Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 139 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“…y luego, una vez que terminemos en los Páramos Rojos, podremos completar la última etapa del entrenamiento en Graybarrow”, concluyó Moxie, mirando por encima del hombro de Noah el papel que tenía en las manos. Había esbozado un plan de estudios preliminar, con varias zonas por las que viajarían. El papel estaba lleno de garabatos y tachaduras que habían surgido durante la última hora de conversación.
—Creo que se ve bien —dijo Noah asintiendo con la cabeza mientras le daba un último vistazo al papel.
Llevaban trabajando en ello desde el amanecer. Moxie había hecho un trabajo excelente catalogando todos los posibles monstruos de las zonas que iban a recorrer para asegurarse de que nada estuviera demasiado lejos de las capacidades de sus alumnos, a la vez que los desafíos los pusieran a prueba.
El único problema era que había demasiados lugares a los que ir. Noah sabía que la zona alrededor de Arbitage tenía muchos sitios, pero no se había dado cuenta de cuántos eran hasta que Moxie se los enumeró.
Había docenas, cada una con biomas únicos y conjuntos de monstruos. Muchas de ellas habían sido cultivadas intencionalmente por Arbitage con fines de entrenamiento e investigación, como las Llanuras Abrasadas, mientras que otras se producían de forma natural.
De los parajes naturales, existían dos tipos principales. El primero era aquel que Arbitage había despejado por sí mismo o para el que había contratado aventureros y soldados. El segundo era una zona con monstruos o entidades peligrosas lo suficientemente poderosas como para hacerla completamente insegura y, por lo tanto, estrictamente prohibida por motivos de seguridad.
Moxie había seleccionado una larga lista de zonas de entrenamiento. Eran una mezcla de los lugares establecidos de Arbitage y los naturales más seguros, por supuesto, pero eran demasiados como para visitarlos todos y pasar una cantidad sustancial de tiempo en cada uno.
Así pues, Noah tuvo que ayudarla a concretar los detalles del viaje. Al final, lo que tenían delante, plasmado en el papel, era claro y conciso.
Bosque Vibrante
En la primera mitad del día, concéntrate en técnicas y estrategias básicas de supervivencia; en la segunda mitad, entrena combate y runas.
Hay que ir introduciendo a los niños gradualmente en todo, en lugar de dejarlos de golpe en situaciones extremas.
Páramos Rojos
Comienza a delegar el entrenamiento de supervivencia y deja que los estudiantes asuman más responsabilidades. Observa sus puntos débiles y céntrate en su mejora, pero continúa supervisando el entrenamiento de combate y de runas.
Graybarrow
Deje que los estudiantes se hagan cargo por completo y planifiquen todo lo que hacen. Intervenga solo si es absolutamente necesario.
—¿Crees que con solo tres lugares bastará? —preguntó Moxie.
Noah asintió. —Sí. Debería ser mejor así. Ir a muchas zonas diferentes obviamente les daría más visibilidad, pero no creo que tuvieran la oportunidad de aprender tanto si estuviéramos viajando constantemente. Es mejor ponerlos en escenarios de supervivencia más realistas, especialmente hacia el final.
Moxie asintió. Revolvió sus papeles, sacó tres de la pila que tenía en el regazo y los colocó encima. Eran resúmenes de los expedientes de cada lugar, con información básica sobre los monstruos y el entorno.
No tenían intención de dar la información a los estudiantes. Descubrir las habilidades de los monstruos a los que se enfrentaban era fundamental para aprender a sobrevivir en la naturaleza. Noah había hojeado los papeles, pero no había encontrado nada especialmente interesante que le llamara la atención.
El Bosque Vibrante albergaba la mayor variedad de monstruos de todas las zonas, muchos de ellos con un gran parecido a animales de la jungla terrestre. También había dos Grandes Monstruos en la zona. El primero era la Boa Conductora, un monstruo con una especie de Runa Maestra Eléctrica. Era autóctona de la zona, a diferencia del Devorador Infernal. El otro Gran Monstruo se llamaba Halcón Estelar.
Entre los dos, Noah estaba bastante seguro de que el Halcón Estelar representaba una amenaza mayor. El libro contenía poca información sobre el monstruo, pero mencionaba que era algún tipo de ave —Noah ya lo había intuido—, aunque era increíblemente rápido.
Por suerte, también se informó que el Halcón Estelar solo atacaba a otros monstruos. Al parecer, Arbitage había introducido al ave en algún momento para ayudar a controlar la población dentro del Bosque Vibrante, y la escuela lo había designado como lugar de entrenamiento para los estudiantes.
En cuanto a los otros dos lugares, ya tenían los expedientes y Noah solo les había dado un repaso superficial. Ambos estaban marcados por la escuela como lugares de entrenamiento para estudiantes, y las listas de monstruos no contenían nada demasiado preocupante.
Noah contempló el césped que se extendía ante ellos, observando cómo la luz del sol se abría paso entre las nubes matutinas y danzaba sobre el suelo. Reinaba una extraña paz. Había algo en las mañanas —aunque ya hubieran pasado varias horas— que simplemente se sentía bien.
Se apoyó contra el muro de piedra, disfrutando de la brisa que le acariciaba el pelo, y alzó la vista hacia el rostro de Lee que flotaba en las nubes ámbar.
Noé parpadeó.
Lee le sonrió con suficiencia.
“Hola.”
Moxie soltó una maldición, casi sobresaltada. Por algún milagro, logró mantenerse sentada y no se precipitó por el borde. Lee se dejó caer del borde del que colgaba como un murciélago, aterrizando tras ellas.
—De verdad que algún día vas a matar a alguien haciendo eso —dijo Noah, frotándose la frente—. Pensé que estabas durmiendo.
—Sí, lo estaba. Pero luego me aburrí —dijo Lee—. Ustedes dos parecían estar divirtiéndose más que yo, así que los seguí.
—¿Cómo nos encontraste? —preguntó Moxie.
Probablemente su nariz…
“Te seguí con la mirada hasta el final.”
—¿Qué? Creí que estabas durmiendo —dijo Noé.
“Dormí unos diez segundos. No fue muy cómodo. La cama se calienta demasiado después de dormir en ella”, dijo Lee haciendo un puchero. “Así que me levanté y me fui”.
—¿Por qué no dijiste nada? —Moxie bajó con cuidado las piernas por encima del muro y retrocedió hasta ponerse a salvo. Noah la siguió.
—Fue más divertido de ver —respondió Lee—. El sol parecía un huevo, ¿verdad? ¿Crees que alguien podría comérselo si fuera lo suficientemente fuerte?
—Espero que no —murmuró Noah mientras visiones de un Lee del tamaño de una galaxia devorando planetas le pasaban por la cabeza—. Es lo último que alguien necesita.
—Bueno —dijo Lee encogiéndose de hombros—. El plan me pareció bastante bueno, aunque no tengo ni idea de la mayor parte de lo que me contaste. Estoy seguro de que todo saldrá bien.
—¿Escuchaste absolutamente todo lo que dijimos? —preguntó Moxie, horrorizada—. ¿Qué eres, un fantasma?
Lee soltó una risita. “Nos vemos en el Cañón de Transporte. Voy a buscar a Isabel y a Todd”.
—¿Cómo sabes dónde están...? —empezó Noah, pero Lee desapareció ante sus ojos antes de que pudiera terminar la frase. Resopló y negó con la cabeza—. A veces da miedo.
—Demasiado astuta para su propio bien —murmuró Moxie. Señaló con la barbilla hacia la escalera—. ¿Nos vamos ya? Emily seguramente nos estará esperando pronto, y no tiene sentido perder el tiempo.
Noé asintió, y ambos salieron de las ruinas y se dirigieron al campus.
Al llegar al Cañón de Transporte, para su sorpresa, todos los estudiantes ya se les habían adelantado. Isabel y Todd estaban de pie, con sus mochilas al hombro y una nueva poción curativa colgando de cada cadera.
Emily se sentó en el banco junto a ellos, con su bolso apoyado en el banco a su lado. A diferencia del de Isabel y Todd, el suyo estaba repleto hasta los topes y a punto de reventar. Emily notó sus miradas y entrecerró los ojos.
"¿Qué?"
—Nada —respondió Noah con una risita—. Simplemente parece un poco pesado.
—Estaré bien —dijo Emily, cruzándose de brazos y fulminándolo con la mirada—. Sé todo sobre supervivencia. Moxie ya me enseñó.
Noah parpadeó y luego miró a Moxie. —¿En serio?
—Solo teoría —respondió Moxie con expresión pensativa—. Aunque no creo que estuvieras prestando atención durante esas clases.
—¡Siempre estoy atenta! —exclamó Emily. Todd e Isabel se rieron entre dientes, y ella les lanzó una mirada cuando no la veían.
Ah. Está intentando presumir. Bueno, quizá haya captado algo más de lo que parece. Solo hay una forma de saberlo.
—¿Nos vamos? —preguntó Moxie.
—Sí —dijo Noé con una sonrisa—. ¡Empecemos!
* * *
Neir paseaba por las calles de Arbitage, masticando un palillo que le había quedado de un puesto de comida donde vendían brochetas de carne. Hacía semanas que había empezado con el caso del Devorador Infernal y no había encontrado ni una sola maldita prueba por ninguna parte.
No es que esperara que el caso fuera sencillo. Cualquier grupo lo suficientemente audaz como para enfrentarse a Arbitage habría planificado y reflexionado minuciosamente sus movimientos. Pero… dejar a su paso solo un cadáver carbonizado era algo totalmente nuevo.
Mi oponente es un genio táctico. Probablemente un mago de rango muy alto, al menos de rango 5. Quizás incluso alguien tan fuerte como el Director en rango 6. Pero, si fuera tan poderoso, ¿por qué se molestaría con el Devorador Infernal, sabiendo que los Linwick lo reemplazarían?
¡Caramba! Esto no tiene sentido. Ni siquiera había runas en el cadáver. ¿Cómo se arrancan las runas de alguien con tanta precisión? Ni siquiera creía que fuera posible; parecía que el cuerpo llevaba muerto años, no segundos.
¿O fue todo un engaño desde el principio? Quizás el cadáver era realmente antiguo y lo pusieron allí para despistarnos por completo. Pero la ropa era nueva. ¿Quizás el cadáver era antiguo y le pusieron la ropa encima?
El palillo se rompió en la boca de Neir. Recogió el trozo que se le cayó y, con un suspiro, se sacó la otra mitad. Se las guardó en el bolsillo, negando con la cabeza. Todo el maldito caso estaba maldito. Sus dos principales sospechosos eran un par de magos idiotas de rango 1 y 2, ninguno de los cuales tenía motivo alguno para matar al Devorador Infernal.
Uno de ellos incluso formaba parte de la familia Linwick, y el otro parecía estar pegado a él como una lapa.
Si estaban planeando algo, ¿por qué hacerlo tan obvio?
Neir estaba tan absorto en sus pensamientos que casi chocó con alguien en el camino. Se quedó paralizado al ver que entraban en los límites de su dominio, levantando la vista bruscamente al recordar algo que le provocó un escalofrío y le heló la sangre.
Un hombre canoso con un abrigo rojo sangre estaba de pie frente a él. Su cabello entrecano enmarcaba su rostro curtido, y apoyaba ligeramente el peso en su pierna derecha, una estructura de plata pura grabada con runas fluidas, ninguna de las cuales era reconocible para Neir debido al experto proceso de Imbuición al que había sido sometida.
—¿Marea Plateada? —preguntó Neir, abriendo mucho los ojos.
—¡Qué curioso! —dijo Silvertide con una sonrisa—. No pensé que me encontraría con un antiguo alumno en pleno berrinche, pero debería haberlo sabido. Parece que cada vez que te veo tienes cara de haber comido algo agrio.
—Solo a un viejo se le ocurre recordar mal las cosas —se burló Neir—. La última vez que nos vimos, un monstruo de rango 5 estaba atacando un pueblo. Diría que eso es motivo suficiente para estar de mal humor.
“Hay una diferencia entre ser serio y ser un mocoso irritable. ¿Qué te pasa en la espalda, Neir?”
Neir resopló. “Estoy atascado en esta investigación. Alguien mató al Devorador Infernal, y no sé quién ni por qué”.
—¿Ah, sí? —Silvertide arqueó una ceja poblada—. Eso suena divertido. ¿Por qué no me cuentas un poco más?

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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 139
Estás leyendo el capítulo 139 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 18 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.