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Leer El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El resto del día y la noche transcurrieron, sorprendentemente, sin incidentes. Noé permaneció sentado en su árbol, observando el recorrido de la luna por el cielo. A lo lejos, los monos aullaban; sus gritos resonaban en el bosque desolado y se distorsionaban con el viento. Ninguno lo encontró. Noé no sabía si era porque lo estaban evitando a propósito tras la masacre o si simplemente había tenido suerte. En cualquier caso, al día siguiente salió el sol. La confusión en su cabeza apenas comenzaba a disiparse cuando una corriente eléctrica le recorrió la piel, bajando por su columna vertebral y extendiéndose por todo el cuerpo. Antes de que Noah pudiera siquiera preguntarse qué causaba aquella sensación, una fuerza repentina le sacudió la nuca. El mundo se volvió borroso y adquirió un vibrante tono azul mientras era empujado hacia atrás y lanzado a toda velocidad por el espacio. Instintivamente, Noah intentó dejar escapar un grito de sorpresa, pero ni siquiera eso pudo hacer. Todo su cuerpo se rebelaba contra él, y lo único que pudo hacer fue sentarse y observar cómo las corrientes azules giraban a su alrededor. Con un golpe seco y violento, Noah cayó dentro de un tubo metálico, deslizándose hasta el suelo y aterrizando con un gruñido. Se tambaleó al sentir el frío del suelo bajo sus pies y se apoyó contra la pared, tomando una profunda bocanada de aire. Tim alzó la mano en señal de saludo, pero su sonrisa se desvaneció al ver la ropa de Noah, cubierta de sangre. —¡Por los dioses, tío! —exclamó Tim—. ¿Estás bien? Noah hizo una mueca y se apartó de la pared, negando con la cabeza. La confusión mental aún no se había disipado por completo y sentía la boca pegajosa al hablar. —Estoy ileso. La expresión de Tim se relajó, pero sus ojos seguían incrédulos. Negó con la cabeza, incrédulo. —Parece que has consumido bastantes pociones curativas, a juzgar por todas las heridas que tienes. Noah gruñó. —Sí, algo así. Lo siento. Olvidé que me iban a sacar de allí tan rápido. Tim hizo un gesto de desdén con la mano y señaló el ascensor en el centro de la habitación. “Nos pasa a todos. Es un poco repentino, y no recuerdo que hayas venido mucho antes. Una vez que uses el sistema un par de veces más, te acostumbrarás”. —Me alegra saberlo. —Noah subió al pequeño ascensor que había en el centro de la habitación y Tim cerró la reja tras él. —Deberías descansar un rato —dijo Tim—. Tienes una pinta horrible. Noé le dedicó al hombre una leve sonrisa. "Gracias". "En cualquier momento." Tim retrocedió y el ascensor descendió con un traqueteo, las cadenas lo bajaron al vacío. La trampilla metálica se cerró sobre Noah con un estrépito y este se estremeció al oír el sonido. Probablemente no fue tan fuerte, pero con la cabeza palpitándole tras su muerte, fue como un disparo justo al lado. El ascensor bajó a Noah hasta la escalera y él salió, con la mirada baja mientras pasaba junto a la pequeña fila que esperaba para usar el sistema de transporte y se dirigía a su habitación. Para cuando llegó, ya casi podía pensar con claridad. Noah intentó invocar sus runas de nuevo, pero fue en vano. Suspiró, se despojó de su ropa hecha jirones, se duchó y se puso ropa limpia antes de sentarse en la cama. Aunque técnicamente morir le había quitado toda la suciedad acumulada en la lucha, su ropa estaba lo suficientemente sucia como para justificar una nueva limpieza. La próxima vez llevaré un juego de repuesto. Me pregunto cuánto cuestan, porque presiento que voy a gastar el resto de mi ropa muy pronto. Noah apoyó la almohada contra la pared y se recostó sobre ella, cruzando los brazos tras la cabeza. Le palpitaba el cráneo e hizo una mueca, masajeándose la sien. Aún no había calculado el tiempo exacto que tardaba en recuperarse de una muerte, pero el dolor ya empezaba a remitir, así que suponía que no tardaría mucho. Cerró los ojos y se relajó, esperando a que su magia regresara. * * * Poco más de una hora después, la última niebla se disipó. Noah sintió que el dolor de cabeza disminuía y volvió a abrir los ojos. Contuvo un bostezo y se incorporó, buscando de inmediato sus runas. Esta vez, nada se interpuso en su camino y entró en su espacio mental sin dificultad. Siete runas cobraron vida en la oscuridad, flotando pacientemente en círculo a su alrededor. Noah miró de inmediato la nueva Runa de Vibración. Estaba donde antes había estado una de sus antiguas Runas de Viento, brillando con una tenue energía gris. Noah dio un paso hacia ello y una leve resistencia lo frenó, como si caminara contra una suave brisa. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Sus esfuerzos del día anterior no habían sido en vano. Las demás runas también se habían fortalecido ligeramente. No era una diferencia enorme, pero sí perceptible. Su sonrisa se desvaneció al contemplar la Runa de Vibración. No sabía con exactitud cuánta energía se necesitaría para cargarla lo suficiente como para poder combinarla correctamente, pero la luz que emanaba de la runa era tan tenue en comparación con las demás que sospechaba que probablemente no había alcanzado ni el uno por ciento de su capacidad máxima. Noah se arriesgó a alzar la vista. La Runa de la Ruptura se alzaba imponente sobre él, llenando el cielo y vibrando con energía. Ya no era tan difícil de contemplar como la primera vez, pero la presión que emanaba de lo que solo podía suponer era una Runa Maestra aún le hacía temblar las piernas por el esfuerzo de mantenerse en pie. Probablemente sería una tontería intentar hacer algo con esto. No sé qué hace ni cómo funciona. Lo único que sé es que probablemente sea la razón por la que vuelvo a la vida cuando muero, e incluso eso no es seguro. Noah tragó saliva. Había algo fascinante en el poder que emanaba de la enorme runa. Como si respondiera a su atención, comenzó a descender. Noah no pudo apartar la vista mientras la runa flotaba hasta quedar justo encima de su cabeza. Lo llamaba. Le pedía que se acercara. Noé accedió. Extendió una mano y rozó con la punta de un dedo las palpitantes líneas de energía. Noé sintió un zumbido estático en los oídos y todo su cuerpo vibraba con electricidad estática. El mundo se volvió blanco. Y entonces no hubo nada. Noé flotaba en el vacío, incapaz de moverse o siquiera de ver su propio cuerpo. Lo único que podía hacer era observar. En la blancura, se materializó una forma oscura. Primero se formó una lanza, seguida de un cuerpo musculoso hecho de puro vacío. El hombre que había atacado a Renewal cuando Noé esperaba en las Aguas de la Vida. Noé ni siquiera pudo retroceder. Por suerte, el hombre parecía no percatarse de su presencia. Extendió su lanza negra y dentada, y un torbellino de color surgió a su alrededor. Hierba brotó bajo sus pies, y un monstruo descomunal, con dientes afilados y piel de un rojo brillante, emergió de la tierra ante él. Su piel estaba protegida por placas quitinosas entrelazadas, y medía el doble que el hombre. Con cada respiración, un siseo metálico escapaba de su cuerpo acorazado. Su boca se abrió con un chillido chirriante y saltó para morder al hombre. Ni se inmutó. Apenas pareció percatarse del ataque del monstruo. Con un leve movimiento, cambió la forma de su lanza y apuntó la punta al monstruo, que embistió de pecho contra ella. Un leve tintineo resonó en el vacío. El monstruo se quedó inmóvil. Una línea negra lo atravesó de la cabeza a los pies y, sin siquiera la oportunidad de un último grito de desafío, se partió en dos. Las dos mitades del monstruo se desplomaron una sobre otra. Sus placas de armadura resonaron al caer al suelo a su alrededor, junto con un montón de dientes y garras. Una espiral de humo se elevó desde donde había estado, materializándose en siete runas brillantes. Noah intentó desesperadamente inclinarse hacia adelante para verlas mejor, pero no pudo moverse. El hombre examinó las runas y se detuvo al notar algo que le llamó la atención. Levantó una mano y una de las runas flotó hacia él, permitiéndole a Noah verla. Armadura insectoide. Antes de que Noé pudiera siquiera intentar memorizarla, el hombre agitó la mano. Su lanza atravesó la runa, haciéndola añicos. La decepción de Noé se desvaneció en su pecho. Sus ojos se abrieron de par en par al ver cómo, de los fragmentos, se formaban siete nuevas runas, cada una desprendiéndose de los restos de la runa original, y todas rebosaban energía. Debió de ser una runa combinada. ¿La separó sin dañar ninguno de sus componentes individuales? El hombre extendió la mano y arrancó una de las runas del aire. Con un movimiento rápido, las otras seis se hicieron añicos, dispersándose en densas volutas de humo negro. Noah casi le gritó al hombre. No había tenido tiempo de memorizar ninguna de las runas. La oscuridad se deslizó por los bordes del vacío blanco. El hombre se giró y caminó hacia ella. Con cada paso, Noah recuperaba el control de sus extremidades. Las sombras engulleron el blanco, y el blanco infinito que lo rodeaba estalló como un globo y se desvaneció, dejándolo de pie en su espacio mental. Noé contempló con asombro el Sunder. Me mostró lo que hace. Dividir. Separar. Desmembró al monstruo en sus componentes, pero supongo que solo las partes que el usuario quería. Pero… lo más importante es que puede separar runas. ¿Eso no significa que puedo combinar runas como quiera para probarlas y luego separarlas si la combinación no funciona? No tengo que preocuparme por encontrar una combinación existente ni por arriesgarme a fallar. Puedo probarlas infinitamente. Noah reprimió una risa maniaca. Si Moxie se enterara, se arrancaría los pelos. ¿Para qué necesitaba las combinaciones de runas de su estirada familia falsa si podía investigarlas indefinidamente por su cuenta? Tenía que comprobarlo. Noah extendió un tentáculo de pensamiento hacia la runa Sunder. Una brillante explosión de energía lo golpeó, arrojándolo fuera de su espacio mental y derribándolo al suelo. Cada fibra de su cuerpo temblaba como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Intentó moverse, pero sentía como si todos sus nervios se hubieran frito. Por segunda vez, Noah solo pudo quedarse allí tumbado, mirando al vacío. El techo daba vueltas sobre él mientras su vista se perdía en la oscuridad. El tiempo seguía su curso. Si Noah no se hubiera acostumbrado tanto a estar sentado sin hacer nada durante su estancia en el más allá, le habría resultado exasperante. Pasó casi una hora antes de que recuperara la sensibilidad. Los dedos de los pies de Noah se movieron, seguidos por los de las manos y el resto del cuerpo. Se incorporó lentamente, frotándose la nuca con una mueca de dolor. Al menos esta vez no le dolía la cabeza. De acuerdo, entendido. Nada de tocar la Runa Maestra todavía. Tiene demasiado poder. Necesito ser mucho más fuerte para siquiera intentar controlarla. Aun así, cuando llegue el momento de combinar mis runas, esto es increíble. Si entendí bien a Moxie, debo mantener este poder en completo secreto. Las combinaciones son la clave para crear una forma única de magia, y puedo probarlas cuantas veces quiera. Pero, por ahora, aunque no pueda meterme con Sunder… Noah invocó la Runas de Vibración en su palma y la estudió. La Runa del Viento había sido bastante fácil de usar, pero la Runa de Ceniza seguía resistiéndose obstinadamente a hacer prácticamente nada. Se mordió el labio inferior pensativo, luego tocó la almohada con un dedo. Un leve temblor la recorrió. Noah arqueó una ceja y concentró aún más el poder de la runa. La almohada se movió violentamente como si alguien la estuviera estrangulando. Unos segundos después, la energía almacenada en la runa se agotó. Desapareció y la almohada dejó de moverse, cayendo de nuevo sobre la cama y permaneciendo inmóvil. —No es lo más intimidante que he hecho, pero al menos funciona —reflexionó Noah—. Y creo que ya he tenido suficiente emoción por hoy. Así que, si las Runas de Viento y Vibración funcionan a la perfección, entonces debo estar usando mal la Runa de Ceniza. Noé invocó la energía de la ceniza y sintió cómo esta se elevaba en respuesta. Intentó visualizar una pequeña nube de ceniza que ascendía de su mano, pero esta, una vez más, se resistió obstinadamente. Noé frunció los labios y miró a su alrededor. Su mirada se posó en una vela medio derretida al borde de su escritorio. Se acercó a ella, tomó un encendedor que había al lado y la prendió. Noah sacó un papel del montón de basura que Vermil había dejado y, tras leerlo para asegurarse de que no era importante, lo colocó sobre la llama. El fuego se propagó rápidamente, quemando un pequeño agujero y ennegreciendo el papel a su alrededor. La llama siguió extendiéndose y el agujero se agrandó, sus bordes brillando de un rojo cereza a medida que se consumía más papel. Noé dejó que se quemara poco más de una cuarta parte antes de apagar el papel humeante con la palma de la mano. La llama ardió un instante y luego se extinguió, dejándole solo los frágiles resultados de su experimento. Noé se sacudió la mano y aplastó el borde del papel, dejando que el hollín se desmoronara en un pequeño montón sobre su escritorio. Enderezando la espalda, Noé apartó la vela y convocó su Runa de Ceniza. Dirigió su atención al montón sobre su escritorio. La ceniza se movió, elevándose en el aire y formando una esfera giratoria. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Noah mientras extendía los dedos. La ceniza se enroscó entre ellos como una serpiente, deslizándose por su palma y tomando la forma de un pequeño pájaro. Revoloteó alrededor de la cabeza de Noah, luego se precipitó contra el escritorio y explotó en una pequeña nube de ceniza humeante. —¡Ajá! —exclamó Noé, incapaz de ocultar su placer mientras se frotaba las manos. Volvió a juntar la ceniza en un pequeño montón y la organizó en varias líneas. Esta respondió a sus pensamientos al instante, formando la imagen exacta que había imaginado. —Así que así funciona. No puedo crear ceniza, pero puedo controlarla. Noé chasqueó los dedos y la ceniza saltó de su escritorio, formando una media luna que se lanzó contra la vela. Golpeó la cera, sin lograr cortarla. Noé volvió a juntar la ceniza en un montón y frunció los labios. —Entonces, sigue siendo ceniza, incluso cuando la controlo —reflexionó Noé—. ¿Por qué no corta como lo hacía el viento? Sometió la ceniza a algunas pruebas más, pero, por lo que pudo comprobar, no era más que ceniza. Noah se quedó pensativo unos instantes, intentando comprender por qué su Runa de Viento era capaz de cortar y causar daño real, mientras que la que debería haber sido una Runa de Ceniza más poderosa parecía casi insulsa. La respuesta le llegó al instante y, al darse cuenta, hizo una mueca de disgusto. Es la cantidad de energía que almacenan. Por eso Vermil guardaba varias Runas de Viento débiles en lugar de usar las más poderosas que tenía en su libro. Era más fácil usar las débiles que ir acumulando energía hasta poder usar las poderosas. Noah se frotó la frente, agradeciéndose mentalmente por no haber tomado la decisión impulsiva de deshacerse de todas sus Runas de Viento a la vez. De haberlo hecho, no habría tenido forma de matar con seguridad a los monstruos de las Acres Quemadas. “Bueno, al menos me enteré antes de lo previsto”, se dijo Noah. Soltó su hechizo y apagó la vela. El sol ya estaba alto, y si recordaba bien, aún tenía clase ese día, y estaba bastante seguro de que no tardaría en empezar. Esta vez sería genial poder llegar antes de que empezara.
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El Regreso del Profesor Runebound (Novela) Capítulo 12

Estás leyendo el capítulo 12 de El Regreso del Profesor Runebound (Novela), un novela. Las vidas son moneda corriente, y Noah Vines es rico. Reencarnado en el cuerpo de un profesor de magia envenenado, Noah recibe más que una segunda oportunidad. Cada vez que muere, su cuerpo se reforma. Con infinitas… Este capítulo tiene publicado el 6 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. El Regreso del Profesor Runebound (Novela) tiene 923 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.