Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 68 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
¿Es tan valioso y difícil llegar a ser alquimista… o refinar píldoras lo que lo hace parecer inalcanzable? ¿De verdad apenas nace un solo alquimista cada quinientos años?
Skarn sonrió, se llevó la mano a su barba blanca y dijo con aire pensativo:
—Quizás así era en mi tiempo… pero ahora todo debe ser distinto. Estoy seguro de que hoy en día casi no existen alquimistas. Y si alguno nace, debe ser apenas uno cada mil años. Eso me hace pensar… cuánto ha caído todo.
Xuan Lie lo miró y preguntó:
—¿Cómo se comienza a aprender alquimia?
Skarn respondió con calma:
—Para eso se necesita una llama, cultivar… y mucho más. Por eso, si algún día quieres aprender este arte, primero debes cultivar. Si intentas crear píldoras sin haber cultivado antes, solo obtendrás cosas comunes, sin ningún beneficio real.
Xuan Lie asimiló sus palabras y volvió la mirada hacia los textos que tenía entre las manos, sumido en sus pensamientos.
Xuan Lie preguntó:
—¿Sabes algo de la Flor del Escorpión Gris?
Skarn recorrió con la mirada los estantes flotantes y respondió:
—Creo haber leído algo al respecto. Debe estar en aquel estante de allá.
Luego lo miró con curiosidad y añadió:
—¿Por qué te interesa esa planta? Por lo que recuerdo, sirve contra una enfermedad interna que afecta principalmente a las mujeres y suele dejar pocas esperanzas de vida. Esta flor no solo ayuda a detener el mal, sino que también aporta una gran cantidad de energía vital.
Xuan Lie respondió con calma:
—No es más que curiosidad. Es bueno conocer las plantas si quiero aprender alquimia.
Skarn pareció dudar un instante, pero no indagó más; le dio igual.
Xuan Lie lo observó con recelo. ¿Cómo es posible? —pensó—. Dices que no lees estos textos antiguos… y sin embargo sabes mucho de todo esto.
Lo vio acomodarse cómodamente en un rincón, recostándose con total tranquilidad.
Xuan Lie guardó el texto donde halló la forma de forjar las armas que necesitaban. Se levantó y fue en busca del ejemplar sobre la Flor del Escorpión Gris. Lo tomó: era un volumen antiguo, con las orillas desgastadas y algo deteriorado. Bajó del estante flotante.
Skarn lo vio guardar ambos libros y preguntó:
—¿Ya te vas?
—Solo vine por esto —respondió Xuan Lie.
—Aquí hay mucho más que podría ayudarte —señaló Skarn—. Y puedes preguntarme cuanto desees.
Xuan Lie respondió con aparente indiferencia:
—Conocer es básico para entender en qué mundo vivimos. Pero de nada me sirve saberlo todo si no sobrevivo a lo que viene. Si logro sobrevivir… volveré cada vez que pueda a la Gran Biblioteca. ¿No lo crees así?
Skarn sonrió con genuino interés:
—Me sorprendes cada vez que hablas. Tu forma de pensar no se parece a la de ningún humano que haya conocido. Escucha: aquí han pasado apenas tres días… ¿cuánto tiempo crees que ha transcurrido allá afuera?
Xuan Lie lo miró y dijo con firmeza:
—No lo sé con certeza. Pero no pienso quedarme aquí dejando que el tiempo pase allá afuera.
—Bien —dijo Skarn con voz resonante—. No nos veremos tan seguido, Xuan Lie. Pero antes de que te vayas… tengo algo que hacer.
Xuan Lie retrocedió con precaución al ver que Skarn se acercaba. Este se movió con una velocidad imparable y le asestó un golpe directo al rostro y al cuerpo. Xuan Lie cayó con heridas internas y la cara magullada, sin comprender qué había ocurrido. Se levantó en silencio, sin quejarse.
—Supongo que entiendes por qué lo hice —dijo Skarn—. Bien… ahora puedes retirarte, humano.
Xuan Lie pasó a su lado y salió sin obstáculos de la Gran Biblioteca de Zurc. Pero fuera, apenas traspasó la entrada, ya no pudo mantenerse de pie. Se retorció de dolor. Y en su interior pensó: Tenía que pagar un precio para salir. De lo contrario, los Shen Lan pensarían que entrar y salir es algo al alcance de cualquiera. Supongo que es un precio mínimo… y mucho mejor que la muerte.
Con esfuerzo, se incorporó a pesar de las heridas internas y caminó, dejando atrás la biblioteca sumida en la oscuridad. Mientras avanzaba por el sendero estrecho, una figura emergió de las sombras. Xuan Lie se puso en guardia de inmediato.
—Soy yo —dijo la sombra.
El espía se reveló y añadió:
—Lian Chen me envía. Tiene información de gran importancia para ti.
Xuan Lie lo miró con cautela:
—Eres tú… ¿de qué información se trata?
El espía le explicó que alguien lo vigilaba y le pidió que tuviera cuidado. Le dio también el resto del mensaje. Xuan Lie asintió y dijo:
—Supongo que ya te entregaron el antídoto. Espero que sigas informando.
El espía asintió y desapareció entre la oscuridad.
Xuan Lie continuó su camino hasta su morada. Una vez dentro, se dejó caer en su silla mecedora, suspiró y el silencio que tanto lo calmaba volvió a rodearlo. Cerró los ojos; el cansancio lo venció poco a poco y se quedó profundamente dormido.
Mientras tanto, el espía regresó veloz y se presentó ante Lian Chen, que regaba unas plantas.
—¿Qué te trae por aquí? —preguntó Lian Chen sin dejar lo suyo.
—He cumplido mi encargo —dijo el espía—. Le entregué el mensaje a Xuan Lie.
Lian Chen se detuvo y miró hacia la ventana, donde el aire fresco entraba suavemente en la estancia.
—Entonces… logró salir —murmuró—. No esperaba menos de ti. Sigue así, Xuan Lie… no me decepciones.
Luego miró al espía y le dijo:
—Puedes retirarte. Vuelve cuando necesites la próxima dosis del antídoto.
El espía se retiró. Entonces la sirvienta apareció desde una esquina en sombras y preguntó:
—¿Esto significa que hará planes y tomará al humano como aliado?
Lian Chen respondió con calma:
—¿Aliado? Para mí, ese humano podría llegar a ser mi igual… pero todo dependerá de hasta dónde sea capaz de llegar. Si no lo logra, no será más que uno más. En cualquier caso… seremos espectadores y veremos hasta dónde puede avanzar.
Sus ojos azules brillaban mientras miraba hacia el exterior a través de la ventana. En ellos se reflejaba la incertidumbre de lo que vendría ahora que Xuan Lie había salido de la Gran Biblioteca… ese lugar del que se decía que casi nadie lograba salir con vida, y de los pocos que lo hacían, ninguno contaba jamás lo que allí se hallaba.
A la mañana siguiente, Xuan Lie abrió los ojos y suspiró. Al levantar la vista, vio al Patriarca, quien le dijo con calma:
—Vaya… qué sueño tan plácido tenías.
Xuan Lie se incorporó de inmediato:
—Bienvenido, Patriarca.
—Mmm… —murmuró él—. No fuiste a informar que habías logrado salir de la Gran Biblioteca.
Xuan Lie asintió y pidió disculpas. El Patriarca asintió a su vez y preguntó:
—¿Tienes ya lo necesario para forjar las armas?
Xuan Lie asintió y sacó el texto. El Patriarca lo observó y luego preguntó:
—¿Hay algo más que desees informar?
Con precaución, Xuan Lie negó:
—No, no tengo nada más que añadir.
Se inclinó respetuosamente. El Patriarca, que había notado sus heridas, dijo:
—Pasaste dificultades allí dentro, ¿verdad? Bien… recupérate. En cuanto puedas, comienza a trabajar en la forja de las armas restantes. ¿Entendido?
Xuan Lie asintió. El Patriarca se retiró; al salir, se encontró con Lan Qingyin. La miró de reojo y dijo:
—¿Qué te trae por aquí? No deberías estar fuera de tus aposentos, y menos con la situación en la que te hayas.
Ella intentó desviar la pregunta y respondió con ligereza:
—Me siento mejor. Escuché que el humano había logrado salir… y quería que me contara qué encontró dentro de la Gran Biblioteca de Zurc. Me gustan las historias… y seguro que allí hay muchas, ¿no es así? Jeje —sonrió.
El Patriarca entrecerró los ojos y dijo:
—No te quedes mucho tiempo. Si mi hermano se entera, podría ponerse a la defensiva contra Xuan Lie.
Ella asintió y el Patriarca se marchó, dejando la morada de Xuan Lie. Lan Qingyin entró deprisa. Al verlo, se acercó y preguntó con suavidad:
—¿Estás bien?
Iba a tocarle el rostro, pero él se apartó:
—No te acerques tanto.
Ella se detuvo y asintió, alejándose un poco.
—¿Cómo fue todo allá dentro?
Él no respondió con palabras; simplemente sacó el texto que contenía la información sobre la Flor del Escorpión gris. Ella lo vio y lo tomó de inmediato.
—Muchas gracias —dijo con emoción.
—Tenemos un trato —respondió Xuan Lie—. No me des las gracias.
Ella asintió con firmeza:
—Hablaré con mi padre y te traeré la Píldora de la Vida, te lo prometo. Esto… es mi única esperanza para vencer mi enfermedad. De verdad, gracias.
Xuan Lie respondió con indiferencia:
—Solo cumple lo prometido. Lo que ocurra contigo después no es asunto mío.
—No te defraudaré —aseguró ella—. Hablaré bien de ti ante mi padre. ¿Quieres que te ayude a curar esas heridas?
Él le dio la espalda y dijo:
—Retírate. Eso es todo.
Ella bajó la mirada, pero añadió con tono amable:
—Está bien. Por cierto… he estado alimentando a tus peces. Los he cuidado bien.
Xuan Lie no respondió.
—Entonces me retiro —dijo ella—. Gracias de verdad.
Se inclinó en despedida y salió, dejándolo solo en su morada.
Xuan Lie se retiró a su habitación, limpió sus heridas y reflexionó: No tengo mucho tiempo… hay mucho por hacer y no puedo perder un solo día. Solo quedan unos meses para la expedición. Debo terminar de forjar las armas y prepararme a fondo para lo que pueda pasar en la expedicon.
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En el Pabellón del Patriarca Lan Zuiwen, treinta cultivadores de la raza Shen Lan se hallaban reunidos. Murmullos recorrían el lugar. Al anunciarse la llegada del Patriarca, todos le abrieron paso. Él avanzó entre ellos y dijo con seriedad:
—Nuestros exploradores han enviado informes: un gran número de espías se mueve en las sombras. Esto significa que muchos han empezado a sospechar de nuestros planes.
Algunos mostraron su indignación y culparon a la presencia del humano. El Patriarca guardó silencio mientras la sala se dividía en bandos enfrentados. Entonces Shen Haotian alzó la voz:
—Si les molesta que el humano supere a muchos de sus discípulos… quizás deberían esforzarse más ustedes mismos. ¿No lo creen así, maestros o como se hacen llamar no?
—¿Cómo te atreves? —reclamó uno, furioso.
Shen Haotian sonrió con calma:
—Me atrevo. ¿Y qué piensan hacer al respecto?
Otro intervino con desdén:
—Todo esto discuten… y dudo que ese humano haya salido vivo de la biblioteca. Lo más seguro es que ya esté muerto.
El Patriarca tose levemente y la sala enmudeció:
—Lamento desilusionarlos. El humano del que tanto hablan ya ha salido de la Gran Biblioteca de Zurc. Y no solo ha regresado con vida… también ha obtenido el método necesario para forjar las armas restantes.
Mostró el texto con el sello de la antigua familia Shen Lan y añadió con mirada fría y firme:
—Para ser un simple humano, parece aportar más que muchos aquí presentes. Y sin duda demuestra más valentía que quienes juran morir por nuestro pueblo y dudan en actuar.
Sus duras palabras cayeron sobre todos como un peso. El Patriarca añadió:
—Nuestros planes originales se mantienen. Y no solo eso: nos concentraremos en terminar los últimos preparativos en los pocos meses que restan. Ya saben lo que esto significa. Recuerden: esta es nuestra única oportunidad.
Con tono sereno pero tajante, prosiguió:
—Sé que muchos de ustedes tienen sus propios planes contra mí y contra mi familia. Y no me opongo: los fuertes son quienes se mantienen en la cima. Pero por ahora… espero que permanezcamos unidos hasta que la expedición concluya. Hasta entonces, guarden sus intenciones. Y cuando llegue el momento… si desean revelarse o poner en marcha sus planes, háganlo. Los esperaré con los brazos abiertos. Solo recuerden: como Patriarca, yo soy quien ocupa la cima. La única forma de ascender… es superándome. Así que adelante, traigan todos sus planes. Los estaré esperando.
CONTINUARÁ
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 68
Estás leyendo el capítulo 68 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.