Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 65 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
—Si usamos toda nuestra fuerza quizás logremos que muestre esa llama —dijo Tianchen a Cangxuan.
Este lo miró y asintió. Ambos se pusieron de pie y tomaron posición de combate.
—Seamos rápidos —dijo Cangxuan—. Antes de que los ancianos intervengan. No tenemos tiempo.
Lian Chen los observaba con frialdad, dispuesto a atacar. Su sirvienta se acercó por detrás y le susurró:
—Mi señor, debe detenerse. Si los ancianos se enteran lo castigarán. Pare ahora que aún puede hacerlo.
Lian Chen respondió sin apartar la vista de ellos:
—Seré rápido.
—Entiendo —dijo ella—. Pero no debe matarlos.
Lian Chen respondió con voz tranquila y pesada:
—Quizás no lo haga. O quizás deba hacerlo. Al fin y al cabo, todo tiene un precio. Si se dejan pasar hoy, volverán a intentarlo una y otra vez.
La sirvienta inclinó la cabeza y se alejó. Lian Chen dio un paso hacia ellos y dijo:
—¿Se quedarán mirando o mostrarán algo más?
Tianchen respiró hondo y se lanzó hacia él con una ráfaga de golpes. Cangxuan atacó al mismo tiempo desde el otro flanco. Lian Chen usó cada mano para detener y desviar sus ataques con calma.
Mientras tanto, la sirvienta apareció de golpe sobre el tejado, junto al espía que observaba desde las sombras. Este quedó inmóvil al sentir su presencia. Ella lo miró fijamente y preguntó:
—¿Para quién trabajas y cuál es tu propósito aquí?
El espía, temblando, respondió con cautela:
—Solo observo. Trabajo para Lian Chen… y para Xuan Lie.
Ella se acercó un paso más y dijo:
—¿Para el humano? ¿Desde cuándo él tiene espías?
—Sucedió así simplemente —respondió él.
Ella lo miró con desdén y dijo:
—Mientes. Sé para quién trabajas en realidad. Pero te diré algo: di solo lo que ellos quieran escuchar. Y no cuentes una palabra más. ¿Quedó claro?
El espía asintió y ella desapareció de su lado, volviendo a tomar distancia junto a Lian Chen.
Abajo, la lucha continuaba. Tianchen y Cangxuan atacaban con todo su poder. Cada golpe y cada desvío de Lian Chen generaba cortes de viento que destrozaban el suelo y las paredes a su alrededor. El choque de fuerzas destruía el lugar poco a poco.
Lian Chen desplegó su técnica: Partitura Roja. Cangxuan sintió un escalofrío de temor y al instante miró a Tianchen gritándole:
—¡Apártate!
Lian Chen se desvaneció en su lugar y apareció de golpe tras Tianchen. Lo sujetó por la cabeza y, con una respiración que parecía la de un ser humano común, descargó siete golpes rápidos y precisos sobre su espalda antes de lanzarlo lejos.
Con semblante impasible y voz gélida, Lian Chen dijo:
—Esto es todo lo que son… y todo lo que serán.
Cangxuan comprendió al instante y pensó para sí mismo: Esa es una de sus técnicas más letales. Ataca los puntos vitales para dejar al enemigo inmóvil durante un tiempo. Debo huir. Ya no hay tiempo. No lograremos nada.
Lian Chen apareció de golpe frente a él y dijo con calma:
—¿En qué piensas con tanta intensidad?
Cangxuan atacó desesperado gritando:
—¡Maldito monstruo!
Lian Chen esquivó cada golpe sin el menor esfuerzo, esbozó una leve sonrisa y respondió:
—Me honras con tal apodo.
Volvió a activar su técnica Partitura Roja. Desapareció y reapareció al lado de Cangxuan, quien se hallaba incapaz de moverse o reaccionar. Solo pudo murmurar:
—Maldición…
Siete golpes precisos cayeron sobre su costado y lo hicieron caer de rodillas. Le faltó el aire: no lograba respirar, ni entrar ni salir. Quedó sin fuerza alguna. Lian Chen posó la mano sobre su cabeza y dijo:
—Tanto tiempo… y al final no fueron capaces de más que esto.
Con un movimiento firme, le asestó un golpe directo en el cuello y lo dejó totalmente paralizado.
Lian Chen lo observaba con una mirada gélida grabada en el semblante. Cangxuan se retorcía en el suelo, espuma brotaba de su boca, apenas podía moverse ni respirar. La sirvienta se acercó deprisa y dijo:
—Mi señor, los ancianos ya deben haberlo notado. Debemos retirarnos.
Lian Chen miró hacia donde había enviado a Tianchen y respondió con calma:
—Hoy pagarán el precio por conspirar contra mí. Ve y tráelo de vuelta.
—A la orden, mi señor —respondió ella inclinándose.
Bajo la espesura de los árboles, el cuerpo de Tianchen yacía inmóvil, sin fuerzas. La sirvienta lo recogió y lo llevó de regreso. Al llegar, lo obligó a arrodillarse. Tianchen recuperaba lentamente el aliento y el movimiento, pero seguía sin poder ponerse en pie. Miró a Cangxuan tendido en el suelo, totalmente inmóvil. Luego alzó la vista hacia Lian Chen, quien permanecía impasible, sin rastro de emoción.
—Nadie se irá hasta que se haya pagado el precio justo —dijo Lian Chen.
Sujetó a Cangxuan por la cabeza y lo obligó a arrodillarse a su lado. Se inclinó hasta su oído y susurró con voz tranquila mientras miraba fijamente a Tianchen:
—No dolerá tanto.
Con un movimiento seco le arrancó un brazo de golpe. La sangre brotó y salpicó a Tianchen, al propio Lian Chen y a la sirvienta.
—Ahora pueden irse —dijo Lian Chen.
Cangxuan no podía gritar ni respirar. Solo una lágrima rodó por su rostro mientras perdía el conocimiento.
Tianchen, recuperándose poco a poco, lo miró con odio y dijo:
—Eres un monstruo. Alguien como tú no debería existir. No eres digno de pertenecer a nuestra raza. Lo contaré a todos. Se sabrá lo que has hecho. Que todos conozcan la clase de bestia despiadada que eres.
Lian Chen ordenó a la sirvienta:
—Sujétale la mano.
Tianchen no comprendió y preguntó aterrorizado:
—¿Qué intentas hacer?
Lian Chen alzó el pie y lo descargó sobre sus dedos. Tianchen gritó desgarrándose:
—¡Detente, maldito! ¡¿Qué crees que haces?!
Lian Chen no se detuvo. Le quebró los cinco dedos y luego toda la mano. Un grito desgarrador brotó de su garganta:
—¡AAAHHH!
Tianchen respiraba entrecortadamente y miraba a Lian Chen con profundo odio. Este no mostró miedo ni compasión en el semblante. Le dio la espalda y entró a sus aposentos, cuyas paredes se hallaban parcialmente destruidas. La sirvienta lo soltó y siguió sus pasos.
Tianchen permaneció inmóvil, contemplando la escena desgarradora sin saber qué hacer ni cómo reaccionar. Se quedó paralizado viendo a Cangxuan desangrándose, sin un brazo.
En ese instante, Lu Jiuyuan apareció de golpe en el lugar. Al ver lo ocurrido, sus ojos revelaron furia y frustación contenida. Sin embargo, se acercó con aparente calma. El espía descendió desde el tejado y se inclinó:
—Mi señor…
Lu Jiuyuan se giró de golpe, lo sujetó por el cuello y lo alzó en el aire mientras la voz se le tornaba helada:
—¿Cómo ocurrió todo esto? Creí haberte ordenado detenerlos.
El espía forcejeaba sin poder respirar y apenas logró responder:
—Mi señor… cuando llegué… ya era tarde. El combate había comenzado antes de que pudiera intervenir.
Desde el interior de la estancia, Lian Chen lanzó una pequeña piedra con una fuerza sorprendente. Lu Jiuyuan alzó la vista de golpe y atrapó la piedra al vuelo. Entonces la voz de Lian Chen resonó desde la oscuridad:
—No culpes a otros por lo mediocres que resultan ser sus señores al darles ordenes ciegas.
Lu Jiuyuan apretó los dientes de rabia, soltó al espia de golpe y alzó la voz hacia el interior:
—No era necesario llegar a tales extremos. Aun así, cruzaste la línea. Le arrancaste el futuro a Cangxuan. Jamás podrá entrenar ni cultivar. Quedó lisiado para siempre. ¿Cómo piensas reparar esto?
Desde adentro, Lian Chen soltó una carcajada fría y respondió:
—¿Acaso ellos eran capaces de llegar tan lejos? A mi juicio no fueron más que piezas desechables que usaron para medir mi fuerza. Pero dime… ¿por qué te alteras tanto? ¿Acaso tenías algún plan oculto para ellos?
Lu Jiuyuan respondió con voz severa:
—No necesito tramar nada contra ti. Pero lo que acabas de hacer merece un castigo ejemplar.
Lian Chen salió de entre las sombras de sus aposentos. Sus ojos azules brillaban con intensidad en la penumbra. Apareció en el umbral con una sonrisa tranquila y dijo:
—Entonces no tramaste nada contra mí. Quizás me equivoqué. De cualquier forma, el precio que pagaron fue justo. ¿Crees que ellos me habrían perdonado si las posiciones hubieran sido las contrarias?
Lu Jiuyuan respondió con severidad:
—Eso no justifica lo que hiciste. Es un acto gravísimo. Nuestra raza ya cuenta con muy pocos jóvenes de talento… y hoy has dejado a uno lisiado de por vida. Los ancianos no perdonarán esto.
Lian Chen lo miró con desdén y dijo con calma:
—¿A esos dos? Apuesto a que incluso el humano llegará más lejos que ellos dos juntos. Pero sé que no has venido solo para reprenderme. Hay algo más… o me equivoco.
Lu Jiuyuan lo miró con desprecio y el ambiente se tornó pesado al instante. El aire se volvió gélido como la más fría de las tormentas invernales. Un silencio absoluto cayó sobre el lugar.
Mientras tanto, en lo alto de una montaña cercana, tres ancianos observaban la escena. Uno de ellos era Lan Guanyi. Uno de los otros dos habló primero:
—¿No deberíamos detenerlos ya?
Lan Guanyi negó con calma:
—Las disputas entre jóvenes son algo natural. Y lo ocurrido… puede considerarse un accidente.
El tercer anciano no pudo contenerse y susurró:
—¿Cómo puede llamarse accidente a ver a alguien en semejante estado?
Lan Guanyi respondió con seriedad:
—Si se tratara de cualquier otro joven, sin duda sería castigado. Pero el Patriarca lo estima profundamente. Y yo también lo hago. Es un joven con un potencial inmenso, destinado a convertirse en una gran fuerza. Aún no ha alcanzado su límite… pero sí, es hora de poner fin a esto. No podemos perder a más jóvenes por una pelea de niños.
Lu Jiuyuan dio un paso adelante. Y en ese instante, una voz estruendosa resonó por encima de todos:
—¡BASTA! ES SUFICIENTE.
La pesadez del ambiente se disipó de golpe. Al levantar la vista, vieron descender a los tres ancianos. Bajaban con calma, como si caminaran sobre el aire mismo. Al tocar el suelo, Lan Guanyi miró primero a Lian Chen con una expresión de aprobación silenciosa, y luego se volvió hacia Lu Jiuyuan. Soltó un suspiro y negó con la cabeza:
—¿Por qué tuvieron que llegar a este punto? Son jóvenes con gran potencial… y aun así se atacan entre ustedes mismos. ¿Qué se puede esperar? ¿Acaso cuando sean poderosos se matarán entre sí? ¿Son estos realmente los futuros pilares de nuestra raza?
Lu Jiuyuan inclinó levemente la cabeza. Lian Chen, en cambio, mantuvo su postura erguida sin decir una palabra. Lan Guanyi lo miró y dijo con firmeza:
—Tú, muchacho Jiuyuan… llévate a esos dos y procura que sean atendidos.
Lu Jiuyuan alzó la vista y preguntó con cautela:
—Anciano… ¿qué sucederá con Lian Chen? Mire en qué estado dejó a ambos.
Lan Guanyi respondió con tono que no admitía réplica:
—Lo que ocurra con él no es asunto tuyo. Retírate y llévatelos. El castigo que merezca quedará a mi criterio. ¿Quedó claro?
Lu Jiuyuan se inclinó en señal de acatamiento. Ayudó a Tianchen a ponerse de pie, mientras el espía cargaba a Cangxuan entre sus brazos. Se retiraron del lugar. Antes de alejarse, Lu Jiuyuan lanzó una mirada gélida hacia Lian Chen, dejando claro con ese gesto que esto no había terminado.
Al quedar solo Lian Chen, su sirvienta y los tres ancianos, Lian Chen se inclinó profundamente y dijo:
—Pido disculpas por los problemas ocasionados.
Lan Guanyi respondió con una leve sonrisa:
—Entonces eres consciente de lo que hiciste.
Lian Chen mantuvo la reverencia. Lan Guanyi lo miró de reojo y continuó:
—Lo que hiciste estuvo mal. Pero… no fue más que un intercambio de enseñanzas entre jóvenes. ¿No es así?
Lian Chen lo comprendió al instante. El anciano decidía hacer la vista gorda. Respondió con respeto y sin enderezarse:
—Así es. No fue más que eso.
Lan Guanyi asintió:
—Bien. Entonces no hay nada más que tratar. Ni motivo alguno para castigarte.
Se acercó hasta él y le susurró al oído:
—Cuando una situación así vuelva a presentarse… sé más rápido al terminar las cosas. Así evitarás que más ojos se fijen en ti. ¿Entiendes?
Lian Chen asintió.
—Bien —dijo Lan Guanyi—. Entonces no tenemos nada más que hacer. Retirémonos.
Hizo una seña a los otros dos ancianos. Estos asintieron y se inclinaron. En un movimiento ágil y silencioso, los tres se retiraron del lugar.
La sirvienta se inclinó y preguntó:
—¿Debo reportar lo ocurrido, mi señor?
Lian Chen negó con calma:
—No. No reportes nada. Como dijo el Gran Anciano Lan Guanyi: no fue más que un intercambio de conocimientos. Y aquí queda todo.
La sirvienta inclinó la cabeza y respondió:
—Como ordene, mi señor.
—Entremos —dijo Lian Chen.
Ya en el interior, la sirvienta preguntó:
—¿Cómo supo que tramaban algo en su contra?
Lian Chen respondió con calma:
—¿Saberlo? En este lugar siempre he sido mal visto. Sabía que si fingía haber quedado herido tras el combate con el humano, ellos verían su oportunidad. No planeaba llegar tan lejos. Pero las cosas… simplemente se dieron así.
La sirvienta guardó silencio un instante y luego preguntó:
—¿Y cómo es que conoce al espía? ¿Y por qué tiene también vínculos con el humano?
Lian Chen la miró con frialdad y dijo:
—¿Acaso reportarás cada palabra que diga a mi maestro?
—Mi deber es cuidarlo y protegerlo —respondió ella—. Si me lo ordena, no diré una palabra.
Lian Chen asintió lentamente:
—En cuanto al espía… todo sucedió simplemente así. Y respecto al humano… Xuan Lie es alguien interesante. Su forma de actuar y de ver el mundo es distinta a la de cualquier persona que haya conocido. Si el destino lo permite… algún día volveremos a cruzar nuestras fuerzas.
Giró la cabeza y su mirada se perdió hacia el exterior. En su semblante se dibujó una expresión tranquila, pero con un brillo de curiosidad por todo lo que estaba por venir.
CONTINUARÁ
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)
Capítulo 66
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 65
Estás leyendo el capítulo 65 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 5 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.