en señal de profunda reflexión. Los labios de Bria comenzaron a curvarse hacia arriba.
"Agradecer-"
"No."
La expresión de Bria se volvió inexpresiva.
"¿Qué?"
Veamos. Necesito averiguar cuál es su objetivo real antes de decidir cómo manejar esto.
—Acabas de insinuar que no soy muy buen profesor. ¿Por qué querrías estudiar conmigo? —preguntó Noah entre bostezos—. Y Moxie está trabajando conmigo ahora mismo. Tengo más alumnos que ella, así que ahora mismo yo pongo las reglas.
—Eso no puede ser —dijo Bria, entrecerrando los ojos y mirando a Moxie. Moxie se encogió de hombros—. No ha habido ningún problema. Nos turnamos para dar clase según el tema que estemos tratando, y ahora le toca a Vermil. Además, todavía no has verificado tu identidad.
—¿No te basta con el pelo? —preguntó Bria, entrecerrando los ojos—. ¿Cuántas personas con el pelo plateado ves por ahí?
En ese preciso instante, Lee salió de su tienda de piedra, con el cabello de un plateado brillante. Todos la miraron y Lee parpadeó, ladeando la cabeza. Saludó moviendo los dedos y bajó la colina a saltitos para reunirse con los estudiantes.
“¿Quién demonios era ese?”, preguntó Bria.
¡Maldita sea, Lee!
—Lee. Supongo que ella también debe ser una Torrin —reflexionó Noah.
—¿Qué? No. No es ella —dijo Bria, entrecerrando los ojos—. Mira, Linwick. Estaba ocultando mi identidad, pero asisto a Arbitage. Pertenezco a la rama principal de Torrin. No sé quién era esa chica, pero no es de la familia.
Ya sabes, si intentas mantener tu identidad en secreto, contárselo a alguien que forma parte de los mayores rivales de tu familia no suele ser buena idea. En fin. Eso lo explica todo. Está planeando matarme.
—Sabes, si tú ocultabas tu identidad, quizá otros también lo hacían —reflexionó Noah—. Quizá yo también sea un Torrin. Moxie, ¿ves alguna cana en mi pelo?
—Deja de jugar —espetó Bria—. No sé a qué te dedicas, pero no hay razón para impedirme entrenar con Emily y las demás. Es una petición totalmente razonable. Seguro que podemos llegar a algún tipo de acuerdo que compense las molestias que te he causado.
Los ojos de Bria parpadearon, y Noah tuvo que hacer un gran esfuerzo para no vomitar.
¿Qué demonios pretende hacer? Estoy completamente seguro de que planea matarme por aquel comentario anterior, pero ¿qué sentido tiene el juego?
Noah miró a Moxie de reojo, esperando que comprendiera mejor lo que sucedía, pero el rostro de Moxie era una máscara indescifrable. Al volver a mirar a Bria, Noah notó un cambio en su mirada.
¡Ajá! Eso es lo que pasa. No se trata de mí, sino de Moxie. Está intentando descubrir cuáles son sus puntos débiles, y supongo que asume que yo debo ser uno de ellos porque me deja estar cerca de Emily. ¡Qué idiota! Como si a Moxie le importara que una niña coquetee conmigo.
—¿Por favor? —preguntó Bria, poniendo una mano sobre el pecho de Noah.
A Moxie le tembló el ojo.
¿Qué?
—Ah, bueno, tú lo planteas así —dijo Noah, tomándole la muñeca entre dos dedos y moviéndola hacia un lado. No estaba seguro de si Bria se había percatado del lapsus momentáneo de Moxie, pero no pensaba dejar que se aprovechara de ello. —Me temo que tengo que negarme. Prefiero dar clase a estudiantes atractivos.
La sonrisa de Bria se congeló en sus labios. —¿Qué dijiste?
—Bueno, ya sabes —dijo Noah, haciendo un gesto con su pipa—. Estudiantes que no parezcan haber sido arrojados contra una pared de niños. Tengo mis estándares, ¿sabes?
—No, no lo sé —dijo Bria, apretando los labios hasta que se pusieron blancos—. Por favor, explícame.
—¡Joder, qué denso eres! —dijo Noah, exhalando una bocanada de humo y suspirando—. Eres feo. Tus ojos parecen escamas de pescado muerto y tu aliento huele a mierda. Además, el pelo plateado no te favorece nada. Y ya que estamos, estoy casi seguro de que se te está cayendo. No tengo ningún interés en malgastar mis esfuerzos en alguien con tan poco potencial como tú.
Noah se recostó cuando una hoja cruzó el aire como un relámpago; sus ojos se abrieron ligeramente al ver varios mechones de su propio cabello caer al suelo. Había previsto el ataque, pero la velocidad con la que se produjo fue increíble.
—Olvida esto —siseó Bria, haciendo girar la espada de acero sin pintar en su mano. Su expresión había cambiado por completo, pasando de una mirada dulce a la de una loca furiosa en cuestión de segundos—. Te voy a matar ahora mismo, pedazo de mierda. ¿Cómo te atreves a hablarme así siendo solo una Rango 1? Te arrancaré las entrañas y te las daré de comer antes de estrangularte con tus propios intestinos.
Noah no tenía ni idea de dónde había salido la espada, pero no le preocupaba demasiado. En cualquier otro momento, no le habría importado poner a prueba sus habilidades contra Bria, pero acababa de alcanzar el Rango 3. Todavía no sabía cómo funcionaba, así que Noah optó por la salida fácil.
Apartó la pipa de sus labios e inspiró profundamente, clavando la mirada en Bria y esbozando una sonrisa lasciva. Acto seguido, invocó Combustión y congeló el aire en los pulmones de Bria. Tardó un instante en comprender lo sucedido, y Noah aprovechó ese momento para golpearla con el puño en la muñeca, haciendo girar la espada.
Bria tropezó, pero no estaba preparada para la repentina falta de aire. Se abalanzó sobre Noah para desequilibrarlo, moviéndose aún con una velocidad impresionante.
Aunque Noah esquivó el ataque, ella logró engancharle la pierna. Con la otra mano, agarró su espada caída y la lanzó hacia Noah; pero sujetar a alguien mientras se intenta apuñalarlo tenía un gran inconveniente: la dificultad para esquivar era mínima.
La rodilla de Noah se dobló, impactando contra la nariz de Bria y rompiéndosela. Hay que reconocer que no lo soltó y le asestó un golpe con la espada en el pecho. Noah cayó al suelo, perdiendo su pipa en la caída. La espada de Bria rozó su pecho, dejando un rastro de sangre, pero sin causarle una herida grave.
Se giró hacia un lado, clavando el otro pie en el estómago de Bria y dejándola sin aire. Ella tosió, rodando por el suelo y deteniéndose de golpe contra una tienda de piedra. Noé se levantó, sacudiéndose el polvo.
Bria se arañó la garganta, intentando desesperadamente respirar. Cruzó la mirada con Noah mientras él se acercaba a su pipa y se la volvía a poner en la boca. Le arrebató la espada de las manos a Bria de una patada y la miró.
Estoy bastante segura de que este es el momento en el que le advierto y le digo que más le vale mantenerse bien alejada de mis alumnos, pero la verdad es que no me apetece nada.
Noah levantó la espada de Bria del suelo de una patada y la agarró, haciéndola girar. Luego la clavó en su cuello. Los ojos de Bria se abrieron desmesuradamente. Cerró el puño con fuerza y el sonido de cristales rotos llenó el aire.
Su cuerpo desapareció en un destello de luz verde, desvaneciéndose en el cielo. Noah frunció el ceño y liberó a Combustión, mirando hacia donde Bria había desaparecido.
—¡Maldita sea! —Noé arrojó la espada al suelo—. Esto va a ser un fastidio.

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela)
Capítulo 177
El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 176
Estás leyendo el capítulo 176 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.