Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 61 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Una fuerte brisa soplaba como si una tormenta estuviera por llegar. Reinaba el silencio, solo interrumpido por el trueno lejano; la oscuridad se aferraba a la mañana, impidiendo que la luz se abriera paso. Un cuenco cayó y se hizo añicos. Xuan Lie despertó de golpe por el estruendo. Se inclinó y vio los fragmentos esparcidos por el suelo. Se levantó y miró al cielo sombrío y cubierto como si cenizas fuera; retumbaban fuertes truenos a lo lejos.
—Se acerca una tormenta —murmuró.
Se agachó para recoger los trozos del cuenco y se cortó con ellos, pero no se quejó ni mostró dolor; solo suspiró. Al ponerse en pie, escuchó una voz cercana:
—Por lo que veo… ya te has recuperado. Y con eso deberías estar listo para entrar a la Gran Biblioteca… ¿o no?
Xuan Lie se giró y, al verlo, se inclinó respetuosamente:
—Bienvenido, Patriarca.
—No hay necesidad de tanta formalidad —dijo él con amabilidad—. Solo llámame "Mayor Lan".
—Como usted ordene, Mayor Lan.
El Patriarca soltó una breve risa:
—Jajá… tu tono sigue siendo tan solemne como siempre, Xuan Lie.
—Mis disculpas.
—Está bien, no importa —dijo él mientras se sentaba—. Dime… ¿cuándo piensas entrar a la Gran Biblioteca?
Xuan Lie colocó los fragmentos sobre la pequeña mesa y respondió:
—Si me lo permite… hoy mismo.
El Patriarca asintió:
—Está bien. Hoy puede ser. Pero déjame preguntarte una cosa: ¿te has recuperado por completo?
Xuan Lie afirmó con la cabeza:
—Ya estoy bien.
—Muy bien —decidió el Patriarca—. Si insistes, entrarás hoy. Partamos ahora mismo.
Xuan Lie lo siguió de cerca al abandonar la mansión. Mientras descendían por la montaña, preguntó con respeto:
—Mayor Lan… ¿dónde se encuentra exactamente la Gran Biblioteca de Zurc?
El Patriarca respondió sin detenerse:
—Se halla muy lejos del Santuario, apartada de donde reside la mayor parte de nuestra gente. El camino atraviesa un sendero flanqueado por montañas imponentes que se alzan como muros a ambos lados, dejando apenas un estrecho paso. Cuanto más avanzamos, más se oscurece todo…
La tormenta tornaba el entorno aún más sombrío. El Patriarca tomó una rama, la encendió para hacer una antorcha y continuaron avanzando. Xuan Lie preguntó entonces:
—Permítame preguntar… si esa biblioteca alberga conocimientos tan valiosos, ¿por qué se encuentra tan alejada del Santuario y del resto de su raza?
El Patriarca se detuvo, alzó la vista hacia el cielo encapotado y respondió:
—Porque si cualquiera pudiera entrar… y mucho menos salir de allí con vida, hace tiempo que se hallaría más cerca. Lo que guardan en su interior fue encerrado allí por nuestros propios antepasados. Y hasta hoy no sé si lo hicieron para proteger el saber… o simplemente para que nadie pudiera entrar jamás… o quizás… para encerrar algo que no debía salir.
Sacudió levemente la cabeza y añadió:
—De nada sirve darle vueltas. Sigamos avanzando.
—¿Y nadie ha relatado jamás qué hay exactamente en su interior? —preguntó Xuan Lie.
—Muy pocos han regresado —respondió el Patriarca—. Y los que lo hicieron jamás quisieron contar lo que vieron. Debe haber algo lo bastante poderoso como para silenciarlos… Escúchame bien, Xuan Lie: una vez dentro, no podré ayudarte. Por eso yo esperaba retrasar este momento… pero el tiempo apremia y no tenemos otra opción. En cuanto estés allí dentro, busca únicamente lo que necesitas para forjar las armas. Y después… busca la forma de salir. No importa cómo. Encuentra la salida. ¿Entiendes?
Xuan Lie, caminando tras él, asintió y respondió con voz firme:
—Entendido.
A medida que avanzaban, todo se tornaba más oscuro. En lo alto de los muros montañosos apenas se alcanzaba a ver las cimas. Finalmente, el Patriarca se detuvo:
—Hemos llegado.
Xuan Lie se apartó a un lado y contempló la escena. Una torre de nueve pisos se alzaba ante ellos, con tejados de piedra oscura. Una estructura antiquísima a la que solo se accedía por un estrecho camino de piedra. Rodeando la torre había un abismo sin fondo. El lugar emanaba una presión pesada y una energía que respiraba peligro y muerte.
—Hasta aquí puedo acompañarte —dijo el Patriarca.
Xuan Lie miró hacia el frente y preguntó:
—¿Debo entrar… solo así?
El Patriarca lo miró con seriedad:
—Lo verdaderamente difícil no es entrar… sino lograr salir. Espero que regreses con vida. Y recuerda algo de vital importancia: por razones que desconozco, el tiempo fluye de forma distinta en su interior. Aquí afuera pueden transcurrir días… mientras que allá dentro podrían ser semanas. Ten mucho cuidado. Y no te quedes allí más tiempo del estrictamente necesario.
Xuan Lie asintió, le hizo una reverencia y avanzó paso a paso con cautela, sorteando el abismo hasta llegar sin contratiempos a la entrada de la torre. Se giró una última vez y vio al Patriarca con la antorcha al otro lado del precipicio. Luego fijó la vista en las enormes puertas de la biblioteca. Al acercarse y estar a punto de tocarlas, estas se abrieron por sí solas. Algo desde dentro lo atrajo de golpe y lo absorbió por completo. Las puertas se cerraron de inmediato tras él.
El Patriarca intentó avanzar, pero desde lo alto de la torre una fuerza invisible lo empujó violentamente hacia atrás, alejándolo del lugar, como advirtiéndole que no debía acercarse más. Suspiró, dio media vuelta y comenzó el camino de regreso. A mitad de trayecto se detuvo, miró hacia atrás lentamente y se dijo a sí mismo en voz baja:
—Quiero creer que lograrás salir… pero de cualquier forma… tendré que idear un plan para remplazarte y hallar una forma de mantener la expedición.
Y continuó su camino, dejando a Xuan Lie solo dentro de la Gran Biblioteca de Zurc.
Allá dentro, Xuan Lie no lograba ver absolutamente nada. Todo era oscuridad absoluta, como si flotara en un abismo infinito. Sin embargo, mantuvo la calma. Con el semblante impasible y el ceño levemente fruncido, dijo con una sombra de desafío:
—¿Crees que con esto lograrás asustarme? Si tu intención es intimidarme… estás perdiendo el tiempo.
El silencio siguió siendo su única respuesta. La oscuridad se sentía más densa que antes y una presión invisible comenzó a dificultarle mantenerse en pie. Xuan Lie añadió entonces, con voz firme:
—¿Te diviertes escondiéndote en la oscuridad? Te haces el poderoso… y sin embargo te escondes como un cobarde…
De pronto aquella presión se disipó. Xuan Lie, respirando entrecortadamente, recuperó el equilibrio y se puso de pie. El silencio continuó reinando, como si aquello que habitaba tras la inmensidad de sombras se negara a revelarse. Xuan Lie, sin perder la compostura, se sentó en el suelo y sacó uno de los textos de herrería que llevaba consigo, dispuesto a repasar sus enseñanzas mientras esperaba.
Estaba a punto de guardar el texto cuando una voz resonó en toda la torre: una voz profunda, grave, que al hablar hacía vibrar el aire y generaba una presión casi física.
—¿Un humano?…
Xuan Lie se puso de pie de inmediato y respondió sin titubear:
—¿Y qué hay de malo en que lo sea?
La voz retumbó de nuevo, con asombro y desaprobación:
—Este lugar sagrado pertenece a la raza Shen Lan… ¿Y sin embargo… permiten que un humano entre aquí?
Xuan Lie se mantuvo sereno y replicó:
—¿Por qué debería decírtelo a ti sin saber quién eres?
La voz sonó ahora con un matiz de amenaza contenida:
—De mí depende… que vivas o que mueras. Así que más te vale decirme… ¿qué hace un humano en este lugar?
Xuan Lie guardó silencio un instante y luego respondió con una tranquilidad:
—Para contarte mi propósito… primero debo saber con quién hablo… y qué aspecto tiene.
—No intentes ser astuto conmigo, humano —tronó la voz—. Muchos han entrado aquí creyéndose poderosos, sabios… superiores. Y ninguno volvió jamás a ver la luz del sol…
Xuan Lie esbozó una mirada desafiante y respondió con voz tranquila y firme:
—No tengo por qué temer amenazas. Yo no soy como ellos. No soy poderoso… ni sabio. Solo soy… un humano que lucha por sobrevivir.
Nadie respondió. El silencio volvió a apoderarse del lugar… La oscuridad comenzó a retirarse poco a poco, revelando lentamente el interior de la Gran Biblioteca. Y a medida que las sombras se disipaban, fue apareciendo aquel ser que se había ocultado tras ellas.
Pertenecía a la raza Shen Lan, pero su apariencia no se parecía a nada que Xuan Lie hubiera visto jamás. Desde el cuello hasta el abdomen llevaba el cuerpo envuelto en vendas de color negro, algunas de las cuales flotaban sueltas a su alrededor. En la parte inferior vestía una túnica de manga ancha y larga, de color blanco con bordados negros y diseños dorados, sujeta por un cinturón blanco con incrustaciones de plata.
Xuan Lie alzó la vista para contemplar su rostro. Tenía el cabello blanco como la nieve, pero con un brillo plateado, como si fuera de un blanco tornasolado y dorado. Sus ojos eran de un azul profundo, semejante al de una perla azul; sus orejas, puntiagudas, pero de punta recortada. Su complexión era imponente, robusta y llena de fuerza, y sin embargo transmitía al mismo tiempo la presencia de alguien muy antiguo, sabio y venerable.
La oscuridad se concentró por completo formando una esfera sombría en la mano del ser. Y entonces este habló:
—Preséntate, humano.
Xuan Lie hizo una leve reverencia y respondió:
—Mi nombre es Xuan Lie. Soy humano. Y he venido únicamente en busca de conocimientos sobre herrería… conocimientos que espero sean de utilidad para la raza Shen Lan.
El ser lo miró fijamente a los ojos y añadió con voz reposada:
—No esperaba hallarme ante un humano tan sincero… y que no mostrara co Xuan Lie, con curiosidad y cautela, preguntó:
—¿Ha conocido a otros humanos antes?
El ser respondió con tono serio:
—He conocido a muchos. Y la gran mayoría no mostró más que codicia. Tu raza es capaz de matarse entre sí; se ciegan por lo que otros poseen… y son capaces de recurrir a los métodos más viles para obtener lo que desean.
Xuan Lie añadió con tranquilidad:
—No he llegado a conocer a muchos de los míos… Pero permítame preguntarle: ¿cuánto tiempo lleva custodiando este lugar?
El ser lo miró con extrañeza:
—me da curiosidad más es saber porque… ¿no has convivido con tu propia raza? ¿Por qué vives entre los Shen Lan? Y… ¿qué te hace suponer que soy quien cuida este sitio?
Xuan Lie se mantuvo sereno y respondió:
—Es una historia larga. Pero sería justo que yo también supiera con quién hablo, ¿no es así? Y además… ¿Cómo es que no resguarda este lugar?
El ser esbozó una sonrisa amarga y reveló en voz baja:
—Este lugar… en sus orígenes no fue construido para ser una biblioteca. Fue creado para ser una prisión. Una prisión… donde estoy encerrado de por vida.
—Si pudiera salir… hace mucho tiempo que lo habría hecho. No tengo ningún motivo para pasar la eternidad custodiando textos antiguos… y muchos de ellos, llenos de mentiras.
Xuan Lie lo miró y preguntó:
—¿Mentiras? Entonces… ¿quién lo encerró aquí?
El ser lo miró fijamente y respondió con firmeza:
—Primero… responde tú a lo que te pregunté.
Xuan Lie se inclinó con respeto y dijo:
—La razón por la que no he convivido con los míos se debe a que mi raza se halla al borde de la extinción. Se sabe muy poco de cuántos humanos quedan… y los pocos que sobreviven se ocultan para seguir con vida. En cuanto a por qué vivo entre los Shen Lan… fue gracias a un ser antiguo que me trajo hasta aquí. Ellos se ofrecieron a recibirme, pero a cambio tendría que aprender y convertirme en un maestro herrero. Y en lo que respecta a por qué supuse que custodiaba este lugar… se debe a que así lo dicen los shen lan: que aquí habita un ser que vela por esta biblioteca, que decide quién puede marcharse y quién debe perecer. He resumido la historia… pero en esencia, así han ocurrido las cosas.
El ser asintió lentamente, acariciándose su larga barba, y dijo:
—Ciertas cosas que has contado me resultan sorprendentes… sobre todo lo de tu raza al borde de la desaparición.
Xuan Lie añadió con seriedad:
—No solo mi raza… la de los Shen Lan también se encamina hacia lo mismo.
Al escuchar esto, el semblante del ser se tornó gélido y sombrío. Su voz se volvió más grave y cargada de autoridad al preguntar:
—¿Lo que acabas de decir… es verdad?
Xuan Lie asintió y dijo:
—Por su reacción… se nota que lleva muchísimo tiempo encerrado aquí.
El ser respondió con voz grave:
—Te permitiré tomar cualquier texto que desees… y te dejaré salir con vida. A cambio, me contarás cuanto sepas sobre lo que acabas de decir. Es un trato justo… ¿no crees?
Xuan Lie respondió con firmeza:
—Acepto. Aunque no puedo permitirme permanecer aquí demasiado tiempo. Siempre y cuando pueda también cumplir su parte y me permita llevarme el conocimiento que busco
El ser dio unos pasos y se detuvo frente a él. Debido a su gran estatura, lo miraba desde arriba, pero al final descendió la mirada hasta encontrarse con los ojos de Xuan Lie, y añadió con solemnidad:
—Yo… jamás rompo mis acuerdos.
Alzó un brazo y recitó con voz resonante:
—¡Vendas de la muerte y de la vida, sellad este vínculo!
Bajó la mano lentamente, y al instante unas vendas etéreas se adhirieron al cuerpo de Xuan Lie, como si formaran un juramento de por vida entre ambos.
CONTINUARA…
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AUT: OLVIDADO

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Capítulo 62
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 61
Estás leyendo el capítulo 61 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 22 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.