Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
"Un destello se enciende en medio de una oscuridad silenciosa. La llama débil, apenas capaz de mantenerse viva. Un leve viento la agita, con la intención de apagarla; se agita una y otra vez... Se acerca un rostro, solo un lado de su cara, desde la nariz hasta la barbilla. Se acerca a la llama suavemente, abre su boca y pronuncia: XUAN LIEEE... y antes de que termine de completar el nombre, su aliento... PUUUUUUF ... apaga la llama..."
Xuan Lie reacciona al instante, regresando a la realidad como un rayo que corta la noche, volviendo a estar en medio de una tiniebla absoluta y pesada, en el interior de aquella cueva profunda, donde algo monstruoso y antiguo los acechaba, oculto en las sombras más espesas, esperando el momento exacto para atacar.
Antes de que cualquiera de los presentes pudiera siquiera abrir la boca o pronunciar una sola palabra, sucedió todo.
En medio de una oscuridad tan densa que parecía tragarse hasta el aire que respiraban, se escuchó de golpe, desde el frente, justo hacia donde avanzaban, un sonido espantoso: ¡PLASSS!
Fue un estallido húmedo, asqueroso y fuerte, como si algo blando, cálido y lleno de vida hubiera reventado violentamente bajo una presión enorme.
Al instante, sintieron cómo gotas tibias, espesas y pegajosas salían lanzadas con fuerza hacia ellos, manchando sus rostros, sus manos y sus ropas. Todo venía de adelante, del lugar exacto donde caminaba al frente el pequeño grupo de Guan Leng.
Este grupo solo lo formaban tres personas: su líder, Guan Leng, y sus dos únicos compañeros, Zan Yi y Po Jue. Y fue allí, justo donde ellos estaban, donde todo ocurrió.
Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos.
Inmediatamente después de ese sonido, un ruido fuerte y terrible rompió el silencio: unos crujidos continuos, un sonido de masticar pesado y lento, acompañado de ruidos de huesos rompiéndose y carne desgarrándose con mucha facilidad. Era un sonido tan feo y aterrador que el miedo mismo pareció llenar todo el aire de la cueva.
Las manos de Mu Yuan comenzaron a temblar sin control, sus dedos se movían solos, incapaces de cerrarse o abrirse. Junto a él, Shen Hao, con el corazón golpeándole el pecho como si quisiera salirse, luchó con desesperación por encender una antorcha. Sus movimientos eran torpes y rápidos, movidos solo por el miedo a morir. Tras varios intentos, una pequeña llama finalmente prendió, luchando por no apagarse en aquel lugar maldito, y apenas logró quitar la oscuridad unos pocos metros a su alrededor.
Lo que esa débil luz les mostró les heló la sangre y los dejó parados como estatuas, sin poder moverse, sin poder respirar ni apartar la mirada.
El grupo completo de Guan Leng ya no existía. Habían muerto todos ahí mismo.
Los dos compañeros, Zan Yi y Po Jue, y su propio líder, Guan Leng, tres personas en total, habían desaparecido en un instante, tragados por la muerte.
Lo que quedaba de ellos yacía justo al frente, destrozado y esparcido por el suelo, donde la bestia había golpeado con fuerza brutal. Vieron el cuerpo de Guan Leng, su líder, aplastado y deformado bajo el peso de unas patas grandes, gruesas y duras, que parecían de una criatura que no debía existir en este mundo. La fuerza con la que había sido pisado había dejado una imagen que no se podía describir, una muerte horrible que la mente se negaba a creer que fuera real.
Pero lo que vieron al levantar la vista, hacia donde la luz apenas llegaba, fue lo que les cortó la respiración para siempre.
Solo pudieron ver la mitad de uno de los cuerpos, colgado en el aire, sostenido por garras negras, largas y afiladas como cuchillos, que atravesaban la carne y los huesos con mucha facilidad.
Y encima de todo, entre las sombras profundas que la llama no alcanzaba a quitar, brillaban dos puntos de luz, dos ojos grandes, antiguos y llenos de una maldad fría, que miraban cada uno de sus movimientos con calma, como si ya fueran suyos.
Un nudo doloroso y seco se formó en la garganta de cada uno de ellos. La saliva se acumulaba en sus bocas, espesa y amarga, imposible de tragar. El miedo había paralizado todo su cuerpo, dejándolos sin defensa.
Y lo peor de todo... es que no escucharon ni un solo grito, ni un lamento, ni un suspiro.
Todo el grupo, líder y compañeros, habían dejado de existir en un instante, tragados por la oscuridad y por aquella bestia espantosa, antes de que pudieran siquiera darse cuenta de que la muerte ya estaba entre ellos, justo al frente, esperando su turno.
El silencio volvió a caer, ahora más pesado y mortal que antes, solo roto por el sonido de la respiración fuerte y ruidosa de la criatura y los latidos rápidos de los corazones de los que aún seguían vivos... por ahora.
En ese momento, Bai Wuji sentía que el mundo se le venía encima.
Por un instante, su mente se quedó en blanco y solo pudo preguntarse a sí mismo, con una angustia que le desgarraba el pecho:
"¿Cómo llegamos hasta aquí? Todo iba bien... solo faltaba terminar la caza... ¿cómo terminamos en esta pesadilla?"
Tenía un nudo tan fuerte en la garganta que casi no podía respirar. La escena brutal que estaba viviendo era algo que jamás había visto ni imaginado en su vida. Con un esfuerzo inmenso, traguó su saliva con muchísima dificultad, sintiendo cómo se le clavaba como una aguja. El miedo ya no cabía en su cuerpo, y reuniendo todas sus fuerzas, abrió la boca y gritó con toda su alma, una voz que retumbó en las paredes de la cueva:
— ¡CORRAN! —
Todos los que estaban junto a él reaccionaron al instante. Creyendo que moverse rápido era su única salvación, se dieron la vuelta de golpe y empezaron a correr hacia donde habían entrado, buscando desesperadamente la salida.
Pero Bai Wuji, su líder, no se movió de inmediato.
Al darse la vuelta, desvió la mirada por un segundo y, en medio de la oscuridad más profunda, creyó distinguir algo extraño. Una chispa... parecía como si algo se hubiera encendido o brillado muy levemente entre las sombras, justo donde nada debería brillar.
De repente, se escuchó un sonido claro y metálico:
— PLIS, PLIS... —
Era el sonido exacto, repetido, de alguien intentando encender un mechero o un encendedor.
Bai Wuji movió rápidamente la mirada hacia el grupo que iba detrás de él, el grupo de Mu Yuan.
¡Fue tan rápido que apenas pudo seguirlo con los ojos!
Desde la boca inmensa y abierta de aquella bestia, de repente se encendió una luz terrible: una llama de color verde oscuro, brillante. Sin aviso, la criatura la expulsó con fuerza directo hacia donde corrían Mu Yuan y los suyos.
Se oyeron sonidos fuertes, crepitantes, del fuego devorando el aire.
Esa llama verde cayó sobre ellos y lo tocaba todo. Quemó y consumió al instante a los cuatro miembros del grupo: Wen Bo, Kang Shan, Shen Hao... y a su propio líder, Mu Yuan.
El fuego fue tan intenso y tan extraño que no dejó rastro de nada. No quedó ni un trozo de ropa, ni una mancha, ni un hueso. De los cuatro hombres, simplemente no existieron más. Se desvanecieron en un segundo, borrados de la existencia como si nunca hubieran estado ahí.
Solo quedó el silencio otra vez, y Bai Wuji, con los ojos muy abiertos por el horror, comprendió que ahora... solo quedaban ellos.
Estaban a pocos pasos de la salida, donde por fin se veía la luz del exterior. La noche ya casi caía por completo sobre el planeta, tiñendo todo de oscuridad. Bai Wuji sentía un miedo profundo; temía que su propio grupo sufriera el mismo destino cruel que los dos grupos anteriores, desaparecidos sin dejar rastro.
Miró rápidamente a su lado, hacia Xuan Lie. El joven respiraba con mucha dificultad, tomando el aire a pedazos, y se apretaba el pecho con fuerza, tratando de no perder las pocas fuerzas que le quedaban para no caer al suelo.
En ese instante, Bai Wuji supo que tenía que tomar una decisión.
Ya estaban fuera de la cueva, pero estaban agotados, sin aliento y sin fuerzas para correr más. Desde aquel lugar alto, una montaña donde se escondía la entrada de la cueva que guardaba a aquella bestia horrible, Bai Wuji entendió una verdad amarga: escapar corriendo era casi imposible. Sabía muy bien que la criatura no los perseguía porque no lo necesitaba; solo jugaba con ellos, como si fueran simples insectos insignificantes que podía aplastar cuando quisiera.
No había otra opción. Era la única forma.
Sin dudarlo un segundo, Bai Wuji empujó a Xuan Lie con todas sus fuerzas hacia el vacío.
El joven quedó suspendido en el aire por un breve momento, y en ese instante le pareció que el tiempo se detenía por completo. Mientras empezaba a caer desde aquella altura inmensa, sus ojos se quedaron fijos en la figura de su líder, del hombre que le había enseñado todo lo que sabía durante estos dos años, que le había dado de comer cuando tenía hambre y que le había dado un lugar donde estar.
Xuan Lie lo miraba con una expresión que le dolía en el alma: una mirada triste, confundida, como si creyera que su líder lo estaba traicionando, como si no entendiera por qué hacía eso. Quiso gritar, quiso preguntar, pero de su garganta no salió ningún sonido.
Desde arriba, Bai Wuji movió lentamente los labios. No hubo ruido, ni voz, ni grito... pero Xuan Lie leyó claramente esa única palabra que pesaba más que todo el mundo para él:
— SOBREVIVE...
Mientras caía cada vez más lejos, vio cómo su líder y los otros cuatro miembros que quedaban del grupo, sin dudar ni un paso, se apresuran a volver al espeso pantano. Poco a poco, la distancia y la neblina le hicieron perderlos de vista hasta que desaparecieron por completo. No pudo ver si la bestia salió, ni qué pasó después con ellos.
El tiempo que se había detenido, volvió a fluir con fuerza.
Xuan Lie seguía cayendo desde aquel lugar tan alto, atravesando las nubes frías y oscuras, sin saber qué le esperaba abajo. Podía ser la salvación... o su propia muerte.
Mientras el viento le golpeaba la cara, con una sonrisa débil y unas palabras que solo él pudo escuchar, miró hacia el cielo que se oscurecía y dijo con una voz cargada de tristeza y melancolía:
— Realmente... este mundo me quita todo lo que tengo. ¿Podré sobrevivir?
Cerró los ojos lentamente, y en su rostro apareció una sonrisa tranquila, serena, como si ya no tuviera miedo, como si en el fondo supiera que todo estaría bien, pasara lo que pasara.
Y siguió cayendo... cayendo... hasta que de repente: ¡PUM!
Impactó contra algo blando, algo que amortiguó la caída. Por el golpe fuerte y repentino, su cuerpo dejó de responder y se desmayó al instante, perdiendo la conciencia, flotando en la oscuridad... junto a su destino.
Se escuchaba solo el sonido de la naturaleza: una brisa suave que movía las hojas, el zumbido lejano de algunos insectos y, de fondo, una melodía extraña, suave y tranquila que parecía surgir de la nada.
— Ahh… ahh… — se quejaba con voz ronca, sintiendo un dolor agudo que le recorría todo el cuerpo.
Sentía frío, mucho frío. Xuan Lie seguía con los ojos cerrados, y entre susurros, apenas capaz de hablar, decía:
— Se siente fresco… pero muy frío… Mi cuerpo… esto que siento alrededor… es parecido a cuando tocaba el agua del río…
Lentamente, algo se acercó a su cara. Escuchó un sonido fuerte y profundo, como un resoplido muy cerca de su piel. Y de repente, una lengua grande, mojada y áspera le pasó por todo el rostro de golpe, lamiéndolo entero de un lado al otro.
Esa sensación lo despertó de golpe. Xuan Lie reaccionó escupiendo con dificultad, sacando agua y aire de sus pulmones, y abrió los ojos de par en par, sobresaltado.
Vio que ya era de día. La luz del sol brillaba fuerte, iluminando todo a su alrededor. Frente a él, al otro extremo, podía ver el borde de un río de aguas claras y, más allá, un bosque inmenso, verde y denso, un lugar que no conocía para nada, un sitio que jamás había visto en su vida.
Su mente empezó a correr rápido: ¿En qué lugar me encuentro? ¿Dónde he caído?
Se llevó la mano a la cara, sintiendo algo pegajoso.
— ¿Y qué es toda esta especie de baba que tengo encima? — se preguntó con una mirada de asco, limpiándose la piel con la manga.
En ese momento, desde justo detrás de su espalda, volvió a escuchar ese sonido: resoplidos fuertes, profundos y pesados. Y luego, sintió claramente cómo algo o alguien lo olía, aspirando su olor lentamente, de arriba abajo.
Un escalofrío inmenso le recorrió la espalda desde la nuca hasta los pies, dejándolo helado.
Xuan Lie ya había vivido demasiadas cosas, había estado muy cerca de la muerte muchas veces, y sabía muy bien lo que era sobrevivir. Recordó con claridad aquella verdad que la vida le había enseñado a golpes:
— No existe un lugar seguro en este planeta y yo soy testigo...
Se preguntaba: ¿Qué tipo de ser o bestia está detrás de mí? ¿Qué es esto que tengo tan cerca?
Por la forma en que respiraba, por la fuerza de sus resoplidos, por el sonido de su cuerpo al moverse... estaba seguro de una cosa: no era algo pequeño, ni mucho menos. Era algo grande, muy grande.
— ¿Qué es maldición? — dijo Xuan Lie, mientras la tensión se hacía cada vez más fuerte, pesada y difícil de soportar.
Entonces, lo que estaba detrás de él hizo un ruido seco y fuerte: raspaaa... raspaaa...
El sonido de garras o piel dura rascando contra la tierra o las rocas. Lo hizo una vez, luego otra, y se detuvo.
Y entonces, una voz... una voz profunda, extraña, que no sonaba ni humana ni totalmente animal, habló justo a su espalda, tan cerca que el aire de sus palabras le movió el pelo:
— Oye... ¿Te quedarás ahí sentado mirando hacia el otro lado del río? — dijo con tono tranquilo, Darme la espalda de esa forma... eso es una falta de respeto, ¿no crees? Yo quien te ayuda a salir del fondo del rio.
Giró la cabeza de golpe y volteó todo su cuerpo al instante, lleno de curiosidad y asombro, porque no podía creer lo que estaba escuchando. Y ahí, frente a él, pudo verla claramente.
Nombre: ¿¿¿¿????
Habilidad: ¿¿¿¿????
Fase: ¿¿¿¿????
Inteligencia: Es totalmente capaz de comunicarse y dialogar conmigo.
Xuan Lie se levantó rápido, poniéndose de pie y quedando en guardia, listo para cualquier cosa, aunque sus ojos no podían apartarse de aquella criatura. Su mente no daba crédito a lo que veía y oía. Jamás en su vida, ni en los libros que había leído, ni en las historias que le contaban, había escuchado hablar de una bestia así.
Se quedó mirándola con mucha atención, hablando en voz baja, de forma pensativa, analizando cada detalle:
— Es una bestia, sin duda alguna... pero no siento maldad en su mirada, ni sed de sangre, ni ganas de hacer daño... es más, no siento nada de eso. ¿Qué es esto...?
Con tono serio y cauteloso, manteniendo la distancia, le preguntó directamente:
— ¿Qué tipo de bestia... o monstruo eres tú?
La criatura entrecerró un poco sus grandes ojos verdes —esos ojos que brillaban con luz propia y que no reflejaban ni un rastro de malicia— y lo miró con una mezcla de diversión y serenidad. Su voz sonó profunda, clara y tranquila al responder:
— Oye... si estás viendo perfectamente que puedo hablar y que te entiendo a la perfección. Además, tengo nombre: me llamo Lóngshī Lǜ. ¿Así es como tratas a tu salvador?
Dijo esto último con tono indignado, incluso cerró un ojo como si estuviera ofendido de verdad, esperando a ver qué respondía el joven.
Mientras tanto, Xuan Lie seguía procesando todo lo que estaba pasando, y en su mente se formó la imagen exacta de lo que tenía frente a él:
Bestia cuadrúpeda de tamaño inmenso. Su estructura es totalmente de león: cuerpo ancho, patas fuertes y pecho amplio. Pero su cola rompe esa forma: es larga, flexible y serpentina, igual a la de un dragón chino, adornada con pelos dorados a lo largo de ella. Su cabeza es imponente, de león gigante, coronada por una melena abundante de pelo dorado brillante. Su piel es de escamas verdes, muy suaves al rozarlas, no ásperas como las de otros reptiles. Tiene garras negras, largas y muy afiladas. Sus ojos verdes brillan con luz propia, pero en ellos no hay rabia ni malicia, solo calma. Es una criatura que no aparece en ningún libro ni leyenda; nadie sabe de dónde viene, qué puede hacer ni qué es realmente, pero se comunica con voz profunda y clara.
— Haaaa... — suspiró Lóngshī Lǜ, rompiendo el silencio y mirándolo con curiosidad—. Bien... ¿cuál es tu nombre, mortal?
Xuan Lie reaccionó, manteniéndose cauteloso, pero ya un poco más relajado por esa actitud tan extraña:
— Soy... Xuan Lie.
La bestia sonrió, una sonrisa amplia que movió toda su melena dorada, y dijo con tono alegre:
— Suena interesante... tu nombre suena muy bien, eh. Bien, Xuan Lie, un gusto conocerte. Como ya ves, soy capaz de entenderte y de hablar contigo.
Mientras decía esto, se giró un poco y empezó a rascarse detrás de una de sus grandes orejas con una de sus patas, como si fuera el animal más tranquilo del mundo, y añadió con naturalidad:
— ...Por cierto, te he visto flotando en este río durante tres días, inconsciente. Al cuarto día, se me ablandó el corazón y, como vi que te empezabas a hundir de verdad, te arrastré hasta aquí, al borde... para que no te perdieras.
Xuan Lie entrecerró los ojos, mirándolo con desconfianza y juzgándolo con la mirada, porque le parecía que lo había dejado ahí a su suerte demasiado tiempo.
Lóngshī Lǜ lo notó al instante, levantó la cabeza y se defendió riendo:
— Oye, no me mires así... ¿qué querías? ¡Yo creí que flotarías ahí toda la vida! ¡Jajajajaja!
Se rió a carcajadas, un sonido grave y fuerte que hizo vibrar el suelo, y luego se levantó despacio, estirando su cuerpo enorme y su cola larga de dragón. Se acomodó su melena dorada y dijo con total autoridad, como si fuera el dueño de todo el lugar:
— Bien, ya que soy tu salvador, tengo una orden: hoy quiero comer pescado. Ve tú al río y atrapa uno para mí. Yo me voy a echar una buena siesta mientras tanto. Y tranquilo... no te voy a comer. Te ves demasiado pálido y débil; ni la bestia más bruta y sin inteligencia se comería a algo que parece que se está muriendo de hambre.
Dijo esto último de forma burlona, riéndose otra vez con ganas:
— ¡Jajajajaja! Nos vemos para la cena, Xuan Lie.
Y sin esperar respuesta, se dio la vuelta, caminó unos pasos bajo la sombra de un árbol grande, se acomodó cómodamente y cerró los ojos, dejando al joven solo a la orilla del agua, confundido, vivo... y con la tarea de buscar comida.
Datos adicionales: PERSONALIDAD DE LÓNGSHĪ Lǜ
Sabio y antiguo, Bromista y juguetón, Relajado y seguro, Orgulloso, Y Bondadoso a su manera.
Continuara…
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 9
Estás leyendo el capítulo 9 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 9 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.