Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 138 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Revin se recostó, dejando escapar un sonoro bostezo mientras estiraba los brazos por encima de la cabeza. El sol había vuelto a salir, deslizándose entre las nubes e inundando el campo de hierba para iluminar la roca puntiaguda donde estaba sentado.
Le había costado bastante encontrar esa piedra en particular. Era muy exigente con esas cosas. Cada piedra tenía su propia personalidad. Algunas eran gordas y perezosas, aptas solo para hacerlas rebotar en un río.
Otras eran escarpadas y caóticas. Esas servían para romperse y poco más. Pero algunas, como aquella sobre la que se encontraba encaramado, eran afiladas y puntiagudas. Sobresalían del suelo en ángulo, como el diente de algún monstruo olvidado.
Y rocas como estas... ¡eran geniales!
La hierba bajo Revin se mecía con la brisa. Hacía frío, pero no lo demostró. Ese no era el tipo de frío que le gustaba. Revin bostezó de nuevo. Llevaba ya un buen rato sentado. Empezaba a aburrirse y el sol casi había salido.
Si hasta ahora no había pasado nada, entonces ya era el momento de…
Varias ráfagas de viento surcaron las sombras de una roca cercana, impactando contra Revin. Eran prácticamente invisibles, casi inaudibles: el ataque perfecto de un asesino.
Habrían sido más efectivos si no hubiera oído una respiración agitada en la dirección de donde provenían un instante antes de que el hechizo se activara. El cuerpo de Revin parpadeó, desplomándose en un charco de sombras que descendió velozmente por la roca y se reformó a sus pies.
Las sombras se transformaron en una guadaña que surgió del suelo. Revin la agarró, la hizo girar y la clavó en el suelo con una sonrisa arrogante.
—¿Eso es todo? —preguntó Revin—. Un intento patético, la verdad. Vas a necesitar mucho más que eso si pretendes siquiera tocarme, y mucho menos derrotarme.
Una ráfaga de viento se abalanzó sobre Revin desde todos lados; una docena de aspas se desplomaron sobre él al unísono. La sonrisa de Revin ni siquiera se desvaneció al caer, dejando atrás su guadaña.
Las ráfagas de viento atravesaron el arma de sombras, partiéndola en varios pedazos. Pero, justo cuando empezaban a caer, Revin se levantó de nuevo a su lado. Los fragmentos de la guadaña se unieron y volaron hasta su mano.
Revin giró el arma, cambiando de postura, y luego alzó una mano hacia un afloramiento rocoso frente a él. Eran todas redondas, con algunas rocas escarpadas dispersas entre ellas. Frunció el ceño.
“Un escondite pésimo.”
Una espesa luna creciente de viento, fácilmente el doble de alta que Revin, surcaba el suelo en dirección a él. Había aparecido de la nada, pero Revin no necesitaba ver las cosas para cazarlas. Dio un paso al frente y luego se impulsó por los aires.
Su larga chaqueta ondeaba al viento tras él mientras Revin giraba. Su guadaña relucía, reflejando la luz del sol radiante mientras descendía hacia un pequeño hueco entre las rocas. Un instante antes de impactar, la zona centelleó y un chico algo regordete se apartó de un salto.
Una fina ráfaga de viento lo rodeó cuando impactó contra las rocas con un gruñido, rodando hacia un lado un instante antes de que la guadaña de Revin abriera la piedra detrás de él.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Revin mientras el chico se ponía de pie de un salto y salía corriendo, lanzándole ráfagas de magia de aire.
Revin danzaba entre los hechizos, deslizándose como un tallo al viento y alcanzando rápidamente al muchacho que huía. Las sombras que rodeaban sus pies se alzaban para atraparle las piernas, pero él se lanzó hacia un lado, hacia un rayo de sol que se había abierto paso entre la oscuridad de una de las rocas.
El chico se puso de pie de un salto, giró hacia Revin y agitó las manos en el aire con un gesto amplio y dramático. Ráfagas de viento se dirigieron hacia Revin, obligándolo a saltar hacia atrás para evitar ser cortado.
El salto de Revin lo elevó por los aires y aterrizó sobre una roca, quedándose inmóvil al tocar tierra. Siempre era imprescindible posar para la foto después de una escapada impresionante.
Otra ráfaga de viento silbó en el aire. Esta era de un blanco brillante, sin siquiera intentar camuflarse u ocultar su presencia. Revin saltó por los aires, esquivando fácilmente el hechizo, y casi volando directo hacia la trayectoria del segundo rayo mágico, mucho más difícil de ver.
Revin, riendo, extendió la mano. Un tentáculo de sombra surgió del suelo y lo agarró, impulsándose hacia abajo. Rodó contra él, poniéndose de pie de un salto y extendiendo la mano. Su guadaña se clavó en él y se lanzó hacia el chico.
Revin se recostó al sentir que otra ráfaga de viento pasaba inofensivamente junto a su cabeza. Desenvainó su guadaña, la enganchó al cuello del muchacho justo cuando este se giraba para correr. Revin dio un tirón seco y la hoja de la guadaña se convirtió en un gancho romo, deteniéndolo sin hacerle daño.
El chico se desplomó derrotado, dejando caer los brazos mientras soltaba un gemido.
“Es usted completamente injusto, profesor.”
—Y tú, James, estás gordo —respondió Revin, dejando que su guadaña se disolviera y dándole una palmada en el hombro al chico—. Buen uso de tus Runas de Luz, eso sí. Hacerte invisible fue muy ingenioso. Yo soy más ingenioso.
—Más listo —corrigió James, volviéndose hacia Revin y cruzándose de brazos. Hizo una pausa y luego se descruzó rápidamente para apartarse un mechón de pelo negro de la cara y dejar al descubierto sus rasgos cuadrados, pero no por ello menos atractivos.
—¿Qué? —Revin se recostó contra una columna de sombra y cruzó una pierna sobre la otra mientras arqueaba una ceja.
“La forma correcta de decirlo es 'Soy más inteligente'. No 'Soy más listo'.”
—¿Sabes a qué suena eso? —preguntó Revin—. No suena bien. A eso suena.
James se dejó caer al suelo, cruzando las piernas. —¿Crees que enfadé a alguien cuando solicité unirme a Arbitage?
Revin ladeó la cabeza. —¿Por qué piensas eso? ¿Y qué tiene que ver eso con tu absoluto fracaso a la hora de asestarme un solo golpe?
“Me preguntaba por qué tuve que acabar contigo como profesor. Quizás fui un gran pecador en una vida pasada.”
—Si las bromas te hacen sentir mejor, adelante, sigue con ellas. Pero no te harán volver a ser quien eres —dijo Revin con una carcajada, inclinándose hacia adelante y dándole un golpecito en la frente a James—. No te preocupes demasiado. Algún día, quizá aprendas a ser tan genial como yo.
Revin hizo una pausa por un momento y luego se tocó la barbilla con un dedo.
“Pero no será pronto. ¿Quizás en un año? No. ¿Diez? Sí, probablemente alrededor de diez, si tienes suerte. ¡En fin! De cualquier manera, esto significa que tú pagas el desayuno, chico.”
—Sabes, sospecho que solo me haces entrenar conmigo para no tener que pagar tus comidas. ¿Cómo es posible que un Rango 1 pueda siquiera golpear a un Rango 3? —preguntó James, arrancando una brizna de hierba con irritación—. Podrías al menos darme un entrenamiento de verdad en vez de hacerme esto todas las mañanas y luego pasarme el resto del día en la residencia de la profesora.
Revin se aclaró la garganta. —Yo no hago tal cosa.
James arqueó una ceja.
—Simplemente estoy patrullando la zona —declaró Revin—. Nunca se sabe dónde se esconden las criaturas de la noche, y se necesita a un hombre con mis singulares habilidades para detectarlas. Porque soy mucho más que un simple Rango 3. Poseo…
—El Ojo que Todo lo Ve —dijo James con voz inexpresiva—. Me lo has dicho cientos de veces, profesor. Pero estoy bastante seguro de que te darían una paliza en una pelea contra cualquiera de tu rango.
“No lo haría.”
“Yo también.”
"No."
¿Te das cuenta de que estás discutiendo conmigo como un niño, verdad?
“¿Y saben qué? Los niños suelen ganar las discusiones. Quizás tengan razón.”
“Creo que la otra parte simplemente tiende a rendirse”, señaló James.
“Eso suena a victoria.”
James puso los ojos en blanco y extendió la mano. —Da igual. ¿Dónde quieres conseguir comida? Me muero de hambre.
—Siempre tienes hambre —dijo Revin, extendiendo la mano para estrechar la de James. En cuanto sus dedos se tocaron, una sonrisa fugaz iluminó el rostro de James. Fue tan fugaz que Revin casi no la vio, pero fue suficiente.
Se echó hacia atrás, tirando de James para que se pusiera de pie, y una ráfaga de viento le rozó la nariz, arrancándole varios pelos de la cabeza. Revin volvió a mirar a James.
—Fallaste. Buen intento, campeón. Si sigues así otros mil años, tal vez logres darme un golpe —dijo Revin, apartándose un mechón de pelo de la cara. Se tocó la frente con el dedo y se detuvo, bajando la mano para ver un pequeño rastro de sangre.
James esbozó una enorme sonrisa. "¿Qué ocurre, profe? ¿Te estás haciendo viejo? ¿Acabo de ver cómo un personaje de rango 3 era golpeado por uno de rango 1? Qué vergüenza. Debes de estar perdiendo los reflejos con la senilidad."
Revin se frotó los dedos y gruñó. —¡Caramba! Supongo que hasta alguien tan inútil como tú puede hacer algo bien si se lo propone. Nada mal. Nada mal en absoluto. Casi lo lograste.
—¡Qué va! —dijo James. Le clavó un dedo en el pecho a Revin—. Esto significa que tú pagas el desayuno, viejo.
—No me llames papá —dijo Revin—. No soy tan viejo.
“Literalmente eres mi padre. Eres así de viejo.”
“¡No lo soy! Soy tu padrino. Hay una diferencia muy clara entre eso y ser padre. Una cosa implica ser viejo. La otra, ser genial. ¿Lo entiendes?”
"No."
—Pues sí —dijo Revin. Resopló y negó con la cabeza. El sol había salido por completo de entre las nubes y brillaba sobre ellas, iluminando el campo rocoso con una ola de luz matutina. Un gesto pensativo cruzó el rostro de Revin.
—¿Qué? Tienes una cara rara —dijo James—. Gané limpiamente. Dijiste que una pelea nunca termina hasta que termina.
“¿Lo hice?”
—Discutimos sobre eso como diez minutos —dijo James, fulminando a Revin con la mirada—. ¿Recuerdas? Dije que eso no tenía ningún sentido. Claro que algo no termina hasta que termina. Así es como funciona. Es una tontería.
“Ah, sí, me acuerdo. Perdiste la discusión.”
“Me atacaste.”
“Y esa lucha no terminó hasta que acabó. Por lo tanto, una victoria a mi favor.”
“Lo que sea, abuelo. No intentes escatimarme el desayuno. Gané, limpiamente.”
—Supongo que sí —admitió Revin con una risita. Se tocó la barbilla pensativo con un dedo y luego comenzó a caminar de regreso hacia Arbitage, haciendo un gesto a James para que lo siguiera—. Y si algo me caracteriza es mi palabra. Iré por el desayuno. Y después…
Su frase se apagó, y James frunció el ceño.
“No te quedes ahí parado de forma tan amenazante. Ya te dije que da miedo.”
“Le da más impacto. Estaba pensando que no lo estás haciendo nada mal en estas peleas. Quizás sea hora de exigirte un poco más.”
James se detuvo. —¿Quieres decir…?
Buena pausa, chico. Aprendiste del mejor.
—Ya hemos repasado toda la teoría aburrida para el examen. Quizá sea hora de empezar a prepararos más en serio —dijo Revin, echando una mirada por encima del hombro—. Después del desayuno, preparad la maleta. Nos vamos a Bosque Vibrante .

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 138
Estás leyendo el capítulo 138 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.