arrow_back

Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Poco después, el Líder llamó a Xuan Lie aparte. Con el rostro serio y hablando de manera firme, le preguntó: — ¿Estás preparado? Ya han pasado dos años desde que te encontré y te he entrenado. Xuan Lie, si no te sientes seguro, no vengas. Pero recuerda: cada riesgo tiene su recompensa, incluso si es a costa de nuestra propia vida. Dime, ¿qué tienes pensado decidir? Xuan Lie, aunque con solo trece años, lo miró con una mirada tenaz, sin rastro de duda en su rostro, y respondió con seguridad: — Estoy listo para esto. He entrenado de forma fuerte y rigurosa; nada ni nadie me detendrá. La mirada del Líder rebosaba de emoción al contemplarlo. Recordaba a aquel niño débil y frágil que, hacía dos años, ni siquiera era capaz de mantenerse firme sobre sus propios pies ni de sobrevivir por sí mismo. Y ahora, escucharlo responder con tanta determinación... Sin embargo, una pequeña sombra de duda cruzó su mente: ¿Será capaz de regresar ileso?. Suspiró levemente, apartó sus pensamientos y le dijo: — Bien. Entonces no te retendré más. Prepara tus cosas; en unos días partiremos. Recuerda no descuidar tu entrenamiento. Saldremos hacia un territorio donde podremos toparnos con cualquier clase de bestias, de fases y poderes sin precedentes. — Sí —respondió Xuan Lie. Pero en su interior, su voz resonaba una y otra vez, grabando esas palabras en lo más profundo de su ser: Lo lograré... sobreviviré a toda costa. Nada se interpondrá entre yo y la fuerza que busco tener. Cumpliré esas promesas. Me sobrepondré a todo y me haré muy fuerte. Este es el inicio de todo... en busca de un nuevo poder. Volviendo en sí, salió corriendo y se apresuró a regresar a su habitación para verificar que todo estuviera listo para la cacería que le esperaba; un destino incierto donde cualquier cosa podía salir mal. Y así llegó el día en que Xuan Lie, a sus trece años, saldría por primera vez de aquellas ruinas para buscar y conocer algo nuevo. En la mañana de ese día, mientras entrenaba con dedicación y con una concentración absoluta, Bai Wuji se le acercó sigilosamente para atacarlo por sorpresa. Ambos lograron intercambiar varios golpes a gran velocidad, pero notaba que Bai Wuji se mantenía firme en su sitio, sin retroceder ni un paso. En ese momento, el hombre esbozó una sonrisa, y Xuan Lie comprendió claramente la inmensa diferencia de fuerza y experiencia que aún existía entre ambos. — ¡Haaa...! Algún día seré capaz de borrarte esa sonrisa de la cara... jeje —dijo Xuan Lie con determinación, aunque sonriendo también. El hombre de ojos oscuros soltó una carcajada. — ¡Jajaja! ¿Es así? Entonces lo espero con ansias. —Hizo una señal con la mano—. Bien, acércate y sentémonos un rato. Quiero charlar contigo sobre ciertos temas. Sé que hay muchas cosas que deseas saber, muchas preguntas y dudas que rondan tu cabeza; muchas de ellas no tienen respuesta, o no hay forma sencilla de explicarlas, pero te diré todo lo que yo sé. Hizo una pausa, miró al horizonte y continuó con voz grave: — Aquel día cuando te encontré... lo que viste: la Niebla Roja, y las bestias que salían de entre ella... es algo que muy pocos conocen realmente, y aún menos logran sobrevivir para contarlo. Solo puedo decirte que es uno de los muchos fenómenos extraños que ocurren en este vasto mundo. Se giró hacia él y le miró fijamente a los ojos. — Quizás no lo sepas, pero hay muchas zonas en este mundo donde los mortales, o cazadores como nosotros, aún no somos capaces de llegar. Ruinas de antiguas civilizaciones, paisajes desconocidos, bestias aterradoras, recursos inimaginables... Hay demasiados misterios por descubrir, cosas que no somos capaces de ver, comprender o, simplemente, vivir lo suficiente para conocer. Su tono se volvió más serio, casi una advertencia: — Pero esa Niebla Roja... esa cosa lo arrasa todo a su paso, no deja nada más que muerte y caos. Las bestias que surgen de su interior parecen estar, de alguna forma, controladas por ella misma. Por eso, Xuan Lie... no sientas remordimiento por la muerte de tu abuelo, ni te culpes a ti mismo. Fue algo inevitable, provocado por un fenómeno propio de este planeta que está muy por encima de nosotros. Puso una mano sobre su hombro con firmeza. — Si llegas a ver ese fenómeno tan de cerca alguna vez... corre y huye. Los mortales y cazadores like nosotros aún no somos capaces de enfrentarnos a algo así, y mucho menos de buscar respuestas sobre ello. —Hizo una pequeña pausa, y sus palabras se convirtieron en una enseñanza profunda—: Hazte fuerte, Xuan Lie. Solo así, a medida que crezcas en poder, las respuestas de este mundo se irán liberando poco a poco ante tus ojos. Y para aquel que busca esas respuestas y desea cambiar su propio rumbo... ya sabes lo que hay que hacer. Al terminar de hablar, Bai Wuji lo miró con calma y le preguntó: — ¿Hay algo más que quieras saber? Algo que te ayude a aligerar esa carga que llevas llena de dudas en tu corazón. Xuan Lie se quedó pensativo unos segundos, y entonces decidió preguntar, escogiendo bien sus palabras: — ¿Sabes qué es el "cultivo"? Bai Wuji frunció el ceño ligeramente, confundido, y respondió: — Mmm... No, nunca he escuchado tal término. ¿Qué es? Xuan Lie asintió, y respondió de forma vaga, cambiando el significado real para que su pregunta y respuesta no resultaran demasiado sospechosas, como si solo fuera algo que había oído mencionar de pasada: — Es... un método que escuché nombrar una vez. Dicen que ayuda mucho con el fortalecimiento del cuerpo y la energía, pero no entendí muy bien los detalles. Solo me quedó la curiosidad. — Mmm... Suena interesante, pero te aseguro que nunca he oído nada sobre este tal "método de cultivo". ¿Algo más? —preguntó el líder con curiosidad. — Mmm... sí. ¿Conoces alguna bestia que, al ser cazada, deje o suelte algún tipo de recurso pequeño, pero que sea de color brillante o muy llamativo? —preguntó Xuan Lie, refiriéndose en realidad a los núcleos o cristales de energía, pero usando palabras sencillas. — Tampoco he visto algo así, realmente —respondió Bai Wuji negando con la cabeza—. Como cazadores y estando dentro de los límites de nuestra fuerza mortal, hasta ahora solo hemos logrado cazar al jabalí de Fase 2; de ahí en fuera, nada más peligroso nos hemos atrevido a enfrentar. Pero indagaré entre los informantes y comerciantes. Puede que ellos sepan algo al respecto, al igual que sobre ese método de cultivo que mencionaste. ¿Eso era todo lo que te inquietaba? — Sí, creo que por ahora eso es todo... —respondió Xuan Lie con tranquilidad, guardándose sus verdaderos conocimientos para sí mismo. — ¡Jajaja! Bien entonces —exclamó Bai Wuji recuperando su energía—. ¡Preparémonos para partir! Nos espera una cacería que tiene que ser un éxito rotundo. A las afueras de las ruinas, ya en campo abierto, se reunieron tres grupos distintos de cazadores, contando con el propio grupo de Bai Wuji. Todos estaban armados, con el rostro serio y listos para lo que viniera. Una vez que estuvieron todos congregados, Bai Wuji alzó la voz para hablar antes de la partida, recitando unas palabras solemnes que todos conocían: — ¡Que las leyes de este mundo sean testigo de lo que hagamos hoy, y que nos protejan... aun si vamos en contra de aquello para lo cual no tenemos respuesta ni explicación! Los otros dos grupos, al unísono, recitaron las mismas palabras con respeto y firmeza, sellando así su determinación. Una vez estuvieron preparados y alineados, Bai Wuji dio la orden definitiva, con la mirada fija en la distancia: — ¡Andando! Hoy nos espera una gran cacería. Llegando a la zona donde debían reunirse para organizar la estrategia y recibir los detalles finales del informante, la expedición se adentró en un terreno pantanoso y lúgubre. Allí, el aire se sentía denso y pesado, al punto de dificultar la respiración con cada bocanada que tomaban. Reinaba un silencio absoluto, inquietante, y se podía palpar en el ambiente una presión opresiva que erizaba la piel. Fue entonces cuando la duda y la desconfianza vencieron la prudencia. Mu Yuan, el líder del segundo grupo, conocido por su cautela y buen juicio, se acercó a Bai Wuji con el ceño fruncido y la mirada llena de preocupación. Con tono serio, rompió la marcha para preguntar: — ¿Estás seguro de que la información que recibiste es correcta, Bai Wuji? Jamás he visto ni oído hablar de un Jabalí de Piedras Negras merodeando tan lejos de su hábitat natural, y mucho menos en un territorio como este... Esto no se parece en nada a una zona segura, todo aquí grita peligro. ¿Conoces realmente a tu informante? ¿O siquiera estás seguro de que lo que nos dijo es fiable? Bai Wuji, quien tenía la responsabilidad y el mando absoluto de toda la expedición, se detuvo en seco. Se giró hacia Mu Yuan, y su mirada se tornó firme e inamovible, sin rastro de vacilación. Con voz grave y seria, respondió: — Mi informante nunca me ha mentido, ni me ha dado una sola información falsa en todos estos años. Sé muy bien de dónde vienen los datos y sé que son veraces. Ya veremos con nuestros propios ojos en cuanto lleguemos al punto de reunión establecido. Pero mientras tanto... no te detengas y no dejes de avanzar. Cuanto más tiempo perdamos en el camino, más cerca estaremos de que la noche nos trague por completo. ¡Andando! —dio la orden con determinación, y añadió con voz cortante— Mientras reanudaban la marcha, avanzando cada vez más hacia las profundidades de aquel pantano oscuro, Zan Yi, el miembro más desconfiado y rencoroso del grupo de Guan Leng, se acercó sigilosamente a su líder. Se pegó a su lado, bajó la cabeza y le susurró con voz arrastrada y llena de malas intenciones, asegurándose de que nadie más pudiera oírlo: — Líder... esto no se ve nada confiable. ¿Y si abandonamos la expedición a mitad de camino? Podríamos dejar a Bai Wuji y a Mu Yuan con sus grupos solos, que se las arreglen como puedan con lo que sea que nos espere aquí... Guan Leng caminaba con el ceño fruncido, mirando todo con desdén y desconfianza. Se quedó callado unos instantes, pensando bien la idea en su mente amargada, y respondió en un susurro igualmente bajo y frío: — Tranquilo... ya veremos qué hacer. Esperaremos apenas hasta que ese informante dé los detalles a los tres grupos. Si algo no cuadra, si hueles la más mínima trampa... los dejaremos a su suerte sin dudarlo un segundo. No somos sus perros para arriesgar el pellejo por sus caprichos. Una sonrisa torcida y maliciosa se dibujó en sus labios, una sonrisa que presagiaba traición. Detrás de ellos, Po Jue, el tercer miembro del grupo, conocido por su pesimismo y su carácter irritable y explosivo, escuchó todo. Soltó una risa seca y llena de veneno, echó una mirada llena de desprecio hacia las espaldas de los otros cazadores y añadió: — ¡Je, je, je... me parece perfecto! De hecho... quizás sea mejor plan usarlos de carnada primero. Que ellos se lleven los golpes, que ellos se enfrenten al peligro... Después de todo, ¿quién no daría lo que fuera por quedarse con la médula ósea del Jabalí de Piedras Negras? Si ellos mueren, mejor para nosotros: menos bocas para repartir, y todo el botín será nuestro. ¡Al final todos vamos a morir de todas formas, al menos que sirvan para algo antes! Mientras avanzaban con paso rápido por aquel terreno traicionero, Leng Yuexi, la única mujer de toda la expedición y miembro del grupo principal de Bai Wuji, caminaba muy cerca de su líder. Ella los había seguido y apoyado desde el principio, siempre atenta a cualquier detalle que otros pudieran pasar por alto. En un momento dado, ella bajó un poco la voz y le dijo con tono de advertencia y preocupación: — Líder... hay algo que no me da buena espina. No veo confiables a todos los miembros de esta expedición... —mientras hablaba, echó una mirada leve hacia atrás, dirigiendo la vista justo hacia donde iban los hombres de Guan Leng, y se detuvo un instante observando especialmente el rostro de Po Jue: esa cara de mal humor, siempre irritable, pero que en ese momento tenía una sonrisa extraña, retorcida y llena de malas intenciones—. Esos hombres... esconden algo, estoy segura. Bai Wuji caminaba serio y firme, pero al escucharla, respondió con voz calmada y segura, sin siquiera molestarse en mirar hacia atrás, como si ya supiera perfectamente lo que ocurría en las mentes de los demás: — Tranquila, Yuexi. No te preocupes por ellos. Recuerda bien esto: los más cobardes, y aquellos tontos que se creen capaces de usar a los demás como si fueran objetos que se tiran a la basura... esos son siempre los primeros en caer cuando llega el verdadero peligro. —Hizo una seña para apresurar la marcha—. Apresurémonos en llegar. No prestes atención a cosas que no valen la pena. Ya casi estamos llegando al punto de reunión donde nos espera el informante. Tras avanzar mucho más, los tres grupos llegaron a una zona profunda y oscura, al lugar más bajo y alejado de aquel inmenso pantano. Aquí, el silencio ya no era solo ausencia de ruido: era un vacío absoluto, aterrador. No se escuchaba ni el zumbido del insecto más pequeño, ni el movimiento del viento, ni el chapoteo del agua. Todo estaba inmóvil, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. El aire se sentía tan denso que costaba horrores respirar; se podía palpar en la piel una sensación fría y penetrante, una presencia antigua y sombría que todos reconocían en lo más profundo de su instinto: el miedo primario, y algo mucho peor... la propia Muerte parecía estar allí, esperando pacientemente. Todos se detuvieron en seco, con las armas preparadas y los sentidos al máximo. Fue entonces cuando Bai Wuji, sin dudar y con la calma de quien sigue un plan establecido, lanzó un silbido agudo y corto que rasgó aquel silencio sepulcral como una espada. Al instante, de entre la bruma espesa y las sombras de la orilla, apareció una figura que antes no estaba allí, como si hubiera surgido de la nada o se hubiera estado ocultando a simple vista todo el tiempo. Era Wu Ying. Estaba envuelto por completo en viejas túnicas de estilo antiguo, gastadas y remendadas, de colores oscuros que se confundían con el entorno. Nada se podía ver de él, ni su piel, ni sus manos, ni su cabello. Solo dos ojos profundos, misteriosos y brillantes, que eran lo único que destacaba entre aquellas ropas viejas, recorriendo a todos uno por uno con una mirada que parecía ver a través de ellos. Se acercó deslizándose sin hacer ruido, y su voz ronca, áspera y antigua resonó bajita pero clara: — Líder de la expedición... ¿tienes lo que te pedí? Bai Wuji lo miró fijamente, sin apartar la vista ni un segundo, y asintió con la cabeza. Metió la mano en su bolsa de viaje y sacó un paquete envuelto en cuero. Al abrirlo, se podían ver claramente colmillos y dientes grandes, duros y amarillentos, pertenecientes a un Jabalí de Fase 1, una bestia que ya habían cazado y despiezado en expediciones pasadas, y que era justo lo que el informante había exigido como pago. — Tengo el pago —dijo Bai Wuji con seriedad—. Ahora, tú tienes la información... ¿es correcto lo que nos dijiste sobre el Jabalí de Piedras Negras que merodea por aquí? Wu Ying asintió lentamente con la cabeza, pero antes de que pudiera pronunciar una sola palabra o entregar cualquier cosa, una voz cargada de desconfianza y veneno interrumpió el intercambio. Era Guan Leng, que dio un paso al frente con el ceño fruncido y los puños apretados, mirando con desprecio a la figura encapuchada: — ¿Qué tan seguro estás tú, Bai Wuji, de lo que ese hombre te va a decir? —escupió con desdén—. ¿Cómo podemos fiarnos de alguien que no deja ver ni su propia cara? ¡Apenas y se distinguen sus ojos entre tanta tela vieja! ¿Y si todo esto es una trampa? ¿Y si nos ha llevado aquí solo para que caigamos en una emboscada? —Miró a todos con ira—. Y si algo sale mal... ¿acaso tú pagarás con tu vida por la de los miembros de mi grupo? ¿O por la de los demás? La tensión subió de golpe, y las manos de muchos se aferraron con más fuerza a sus armas. Pero Mu Yuan, siempre sereno y prudente, dio un paso al frente para calmar la situación, con la voz firme y tranquila que lo caracterizaba: — Tranquilos todos... y tú también, Guan Leng —dijo mirando fijamente al líder amargado—. Bai Wuji ha liderado muchas expediciones exitosas. Hemos trabajado conjuntamente en muchas ocasiones, y ¿no hemos tratado ya con informantes como él antes? Conocemos su forma de actuar, aunque sea misterioso. ¿Por qué alterarse y levantar sospechas justo ahora, cuando estamos tan cerca del objetivo? Los miembros del grupo de Mu Yuan, hombres calmados y disciplinados, asintieron todos al unísono, apoyando las palabras de su líder. Uno tras otro, expresaron sus opiniones con la lógica que los definía: — Tiene razón —intervino Shen Hao, el ojo agudo, con voz baja y seria mientras observaba todo el entorno—. No hemos detectado nada extraño, ni rastro de otras bestias o peligros cercanos. Solo hagamos el intercambio rápido, tomemos la información y salgamos de este lugar cuanto antes. Cuanto más tiempo perdamos hablando, más peligroso se vuelve todo. — Es cierto —continuó Wen Bo, el analista, razonando con frialdad—. Hemos venido hasta aquí con un objetivo claro: la ubicación exacta y los movimientos de la presa. Lo único que nos faltaba era esa información, y ya estamos aquí para obtenerla. Todo lo demás son suposiciones que no nos ayudan. Finalmente, Kang Shan, el hombre leal y de firme voluntad, terminó de hablar con un tono que denotaba urgencia y precaución, mirando hacia el cielo oscuro que empezaba a teñirse de gris: — Apresurémonos de una vez... antes de que caiga la noche por completo. ¿O es que acaso están pensando en que algo nos atacará en pleno día? O peor aún... ¿será que ustedes están planeando algo que los demás no sabemos? El silencio se volvió más denso aún tras las palabras de Kang Shan, flotando en el aire cargado de peligro. Fue entonces cuando Mu Fan, conocido por ser un hombre de pocas palabras pero de voluntad inquebrantable y firmeza de acero, dio un paso al frente desde el grupo de Bai Wuji. Habló con una calma absoluta, sin alterarse por las dudas de los demás, mirando directamente a su líder: — Líder... solo realiza el intercambio. Ya veremos qué hacer después, sea lo que sea lo que nos espere. Inmediatamente, Han Shang, el hombre serio y de mirada profunda, aquel que siempre observaba cada detalle y movimiento que otros pasaban por alto, asintió con energía y apoyó las palabras de su compañero: — Muy cierto lo que dice Mu Fan. No ganamos nada dudando ahora, justo cuando todo está a punto de concretarse. Al oírlos, Xue Sha, el orgulloso, rudo y feroz guerrero que jamás bajaba la voz ni se mostraba temeroso, estalló con su tono cruel y agresivo de siempre, alzando la voz como un rugido que cortó la tensión: — ¡Líder! ¡Esto es una expedición, no vinimos aquí a contemplar el paisaje ni a esperar sentados a que nos llegue la muerte! ¡Hagamos esto rápido, acabemos con lo que vinimos a hacer y salgamos de este lugar maldito de una vez! Bai Wuji soltó un suspiro leve, mezcla de cansancio y paciencia, y volvió a clavar su mirada firme en la figura encapuchada de Wu Ying. Sin rodeos, preguntó con voz seria y directa: — ¿Darás la información o no? El informante, inmóvil todo este tiempo, asintió lentamente con la cabeza. Bai Wuji le entregó el pago acordado: los dientes y colmillos del jabalí de Fase 1. Wu Ying lo tomó, se inclinó levemente en señal de agradecimiento, y en el parpadeo de un ojo, su figura se desvaneció entre la bruma espesa del pantano, desapareciendo tan misteriosamente como había llegado, sin dejar rastro de su paso. Quedaron solo ellos tres grupos, y el silencio pesado de la tierra muerta. Los líderes se reunieron en círculo, revisando los datos que el informante les había entregado. Bai Wuji, tras leer y comprender lo que allí decía, alzó la voz lo suficiente para que todos los presentes pudieran escuchar con claridad, pero manteniendo un tono bajo y controlado, cuidando que el sonido no viajara demasiado lejos, pues nadie sabía qué oídos ocultos podían estar al acecho entre aquella niebla impenetrable. — Según lo que aquí se indica —anunció con seriedad—, nuestro objetivo, el Jabalí de Fase 2, se encuentra a un Tramo de Rastro de distancia justo hacia el norte. Se esconde dentro de una cueva natural, formada entre las rocas duras y la tierra negra, protegido allí mientras duerme. Hizo una pausa, mirando a cada uno de los cazadores, uno por uno, antes de preguntar con firmeza: — Bien. Si esta información es correcta y logramos llegar al lugar... ¿quiénes de vosotros están decididos a mantenerse en esta expedición hasta el final? No hubo vacilación. Desde los más veteranos hasta los más jóvenes, todos asintieron y respondieron en voz baja pero unánime: — Estamos de acuerdo. Continuaremos. Bai Wuji dirigió entonces su mirada hacia los otros dos líderes. Mu Yuan, tras reflexionar un instante y ver la determinación de los demás, asintió sin poner peros ni objeciones, aceptando continuar. En cambio, Guan Leng, aunque también dio su aprobación, lo hizo rechinando los dientes y apretando los puños, obligado por la presión de todo el grupo y por no quedar como un cobarde ante los demás, aunque la rabia y la codicia ardían en su interior. — Bien. Ya que nadie tiene intención de retirarse... ¡vamos hacia allá! —dio la orden definitiva. Antes de reanudar la marcha, Bai Wuji buscó con la mirada a Xuan Lie, que caminaba cerca de la retaguardia, y se acercó un momento para hablarle en voz baja, solo para que él oyera. Su mirada era profunda, cargada de enseñanza y advertencia: — Xuan Lie, mantente siempre alerta. Ya casi llegamos. Recuerda bien esto: tu vida está por encima de todo lo demás, no lo olvides jamás. Pero... si ves que hay una oportunidad real, donde el riesgo valga la pena por lo que puedas obtener... entonces no dudes en tomarla. Crece, aprende y hazte fuerte aquí mismo. Habiendo recorrido el último tramo, llegaron por fin al lugar exacto. Frente a ellos, recortada contra la bruma y la tierra negra, se abría la entrada de la cueva. Era una abertura oscura, profunda, de bordes irregulares y rocosos, pero que de alguna forma extraña, no parecía hecha por la naturaleza. Desde el interior, algo emanaba. No era solo frío, ni solo oscuridad... era una sensación indescriptible, algo que las palabras no alcanzaban a explicar. Se sentía como una presencia antigua, pesada, que respiraba desde las profundidades y que salía al encuentro de ellos, advirtiéndoles sin hacer ruido que no debían entrar. Era una sensación que iba más allá del miedo, algo que hacía vibrar el alma solo de estar cerca. Sin embargo, entre todos los cazadores, no hubo ni un paso atrás. Se miraron unos a otros, y en sus ojos brillaba una determinación férrea, un orgullo y una sed de gloria que cegaba cualquier señal de peligro que su instinto intentara avisar. Para ellos, esas sensaciones no eran más que fantasmas de la mente, simples pruebas que debían superar. Antes de cruzar el umbral, Bai Wuji se detuvo un instante, volvió la cabeza y buscó con la mirada a Xuan Lie. Al encontrarlo, el líder esbozó una sonrisa leve, tranquila y llena de confianza, como diciéndole: "Mira y aprende, esto es lo que significa ser fuerte". Sin dudar ni un segundo, dio el primer paso hacia la oscuridad, entrando sin temor a nada ni a nadie. El grupo entero lo siguió. Ya dentro de la cueva, el aire se sentía denso, cargado de polvo y un olor metálico y viejo, como a sangre secada hace siglos. A la luz de las antorchas y las llamas que llevaban consigo, pudieron ver al fondo, recostado sobre un lecho de piedras y minerales brillantes, el cuerpo inmenso del Jabalí de Piedras Negras. La bestia estaba allí, inmóvil, de costado, con los ojos cerrados y una respiración lenta y profunda que movía el suelo con cada soplido. Parecía dormido profundamente, totalmente indefenso. Al verlo, la codicia pudo más que la prudencia en el grupo de Guan Leng. Especialmente Po Jue, el de carácter amargado y cruel, y su compañero Zan Yi, al ver que la presa estaba tan fácil y a su alcance, ya no pudieron contenerse. Olvidaron las estrategias, olvidaron las advertencias y, ciegos por la recompensa que imaginaban ya en sus manos, se lanzaron hacia adelante con las armas en alto, dispuestos a asestar el golpe final antes que nadie. — ¡¡ES NUESTRO!! —gritó Po Jue con voz rota por la avaricia. Guan Leng, su líder, reaccionó en el mismo instante en que ellos salían disparados. Algo en el aire, algo en la quietud absoluta de aquel lugar, le hizo comprender que todo estaba mal, que nada era tan sencillo como parecía. Abrió los ojos desmesuradamente y gritó con todas sus fuerzas, intentando detenerlos: — ¡¡ESPEREN...!! ¡¡PUEDE SER UNA TRAMPA!! Pero fue demasiado tarde. Ambos hombres ya estaban en el aire, a punto de clavar sus armas en la bestia dormida... ...Y entonces, ocurrió. Justo cuando iban a impactar, una sensación helada, pura y absoluta, recorrió todo el interior de la cueva. No era miedo. Era algo más. Era la presencia misma de la Muerte, despertando y alzándose desde lo más oscuro. Fue una presión tan inmensa que el aire mismo pareció volverse sólido y pesado como el plomo. Ambos cazadores, Po Jue y Zan Yi, se quedaron suspendidos en el aire, inmóviles como estatuas, con los brazos levantados y las armas a medio camino. No es que no pudieran moverse... es que sus cuerpos, sus instintos y hasta sus almas se negaron a obedecer, aterrados ante algo que estaba muy por encima de cualquier cosa que hubieran imaginado. Todos los demás se quedaron igual. Mu Yuan, Bai Wuji, Leng Yuexi, Mu Fan, todos... nadie se movió. El miedo no solo entró en sus corazones; invadió sus mentes, paralizó sus pensamientos y se apoderó de lo más profundo de su ser. Incluso Xuan Lie, que poseía recuerdos de otra vida y un alma que había visto cosas extrañas, sintió ese frío helado que le recorrió la espalda y le hizo entender que lo que tenían frente a ellos no pertenecía a este mundo tal como lo conocían. Era una sensación abrumadora, un peso que te hacía querer gritar o llorar, pero que te dejaba totalmente inmóvil. — ¿Qué... qué es esto...? —susurró alguien con voz quebrada, apenas un hilo de sonido. Mu Yuan, reuniendo toda la valentía y fuerza que le quedaban, levantó lentamente su antorcha, moviendo la llama hacia la zona más profunda y oscura, justo detrás del supuesto Jabalí dormido. La luz temblorosa viajó por el aire, iluminando poco a poco sombras que parecían no querer irse... Y al iluminar lo que allí se ocultaba, todo el mundo quedó petrificado. Desde la oscuridad, se alzaba una silueta gigantesca, inmensa, que parecía llenar toda la cueva con solo su presencia. No podían verlo del todo, los bordes de su cuerpo parecían mezclarse con las sombras, pero lo poco que se distinguía era suficiente para helar la sangre a cualquiera. Una forma antigua, de proporciones aterradoras, que parecía haber estado allí desde el inicio de los tiempos, esperando. Ninguno de los presentes encontró palabras para describirlo. No había nombre en sus conocimientos para algo así. La cueva entera se volvió glacial en un segundo; el frío no se sentía en la piel, se sentía en el alma. Todos abrieron la boca queriendo gritar, queriendo correr, queriendo pedir ayuda... pero un nudo invisible se cerró en sus gargantas, ahogando cualquier sonido antes de salir. Frente a ellos, emergiendo de la oscuridad eterna, la bestia oculta revelaba solo su presencia, pero eso bastaba para derrumbar toda seguridad que tuvieran. En ese momento, en la mente de cada cazador aparecieron solo interrogantes sin respuesta, datos que sus ojos no podían creer pero que su instinto gritaba a voces: Nombre de la bestia: ¿??????? Fase: ¿??????? Poder: ¿??????? Inteligencia: ¿??????? En ese instante definitivo, como si aquella criatura hubiera decidido que ya habían visto demasiado, todas las llamas, todas las antorchas, toda luz que iluminaba el lugar... se apagaron al mismo tiempo. La oscuridad absoluta cayó sobre ellos. Y con ella, la muerte misma descendió sobre la expedición. Continuara…. © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)

Continúa leyendo

EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)

Capítulo 9

Siguiente Capítulo ›

EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 8

Estás leyendo el capítulo 8 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.