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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 69 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Un silencio pesado descendió sobre el salón, denso y gélido como las últimas noches del invierno, capaz de helar la esencia misma del alma. La mirada del Patriarca, fría y profunda como abismos antiguos, se posó sobre cada uno de los presentes: sobre aquellos que tramaban a sus espaldas, que tejían intrigas en la sombra. Sus ojos los recorrieron uno a uno, y su voz resonó, firme y sin vacilación, como el acero al golpear el yunque: —Nunca he sido partidario de brindar auxilio ni protección a quien no lleve la sangre de nuestra raza. Mas Xuan Lie ha demostrado algo que ninguno de ustedes logró: ha arriesgado su propia vida por nosotros. Aunque sea un simple humano, Xuan Lie es nuestro herrero… y el último que ha logrado aprender de nuestra herrería antigua. Bajo mi protección quedará. A partir de este instante, Xuan Lie tendrá pleno derecho a caminar entre nosotros. Hizo una pausa, y el aire mismo pareció contener el aliento. —No reniego de mis principios. Pero este humano ha alcanzado logros que superan con creces todo cuanto aquellos que se decían poderosos jamás osaron prometer. La senda del cultivo no se construye con palabras disfrazadas de juramentos. La vida es algo más que promesas vacías: es la voluntad de derribar muros, de superar incluso los obstáculos más insignificantes, como una simple piedra que se alza en el camino. Si somos capaces de vencer hasta el más mínimo impedimento, nos haremos grandes. Cuanto más se fortalezca nuestra voluntad, más cerca estaremos de la cima, y menos inalcanzable será su cumbre. Con esto me retiro. Los treinta Ancianos inclinaron la cabeza al unísono, sin osar oponer una sola palabra. El Patriarca abandonó el gran salón, y tras su partida, las intrigas reanudaron su curso. La expedición estaba ya a las puertas: la supervivencia de una raza se decidiría solo en pocos meses. Todo dependería de cuánto estarían dispuestos a arriesgar… y de cuánto orgullo serían capaces de dejar atrás. En la morada de Xuan Lie, el silencio reinaba. Allí yacía él, recostado, rodeándose con vendas sobre la herida que le había causado Skarn. Mientras sus manos acomodaban los lienzos con calma, su mente vagaba entre sombras de dos existencias, y habló en voz baja, como respondiendo a su propia alma: —¿En mi vida pasada… recibí alguna vez un golpe así? Cerró los ojos, y el recuerdo de aquel impacto aún le hacía vibrar los huesos. —He atravesado todo tipo de pruebas en esta nueva existencia. He estado al borde de la muerte en incontables ocasiones, más cerca de lo que nadie podría soportar. Mas no importa cuán dura sea la lucha: debo hallar el camino para adentrarme en el mundo del cultivo. Solo así podré transformar mi destino… solo así mi suerte dejará de estar escrita por manos ajenas. Terminó de atar la última venda con firmeza. El dolor permanecía, pero ya no era una carga: era la señal de que aún respiraba, y de que aún tenía por qué luchar. La puerta resonó golpeando suavemente, y una voz rompió el silencio que reinaba en la estancia. Xuan Lie, perdido en sus pensamientos, se incorporó sin comprender de inmediato. ¿Quién podrá ser?, se preguntó, mientras se acercaba para abrir. Allí, en el umbral, estaba Lan Guanyi. —Ha pasado tiempo, Xuan Lie —dijo el hombre—. ¿Me dejarás pasar? Xuan Lie asintió y le franqueó la entrada. En cuanto la puerta se cerró tras él, Lan Guanyi fue directo al grano: —He oído que has sellado un trato con mi hija. No tenía conocimiento de que mantuvieras vínculo alguno con ella. Tienes algo que decirme. Xuan Lie sostuvo su mirada: sus ojos eran sombríos, vacíos de cualquier brillo que no fuera la firmeza del deber. Su voz salió gélida, sin rastro de calidez: —No albergo sentimientos de esa índole hacia su hija. Entre nosotros solo hay asuntos convenidos. Ella prometió algo a cambio de algo, y yo he cumplido mi parte. Ahora solo espero que ella sea capaz de cumplir la suya. —Y… ¿qué ocurriría si no lo hace? —preguntó Lan Guanyi. Xuan Lie alzó la mirada, fría y cortante como el filo de un yunque: —No importa. Eso por sí solo dirá mucho sobre la sinceridad de los de su raza. Lan Guanyi soltó una carcajada profunda, sincera: —Siempre me sorprende tu forma de ser y de pensar. Para ser un humano, no te escondes tras palabras dobles… y eso te hace interesante. Bien. Mi hija te prometió una Píldora de Vida. Mas la que recibirás solo podrá prolongar tu existencia diez años como máximo. ¿Comprendes lo que esto significa? Xuan Lie asintió sin vacilación, y respondió con calma: —Diez años pueden parecer una eternidad… o apenas un instante. No es el tiempo lo que importa, sino lo que haga con él. Lo que logre en los diez años dirá si valieron la pena o no. Lan Guanyi asintió con aprobación en el rostro. Sacó entonces una pequeña caja, y en su interior reposaba una píldora de tono dorado claro, que despedía un brillo suave y cálido: —Toma. El pacto queda cumplido. Pero… antes de entregártela, deseo pedirte algo. —Si está en mi mano cumplirlo, no hay impedimento —dijo Xuan Lie. —No deseo que albergues sentimientos por mi hija. Y si ella llegara a sentir algo por ti… rompe esos sentimientos. ¿Me entiendes? Xuan Lie sonrió levemente, más su mirada permaneció fría, sombría e impasible: —No se preocupe. Jamás albergaré sentimiento alguno hacia ella. Puede estar tranquilo. —Confío en que así será… en que cumplirás lo que has dicho, humano. Bien. Me retiro. He cumplido con mi parte. Xuan Lie se despidió de él y lo vio alejarse de la morada. Mientras Lan Guanyi descendía por la montaña, se detuvo y volvió la mirada hacia lo alto, hacia la vivienda de Xuan Lie. ¿Un humano ha llegado tan lejos?, se preguntó. A pesar de ser humano, y de tener una existencia tan breve, lucha por sobrevivir. Sin embargo, solo si transita el camino del cultivo se sabrá hasta dónde es capaz de llegar. Siguió bajando, negando suavemente con la cabeza, y susurró: —Qué vida tan pasajera… Somos como barro, frágiles y efímeros. Pero podemos llegar a ser algo mucho mayor que eso, si somos capaces de ver más allá de cualquier horizonte. El atardecer comenzaba a descender sobre el Santuario Shen Lan. Xuan Lie yacía recostado en su sillón mecedor, preparó una infusión de hierbas, sirvió un poco en un pequeño cuenco y comenzó a beber, perdido en sus pensamientos. Intentaba recomponer fragmentos de su pasado, cuando de pronto, todo a su alrededor se sumió en la oscuridad. Xuan Lie alzó la mirada hacia la penumbra, sin rastro de inquietud ni temor. Tras haber vivido más de dos mil años, poco podía alterarlo. Se levantó con calma del sillón y preguntó con voz firme: —¿Quién eres? Una voz femenina, con un deje de diversión, llenó la estancia: —Jajaja… Es como si me estuvieras esperando. ¿Alguien te informó de que vendría hacia ti? Xuan Lie mantuvo la compostura y respondió serenamente: —No. Simplemente fue un acierto. —¿Ah, ¿sí? —repuso la voz—. Pues te he estado observando desde hace bastante tiempo, humano. Xuan Lie esbozó una media sonrisa y soltó sin dudar: —Entonces… ¿eres algún tipo de admiradora secreta… o acaso una acosadora? —Qué humano tan divertido —la voz soltó una risa clara—. ¿Qué te hace pensar eso? Podría ser una asesina que ha venido por tu cabeza. Xuan Lie estalló en carcajadas: —No recuerdo tener enemigos que me busquen así. Pero resulta interesante: si alguien envió a una asesina solo para quitarme la vida… no sé si sería demasiado cobarde, o si quien la envió cree ingenuamente que dejaré que me asesinen sin luchar. —Oh… —la voz sonó asombrada—. Aun teniendo la muerte frente a ti, no muestras el menor rastro de temor. Te llamas Xuan Lie. ¿Sabes por qué estoy aquí? Xuan Lie se llevó la mano a la barbilla y respondió con calma: —Mmm… si no me lo dices, no podré saberlo. Además… ¿por qué no te muestras? ¿Acaso temes que pueda hacerte algo? Tal vez seas tú quien tema que yo la asesine a usted. Ella rió con fuerza: —Dices cosas muy graciosas, humano. Para tenerme a mí, necesitarías una fuerza que solo se alcanza cultivando… y eso aún no lo has logrado, ¿cierto? Xuan Lie mantuvo la cautela, sin bajar la guardia: —Es verdad. Pero existen otras formas de ganar. La voz sonó con una sonrisa implícita: —¿Como usar una píldora durante el combate contra Lian Chen? —Puede ser —respondió Xuan Lie sin mostrar asombro—, pero existen formas mucho más dolorosas de acabar con una vida. Y si es de manera lenta… ¿no resulta aún mejor? La voz sonó con sorpresa: —Para ser humano, tu forma de pensar no se parece en nada a la de ellos. —Eso es discriminación —replicó él con tranquilidad. La voz comenzó a acercarse, y de entre la penumbra emergió una figura sombría. Poco a poco, la cultivadora se reveló por completo: vestía túnicas de tejido fino y llevaba un colgante que destellaba con luz propia; nada en su apariencia denotaba debilidad. Su energía, su presencia… bastaba su sola presión para helar la sangre. Tenía el cabello largo, de un rojo intenso, recogido con esmero y adornado con pendientes, y unos ojos del mismo tono encendido, como brasas vivas. Lo miró fijamente y dijo: —Ya me he mostrado. ¿Qué tienes que decir ahora? Xuan Lie permaneció impasible: —Si no eres una asesina, entonces eres algún tipo de mensajera… o algo parecido, ¿no? La cultivadora sonrió: —Para ser humano, tus deducciones son muy acertadas. Lo que aparentas no coincide con lo que piensas. Xuan Lie volvió a sentarse en su sillón y dijo: —Y usted sigue discriminándome. Eso no está bien. Soy simplemente un humano… nada más. —Te he estado observando. Tu forma de pensar y de actuar son tan distintas… Eres alguien retorcido, Xuan Lie. Él extendió la mano con calma: —Si no has venido a quitarme la vida, toma asiento. La cultivadora se sentó. Xuan Lie le ofreció té; ella lo recibió y bebió con elegancia, sin perder la compostura. Él la observó en cada gesto y comentó: —Debes pertenecer a una gran familia… solo así se explican tales refinamientos. Ella sonrió levemente y preguntó: —¿Te parezco bella? Xuan Lie respondió sin mostrar la menor emoción: —Lo bello puede brillar solo por fuera… y por dentro estar podrido y repugnante. Ella dejó de sonreír al instante: —¿Estás diciendo que solo soy hermosa por fuera? Él negó con la cabeza: —Tu belleza no es lo que me interesa. Quiero saber qué te trae hasta aquí… y por qué has levantado una barrera. Ella alzó la vista hacia las estrellas que empezaban a surgir en el cielo profundo y respondió: —¿La barrera? Es por el Patriarca de la raza Shen Lan. Él ha percibido mi presencia. Para ser un cultivador de nivel aún modesto, ha logrado sentir mi llegada… y sin duda, ahora está en alerta. —Y por precaución… no deseo que interfiera en nuestra conversación —concluyó ella. —¿Es así? —Xuan Lie la miró con calma. Ella asintió y lo observó con curiosidad: —Pareces alguien que lo ha visto todo… y sin embargo no eres más que un brote joven que aún comienza a crecer. Xuan Lie sonrió levemente. Sus ojos se posaron en el reflejo de su rostro dentro del cuenco de té; por un instante, su apariencia antigua, la de alguien que ha atravesado eras, se dibujó en la superficie líquida. —¿Qué te causa gracia? —preguntó ella. Él alzó la mirada y la fijó en ella: —Solo soy un humano, igual que cualquier otro en este mundo. Cuéntame… ¿por qué tienes interés en mí? ¿Qué planeas? Ella sonrió con misterio: —Eso es un secreto. Solo te lo revelaré si logras sobrevivir y transitas el camino del cultivo. —Debe ser algo digno de verse si lo ocultas con tanto celo —respondió él, con la curiosidad despertada. Ella se puso de pie de pronto: —Levántate, humano. Sin comprender, pero con una leve inquietud, Xuan Lie se levantó. —Aún no cultivas… más necesito comprobar de qué estás hecho —dijo ella con seriedad. De pronto, liberó su presión espiritual. Una fuerza inmensa, pesada como una montaña entera, descendió sobre él. Xuan Lie sintió cómo el aire se volvía plomo; sus rodillas cedieron y cayó al suelo, luchando por mantenerse erguido, por comprender qué clase de prueba era aquella… y quién era en verdad la poderosa cultivadora que lo había observado en silencio durante todo este tiempo. Continuará… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 69

Estás leyendo el capítulo 69 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 14 de octubre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.