Leer El príncipe demonio quiere volver a la normalidad (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
Después de unos minutos más de caminata, al fin podíamos visualizar nuestras carpas a la distancia, aunque al acercarnos un poco más, me di cuenta de que había alguien esperando en la entrada; era Iris. Parecía que había estado esperándonos, porque al notarnos, agitó suavemente la mano para saludarnos.
Por favor, no... No más problemas. Solo quiero descansar.
No pude evitar sentir un peso adicional al verla ahí. No era que me desagradara; de hecho, Iris era de las pocas personas en este grupo que no me trataba con abierta hostilidad, y estaba agradecido por ello. Pero después del día que había tenido, mi cabeza no estaba en condiciones de lidiar con nada más, y dudaba mucho que estuviera allí simplemente para desearme buenas noches.
"No tienes que mirarme así, no te quitaré mucho tiempo." Parecía que mi ánimo se reflejaba en mi cara, ya que rápidamente trató de tranquilizarme.
"Lo siento... Estoy un poco cansado" murmuré, intentando esbozar una sonrisa que probablemente se veía tan falsa como se sentía.
Por otro lado, Mike, que había permanecido callado hasta ahora, dio un paso al frente y la saludó con algo de torpeza. "B-Buenas noches, Lady Iris." A lo que Iris respondió con una leve inclinación de cabeza antes de volver su atención hacia nosotros.
"¿Pasa algo?" preguntó Lyria extrañada de notar su presencia esperándonos.
"No es nada grave," respondió Iris mientras se acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja. Su expresión era serena, aunque cierto cansancio se vislumbraba en su rostro. "Me enteré de lo que ocurrió en la reunión."
Al escuchar esas palabras, mi cuerpo se tensó automáticamente y mi mirada se desvió al suelo subconscientemente, pero Iris alzó una mano, como si intentara calmar cualquier reacción repentina.
"No te preocupes, no vine a hablar de eso." Su mirada me sostuvo un momento antes de desviar la vista. "Solo quería decir que, bueno... fue una situación difícil. Eso es todo."
Fue un alivio que no buscara profundizar en el tema. Por otro lado, simplemente continuó:
"La razón por la que los estaba esperando era para informarles nuestro plan para los siguientes días."
"¿Plan?" repitió Lyria, un poco desconcertada.
"Uhm, puede que no me haya expresado del todo bien. A lo que me refiero es a nuestro curso de acción. Como ya podrán intuir, sería malo si por error se descubriera la identidad de Rein entre los ciudadanos."
Más que malo, creo que armarían instantáneamente una trinchera para asesinarme en el acto...
"No creo que se logren dar cuenta fácilmente. Después de todo, nadie conocía siquiera el rostro del príncipe demonio hasta hace un par de días," respondió Lyria, un poco escéptica de la preocupación de Iris.
Parecía que el antiguo príncipe demonio no era de mostrarse ante el público, lo que me hizo preocuparme aún más por mi aún desconocida nueva apariencia.
Incluso Mike asintió tímidamente. "Es cierto... incluso los soldados en primera línea no sabíamos cómo era hasta que lo vimos aquí."
"Tienes razón en que es difícil imaginar que Rein es el príncipe demonio, pero ese no es el problema. Si se dan cuenta de que hay un demonio entre nuestras filas. Eso generaría un descontento masivo, y entonces no tardaríamos en tener a la iglesia involucrada."
"Ughh." Lyria hizo una mueca mientras pareció por fin comprender las implicaciones a las que se refería Iris. Sin embargo, a mí no me quedaban del todo claras.
"¿Eso sería muy malo?" pregunté, tratando de tener una mejor idea de lo que significaría.
"Sería muy malo," respondió Lyria, suspirando para después voltearse hacia mí y cruzarse de brazos. "Escucha, no podemos dejar por nada del mundo que la iglesia se entere de tu existencia. Cuando se trata de demonios, harán hasta lo imposible para erradicarlos. No escatimarán esfuerzos en investigar por qué tendríamos un demonio libre en nuestras filas. Y cuando se enteren de que eres el príncipe demonio, no habrá lógica o diplomacia que impida que busquen erradicarte instantáneamente."
"¿Incluso aunque sea una decisión del subgeneral o la capital?" intenté replicar.
Ante lo cual Iris negó con la cabeza. "Lyria tiene razón. La iglesia puede dar miedo en estos temas. No sé qué decisión tomarán acerca de ustedes en la capital, pero de ninguna manera será peor que lo que elegiría la iglesia."
No pensé que fuera tan grave, pero ahora estaba empezando a asustarme. Iris continuó:
"Y es por eso que debemos hacer algo para mantener oculta su identidad antes de llegar al territorio humano."
Finalizando su frase, sus ojos se apagaron un poco al mismo tiempo que se tambaleó. Por fortuna Lyria rápidamente la agarró del hombro para estabilizarla.
"¿Te encuentras bien?"
"Oh, sí, lo siento... simplemente necesito dormir un poco, no lo tomes en cuenta."
Desde mi punto de vista, no parecía ser solo un poco, pero Iris se repuso y prosiguió sin darme tiempo para recalcarlo.
"El caso es que necesito que, de ahora hasta que lleguemos a la capital, se reúnan conmigo en la noche para investigarlos más a fondo y, al mismo tiempo, buscar alternativas para ocultar a Rein."
"¿Todas las noches?" Lyria suspiró con algo de fastidio, aunque su reacción no parecía más que resignación.
"No será complicado, solo un seguimiento rutinario. El subgeneral ya me ha dado el permiso, así que por ese lado no habrá problema," Después de decirlo, Iris se dirigió a Mike para clarificar el último punto. Mike, por su parte, simplemente asintió en acuerdo.
"Entendido." También estuve de acuerdo. Honestamente esperaba que hicieran algo como esto.
"Y eso sería todo."— finalmente, cuando parecía que la conversación estaba llegando a su fin, Iris realizó una pequeña exclamación de sorpresa antes de decir — "Ah, una última cosa..." para posteriormente, acercarse a mí y apoyar la palma de su mano en mi pecho.
¿Eh? ¿Cómo se supone que deba interpretar esto?
"Uhm, ¿pasa algo?" pregunté, desconcertado por sus intenciones. Pero ella solo empezó a recitar unas palabras indescifrables en voz baja. Posteriormente, una luz tenue me rodeó por un instante antes de desvanecerse por completo, dejándome asombrado de presenciar lo ocurrido.
"¿Qué fue eso?" pregunté, intrigado por lo que acababa de pasar.
"Un rastreador mágico," respondió con indiferencia, como si fuera lo más cotidiano del mundo. "Si ocurre algo, podré localizarte fácilmente."
"Iris, tú..." Lyria la miró con sorpresa, con una voz un poco incrédula, aunque no parecía exactamente molesta.
"¿Tú también necesitas?" preguntó Iris con aparente ingenuidad, ladeando la cabeza y parpadeando como si realmente estuviera considerando la idea.
"No, no es necesario," respondió Lyria rápidamente, en un tono algo seco. "Estoy bien."
"Como prefieras," dijo Iris con un pequeño encogimiento de hombros, aunque sus labios se curvaron ligeramente, como si hubiera encontrado cierta diversión en la reacción de Lyria. Para finalmente concluir su visita.
"En ese caso me despido, debo terminar de empacar el laboratorio."
"¿Estarás bien empacando sola? Parecía haber muchas cosas." No pude evitar expresar mi preocupación.
Mientras que mi tienda apenas tenía una cama improvisada, tampoco creía que la de Lyria contara con mucho más, considerando que nuestras carpas no eran muy grandes. Sin embargo, la de Iris era otra historia: contenía bastantes libros e incluso algunas estanterías. Pero Iris agitó la mano de un lado a otro, quitándole importancia al asunto.
"No te preocupes. De hecho, ya casi acabo. Soy bastante rápida empacando, incluso si lo digo yo misma," comentó, inflando el pecho con un aire confiado. Sin embargo, su expresión medio adormilada creaba un contraste extraño, desprendiendo una atmósfera completamente opuesta.
"Después de todo, has estado haciendo esto desde que comenzamos la expedición," agregó Lyria.
Finalmente Iris esbozó una ligera sonrisa y asintió antes de girarse. "Nos vemos más tarde." Y con eso, comenzó a alejarse hacia su carpa, sus pasos calmados pronto se perdieron en la oscuridad.
Tras un momento de silencio, Mike rompió la quietud, dirigiéndose a Lyria con una expresión más seria:
"Lady Lyria, me encargaré de patrullar esta noche así que no se preocupe por nada. Por favor descanse bien."— Inmediatamente después de decirlo, se dirige su atención hacia mí ahora con una cara que trataba de ser magnificente, pero era un completo fracaso incluso si lo decía yo mismo.— "Escucha atentamente demonio, mi ser estará supervisando este lugar así que ni se os ocurra intentar escapar si no queréis enfretad mi represalía." Me advirtió con una forma de hablar increíblemente extraña propia del medievo.
Se qué normalmente estos mundos están inspirados en la época medieval, pero no es esto un poco demasiado extraño? Hasta ahora los demás han hablado normal, ¿podría ser que nos hayan asignado un bicho raro como vigilante?
"No lo haré" Por ahora solo sigámosle la corriente. "Además mi nombre es Rein. Sería un desperdicio no usar el nombre que la señorita Iris me puso, ¿No creés?."
"Oh, ¿lady Iris fue la que asignó el nombre? uhmm..." Por un instante la expresión de Mike tuvo un conflicto interno entre el resentimiento por mí o el respeto por Iris, pero finalmente se decantó por lo segundo.
"En efecto lo sería, incluso si se trata de un ser como el vuestro, pero en fin, solo comportate."
por último Lyria me dice:
"Mañana partiremos temprano, ni se te ocurra hacerme esperar." con esas simples palabras se da la vuelta y se dirige a su tienda.
"Que descanses..." Una voz apagada sale para despedirme de la silueta que va entrando a la carpa, pero no me es devuelto nada. por lo cual finalmente entro a mi propia tienda.
Será una noche dura.
En mi tienda se encuentra ahora un saco de dormir reemplazando las viejas telas que me encontré al despertar por primera vez, probablemente ahora que saben a ciencia cierta que comparto muchos sentidos con Lyria se asegurarán de proporcionarme los cuidados básicos al menos. Simplemente me dirijo al saco de dormir, con un sentimiento conflictivo ahora que notaba que el día al fin parecía haber acabado.
una vez adentro, los minutos empiezan a pasar lentamente, mi mente comienza a espaciar mirando al techo de la carpa, intento concentrarme, pero mi cerebro subconscientemente intenta desviar la atención hacia la nada.
Vamos, no tengo tiempo para esto, voltear la mirada no va a hacer que todo se arregle.
Esforzandome por enfocarme, empiezo a organizar mis ideas.
Lo primero sería preguntarse por qué o cómo me pasó esta situación, pero no tiene sentido gastar tiempo en ello sin pistas ni nada, así que mejor pasemos al siguiente tema.
Supongo que lo primero en lo que tengo que pensar es en la voz robótica que escuché en mi cabeza al momento de ser transportado a este mundo, después de todo fue lo que desencadenó todo lo demás. recuerdo que empezó a arrojarme información acerca de diferentes hechizos, pero creo que dijo algo acerca de filtrar primero la información más importante, sin embargo, después de eso no me he obtenido nuevas memorias o similar...
Intente crear una pequeña chispa de luz en mi mano. Tenía la certeza de que, de alguna manera, podría invocarla a pesar de nunca haberlo hecho antes. Sin embargo, por más que tenía el conocimiento incrustado como el instinto de un ave para volar al cielo por primera vez, nada aparecía en la palma de mi mano.
Esto es extraño... antes fui capaz de hacerlo, imperfecto, pero era capaz, no lo he probado de nuevo desde que desperté ya que aumentaría mi amenaza para los caballeros si se enteran, tornando mi situación mucho peor. Pero incluso si lo intento parece que no da resultados.
Intenté otro par de veces con diferentes hechizos inofensivos que pensé que no llamarían mucho la atención incluso si no los controlaba correctamente, pero ninguno de ellos funcionó.
Supongo que tiene que ver con la vinculación de almas, después de todo las estadísticas que arrojaba el sistema también eran muy bajos para ser el príncipe demonio.
Como respondiendo a mi pensamiento, una ventana es desplegada frente a mi mostrandome las mismas estadisticas que en la mañana:
Edad: 19
Género: M
Raza: Demonio
Estamina: F+
Agilidad: E-
Intelecto: F+
Objetivos...
Lo mires por donde lo mires tuvo que haber un error en alguna parte de la vinculación. pensaba que la debilidad que sentía se debía al cansancio, pero parece más un retroceso de niveles, como si hubiera cambiado mi personaje por uno que apenas se encontraba en el tutorial.
"No parece que pueda hacer algo acerca de esto tampoco..."
Con el tiempo me daría cuenta exactamente de cómo funcionaba esto, pero ahora no contaba con las ganas ni el tiempo de profundizar en esto ahora.
La temperatura poco a poco empezaba a decaer a medida que se adentraba la noche y el aire frío se filtraba entre las telas de la carpa, envolviendo el ambiente en una gélida quietud.
En realidad lo más importante es...
Objetivo Principal: Asesina al protagonista.
Tiempo Límite: Antes de la fusión.
Recompensa: Regalo de la Diosa.
Penalización por incumplimiento: ???
"Aquí radica el verdadero problema."
El objetivo planteaba demasiados problemas. No solo porque no tenía idea de la identidad del protagonista o fuera capaz de siquiera de intentar matarlo, sino porque el límite de tiempo, la recompensa y la penalización solo lograban confundir aún más mi cabeza.
Sin embargo, esto no significaba que estuviera completamente a ciegas. Aunque solo había leído un capítulo de esta historia, incluso ese pequeño fragmento me daba algunas pistas.
"Esta novela tenía bastantes capítulos. Y, sin embargo, aparecí en este punto de la historia... Lo que significa que ya debieron haber ocurrido muchos eventos importantes."
Murmuré para mí mismo mientras mis pensamientos comenzaban a encajar poco a poco.
Lo que más me llamaba la atención era que, a pesar de que esta historia tenía la etiqueta de academia, hasta ahora no había visto nada que se acercara siquiera a una ambientación escolar. Esto me llevaba a pensar que, quizá, todo lo que estaba viviendo no era más que un evento dentro de la trama principal.
"Que derrotar al príncipe demonio sea solo un obstáculo secundario en la historia principal... definitivamente es hilarante."
Además, recordaba haber escuchado a Lyria mencionar que le había prometido a su padre graduarse de la academia. Si eso era cierto, entonces la trama principal aún no había terminado...
"Debo investigar más sobre esto también."
Poco a poco, los pasos a seguir comenzaban a volverse más claros en mi mente. Sin embargo, aunque este descubrimiento me había dado un respiro momentáneo, nuevas preocupaciones no tardaron en invadir mis pensamientos una vez más.
"Pero esto también significa que el protagonista podría ni siquiera estar en este frente... No, si es el protagonista, debe estar involucrado en la trama de alguna manera... pero mi amigo mencionó que movía los hilos desde las sombras... Aggh, no sé qué pensar."
Mi mente daba vueltas en círculos mientras me revolvía en mi saco de dormir, intentando encajar todas las piezas de este caos. Pero no importaba cuánto lo pensara, la respuesta no iba a aparecer por arte de magia.
No quería hacer esto. Quería volver a casa. Mi vida anterior podía haber sido monótona, pero no era mala.
Esta vez, mis pensamientos me arrastraron hasta mi familia y amigos. El miedo de no volver a verlos se apretó en mi pecho, formando un nudo en la garganta que se negaba a desaparecer y sentía mis párpados humedecerse.
"Yo—"
Sniff, sniff.
Pero de repente un sonido leve interrumpió mis pensamientos.
Me quedé quieto, conteniendo la respiración. ¿Había escuchado bien?
Incorporándome con cautela, afiné el oído. El sonido provenía del otro lado de la carpa. Con el corazón latiendo con fuerza, me acerqué lentamente y me detuve junto a la tela, tratando de captar mejor el murmullo.
"Padre..."
Mi cuerpo se tensó.
Era la voz de Lyria.
Y estaba llorando.
Por alguna razón, escuchar su llanto me dejó completamente inmóvil.
Lyria siempre se mostraba fuerte, inquebrantable, con una mirada afilada y palabras cortantes dirigidas hacia mí. Pero ahora, oculta en la quietud de la noche, no era más que una chica rota, aferrándose a algo que ya no estaba.
El peso de su pérdida se sentía más real que nunca.
Su padre había muerto en mis manos.
No, en las manos del príncipe demonio.
Pero para ella, ¿qué diferencia había?
Desde el momento en que abriera los ojos cada mañana hasta que caía la noche, tenía que convivir con el asesino de su padre. No importaba cuánto insistiera en que no era él, ni cuánto se diferenciara mi personalidad, la realidad era la misma. No había escapatoria para ella... ni para mí.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
Yo había estado lamentándome por mi propio destino, por todo lo que había perdido, por la incertidumbre de no saber qué hacer en este mundo. Nunca me había detenido a pensar en lo que ella estaba atravesando... pero tampoco es que tuviera el tiempo o la capacidad de hacerlo. No era tan noble como para anteponer el sufrimiento de los demás al mío propio.
Aun así... escuchar su llanto me hizo sentir algo que no esperaba.
No era culpa. No era empatía.
Era alivio.
Porque, al menos por un instante, me di cuenta de que no era el único que estaba sufriendo.
Definitivamente era una persona miserable y patética, Pero después de todo lo que había pasado, después de cargar con un peso que parecía solo mío, darme cuenta de que alguien más también estaba rota, aunque por razones diferentes, de alguna manera... me reconfortó.
No tenía derecho a sentirme así, pero tampoco podía evitarlo.
Solté un suspiro y me recosté de nuevo, sin hacer ruido. No tenía sentido intentar acercarme a ella.
"Si no eres lo suficientemente fuerte para soportar lo que sea..." Las palabras de Lyria de hace tan solo unas horas resonaron en mi mente. "... al menos debes aparentarlo."
No podía cambiar lo que había pasado, pero tal vez podía empezar por fingir que podía soportarlo.
Con una nueva determinación, me incorporé de golpe y me di un par de palmadas en las mejillas.
"¡Vamos, ánimo!"
Un ardor inmediato se extendió por mi rostro, recordándome que tal vez me había pasado con la fuerza y antes de que pudiera procesarlo, una voz furiosa estalló desde la tienda de al lado.
"¡¿Qué demonios estás haciendo?!"
Me quedé congelado.
"¡L-Lo sientoooo!"
Me hundí en el saco con la velocidad de alguien que intentaba desaparecer de la faz de la tierra.
Y así, mi primera noche terminó con un grito y un sentimiento de vergüenza absoluta.
\*\*\*\*\*\*\*\*\*
"Pío, pío... trii, trii..."
El suave canto de los pájaros llena el aire matutino, armonioso y pacífico, como si el mundo entero me diera la bienvenida a un nuevo comienzo.
Abro los ojos con renovado entusiasmo y me incorporo con energía, estirando los brazos.
"¡Aaah~ qué gran día para empezar de nuevo!" exclamo, rebosante de motivación.
Anoche después de meditarlo un rato más, decidí que que tomaría todo esto de una mejor forma, claro, es mas facil decirlo que hacerlo, pero tal vez esto no sea tan malo como parece, claro... estuve a punto de asesinar a alguien... o de morir... y de hecho tambien presencie un asesinato enfrente mio... ugh... no no no, ¡pero lo importante es que aquí estoy! mientras me mantenga fuerte el mundo me lo recompensará, esta maravillosa y calmada mañana lo demuestra.
¡GONG! ¡GONG! ¡GONG!
Las campanadas del cuartel resuenan de golpe, sacudiendo el suelo y haciéndome saltar del susto. Afuera, carruajes sonaban a los lejos y hasta escucho gritar a Lyria desde el otro lado de la carpa "¡¿Qué estás esperando? ¡sal de una vez!"
Parpadeo en silencio, con la sonrisa congelada en mi rostro.
Bueno... puede no ser del todo calmada, pero no dejemos que nos afecte, sí, no es la gran cosa.
Intento acomodar mi cabello con la mano mientras reviso que mi ropa no esté desarreglada. Es lo único que puedo hacer sin ningún otro recurso después de todo. Puede que no tenga una idea precisa de cómo es mi apariencia, pero al menos sé que la higiene es importante.
También me gustaría tomar un baño... Ayer no pude, y la sensación es horrible. No sé con qué frecuencia se bañan en este mundo, pero seguir así por más tiempo no es una opción.
Con ese pensamiento en mente, salgo rápidamente de la tienda. Afuera, me encuentro con Lyria y Mike. Él ya lleva su armadura de caballero y carga algunas bolsas, mientras que Lyria, aún no tiene equipada la suya, pero se muestra tan firme y compuesta como siempre, como si la noche anterior jamás hubiera ocurrido. No hay rastro de incomodidad en su expresión ni en su porte, y supongo que lo mejor es seguirle el juego y no dar indicios de haber escuchado nada. Al intercambiar miradas, decido saludar con entusiasmo, sacando a relucir mi nuevo yo.
"¡Buenos días! ¿Cómo los trata la vida, chicos? ¡¿Yo? estoy súper bien, gracias! Espero que tengamos un agradable viaj—"
"Deja de hacer alboroto, demonio."
Mike me corta en seco, arruinando mi saludo súper elocuente. Sin embargo, decido perdonarlo rápidamente en nombre de mi buen humor, aunque es difícil encontrar una persona tan conciliadora como yo en estos tiempos así que más le vale empezar a valorarlo.
"Vamos, no digas eso. Además, quedamos en que me llamarías Rein, ¿recuerdas? Lady Iris se pondría triste si lo olvidas."
"Ugh... lady Iris..."
Una vez más, Mike parece atrapado en un dilema. Pero mientras disfruto de su reacción, Lyria nos interrumpe con fastidio.
"Dejen de perder el tiempo. Tenemos instrucciones de reunirnos en la salida oeste en dos horas y aún nos quedan cosas por hacer."
"Sí, señora~. Ya la escuchaste, Mike, más te vale comportarte."
"Pero si fuiste tú el que empe... hahh, olvídalo."
Mike suspira, rindiéndose, y justo entonces saca algo de su bolsa y me lo lanza. Instintivamente lo atrapo y noto que es una capa oscura con capucha, parecida a un impermeable, aunque su tela es más ligera.
"Póntela." Me dice con tono serio.
"¿Eh? ¿Para qué?"
"La capa bloquea en cierta medida la percepción de las personas, así evitaremos atraer el enojo de los demás caballeros." Responde Mike con cierta molestia mientras explica, pero mi mente ya está enfocada en la prenda.
¡Ohhh, podría ser esto...!
"¿Es eso verdad? ¿Una capa legendaria que hace imposible que me reconozcan y hasta me vuelve invisible?! ¡Wow, no sabía que un ítem así vendría tan pronto a mí!"
"No hay forma de que sea algo así." —Lyria rompe mis expectativas de forma tajante—. "Solo hace que sea más difícil discernir tu rostro para personas que no tengan una idea clara de ti de antemano. Ni siquiera sirve para ocultar tu presencia. Es más, cualquiera con un mínimo sentido de la magia podrá notar su función y, si lo piensas bien, llamarás aún más la atención."
"Oh... En ese caso, esto suena incluso contraproducente, ¿no? Ahora parece la estafa de un vendedor ambulante."
"No del todo." —Complementa Lyria—. "Aunque cualquiera puede darse cuenta de que el que la usa intenta ocultarse, aun así, no podrán descubrir quién eres si no tienen información previa. Simplemente asumirán que es parte de alguna orden del subgeneral y evitarán hacer más preguntas."
"Después de todo el ejército ha tenido que escoltar nobles influyentes pero no combatientes antes"
"Ya veo... si así es como funciona, entonces no hay problema." Respondo mientras me coloco la capa, sintiendo su tela ligera sobre los hombros.
"Pero ya es suficiente de charlas." Lyria se cruza de brazos y frunce el ceño con impaciencia.
"Apurémonos. Necesito tomar un baño rápidamente."
¡Es mi oportunidad!
"¡Tienes toda la razón, Lyria! ¡Los baños son importantes! Sí, sí. Hablando de eso... yo también podría... ya sabes... ¿tomar uno?"
Despliego mi expresión más lastimera y necesitada, sin embargo, ella ni se inmuta con mi táctica secreta milenaria.
"Primero que todo no uses mi nombre con tanta confianza. Y segundo, no tenemos tiempo que perder. Debemos reunirnos con los demás rápidamente. Sopórtalo."
¡Pero si nos estás apurando para tomar uno tu misma!
"Por favorrrr... ¡Ah, ya sé! Si no me baño, también podría afectarte, ¿sabes? Como si mi suciedad se transmitiera o algo así... ¿Tal vez?"
Lanzo una excusa improvisada tratando de aferrarme a la idea, pero sorprendentemente, parece funcionar.
"Ahora que lo mencionas..." —Lyria frunce el ceño, pensativa—. "No me sentí del todo bien ayer, incluso después de bañarme... Puede que haya sido por eso..."
Finalmente, vuelve a mirarme y suspira.
"Está bien. Podrás tomar un baño rápido, pero solo una vez que termine el mio. De otro modo, lo lamentarás."
"¡Sí, sí, sí! No se preocupe, majestuosa y benigna lady Blusfmania".
"¡Y tampoco me llames así!"
Lyria me fulmina con la mirada antes de marcharse, y yo, satisfecho con su reacción, la sigo para aprovechar mi tan esperado baño.
El agua fría contra mi piel es un lujo que no esperaba, y aunque el tiempo es limitado, me las arreglo para disfrutar cada segundo. Después de vestirme nuevamente y tragarme una ración poco apetitosa, finalmente nos dirigimos a la salida oeste del campamento.
El amanecer tiñe el horizonte con tonos anaranjados, y el campamento entero bulle con actividad. Filas de caballos resoplan impacientes, mientras los soldados terminan de cargar los últimos suministros en los carruajes. El olor a tierra húmeda se mezcla con el lejano aroma de leña quemada, y el ambiente vibrante de la partida me da la sensación de que todo el mundo tiene un propósito claro... excepto yo.
Mientras avanzamos entre la multitud, noto que algunas miradas recaen sobre mí. Algunos soldados me observan con curiosidad, sus ojos analizando cada detalle como si intentaran comprender mi presencia entre ellos. Otros, en cambio, me miran con un desprecio apenas disimulado, vislumbrando sus expresiones endurecidas por el odio. No es difícil distinguir quiénes saben quién soy y quiénes simplemente ven a alguien desconocido bajo la capucha.
A medida que avanzamos, siento cómo la tensión se acumula. Un murmullo comienza a propagarse entre los caballeros que no estaban al tanto de mi existencia, sus miradas oscilando entre la confusión y la suspicacia. La incomodidad crece, y por un momento, el ambiente parece distorsionarse...
"¡Presten atención!"
El subgeneral Beildolf irrumpe con su voz firme, atrayendo la atención de inmediato. Los murmullos se apagan y las miradas se vuelven hacia él con naturalidad, como si nunca hubieran estado enfocadas en mí en primer lugar.
"Nuestro viaje de regreso tomará aproximadamente veinte días. Será un trayecto más fácil que el que nos trajo hasta aquí, pero no debemos bajar la guardia. Mantendremos el orden de marcha establecido y evitaremos desvíos innecesarios. Prepárense, partimos en breve."
Con esas palabras, la tensión previa se diluye y la gente vuelve a sus preparativos finales. Beildolf nunca dirigió su mirada hacia mí ni dio señal alguna de que su intervención tuviera otro propósito más allá de informar... pero la sensación de alivio que deja atrás es innegable.
Poco después, el sonido de las ruedas de los carruajes y el crujir de los cascos sobre la tierra marcan el inicio del regreso. Al parecer, la mayoría tendrá que hacer el trayecto a pie, ya que los caballos están reservados para tirar de los carruajes de suministros y transporte. Suspiro mientras ajusto la capa, preparándome mentalmente para el largo camino.
"Veinte días, huh... Va a ser un viaje largo."
"¿Qué estás balbuceando? Si hay algún problema, más te vale decirlo rápido. Sería un fastidio lidiar con ello en medio del camino." La voz de Lyria responde a mi murmullo, con su habitual tono seco.
"Nada importante. Solo pensaba que es mucho tiempo para viajar."
"¿Y qué esperabas? No hay forma de que podamos construir portales en las tierras demoníacas."
¿Portales de teletransportación? ¿Existen? Definitivamente tengo que probar uno.
"Oye, nunca se sabe. Quizás Beildolf saque un pasadizo secreto de la nada y acortemos el camino."
A pesar de mi sorpresa, respondo con una broma intentando no quedarme atrás en la conversación.
"Si eso es lo que crees, deberías quedarte aquí buscándolo."
"En ese caso, tendrías que quedarte ayudándome a buscarlo."
Pese a su tono cortante, no hay verdadera hostilidad en su voz, lo cual me sorprende un poco. Me esperaba un comentario más agresivo o, al menos, un simple desinterés. Tal vez aún está de buen humor después de su baño.
El sol asciende lentamente en el cielo, y el incesante traqueteo de ruedas y cascos me hace extrañamente consciente del tiempo. Veinte días por delante... Más de lo que imaginé. Pero bueno, al menos ahora huelo bien.
Así comienza nuestro viaje de regreso a la capital.

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