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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
De camino hacia una fortaleza, ya casi en la entrada de lo que era más que eso: un refugio donde una pequeña cantidad de personas lograban sobrevivir en este mundo cruel y desolado. Se trataba de un antiguo palacio con torres tan grandes, majestuoso en su diseño, y aunque ahora estaba en ruinas, aún se lograba distinguir la belleza y la grandeza que tuvo en épocas pasadas. A su alrededor, dispuestas en una forma circular perfecta, se alzaban pequeñas columnas de piedra antigua, las cuales activaban una técnica de protección misteriosa que cubría todo el recinto y mantenía a salvo a quienes se guarecían allí. Cada muro y cada columna estaban cubiertos de grabados y símbolos extraños, escrituras antiguas imposibles de leer o comprender para cualquier mortal, personas que solo buscaban sobrevivir y lograr vivir un día más, sin saber realmente el poder que reposaba a sus espaldas. Xuan Lie caminaba en silencio, junto a aquellas personas que no conocía de nada, sumergido en sus propios pensamientos, repasando todo aquello que le había pasado, todo lo que perdió y todo lo que tuvo que sufrir. Levantó la vista, miró hacia el horizonte donde el sol comenzaba a ocultarse y, con una voz apenas audible que solo él mismo pudo escuchar, susurró para sí: — ¿Qué cosas realmente me esperan en este mundo…? El líder del grupo, un hombre curtido por la lucha diaria para seguir con vida, miró hacia atrás, apresurando el paso y con la voz cargada de urgencia le dijo: — ¡Xuan Lie, apresúrate! La noche caerá pronto. No querrás ser atacado por los monstruos que salen en la oscuridad… ¿o sí? De forma rápida, Xuan Lie asintió con la cabeza y cruzó tras él las antiguas puertas de piedra. Al poner un pie dentro, lo que vio lo dejó asombrado. Pobreza, hambre, dolor, miseria… eran tantas palabras para describir lo que sus ojos contemplaban que ninguna de ellas alcanzaba para expresar la realidad. No se lograba distinguir aquí si existían clases sociales, reyes o súbditos, ricos o pobres; en medio del caos de este mundo, cada uno velaba única y exclusivamente por su propia supervivencia. Todos parecían iguales bajo esa desgracia, luchando con lo mínimo, sufriendo cada día como si fuera el último. El líder se detuvo a su lado, mirando aquel entorno con una expresión seria y endurecida por los años, y le habló con voz grave y profunda: — Xuan Lie, vivir es realmente un privilegio… así que no me hagas arrepentirme de haberte traído hasta aquí. El líder se giró y le hizo una señal para que lo siguiera de cerca. Se dirigían a una posada vieja y destartalada, una construcción que estaba a pasos de derrumbarse, ubicada en el interior mismo de aquella fortaleza antigua, entre las ruinas del viejo palacio. — Vayamos a un pequeño lugar donde podremos descansar y comer algo. Ya mañana hablaremos de lo que venga… ya sabes lo que tienes que hacer y cómo debes actuar aquí dentro. A la mañana siguiente, el líder se despertó mucho antes de que saliera el sol, como era su costumbre. Al acercarse al balcón de la vieja posada, se detuvo en seco, totalmente asombrado. Allí abajo, en el pequeño patio interior, aquél joven mocoso al que había traído, Xuan Lie, ya estaba despierto desde hacía rato, entrenando con una disciplina y una fuerza de voluntad que no encajaba con su apariencia débil. Se esforzaba al límite, trabajando su cuerpo, fortaleciendo sus músculos, golpeando el aire y el suelo una y otra vez, sin descanso, bajo la luz pálida del amanecer. Una sonrisa sincera y de aprobación se dibujó en el rostro curtido del líder mientras lo observaba desde arriba. Sin perder tiempo, bajó las escaleras de madera que crujían bajo sus pies y se acercó lentamente hacia él. Mientras tanto, Xuan Lie estaba sumido por completo en su entrenamiento. En el silencio de su mente, una y otra vez, como un mantra que grababa su alma a fuego, se repetía a sí mismo sin cesar: Debo ser fuerte... debo ser fuerte... debo ser más fuerte... mucho más fuerte... me esforzaré el doble... el doble... hasta que mi cuerpo no aguante más... Estaba tan absorto en sus pensamientos y en su propio esfuerzo que no escuchó pasos, ni voces, ni nada a su alrededor. El líder, viéndolo tan concentrado, se quedó mirándolo un instante más, luego negó con la cabeza y alzó la voz llamándolo con fuerza: — ¡Mmm... veo que estás muy sumido en tus pensamientos y en ese entrenamiento! ¡Xuaan Lieee! El grito lo sacó de golpe de su mundo interior. Xuan Lie dio un respingo brusco y, al tratar de reaccionar tan rápido, no calculó bien sus movimientos: ¡Pum! ¡Pum! Su propio brazo y hombro chocaron con fuerza contra una vieja columna de piedra que tenía al lado. — ¡Ahh...! —se quejó llevándose la mano al lugar del golpe, con los ojos llorosos por el dolor—. ¿Qué pasa...? — Llevo hablándote desde hace rato, Xuan Lie —le dijo el líder con tono de voz tranquilo, aunque con una sonrisa divertida—. Parecías perdido en tus pensamientos, en otro mundo... ¿estás bien? — Sí... sí, estoy bien... solo fue un ligero golpe —respondió él, frotándose el hombro con calma, recuperando la compostura en un instante, como si el dolor no fuera nada para él. El líder lo miró fijamente un momento, asintiendo de manera suave. Aquel joven tenía algo distinto, algo que no lograba entender del todo, pero que le gustaba. — Mmm... está bien. Ven, vayamos a desayunar tú y yo solos. Quiero que comamos y aprovecharemos para hablar un rato. Hay cosas que debemos tratar. Mientras caminaban y comían, degustaban aquella comida extraña pero valiosa; en ese mundo, el alimento era un privilegio, y a la mayoría de las personas solo les tocaba ingerir sobras ya dañadas con tal de sobrevivir. Sin embargo, lo que el líder había comprado era distinto: una buena porción de carne de conejo de cuerno, un manjar poco común. Mientras comían, él rompió el silencio: — Xuan Lie, vivir en este mundo es realmente difícil, incluso para mí… Dijiste que te llamas Xuan Lie. No te preguntaré por tu pasado ni por lo que hayas vivido hasta ahora. Muchos cargan sobre sus hombros cosas pesadas y dolorosas de tiempos pasados, y no es bueno estar recordando esas cosas a cada rato. Pero lo que sí te preguntaré, Xuan Lie, es: ¿qué es lo que quieres hacer en un mundo como este? Xuan Lie bajó el rostro un instante, luego lo alzó de nuevo, miró a su alrededor observando la miseria y la dureza del lugar, y finalmente clavó sus ojos directamente en la cara del líder. Con una expresión seria, con palabras profundas y contundentes, y hablando con la voz y el cuerpo de un niño de apenas once años, respondió: — Quiero ser… no, yo seré un inmortal que se alza por encima de todo. Protegeré a aquellos que me sigan, y a aquellos que se me opongan… les mostraré un miedo que jamás hayan conocido. Haré que mi nombre resuene y se convierta en un eco en todas las dimensiones, en todos los universos, galaxias y en todo lo que exista… porque YO SOY XUAN LIE. El líder lo miró y lo escuchó con total atención. Al terminar, esbozó una sonrisa leve pero cargada de seriedad. — Muchas de las cosas que mencionas ni siquiera existen… —dijo en un principio, pero de repente, en medio de la conversación, soltó una carcajada fuerte, llena de asombro y emoción, como si de pronto hubiera entendido algo grande— ¡¡Jajajaja, jajajaja!! ¡Muy bien, Xuan Lie! Déjame entonces ser testigo y espectador de que cumplas cada una de esas palabras… ¡Jajajaja! Xuan Lie lo miraba asombrado, observando la confianza —o la locura— que veía en él. Con el ceño fruncido y la duda reflejada en su mirada, preguntó directamente: — Y tú… ¿por qué me ayudas? ¿Por qué me das de comer? ¿Qué ganas tú con todo esto? — ¿Por qué…? Mmm, no lo sé —soltó con una risa curiosa y extraña—. ¿Por qué te doy de comer? Todos necesitamos de eso para sobrevivir, ¿no es así? Y en cuanto a qué gano… realmente no gano nada, Xuan Lie. Pero graba esto en tu mente desde ahora mismo: la bondad en este mundo es algo que casi no existe. Aquí nadie hace nada gratis, ni muestra bondad sin un motivo oculto. Y mucho menos alguien pone su propia vida en riesgo por nada, y mucho menos por otra persona. Por eso la gente de este lugar sigue siendo igual de miserable: ninguno se atreve a buscar riesgos que podrían mejorar su vida… prefieren vivir así, a sobrevivir a lo grande. Xuan Lie se quedó callado, pensativo ante aquellas palabras duras pero ciertas. Dejó escapar un suspiro profundo y respondió con una calma que no encajaba con su edad: — Este planeta nos pone a todos en el mismo punto de partida… sí es cierto. Pero depende de cada uno tomar el riesgo, levantarse y cambiar el rumbo de su propia historia… —hizo una pausa y exhaló con fuerza—. Haaaaa… El líder lo miró con verdadero asombro. Escuchar esas palabras, esa forma de ver la vida y el mundo, saliendo de la boca de un niño de apenas once años, le hizo comprender que había algo diferente en él. Lanzó un ligero suspiro, mezcla de sorpresa y respeto, y continuó hablando: — Es cierto lo que dices… pero muchos están atados al miedo, y su única meta es llegar a ver el amanecer del día siguiente, sin aspirar a nada más… —se enderezó y cambió el tono a uno más serio y firme—. Bien, Xuan Lie. Ya veo que estás más que decidido. Entonces, no pierdas el tiempo pensando cosas sin sentido. Enfócate en cumplir esas grandes palabras que dijiste. Una cosa te digo: muestra bondad solo si alguien te la ofrece a ti primero… pero destruye sin dudar a aquellos que te desprecien o te quieran hacer daño. Nunca confíes solo en lo que tus ojos pueden ver; nada está asegurado en este mundo, y una verdad oculta puede matarte más rápido que una espada. Se puso de pie y le hizo una señal para volver por donde habían venido. — Por ahora, volvamos a la posada. Mañana mismo comenzaremos con tu entrenamiento. La meta es que, dentro de uno o dos años, estés listo para unirte a una cacería de nivel medio, donde tendrás que enfrentarte y matar a una bestia de Fase 1. Es una meta dura, pero sé que puedes con ello. Ya sabes lo que tienes que hacer, así que prepárate. Ya de regreso en la cabaña, en lo que apenas podía llamarse una habitación, Xuan Lie estaba acostado sobre un colchón duro y delgado. Sus ojos estaban fijos en el techo destrozado, lleno de agujeros y grietas por donde se filtraba la luz de la luna y, a ratos, el agua de la humedad. Una a una, pequeñas gotas caían desde arriba y golpeaban suavemente su rostro, pero él no se movía. La noche era profunda y el silencio lo invadía todo. Solo se escuchaba el viento colándose por las rendijas de las ventanas rotas, el zumbido lejano de pequeños insectos y la respiración pesada de aquel planeta olvidado, un mundo solitario y lleno de escasez donde solo sobrevivir era ya una victoria. En medio de esa quietud, Xuan Lie no lograba conciliar el sueño. Su mente daba vueltas sin cesar, atrapada en la decisión más importante de su existencia hasta ahora. «¿Qué camino debo tomar?», se preguntaba una y otra vez. Estaba ante una encrucijada que definiría todo su futuro: ¿Seguir intentando, a toda costa, practicar y recuperar el método de cultivo de su vida anterior? Aquel que lo había llevado a la gloria, que lo había hecho estar en la cima, pero que también había terminado en ruinas y en el olvido... O por el contrario, ¿apegarse a esta dura realidad, aceptar que el pasado ya no existe y buscar respuestas nuevas, crear un nuevo método de cultivo que se ajustara a este cuerpo y a este mundo?, aunque eso significara caminar por senderos desconocidos, llenos de riesgos, donde incluso su propia carne y huesos podrían no ser capaces de resistirlo. La duda le pesaba más que cualquier carga física. La noche avanzaba lenta, y entre la oscuridad y el sonido constante de la naturaleza que luchaba por sobrevivir, algo se rompió en su interior. Una sola lágrima resbaló por su mejilla, pero no era una lágrima de tristeza, ni de miedo, ni de debilidad. Era una lágrima de despedida y, al mismo tiempo, de un orgullo inmenso y doloroso. Con el brazo cubriendo sus ojos para ocultar la tormenta que sentía, y con la voz entrecortada por la emoción y el dolor de dejar atrás lo que más amaba, habló en un susurro cargado de determinación: — No indagaré más en lo que ya no está... —dijo con el corazón apretado—. Me volveré fuerte por otros métodos... encontraré la solución por mí mismo, no por lo que fui... Yo, el que fui en el pasado... ya he hecho todo lo necesario. Con la otra mano, se apretó con fuerza el pecho, justo donde su corazón latía rápido y doloroso, golpeado por recuerdos que lo invadían sin piedad: imágenes de grandeza, de poder infinito, de épocas gloriosas que ahora parecían tan lejanas como las estrellas. Pero en medio de esa soledad absoluta, rodeado solo por el canto de las pocas formas de vida que aún resistían en ese lugar desolado, Xuan Lie tomó la decisión definitiva que cambiaría el curso de su historia para siempre. El pasado quedaba atrás. Desde ese momento, empezaba a forjar su propio camino. A la mañana siguiente, el líder se asomó al balcón de la vieja posada, y lo que vio lo dejó una vez más profundamente asombrado. Allí abajo, mucho antes de que el sol siquiera empezara a asomar, antes de que cualquier otra alma en aquel refugio se hubiera despertado, estaba Xuan Lie. Una vez más, el joven ya estaba en pie, esforzándose al máximo, ejecutando todo tipo de ejercicios rigurosos diseñados para fortalecer y endurecer aquel cuerpo mortal que aún era tan débil y frágil. Al observarlo, una sonrisa sincera y llena de satisfacción se dibujó en el rostro del hombre. Habló en voz baja, casi en un susurro que se llevó el viento, con una promesa cargada de una convicción absoluta: — Muy bien… Te convertiré en el mejor cazador que cualquier historia haya jamás descrito. Te haré tan fuerte que ni tú mismo lo creerás… ya lo verás, Xuan Lie. Poco después, bajó y se acercó a él. Desde ese día, el líder comenzó a instruirlo personalmente, enseñándole cada detalle: la postura correcta del cuerpo, la forma exacta de respirar para no agotarse, cómo mantener la concentración absoluta incluso bajo presión, y todo lo necesario para mejorar y adaptar ese cuerpo que aún no estaba acostumbrado al esfuerzo real. Corregía cada movimiento, endurecía sus músculos y forjaba su resistencia día tras día, como quien trabaja un metal precioso para convertirlo en una espada invencible. Los días fueron pasando, uno tras otro, y se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. El tiempo fluía rápido entre sudor, cansancio y disciplina inquebrantable. Hasta que finalmente, tras todo aquel duro entrenamiento, llegó el momento: ya solo quedaban tres días para la primera cacería de Xuan Lie. Sería una expedición de rango medio, donde tendría que adentrarse en los territorios salvajes junto a un grupo de otros cazadores, enfrentando por primera vez las bestias que dominaban aquel mundo cruel. Ya estaban todos reunidos en el gran salón de la vieja posada, discutiendo y preparando los últimos detalles sobre la bestia que saldrían a cazar. Xuan Lie permanecía en silencio, escuchando atentamente; en su mente ya tenía grabadas las características, habilidades y todo lo que se podía obtener de cada una de las siete criaturas que se conocían en este mundo, pero aun así, prestó toda su atención cuando el líder tomó la palabra para repetirlo todo y dejarlo claro ante el grupo. — Todos conocen las bestias más comunes —empezó a decir el líder con voz firme y clara, para que todos lo escucharan—. Existen aquellas que tienen solo dos fases: la forma normal y la evolucionada. Ambas no suponen un peligro real para nosotros, cazadores experimentados. De ellas obtenemos pieles, carne y algún cuerno negro, pero nada más allá de eso, recursos básicos para sobrevivir. Hizo una pausa, miró a cada uno de los presentes y continuó con un tono más serio, marcando la importancia de lo que diría a continuación: — Pero dentro de tres días no iremos tras esas presas comunes. Nos adentraremos para cazar al Jabalí de Piedras Negras. Estos también tienen dos fases, sí, pero hoy haremos un esfuerzo conjunto para dar caza a uno que ya ha alcanzado su segunda etapa: la forma evolucionada. Algunos de los presentes asintieron, otros se miraron entre sí, sabiendo que no sería tarea fácil. El líder levantó la mano y comenzó a enumerar todo lo que ganarían con esa cacería: — Los recursos que se obtienen de estas bestias son mucho más valiosos: su piel de piedra, dura como el hierro; sus grandes colmillos, afilados y resistentes; sus huesos, densos y pesados; y su sangre espesa, muy útil para crear materiales fuertes. Pero hay algo más… algo que muchos aquí desearían tener para sí mismos: la médula ósea. Esa sustancia es el tesoro de esta bestia; sirve para fortalecer los huesos y mejorar la estructura de todo el cuerpo físico, algo vital para cualquiera que quiera volverse más fuerte y resistir el duro entrenamiento de este mundo. Y se dice que, si una de estas bestias logra dar el salto y evolucionar a la Etapa Superior, su carne y médula ya contienen una energía densa y concentrada, convirtiéndose en un recurso que cualquier guerrero mataría por obtener. Luego, dio la información más importante de todas: la clave para no morir en el intento. — Y escuchen bien esto, porque es la única forma de vencerlo cuando está en su forma evolucionada: su piel se vuelve casi impenetrable, casi nada logra atravesarla… pero al endurecerse al máximo, su propia estructura crea fallas inevitables: grietas naturales en las articulaciones, en las rodillas, en los hombros y en la mandíbula. Esos puntos son su debilidad absoluta. Si golpean con fuerza y precisión justo dentro de esas grietas, podrán romper sus huesos o penetrar hasta sus órganos internos. Además, recuerden que son ciegos de cerca. No verán sus caras ni sus movimientos detallados, solo son capaces de detectar movimiento que esté lejos de ellos. Si se mueven con cuidado cerca, tendrán ventaja. El líder dio un paso al frente, cerrando la reunión. — Bien, sin más que agregar, no debería haber más dudas. Nos veremos todos fuera de estas ruinas, en el bosque exterior, para iniciar la búsqueda. Allí nos estará esperando uno de nuestros exploradores, que ya tiene preparada la información exacta sobre la zona donde hemos podido rastrear a una de estas bestias. Todos comenzaron a levantarse y a revisar sus armas y equipos. — Andando. Dentro de tres días exactos, iniciaremos la incursión. Prepárense bien, porque de esto depende que volvamos con vida y con recursos valiosos. Datos extra: Si uno evoluciona a Etapa Superior, su carne y médula ya contienen energía densa, convirtiéndose en un recurso valioso para guerreros Continuara…. © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 7 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.