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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 62 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Un rostro sombrío, marcado por los años; un cuerpo aprisionado por incontables siglos encerrado entre aquellas paredes… —Hay algo que quisiera saber primero —dijo Xuan Lie. El ser caminó y se sentó sobre un trono de madera oscura. Soltó un suspiro profundo y preguntó: —¿Cómo es posible que los Shen Lan estén al borde de la desaparición… igual que los humanos? Xuan Lie asintió y respondió con sinceridad: —En realidad no conozco todos los detalles. De lo que sí sé… es que queda muy pocos de mi raza. Y, además, la mayoría ya no puede cultivar… debido al deterioro de las hebras de la libélula. El ser lo miró con semblante sombrío. Sus ojos azules permanecían fijos en él, intentando descifrar si decía la verdad. —¿Y qué hay de los Shen Lan? —preguntó. —Según lo poco que he llegado a saber… —continuó Xuan Lie—, están casi en la misma situación. El actual Patriarca, llamado Lan Zuiwen, planea liderar una expedición en busca de recursos, pues la escasez es extrema. Cada vez nacen menos jóvenes capaces de cultivar… y se dice que apenas quedan treinta cultivadores. Treinta… y él sería el trigésimoprimero. El ser se recostó levemente y alzó la vista hacia lo alto del techo de la torre. —Eso… suena verdaderamente interesante —murmuró—. Además… el actual Patriarca no pertenece a la misma línea de sangre de quien gobernaba cuando yo aún era libre… Ha pasado realmente muchísimo tiempo… —Y hay algo más —añadió Xuan Lie—: existe un conflicto interno. Muchos dentro de la raza conspiran… y buscan destruir al propio Patriarca. El ser soltó una carcajada profunda y amarga que resonó en toda la estancia: —¡Donde quiera que vayas… siempre hallarás lo mismo! La codicia… que envenena el alma y corrompe a cualquier raza, sin importar cuál sea. Al final… siempre muestra su verdadero rostro. Xuan Lie guardó silencio y observó entonces la estructura de la biblioteca: inmensos estantes flotantes que giraban lentamente en círculo, elevándose hasta lo más alto de la torre sin que existiera escalera ni camino alguno hacia ellos. El ser siguió su mirada y preguntó con curiosidad: —Dime… ¿por qué elegiste permanecer entre los Shen Lan? Xuan Lie lo miró fijamente, con semblante impasible y voz gélida: —¿Elegir? Yo no elegí nada. La oportunidad se presentó… y la tomé. Cuando se lucha por sobrevivir… no existen las opciones. Solo se hace lo necesario… y punto. El ser esbozó una leve sonrisa y asintió con pesadumbre: —Tus palabras no son nada nuevo. Muchos humanos pensaban exactamente igual que tú… hace mucho tiempo. Pero hoy… me temo que no quedan más que polvo y olvido. En este mundo… incluso los más fuertes terminan cayendo. —Pero a todo esto… ¿por qué me hablas de los problemas internos de mi propia raza? —preguntó el ser. Xuan Lie respondió con cautela: —No solo lo hago para ponerlo al tanto de la situación. Si esto le interesa o no… eso ya depende de usted. El ser esbozó una sonrisa cansada y dijo con voz apagada: —Es simplemente el castigo que deben pagar. Su extinción… es el precio justo por lo que han sido. Xuan Lie, con curiosidad y prudencia, comenzó a caminar observando la inmensa estructura de la biblioteca y preguntó: —¿Cuánto sabe usted de este mundo? Y si me lo permite… ¿cómo fue que terminó encerrado en un lugar como este? El ser siguió con la mirada el movimiento de los estantes flotantes, señaló uno en particular y dijo con amargura: —Si tuviera el poder de destruir o quemar algo… esa sería la primera que reduciría a cenizas. En cuanto a cuánto conozco este mundo… en tiempos pasados logré recorrer y conocer la mitad de su extensión. Y en cuanto a cómo terminé aquí… Xuan Lie lo miró sorprendido y repitió: —¿El cincuenta por ciento? En su interior, Xuan Lie se preguntaba: ¿qué clase de ser era en realidad? ¿Qué poder poseía cuando era libre, para haber recorrido tanto mundo? —¿Te sorprende algo así? —preguntó el ser. Xuan Lie respondió: —Porque según he llegado a saber… la raza Shen Lan apenas ha logrado conocer el quince por ciento de todo lo que existe. El ser lo dijo sin mostrar asombro alguno, sino con tristeza y desdén: —Eso es lo que ocurre cuando las generaciones se vuelven cada vez más débiles. ¿El quince por ciento? En mis tiempos… aquello no era más que una mínima fracción de lo que llegamos a conocer. Es verdaderamente lamentable ver cuán bajo han caído… Eso significa que dentro de ese quince por ciento conviven muchas razas, mientras que el resto del mundo se ha perdido en la oscuridad y el olvido. Xuan Lie asintió: —Por lo que he llegado a saber… así es. Y en su interior se cuestionó: ¿Debería preguntar más a fondo? El ser lo miró y añadió: —Humano… por tu asombro y por lo que dices, comprendo que ni siquiera conoces el mundo en el que vives. Xuan Lie se detuvo y señaló: —Usted dijo que quemaría aquella estantería… ¿qué hay en su interior? El ser alzó la vista hacia aquel estante que flotaba en lo alto y respondió con amargura: —Allí se guardan escritos llenos de acusaciones contra mí. Relatos construidos para que quien los lea crea una historia… llena de mentiras y falsedades. Xuan Lie guardó silencio un instante y luego preguntó: —¿En qué época vivía usted cuando era libre? ¿A qué años se refiere? El ser respondió con mirada perdida y una sonrisa lejana: —En aquel entonces se vivía bajo la Era del Loto Rojo. Fue una época en la que cultivar era un privilegio… —¿Cultivar… un privilegio? —repitió Xuan Lie. El ser asintió: —Exactamente. En aquel entonces, solo los más poderosos decidían quién tenía derecho a cultivar y quién no. Pero era también una época donde los fuertes… lo eran de verdad. No por títulos ni apellidos, sino por el poder que realmente podían desplegar. Sin embargo… tras todo lo que me has contado, comprendo que al final incluso los más grandes terminaron reducidos a polvo… y quizás, también al olvido. Aquel mundo fue hecho para los fuertes… y hoy solo queda una generación débil, al borde de desaparecer. Xuan Lie reflexionó y dijo con voz pensativa: —Si en aquel entonces las cosas eran así… debieron ser seres inmensamente poderosos. ¿Cómo fue que desaparecieron? Y más importante aún… ¿cómo es posible que usted siga con vida después de tanto tiempo? Hizo una pausa y preguntó con suma prudencia: —Creí que me haría más preguntas… El ser negó con la cabeza y respondió con indiferencia: —No. No tengo interés. Después de todo… el mundo allá afuera parece haberse convertido en un caos. No siento curiosidad por saber cómo mueren los demás… incluso si pertenecen a mi propia raza. Xuan Lie lo miró fijamente, con semblante serio y voz profunda, y formuló la pregunta que llevaba tiempo guardando: —Entonces… dígame, ¿quién es usted en realidad? —Esa es una pregunta que merece una historia… pero será mejor que la veas tú mismo —dijo el ser. Xuan Lie, sin comprender y con cautela, dio un paso atrás para alejarse. Pero el ser se desplazó con una velocidad tan inmensa que no le dio tiempo ni de parpadear. Xuan Lie tragó saliva, sintiendo su cuerpo inmóvil y sin poder apartarse. El ser alzó una mano y, con un dedo, tocó suavemente la frente de Xuan Lie, penetrando de inmediato en su conciencia. En aquel instante, Xuan Lie pareció alterarse. Si llega a ver algo de mi vida pasada… estaré perdido, pensó con inquietud. Sin embargo, el ser permanecía a su lado y señaló hacia una profunda oscuridad: —Observa… quién fui en el pasado. Y cómo terminé en este lugar que llaman biblioteca… pero que en verdad no es más que una prisión. Xuan Lie entrecerró la mirada y, de pronto, sintió como si hubiera sido transportado a otra realidad. Se hallaba ante escenas que solo podía contemplar, sin poder intervenir… Vio entonces a aquel ser en su juventud: una figura imponente, de pie frente a una grandiosa secta conocida como el Pabellón de los Ojos de los Venerables Azules. —Bienvenido, Venerable —decían miles de discípulos que se inclinaban al unísono, mirando desde lo más bajo hasta lo más alto aquella figura majestuosa. Era un joven de cabello largo y de un azul tan profundo como el mar bajo el sol. Sus ojos brillaban con la intensidad de la perla más resplandeciente, y su rostro, sereno, frío y calculador, no dejaba traslucir emoción alguna. —Venerable… ya tenemos todo dispuesto para la próxima expedición —dijo uno de ellos—. Usted marchará al frente, tal como se ha ordenado. —¿Yo? —respondió él con voz cortante—. Jamás acepté semejante encargo. ¿Creen que por pertenecer a su secta haré cuanto me ordenen los de arriba? Ya se lo he dicho: penetrar en territorios desconocidos sin respaldo y con tan pocos cultivadores poderosos… no es más que caminar hacia la muerte. Su ambición los ciega… y también los arrastrará a su perdición. —Venerable… comprendo su indignación —insistió el discípulo con respeto—, pero estas… son órdenes de los superiores. El joven soltó un suspiro profundo, miró por última vez la inmensidad de la secta y pronunció con voz grave: —Algún día… incluso ustedes caerán. Y comprenderán entonces que no son más que simples plagas que se creen poderosas en un mundo que apenas conocen. Todos ustedes, ignorantes… cargarán para siempre con el peso de no saber detenerse. Esa ambición… los atará de por vida. Comenzó entonces a descender por las escalinatas. Vestía túnicas blancas y negras, de mangas amplias y largas que ondeaban con cada paso. Y a medida que avanzaba, una presión inmensa se abatía sobre todos los presentes, haciendo que los jóvenes cultivadores sintieran en su propia piel la magnitud de su poder. El recuerdo se interrumpió… y de pronto se mostró ante los ojos de Xuan Lie un escenario distinto. Un lugar inundado de sangre. Cadáveres amontonados y extremidades esparcidas por doquier. Un silencio sepulcral lo envolvía todo, y en medio de aquel paisaje de muerte se alzaba una figura empapada en sangre de pies a cabeza. Una voz ronca y agotada pronunció entonces, casi en un susurro: —Este… es el precio que se paga en este mundo cuando la codicia alcanza su punto más alto. El poder… los ciega a todos… A lo lejos se divisaban miles de cultivadores sin vida. Yacían también criaturas de todas las formas imaginables, tan desgarradas y destrozadas que resultaba imposible describirlas. Sus restos quedaban esparcidos por toda la extensión del terreno. ¿Había sido una victoria? ¿O una derrota? No era posible distinguirlo. En aquella pradera ahora marchita y devastada, solo se alcanzaba a ver sangre… y un olor denso y pesado a muerte que lo impregnaba todo. —Aaaah… —el ser soltó un suspiro tembloroso, cubierto de sangre, con la mirada perdida y el cuerpo agotado. Un cultivador que había sobrevivido se acercó con dificultad y dijo: —Venerable… ¿debemos continuar avanzando? El ser lo miró y respondió con voz ronca y firme: —¿Continuar? Somos apenas unos cuantos… adentrarnos más allá solo nos llevará a la muerte segura. —Pero… son órdenes de los superiores —insistió el cultivador con voz temblorosa. El ser alzó la vista, lleno de furia y desdén, y respondió con determinación: —¿Y qué me importa? ¡Ya he derramado suficiente sangre por la codicia de otros! No permitiré que sigan usándome… jamás. No de esta manera. Los sobrevivientes se inclinaron al unísono y dijeron: —Seguiremos sus órdenes, Venerable. Él asintió con firmeza: —Recojan a los heridos y todo lo que puedan. Nos preparamos para regresar. —A la orden —respondieron los pocos que aún quedaban con vida. El ser se quedó solo un instante, mirando el horizonte mientras el sol comenzaba a ocultarse. Suspiró profundamente, alzó la vista hacia el cielo como si exigiera una respuesta… y en su mirada solo había pesadez y una frialdad glacial. Uno de los cultivadores se acercó con cautela y dijo: —Venerable… sabe usted que, si regresamos, no solo será castigado… podrían encerrarlo de por vida. El ser lo miró con ojos desafiantes y respondió sin vacilar: —¿Y por qué debería temer? Mi poder sigue intacto. Incluso si todos los de arriba se unieran contra mí… no caeré. Y si se atreven a levantar una sola mano contra mí… les demostraré con creces por qué me llaman… el Venerable de Sangre. El impacto cambió el recuerdo por completo, revelando ahora una escena distinta: el ser se hallaba frente a un consejo de Venerables, y por encima de todos, sentado en lo más alto, había alguien aún más poderoso. Su energía era de una naturaleza distinta: se trataba de un Santo. Un ser de tal magnitud que bastaba su mirada para imponer una presión aplastante sobre todos los presentes. Uno de los Venerables habló con voz cortante y severa: —¿Es cierto que desobedeciste una orden directa y condenaste al fracaso toda la expedición por decisión propia? Otro lo acusó de inmediato: —Se te acusa de haber cancelado la expedición y de haberte rebelado contra las órdenes de tus superiores. Entonces el Santo habló. Su voz fue potente, resonante, cargada de una autoridad que hizo vibrar el aire: —¿Qué tienes que alegar ante las acusaciones que pesan sobre ti, Venerable de Sangre? El ser respondió sin rastro de temor: —No tengo nada que decir. Todo cuanto afirman es cierto. Y sin embargo… no tengo por qué huir ni temer. Ni siquiera estando todos ustedes reunidos contra mí. Aquella expedición estaba condenada al fracaso desde el principio. Perecieron incontables talentos… cultivadores que habrían llegado a ser los verdaderos pilares de esta secta. Pero ustedes ya lo sabían, ¿verdad? Aquella expedición no era más que una farsa… una excusa para deshacerse en masa de quienes les resultaban incómodos. El Santo se puso de pie lentamente y su voz se tornó gélida y tajante: —No te extralimites. Recuerda tu lugar. Puesto que admites tus actos, no recibirás simplemente un castigo. Serás condenado a prisión eterna. El Venerable de Sangre soltó una carcajada estruendosa, alzó la mirada con ojos de hielo y proclamó con voz atronadora: —¿Creen que caeré tan solo porque ustedes lo ordenen? ¡Adelante, inténtenlo! ¡YO SOY SKARN, EL VENERABLE DE SANGRE! Y les demostraré que… incluso unidos, ninguno de ustedes tiene poder para someterme. CONTINUARA… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 62 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 27 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.