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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Pasos rápidos resonaron a lo largo de un inmenso pasillo. Tras un suave golpe en la puerta, una voz dijo: —Estoy aquí para entregar la información que solicitó, mi señora. —Pasa —respondió una voz desde el interior de una vasta estancia. Una figura recostada permanecía tras un velo espeso que ocultaba por completo su semblante. —Habla —ordenó ella. —A su orden, mi señora —dijo el mensajero con respeto—. Según los informes, hay movimiento dentro de la raza Shen Lan. Nuestro informante ha confirmado que se está tramando un gran plan. Y que la raza pende de un hilo, tal como usted predijo. Ella guardó silencio un instante y respondió con calma: —Era algo de esperar. Los Shen Lan han sido siempre conquistadores, ambiciosos y poderosos. Sin embargo, hace mucho tiempo dejaron de avanzar y se encerraron tras los muros de su Gran Santuario. Eso solo significa una cosa: se han vuelto débiles. El sirviente inclinó más la cabeza y pidió: —Ilumínenos con su sabiduría, mi señora. —Si la información es cierta —continuó ella—, entonces no estamos lejos de ver la caída de los Shen Lan. El sirviente preguntó con cautela: —¿Entonces… los atacaremos? Ella soltó una risa fría y burlona que heló la sangre: —Usa un poco más tu entendimiento. Dejemos que ellos mismos se debiliten hasta el límite. Y cuando llegue el momento justo… su raza será borrada de este mundo para siempre. Su risa maliciosa resonó por toda la estancia, expandiéndose como una sombra oscura que lo cubría todo. —Bien, puedes retirarte —dijo ella. —Mi señora… tengo algo más que informar. Ella lo miró con curiosidad, se acomodó mejor entre cojines y sonrió con interés: —¿Acaso hay algo más prometedor que la caída de los Shen Lan? —Mi señora… según mis informantes, entre los Shen Lan ha aparecido un… —¿Un qué? —preguntó ella al notar su vacilación. —Un humano, mi señora. Ella lo miró con desdén y dijo: —¿Y qué tiene que ver un humano débil con todo esto? —Ese es precisamente el problema, mi señora. —Explícate —ordenó ella. —Mi informante relata que este humano y Lian Chen se enfrentaron en duelo, en igualdad de condiciones. Ella respondió con arrogancia: —Y por supuesto ganó Lian Chen. ¿No es así? —No, mi señora. El combate terminó en empate. Además, Lian Chen desplegó algo que se creía prácticamente perdido: una Llama de bajo rango… aunque usted sabe bien lo verdaderamente valioso que eso puede llegar a ser. Ella lo miró de reojo y su voz se tornó seria: —Eso es imposible. Lian Chen participó en el Gran Torneo y eliminó a mi propio discípulo directo. ¿Cómo puede alguien así empatar contra un humano? —Lo ignoro, mi señora. Pero hay más: se rumora que si este humano continúa creciendo a este ritmo, será considerado como uno de los futuros pilares de la raza Shen Lan. —¡Eso es absurdo! —exclamó ella—. Ya me sorprende lo de la llama de Lian Chen… pero que un humano débil sea considerado un pilar… y nada menos que entre los Shen Lan… Guardó silencio un instante y ordenó con firmeza: —Diles a tus espías que investiguen a fondo. Quiero cada detalle sobre este humano. Y también todo lo que sepan sobre esa llama que posee Lian Chen. —A su orden, mi señora. Me retiro. Al quedar sola, ella soltó un leve "mmm" y se giró como si su mirada se perdiera en el pasado. Recordó una escena antigua, llena de muerte y sangre. Y en voz baja, casi para sí misma, murmuró: —¿Cómo puede ser… que un humano…? —Está caliente —dijo Lian Chen observando su reflejo en el líquido, mientras bebía de un cuenco de porcelana azul con grabados y diseños de color negro. —Mi señor… ¿no piensa pedir que reparen los daños? —preguntó la sirvienta. Lian Chen respondió sin alterarse: —¿Para qué? Si lo hago, no haré más que prolongar el problema. Hubo un ganador y hubo perdedores. Eso es todo. En ese instante, la sirvienta se giró hacia la entrada. Había sentido una presencia. Al ver al anciano Lan Chaoyang, se inclinó y lo saludó: —Bienvenido sea. El anciano entró y contempló el lugar semidestruido. Lian Chen se levantó con cuidado, se inclinó y dijo: —Bienvenido, maestro. —Esto es un desastre —dijo el anciano con tono severo. —Lo lamento, maestro —respondió Lian Chen con respeto. —¿Es cierto que sostuviste un intercambio de conocimientos? —preguntó el anciano. —Así es, maestro —respondió Lian Chen con firmeza. El anciano lo miró de reojo y continuó: —Según me contaron, usaste de nuevo tu técnica Partitura Roja. Lograste inmovilizar a tus rivales… sin embargo, no comprendo algo: ¿cómo es que no fuiste capaz de imponerte al humano? Y más aun empleando esa habilidad… ¿cómo es que no lograste dejarlo paralizado? Lian Chen respondió con cautela: —Quizás porque tomó aquella píldora especial… o tal vez cada vez que caía, lograba reducir el tiempo de parálisis. —¿Es así? —reflexionó el anciano—. No comprendo cómo aquel humano pudo recuperarse tan pronto… mientras que a ti te costó más tiempo. ¿Tienes alguna explicación? Lian Chen bajó la mirada y dijo: —No tengo excusas, maestro. Simplemente… quise descansar más de lo debido. Lan Chaoyang lo miró fijamente y le advirtió: —Lian Chen… no tomes decisiones a mis espaldas y no descuides tu entrenamiento. Y si llego a descubrir que tramas algo en mi contra… el castigo será severo. Recuerda quién te sacó de la calle y te dio un lugar. Esta vez no serás castigado por tu fracaso contra aquel humano. Pero recuerda bien: no habrá una segunda oportunidad. Dicho esto, se dio la vuelta y se marchó. Lian Chen se mantuvo inclinado y susurró para sí mismo mientras lo veía irse: —No lo olvidaré… jamás olvidaré de dónde vengo. La sirvienta se acercó y dijo en voz baja: —Mi señor… yo no he reportado nada. Lian Chen asintió: —Lo sé. Sé que no fuiste tú. Tengo demasiados ojos vigilándome. Por ahora… tendré que alejarme de Xuan Lie. Ve tras el espía del otro día. Dile que venga a buscar el antídoto… y que lleve un mensaje de mi parte para Xuan Lie. —Como ordene, mi señor. La sirvienta se inclinó y se retiró rápidamente. Lian Chen quedó solo. Tomó asiento, bebió otro sorbo de té y dejó la mirada perdida hacia el exterior. —Vaya… qué interesante —susurró para sí mismo—. Tu maestro te ha ordenado que no trames nada a sus espaldas… y sin embargo ya estás haciéndolo. Lian Chen no sintió nada. De pronto, una mano se posó sobre su hombro y una voz le susurró: —Quédate quieto. Lian Chen se tensó al instante. —Tenía curiosidad… por saber qué clase de persona eres. Te llamas Lian Chen, ¿no es así? Lian Chen guardó silencio, pero en su mente no dejaba de preguntarse: ¿Quién… quién es? Una anciana… pero no reconozco su voz. ¿Quién es? La voz continuó desde su espalda: —No pienses tanto, Lian Chen. Él se dijo a sí mismo: No puedo quedarme quieto. Debo salir de aquí ahora mismo. Se giró de golpe y desplegó su técnica: Resonancia, alejándose a toda velocidad. Sus manos comenzaron a soltar chispas y una llama ardió entre sus palmas, listo para atacar. Al girarse por completo, no halló un rostro. Una figura entera envuelta en una espesa niebla oscura permanecía allí. Solo dos ojos se distinguían entre las sombras: de un color púrpura intenso, profundo y brillante. Y la voz… era claramente femenina. —¿Vas a atacar… o solo te mantendrás en guardia? —preguntó la voz. Lian Chen se lanzó hacia ella a gran velocidad y extendió su llama por toda la estancia, dejándolo todo en llamas. La figura permaneció inmóvil en su sitio y dijo con calma: —¿Eso es todo? Lian Chen… tendrás que mostrarme mucho más. De lo contrario… no serás más que una pieza desechable. ¿No lo crees así? Lian Chen golpeó sus manos entre sí y susurró con fuerza: Arde y destruye. Una llama de color azul celeste se alzó y se abalanzó sobre la figura con todo su poder, intentando fundirla por completo. Sin embargo, ella no mostró la menor preocupación. Dio un solo paso hacia adelante y la llama se extinguió al instante. Una presión inmensa cayó sobre Lian Chen, obligándolo a arrodillarse. Lo empujó hacia el suelo, sin permitirle alzarse. Y la voz continuó, pesada y firme: —Lian Chen… te he observado desde el Gran Torneo. Cuando no lograste clasificar entre los siete más fuertes… fue lo más cerca que alguien de tu raza ha estado. Tan cerca… y sin embargo tan lejos. Pudiste haber entrado a las Ruinas Antiguas… pero te quedaste en el octavo puesto. Qué lástima, ¿no crees? Lian Chen no podía responder bajo aquella presión. Ella añadió: —Te he seguido y te he observado durante mucho tiempo. Y ahora también a aquel humano. Son piezas interesantes. No me decepciones… porque si lo haces, yo misma te destruiré. Hizo una pausa y le ordenó con voz serena pero imponente: —Y hazle llegar un mensaje al humano. Dile que pronto iré a conocerlo. Estoy impaciente… por conocer de cerca de un humano con tanto potencial. La figura se dio la vuelta y la presión que lo aprisionaba se alzó al instante. Lian Chen, recuperando el aliento, preguntó: —¿Quién eres? Ella se detuvo en seco y respondió sin volverse por completo: —No posees el poder suficiente para cargar con mi nombre. Pero quién sabe… si logras volverte lo bastante fuerte, quizás en el futuro llegues a saber quién soy. Nos volveremos a ver, Lian Chen. De pronto se formó un portal circular, semejante a una densa nube oscura. La figura entró en él y desapareció. El lugar quedó sumido en silencio, rodeado de ruinas y cenizas. Poco después, el Patriarca, Lan Guanyi y Shen Haotian llegaron a toda prisa. El Patriarca recorrió con la mirada el lugar devastado y preguntó directamente a Lian Chen: —¿Quién estuvo aquí hace instantes? Lian Chen se inclinó y respondió con calma: —Lo ignoro, Patriarca. No se dejó ver su rostro. Solo fui capaz de distinguir sus ojos. Más allá de eso, no pude ver nada. Lan Guanyi dio un paso adelante y preguntó: —¿Y qué quería? ¿Te dijo algo? Lian Chen respondió con cautela: —No dio explicaciones. Solo mencionó que me ha observado desde el Gran Torneo… y que también ha puesto sus ojos sobre Xuan Lie. No dijo nada más. Shen Haotian frunció el ceño y dijo: —Sentí una presencia leve hace un momento en los alrededores. No fuera del Santuario… sino dentro de él. Pero a juzgar por lo que veo… sabe ocultarse extraordinariamente bien. El Patriarca asintió con semblante serio y añadió: —Yo también la sentí. Ya ocurrió antes… justo tras el combate entre Xuan Lie y Lian Chen. En aquel momento creí que solo observaba desde lejos y no le di importancia. Lan Guanyi miró a ambos y preguntó: —¿Pudieron determinar su nivel de cultivo? Shen Haotian negó con gravedad y respondió: —Lo mínimo que se puede afirmar es que posee una fuerza inmensa. Lo suficientemente grande como para traspasar nuestras barreras, entrar dentro del Santuario… y que ninguno de nosotros lo notara hasta que ella o el, lo permitió. Lian Chen añadió: —Por lo que percibí… creo que se trata de una mujer. El Patriarca se giró de golpe hacia él y preguntó: —¿Cómo lo sabes? —Con toda precaución y respeto —respondió Lian Chen—, su voz era claramente la de una mujer. Shen Haotian intervino: —O quizás lo fingía. Tal vez empleó algún artefacto o técnica para alterar su voz. Lan Guanyi lo interrumpió y añadió con seriedad: —Si realmente es una mujer… entonces la situación es extraña. Las cultivadoras de gran poder hoy en día se cuentan con los dedos. Y si posee una fuerza semejante… no puede pertenecer a ninguna de las Siete Razas que conocemos. El Patriarca lo miró fijamente y preguntó con tono pesado: —¿Estás sugiriendo que proviene de ese otro ochenta y cinco por ciento… de lo desconocido que hay más allá de nuestro mundo? —No es más que una suposición —respondió Lan Guanyi—. Pero si su poder es tan inmenso… entonces mis sospechas no parecen tan descabelladas. Shen Haotian reflexionó en voz alta, mirando hacia la oscuridad: —Sin embargo… ¿por qué ahora? ¿Qué motivo tendrían seres de ese calibre para cruzar hasta aquí? El Patriarca miró a Lian Chen y, sin añadir nada más, dijo: —Volvamos. Debemos reforzar las barreras y elevar la vigilancia. Se acercó a él y le susurró en voz baja: —Por lo demás… lo hiciste bien. Aquella vez lograste el empate contra el humano. Vas por buen camino, Lian Chen. No descuides tu entrenamiento. Recuerda: en el próximo torneo no puedes permitirte fallar. Debes clasificar entre los siete más fuertes y entrar a las Ruinas Antiguas. Lian Chen se inclinó y respondió: —Así será, Patriarca. El Patriarca añadió con tono serio: —Y Lian Chen… sea quien sea esa figura, debes tener sumo cuidado y ser muy precavido. Desde ahora, repórtame cualquier detalle. ¿Entendido? —A su orden, Patriarca. —Bien. Dicho esto, el Patriarca se retiró junto a Lan Guanyi y Shen Haotian. En cuanto Lian Chen quedó solo, regresó la sirvienta. Al ver el estado del lugar, preguntó: —¿Se encuentra bien, mi señor? —Sí, estoy bien —respondió él—. ¿Cumpliste lo que te pedí? Ella asintió. Tras ella apareció el espía de Lu Jiuyuan, quien se inclinó respetuosamente. Lian Chen sacó una píldora y se la entregó: —Toma. Es el antídoto para estos días. Ahora necesito que lleves un mensaje urgente a Xuan Lie. El espía lo recibió con alivio y dijo: —Muchas gracias por el antídoto. Pero debo informarle: Xuan Lie aún se encuentra dentro de la Gran Biblioteca. —Lo sé —respondió Lian Chen—. Por eso debes vigilar su salida. En cuanto salga, entrégale este mensaje. —Entendido —asintió el espía. Lian Chen se acercó a él, se inclinó hasta su oído y le susurró: —Dile esto: que tenga mucho cuidado. Alguien peligroso lo ha puesto en su mira. CONTINUARÁ… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 66 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 10 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.