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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 67 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Las respuestas existen para quienes las buscan. Pero… ¿somos realmente capaces de cargar con ellas? ¿Y con la verdad que a veces traen consigo? Aquella verdad que puede llevarnos directo a la muerte… Para soportar tanto peso, debemos volvernos tan fuertes que nadie pueda arrebatarnos nada. O al menos, eso suelo pensar. Hay tanto que deseo saber de este mundo… sin embargo, las respuestas no son fáciles de hallar. Y cada pista que encuentro no hace más que abrir un sinfín de nuevas preguntas que aún esperan respuesta. Así pensaba Xuan Lie mientras recorría con la mirada los distintos estantes flotantes, buscando los conocimientos que le permitirían forjar las armas que necesitaba. Skarn lo observaba desde abajo, recostado con comodidad. Veía cómo Xuan Lie revisaba estante tras estante en busca de la información que necesitaba. Con tono sarcástico, le gritó: —¿Has encontrado algo, humano? Xuan Lie guardó silencio un instante y luego respondió: —Tú debiste haber leído todo lo que hay aquí, ¿no es así? Skarn lo miró de reojo y soltó una carcajada: —¿Humano… crees que leería todo ese montón de textos viejos y llenos de polvo? Xuan Lie miró los libros con expresión pensativa, suspiró y bajó de uno de los estantes flotantes. Se acercó y preguntó: —Entonces… ¿qué hiciste todo este tiempo encerrado aquí? Skarn sonrió con tranquilidad y dijo: —Simplemente dormí. Me lo tomé como unas vacaciones. Cuando el tiempo fluye de forma distinta aquí dentro que allá afuera… dejas de pensar en cuándo saldrás. Y empiezas a pensar solo en cuánto tiempo más podrás dormir. Xuan Lie alzó la vista hacia los estantes y dijo en voz baja: —¿De verdad… habrá alguna respuesta aquí? Skarn lo miró desde abajo y respondió sin dudar: —La hay. Xuan Lie giró la cabeza y lo observó con recelo. Este anciano no me dirá todo lo que sabe, pensó. No puedo pedirle ayuda. Cuanta más información obtenga de él, más favores querrá cobrar por ello. Sin decir una palabra, volvió a subir hacia los estantes flotantes. Mientras recorría los textos, preguntó sin dejar de revisar: —Si sigues vivo… entonces, ¿existen posibilidades de que allá afuera haya cultivadores tan fuertes como tú? Skarn sonrió con suficiencia y respondió: —Los hay. Muchos. Aunque la mayoría de los cultivadores suelen volverse cobardes ante el peligro. Así que allá fuera seguro que hay uno u otro escondido. Pero quién sabe… el tiempo no solo los ha vuelto cobardes, sino también débiles. Soltó una carcajada estruendosa que resonó por toda la estancia. —Así es —dijo Xuan Lie, sin mostrar mayor sorpresa. Skarn lo miró y añadió: —¿Por qué no te asombra que pueda haber igual de fuertes que yo? ¿O acaso mi fuerza tampoco te sorprende? Xuan Lie se detuvo mientras leía un texto. Con mirada serena y voz firme, respondió: —Siempre puede haber alguien más. Alguien superior. El peligro abunda en este mundo. Todo puede parecer sorprendente, pero así es el camino del cultivo: siempre encuentras a alguien más fuerte. Y unas veces sobrevives para contarlo… y otras… simplemente te conviertes en un escalón que otro usa para subir hacia la cima. Skarn suspiró con una sonrisa tranquila y dijo: —Es verdad, humano. Este mundo es demasiado cruel. Por eso… quizás no debería estar al alcance de cualquiera. ¿No lo crees así? Xuan Lie no apartó la vista del libro y respondió: —Quizás no debería ser para todos. Pero incluso la piedra más pequeña puede convertirse en una anomalía que cambie toda una era. Skarn elevó la voz y dijo con firmeza: —Eso es cierto… siempre y cuando esa piedra no se rompa antes de llegar lejos. —Por cierto, humano… por lo que he visto, no podrás cultivar como lo hacían los humanos de antes. Tendrás que conseguir un método no convencional para lograrlo. ¿Tienes algo pensado? Xuan Lie se detuvo de golpe y bajó del estante flotante: —No lo tengo. Skarn lo miró de pies a cabeza y dijo: —Atácame. Xuan Lie retrocedió lentamente. —Solo quiero comprobar algo —dijo Skarn—. Adelante, atácame. Con precaución, Xuan Lie se acercó poco a poco hasta ponerse frente a él. Se inclinó para tomar impulso y generar presión; el suelo de la biblioteca se agrietó bajo sus pies. Reuniendo toda su fuerza, lanzó un golpe directo. Skarn no se movió en absoluto. El puño de Xuan Lie impactó como si golpeara una barrera, sin lograr que su mano tocara siquiera el cuerpo de Skarn. Skarn suspiró y dijo: —Humano… eres demasiado débil. Con esta fuerza no llegarás lejos. Con un solo paso y un leve movimiento, Skarn envió a Xuan Lie volando contra el muro de la estructura. Xuan Lie se levantó con dificultad, recuperando el aire poco a poco. —Por lo que veo —continuó Skarn—, no tienes más que una hebra de libélula dentro de ti. Aun así… puede que exista algún método no convencional para abrirte paso en el camino del cultivo. Si no lo logras, el sello que te impuse te matará. Xuan Lie se recompuso y respondió con firmeza: —Lo tengo presente. —Bien —dijo Skarn—. Con que lo recuerdes, me basta. Xuan Lie subió en silencio a otro estante y volvió a revisar los textos. Skarn lo observó ver cómo se reponía y retomaba su tarea, y entonces le indicó: —Humano… lo que buscas está en el estante de la izquierda. Aquel que lleva el sello de la antigua familia de los Shen Lan. Con precaución, Xuan Lie se dirigió hacia allí, tomó varios volúmenes y halló lo que necesitaba. Bajó del estante y comenzó a leer. Skarn se acercó y preguntó: —¿Te sirve? —Debo examinarlo con detenimiento —respondió Xuan Lie—. Pero puede funcionar. —Mmm… bien —dijo Skarn—. Tómate tu tiempo. Por cierto… conozco una planta que podría nutrir esa hebra defectuosa tuya. Te servirá para cultivar en el futuro. Skarn se alejó caminando entre los estantes flotantes. Xuan Lie lo escuchó y en su interior pensó: Una forma de nutrir la hebra… podría ser de gran ayuda. De cualquier manera, aún debo hallar un método que me permita abrirme paso en este mundo… y, sobre todo, uno que me ayude a cruzar la Puerta del Dragón de la Llama Roja. Xuan Lie lo miró pensativo mientras Skarn recorría el lugar con la mirada. Entonces preguntó: —¿Conociste a algún humano cultivador que fuera tan fuerte como tú? Skarn se detuvo en seco y respondió: —Claro que sí. Hubo muchos. A los humanos siempre les ha gustado el conflicto y codiciar lo que no les pertenece. Por eso no me sorprende que hoy estén al borde de la extinción, con tan poco porcentaje de supervivencia. Guardó silencio un instante y continuó: —En aquel tiempo hubo uno llamado Zukith. Su nombre era algo extraño, cierto… pero su cultivo rozaba el nivel de un Santo. No sé todo lo que hizo, pero donde había tumbas antiguas o tesoros codiciados, su aparición era inevitable. Muchas veces se quedó con lo que todos anhelaban. Era odiado… incluso por los de su propia especie. Jamás perteneció a ninguna secta. Dicen que amaba el buen vino y las mujeres hermosas. Skarn sonrió levemente y añadió: —También conocí a otro, al que apodaban Semblante de Fuego. Era un Venerable. Vivía para el combate. No recuerdo a qué secta pertenecía, pero su nombre era conocido en todos los rincones. —¿Hay más? —preguntó Xuan Lie con respeto. Skarn reflexionó un instante y dijo: —Mmm… los hay. No logro recordar sus nombres ahora mismo, pero en aquella época el mundo del cultivo era distinto. Los poderosos eran menos en número, pero verdaderamente fuertes. Sus hazañas eran tan increíbles como las de cualquier otra raza. Xuan Lie lo miró fijamente y preguntó: —¿Han sido siempre los humanos la raza superior? Skarn soltó una carcajada y negó: —Si alguien te ha dicho eso… te han mentido. Los humanos han tenido grandes cultivadores, sí. Pero entre las Siete Razas, ocupan casi los últimos puestos. No me sorprende que hayan caído tan bajo. Eso sí… también es verdad que son de los pocos capaces de mostrar un potencial excepcional. Xuan Lie asimiló todo y preguntó de nuevo: —¿Y los Shen Lan? Skarn sonrió y respondió: —Nosotros ocupamos el tercer lugar entre las siete. —¿Entonces hay dos razas superiores a ustedes? —preguntó Xuan Lie. Skarn asintió con seriedad: —Las hay. Pero esa no es la pregunta importante. La verdadera pregunta es: ¿quién posee el pasado más antiguo y poderoso? Y ahí… nosotros ocupamos el segundo puesto. Xuan Lie, sorprendido, insistió: —¿Aun así no son los primeros? —No —respondió Skarn—. La primera raza te enseñaría la diferencia entre quien nace con un linaje antiguo… y quien solo busca acumular poder para escalar. —Humano… ¿qué clase de cultivador quieres llegar a ser? Xuan Lie se detuvo de leer y reflexionó: —¿Qué tipo de cultivador quiero ser? Nunca lo he pensado con tanto detalle… pero sería aquel que busca sobrevivir, sin vivir bajo reglas que te aprisionan bajo el poder de los fuertes. Skarn sonrió, se giró y dijo: —Creí que dirías "libertad". Muchos han buscado eso… y hoy no quedan ni sus cenizas. El mundo del cultivo pertenece a quienes dejan de ser pisoteados e imponen sus propias reglas. Recuérdalo, humano: este mundo jamás te pondrá las cosas fáciles. Por eso no uses solo la fuerza; usa también la cabeza. Si combinas ambas, serás un arma mortal que nadie podrá detener. Xuan Lie siguió leyendo, escuchando cada palabra, y luego preguntó: —Si logras salir de aquí… ¿qué harás? Skarn respondió con calma: —Nada extraordinario. Tengo deudas pendientes que cobraré. Resolveré mis asuntos… si es que aún quedan por resolver. Humano, en ese lado desconocido del mundo hay razas poderosas, cultivadores, monstruos, seres de toda clase. Te preguntarás por qué no están aquí. La respuesta es sencilla: para ellos, las Siete Razas no somos más que parásitos débiles. Por eso solo se conoce este quince por ciento… porque les divierte vernos destruirnos entre nosotros, ver cómo ese territorio se reduce y las razas desaparecen una tras otra. Xuan Lie alzó la vista y dijo con firmeza: —Entonces… la única forma de hacer nuestro este mundo es pasar por encima de todos. Skarn soltó una carcajada estruendosa: —No estás lejos de la verdad. Pero no conozco a nadie que lo haya logrado jamás. Y si algún día sucede… lo desconocido dejará de serlo. Todo lo que ignoramos se revelará ante nosotros. Mientras tanto, las Siete Razas solo sobreviven. Xuan Lie preguntó con cautela: —¿Alguna vez algún cultivador ha logrado abandonar este mundo? Skarn reflexionó un instante y respondió: —No que yo recuerde. En teoría debería ser posible… pero para lograrlo, primero hay que conocer este mundo a fondo. De lo contrario, todo lo demás no será más que incertidumbre. Xuan Lie se detuvo de golpe. Sus ojos se iluminaron al encontrar lo que buscaba. —Lo he hallado —susurró para sí mismo. Skarn se acercó con curiosidad: —¿De qué trata todo eso? —Es un método de forja para las armas que necesitan los Shen Lan para su expedición —explicó Xuan Lie. —¿Una expedición? —repitió Skarn con duda—. ¿De qué se trata? —El Patriarca no me ha dado muchos detalles —respondió él—. Solo sé que se llevará a cabo una expedición en busca de recursos. —Ya veo… —murmuró Skarn con recelo. Luego lo miró fijamente y preguntó—: Y dime… ¿cómo es que un humano terminó siendo herrero entre los Shen Lan? Y más aún… aprendiendo su arte de forja. Xuan Lie respondió con sencillez: —Lo aprendí simplemente. Era necesario para sobrevivir. Skarn se levantó y dijo: —¿Sobrevivir…? ¿Qué tan bueno eres forjando? —Soy principiante —admitió Xuan Lie—. Para crear algo de alta calidad se requieren muchos recursos, conocimientos y poner a prueba sin fallar ningún paso. —Mmm… —Skarn lo observó con interés mientras lo veía repasar el método de forja—. Dime… ¿sabes qué es una llama? Xuan Lie se detuvo y lo miró confundido: —¿Una llama? —Exacto —asintió Skarn—. Existen de muchos tipos y distintos rangos. Algunas exigen un precio terrible, otras son casi imposibles de controlar, y hay quienes consumen a quien las maneja. Pero hay llamas muy codiciadas: cuanto mejor sea la llama que obtengas, mejor será tu alquimia y más excepcionales las píldoras que crees. Y en los torneos de alquimia te harán destacar y ganar. Xuan Lie no comprendió del todo y preguntó: —¿Torneos de píldoras? —Así es —confirmó Skarn—. Así como hay torneos de combate, también los hay de alquimia y otras disciplinas. Y destacar en el ámbito de las píldoras te coloca entre los más respetados. Se dice que un verdadero alquimista nace apenas cada quinientos años. Por eso, quien sabe crear píldoras de calidad es sumamente valioso en este mundo. CONTINUARÁ © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 67 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 27 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.