Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 64 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
—Así fue como terminaste en lo que muchos llaman biblioteca, pero que en realidad no es más que una prisión. Una trampa que te tendió alguien de la raza Shen Lan —dijo Xuan Lie.
Skarn apartó la mirada y regresó al presente. Xuan Lie lo recorrió de pies a cabeza y preguntó:
—Pero ¿qué ocurrió después? ¿Buscas venganza?
Skarn soltó un suspiro profundo y respondió:
—No lo sé. Solo recuerdo que una oscuridad me arrastró desde el interior de la torre y me impide usar mi fuerza. Además, la torre entera está rodeada por sellos y formaciones que me aprisionan por completo. ¿Venganza contra quién? Han pasado quinientos años o quizás más, perdí la cuenta. Lo único cierto es que sigo aquí encerrado sin poder salir.
Xuan Lie comenzó a caminar lentamente y dijo:
—Entonces ¿por qué me cuentas todo esto? No tengo poder para ayudarte y no conozco a nadie lo suficientemente fuerte como para sacarte de aquí.
—Es verdad —respondió Skarn—. Pero si te vuelves lo bastante poderoso podrás hacerlo. Y yo te ayudaré a lograrlo.
Xuan Lie alzó la vista hacia los estantes flotantes y dijo con escepticismo:
—¿Volverme fuerte? ¿Qué te hace pensar que puedo llegar a serlo? Y mucho menos volver aquí para liberarte.
Skarn dio un paso hacia él y dijo con voz serena pero tajante:
—Porque sellamos un trato.
Xuan Lie lo miró de golpe y llevó la mirada hasta su brazo:
—Esa venda… no era temporal ¿verdad?
Skarn caminó lentamente hacia él y respondió sin dejar lugar a dudas:
—Humano no puedes negarte. Solo puedes aceptarlo. Si en un tiempo determinado no te vuelves lo bastante fuerte morirás. Y si logras serlo, pero no vuelves por mí también morirás. El sello que dejé en ti destruirá tu cuerpo desde adentro. Te matará tan rápido que no tendrás tiempo ni de comprender qué ocurrió. No tienes opciones. O te vuelves fuerte y me ayudas o mueres intentándolo.
Xuan Lie mantuvo el semblante sereno, aunque en su interior pensó: Maldito viejo. Me has tendido una trampa. Pretendes usarme para salir de aquii. Bien, veremos quién usa a quién. Yo también sacaré provecho de este trato. Cuando llegue el momento te volveré útil para mí.
Skarn lo observó y dijo:
—¿Acaso sientes miedo, humano?
Xuan Lie esbozó una sonrisa y respondió:
—Para nada. Me parece un buen trato. Y ya que está así, ¿por qué no aprovechar para aprender algo de un gran Venerable de Sangre?
Skarn quedó asombrado por su reacción y soltó una carcajada estruendosa:
—Entonces espero con ansias el día en que regreses convertido en alguien poderoso. No me decepciones, humano.
Xuan Lie se inclinó levemente:
—No lo haré.
Y en su interior se prometió: Viejo, no eres el único que ha vivido mucho tiempo. Yo también he recorrido largos años y no me dejaré usar tan fácilmente por nadie. Hoy tú crees haber ganado, pero verás que al final perderás mucho más que yo.
Xuan Lie, con semblante pensativo, dijo:
—No se trata de ser traicionados. Decir eso es como contar una mentira, una mentira dulce. En el fondo sabemos que incluso quien más confiamos puede volverse un veneno capaz de dañarnos y traicionarnos. Sin embargo, preferimos hacernos los ciegos y creer que eso nunca nos ocurrirá. Pero la realidad termina por imponerse. La traición siempre ha estado ahí y siempre lo estará.
Clavó en Skarn una mirada fría y serena. Este esbozó una leve sonrisa y respondió:
—Tal vez tengas razón. Quien ignora la verdad la convierte en algo mortal. Es sorprendente que siendo un humano que apenas ha vivido poco tiempo, pienses como alguien que ha recorrido generaciones enteras.
Xuan Lie respondió con calma:
—Quizás no llevo milenios sobre mis espaldas, pero he vivido lo suficiente para saber lo que digo. Un mundo duro y cruel te muestra la verdad, aunque no quieras verla o te niegues a aceptarla.
Skarn asintió y alzó la vista hacia los estantes flotantes. Entonces recordó unas palabras y las dijo con voz profunda:
—Que las aves sean libres en la pradera mientras puedan. Porque una vez cortadas sus alas, la noche profunda se las tragará y jamás volverán a ver la luz.
Xuan Lie lo escuchaba y en su interior se decía: Sé que he vivido mucho en mi vida anterior. Pero hay algo en estas palabras sobre la traición que me hace pensar. ¿Acaso también a mí me traicionaron antes? ¿Es esto lo que vengo a entender hoy?
Rompió el silencio y dijo con voz firme y directa:
—Debo darme prisa. Es hora de que busque los textos que necesito.
Skarn asintió:
—Es cierto. Ve por ellos. Tendrás que ingeniártelas para llegar hasta allá.
Xuan Lie caminó hasta situarse bajo uno de los estantes flotantes. Respiró hondo, se inclinó, impulsó todo su cuerpo hacia arriba y saltó con fuerza hasta caer de pie sobre él.
Skarn lo miró sorprendido:
—Vaya. Eso sí que no lo esperaba. Creí que idearías algún plan. En cambio usas pura fuerza bruta. Posees más vigor que cualquier humano común.
Xuan Lie respondió desde lo alto con calma:
—Solo he tenido suerte.
Skarn lo observó y pensó para sí mismo: ¿Suerte? Esto es mucho más que suerte. ¿Qué clase de humano eres realmente, Xuan Lie? Me quedaré mirando para ver en qué te conviertes.
Desde arriba, Xuan Lie contempló los demás estantes que giraban en lo alto flotando en el vacío. Se dijo a sí mismo: ¿Por dónde empezar? Hay demasiados estantes y textos. No puedo revisarlos uno por uno. Y aquel anciano tampoco tiene intención de ayudarme. Debo hallar el texto que me enseñe a forjar armas. Y de paso buscar cualquier información sobre la flor que mencionó Lan Qingyin. No tengo tiempo. Debo arriesgarme y actuar rápido.
Escaneó todos los estantes con la mirada y recordó: Si pertenecen a los Shen Lan deben llevar algún sello o marca distintiva. Empezaré por buscar esa señal.
Fuera de la gran biblioteca, desde lo alto, una figura oscura permanecía sentada sin dejar ver su rostro. Una voz femenina resonó en la penumbra:
—Vaya… este lugar es interesante. Pero aún más interesante es aquel humano. Sin saberlo, podría terminar tan prisionero como quien ya lleva siglos encerrado aquí. Y de hecho… ya hay uno dentro como prueba.
Soltó una risa suave y añadió:
—Las piezas ya se han puesto en movimiento. Este tablero se vuelve cada vez más interesante y todo parece avanzar a gran velocidad. Xuan Lie… se acerca el momento en que nos conoceremos. Sobrevive mientras puedas, humano. Nos veremos pronto.
En algún lugar del Santuario Shen Lan, una voz resonó:
—¿Entonces me estás diciendo que el humano y Lian Chen se han aliado?
El espía inclinó la cabeza y respondió:
—Así es, mi señor.
Lu Jiuyuan apretó los puños y dijo entre dientes:
—Entonces todo este tiempo has estado fingiendo, Lian Chen. ¿Con qué propósito planeaste algo así?
Se giró de golpe hacia el espía y ordenó con urgencia:
—Ve. Detén a Chu Tianchen y a Gu Cangxuan. Era una trampa. Él sabía que planeábamos algo desde el principio. Debes impedir que intenten cualquier cosa contra Lian Chen.
El espía se inclinó y respondió:
—A la orden, mi señor.
Se retiró a toda prisa, pero en su interior sabía que era inútil. No podía detenerlos. Chu Tianchen y Gu Cangxuan ya habían caído por completo en la trampa. Corrió cuanto pudo, consciente de que su misión era solo confirmar lo ocurrido y no advertir a quienes ya estaban perdidos.
Lu Jiuyuan permaneció solo y maldecía entre dientes:
—Maldición. Debí preverlo. Si Lian Chen permitió aquel empate era porque algo ocultaba. Fue mi descuido. Si es necesario intervendré personalmente. Maldición.
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En los aposentos de Lian Chen, este abrió los ojos de golpe y susurró con calma:
—Vaya. Ya han llegado. Todo avanza según lo planeado. Veremos si realmente se han vuelto lo bastante fuertes o si no son más que simples piedras que estorban mi camino.
Se puso de pie, alzó la vista hacia el cielo y dijo con voz firme:
—Hoy será un día muy largo.
—¡Sal de una vez, Tianchen! —gritó—. Lian Chen, no creo que un humano te haya dejado tan malherido ¿o sí?
Gu Cangxuan lo miró con seriedad y le dijo:
—No lo provoques. Solo se trata de un enfrentamiento. No hace falta llegar a extremos.
—¿Acaso tienes miedo? —respondió Tianchen con desdén.
Antes de que pudiera añadir algo más, las puertas se abrieron y salió Lian Chen. A su lado caminaba una sirvienta de semblante pálido y mirada gélida. Esta se inclinó levemente y preguntó en voz baja:
—Mi señor ¿desea que les ordene retirarse?
Lian Chen negó con calma y dijo:
—No es necesario. Recibiré personalmente a estos visitantes.
La sirvienta inclinó la cabeza y respondió:
—A su orden. Si es necesario intervendré.
Lian Chen avanzó lentamente hacia ellos y dijo con voz tranquila:
—Creí que vendrían todos. Pero al parecer solo han venido ustedes dos.
Tianchen se sintió ofendido por sus palabras y exclamó:
—¡Conmigo es suficiente! Cangxuan, no te interpongas. Yo me encargaré de él.
Gu Cangxuan lo miró con advertencia y le dijo:
—Ten cuidado. No te confíes.
—¿Cuidado? —respondió Tianchen con voz cortante—. Te demostraré de una vez por todas. Lian Chen, no eres más que un cascarón vacío. Muestra toda tu fuerza y esa llama que tanto has ocultado.
Lian Chen esbozó una sonrisa gélida y respondió con calma:
—No eres digno de verla.
Tianchen apretó los dientes y la ira lo recorrió por completo. Sus túnicas grises con bordados blancos y mangas amplias se agitaron con su energía. Su cabello azul claro ondeó mientras lo miraba con rencor profundo. Por un instante volvió a ver aquella escena del pasado: Lian Chen aplastándolo sin darle oportunidad alguna. Sin embargo, esta vez avanzó con paso firme y desplegó su técnica: Paso Fantasmal. Decenas de sombras brotaron a su alrededor ocultando su figura real entre ellas.
—Vaya —dijo Lian Chen sin alterarse—. Has entrenado. Es digno de verse. Pero si esa técnica no te sirvió entonces, tampoco te servirá hoy.
Las sombras se abalanzaron al unísono lanzando golpes desde todos los frentes. Lian Chen se movió entre ellos desviando cada ataque con movimientos precisos y tranquilos. Más sombras se sumaron y atacaron a gran velocidad, pero él seguía esquivándolas con la misma serenidad, sin esfuerzo aparente, sin perder el ritmo.
Tianchen, desde entre las sombras, veía a Lian Chen mantenerse sereno ante cada ataque y su furia rozaba el límite. De pronto un brillo intenso apareció en sus ojos y las sombras se disolvieron por completo dejándolo al descubierto. Se movió con tal velocidad que lanzó un golpe directo al rostro de Lian Chen, quien apenas movió la cabeza a un lado para esquivarlo sin el menor esfuerzo. Sin embargo, la presión del impacto generó una ráfaga de viento que dejó una pequeña cortadura en la mejilla de Lian Chen. Este soltó un suspiro leve y lo miró como quien contempla algo insignificante y mediocre. Alzó la mano y asestó un golpe tan rápido que Tianchen no logró preverlo ni defenderse, enviándolo lejos hasta estrellarlo contra un muro. Cangxuan se puso de inmediato en guardia, pero Tianchen levantó la mano indicando que no era necesaria su intervención.
Tianchen se levantó entre los escombros y se desplazó con tanta rapidez que pareció desaparecer. Comenzó a atacar a Lian Chen desde todos los ángulos a gran velocidad, mientras este simplemente esquivaba y detenía cada golpe con una sola mano. Gu Cangxuan observaba la escena y comenzó a impacientarse. Comprendía que Lian Chen no estaba luchando en serio. No podían prolongar este enfrentamiento, pues de lo contrario algún anciano podría aparecer e intervenir. Cuando estaba por lanzarse a ayudar, la sirvienta de semblante pálido y mirada gélida apareció de golpe tras él. Le puso una daga en el cuello y dijo con voz cortante:
—No intervengas. A menos que desees morir.
Cangxuan la miró con desdén y respondió:
—¿Sabes a quién amenazas?
Ella mantuvo la daga firme y respondió sin alterarse:
—No tengo por qué saberlo.
El espía apareció sobre el tejado. La sirvienta lo notó al instante, se apartó de Cangxuan y se acercó a Lian Chen para susurrarle:
—Mi señor, hay ojos sobre nosotros. ¿Desea que me encargue?
Lian Chen se giró con calma, miró al tejado y reconoció al espía que Xuan Lie había sometido con veneno. Dijo simplemente:
—Déjalo. Ya tenemos planes para él.
Sin dejar de esquivar, atrapó la mano de Tianchen, se acercó de golpe y le asestó un golpe al abdomen. Lo envió estrellándose contra el muro y dijo con voz fría:
—¿Eso es todo? Si no tienes más que mostrar no te levantes.
Cangxuan vio que las cosas iban mal y usó su técnica: Viento Prisma. Cuatro sombras surgieron a su alrededor. Lian Chen suspiró:
—Lo mismo. Nada nuevo.
Las sombras atacaron a toda velocidad. Lian Chen las esquivó a todas, pero Cangxuan logró acercarse y golpearlo en la mejilla. Lian Chen retrocedió un paso, sonrió levemente y dijo:
—Interesante.
Entonces activó su técnica: Resonancia. Su cuerpo comenzó a vibrar y el aire se volvió pesado. Cangxuan intentó alejarse, pero Lian Chen lo atrapó por la pierna, lo estrelló contra el suelo y luego contra el muro. Se detuvo frente a ellos y dijo con voz gélida y cortante:
—Su error fue creer que podrían igualarme. No son más que piedras en tierra y barro.
La presión que emanaba de Lian Chen hacía que cada paso se viera tan deliberado. Su energía parecía distinta. La sirvienta se acercó y le susurró:
—Señor… ¿los matara?
Lian Chen no respondió de inmediato. Se limitó a mirarlos y dijo con voz gélida y una nota de burla:
—Sé que ustedes dos no son las mentes maestras. Pero aun con todo eso… no fueron capaces de hacer absolutamente nada más. Qué curioso… hasta el humano me dio más lucha que ustedes dos.
CONTINUARÁ
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 64
Estás leyendo el capítulo 64 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.