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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 60 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Sumido en tantos pensamientos, Xuan Lie expresaba con palabras lo crudo y cierto de cómo se rige cualquier mundo, sin importar cuál sea: leyes creadas por los fuertes para oprimir a los débiles; reglas que los atan a la obediencia; un orden establecido para proteger a los poderosos y mantener a los demás sometidos… Xuan Lie entrecerró los ojos, reduciendo su mirada a dos estrechas rendijas oscuras cargadas de un juicio implacable. Una sombra siniestra se dibujó en su semblante al fruncir el ceño, como si evaluara cada idea que cruzaba su mente. Su mirada se tornó pesada, sombría y vigilante, ocultando duras verdades que aún no pronunciaba y que permanecían guardadas en su interior… El sol se reflejó en su rostro y él salió de aquel trance justo cuando se escuchó un golpe en la puerta. Xuan Lie suspiró, se levantó lentamente y fue a abrir. Allí estaba Shen Haotian, quien lo saludó y entró. Mientras avanzaban hacia el salón principal, Shen Haotian le dijo: —Xuan Lie… he pensado entregarte dos píldoras de recuperación hoy y ayudar a estabilizar su efecto con mi propia energía. Quizás sea una carga pesada para tu cuerpo y puedes negarte si lo deseas. Pero cuantas más tardes en sanar, menos tiempo tendrás para forjar las armas que faltan. Y ahora, con lo de la biblioteca y los acontecimientos que se aproximan, no puedes permitirte perder tiempo… Xuan Lie respondió con voz serena, sin rastro de duda ni inquietud: —Está bien. Si existe una forma de acelerar mi recuperación, no dudaré en aprovecharla. —Bien —dijo Shen Haotian, mostrando su aprobación hacia Xuan Lie, pues jamás dudaba de las decisiones que este tomaba. Shen Haotian le entregó las dos píldoras de recuperación, y Xuan Lie las ingirió de inmediato, sin dudar. Su cuerpo no tardó en reaccionar: por dentro ardía como si una llama intensa lo consumiera, pareció a punto de estallar, y su respiración se tornó cada vez más entrecortada. —Bien… prepárate —indicó Shen Haotian. Xuan Lie adoptó la postura de meditación para recibir su energía. Shen Haotian concentró su poder en un dedo, lo apoyó sobre la espalda de Xuan Lie y comenzó a infundirle su fuerza, dejándola fluir por sus venas para ayudarlo a estabilizar el efecto. Sin embargo, Xuan Lie no lograba soportar al mismo tiempo la presión de la píldora y la energía externa. Escupió sangre y se quedó respirando con dificultad, agitado. —Xuan Lie… concéntrate. Cierra los ojos y resiste la presión —ordenó Shen Haotian. Con el rostro pálido y la respiración entrecortada, Xuan Lie apretó los puños hasta blanquear los nudillos y mordió los labios, luchando por soportar aquel sufrimiento inmenso. Shen Haotian se concentró y comenzó a infundir aún más energía. Quizás sea demasiado para un cuerpo humano, pensó con preocupación. Debo reducir el flujo… Si no logra soportarlo, podría sufrir daños internos graves, e incluso irreparables. Xuan Lie soltó un grito desgarrador: —¡Argg… aahh! —Y dijo con voz apenas audible—: Continúe… no se detenga. Shen Haotian esbozó una leve sonrisa y asintió: —Bien… que así sea. Y aumentó la energía vertida en él. Y en medio de todo aquel sufrimiento, un pensamiento cruzó su mente con absoluta claridad: Si mi destino es morir aquí… significa que estoy destinado a ser débil. Y me niego… me niego a aceptar estas leyes que solo existen para mantener atados a los débiles… Mientras aún permanecía sumido en sus pensamientos, Shen Haotian le dijo desde detrás: —Ya puedes abrir los ojos. Xuan Lie abrió los ojos y soltó un suspiro profundo. Examinó su cuerpo con atención mientras respiraba aún agitado. Se giró levemente y preguntó: —¿Ya terminó? Shen Haotian asintió: —Es todo. Lo has logrado. Lo has hecho bien —dijo poniéndose en pie—. Sin embargo, este método no siempre funciona y no es nada seguro. Por eso espero no volver a emplearlo… ni que llegues a un estado en el que necesites un tratamiento así. Xuan Lie se levantó lentamente y respondió: —No puedo asegurarle nada… pero lo tendré presente. Shen Haotian sonrió y dijo: —Bueno… con que lo tengas presente ya es suficiente. Bien, debes decidir cuándo entrarás a la Gran Biblioteca. Una vez allí dentro, no podré ayudarte mucho: todo dependerá de ti mismo. Pero puedo decirte una cosa: sin importar qué encuentres en su interior, jamás retrocedas. Da lo mejor de ti… aunque supongo que eso ya lo sabes, ¿verdad? Xuan Lie miró hacia una ventana de madera que se mantenía abierta. La tarde se apreciaba a través de ella y una suave brisa golpeaba contra el borde de la madera de ventana. Entonces añadió: —Soñamos con ser grandes… pero para alcanzar la grandeza que imaginamos, debemos arriesgarlo todo, sin importar cuánto quede destruido a nuestro paso. Giró levemente la mirada y, con el semblante tranquilo, continuó: —Los riesgos son necesarios si deseo avanzar. Preocuparse por lo que será mañana… es como lamentarse por toda una vida. Shen Haotian caminó hasta la ventana, se asomó y dijo: —Tu forma de pensar… se asemeja a la de alguien que ha visto mucho y ha vivido milenios. Xuan Lie lo miró y respondió: —¿Que he vivido milenios? Apenas conozco este lugar… Shen Haotian asintió: —Es verdad. Me he dejado llevar por mis suposiciones. Aun así… tu forma de pensar no se ajusta a tu edad ni a tu apariencia tan joven. —Pero sabes, Xuan Lie… tu forma de ver el mundo quizás sea la que más se aproxima a la verdad. Porque el mundo puede cambiar… pero muchas veces, quienes lo habitan jamás cambian. Bien… es todo. He cumplido mi parte al ayudarte a sanar. De aquí en adelante, el camino depende de ti. Shen Haotian le posó la mano sobre el hombro y añadió: —Morir es sencillo. Lo difícil… es vivir en un mundo cruel, hecho a imagen de los fuertes. Confío en que salgas sin contratiempos de la Gran Biblioteca. Hasta entonces… espero verte pronto. Shen Haotian salió del salón y se marchó. Xuan Lie se despidió y lo vio irse. Y en su interior pensó: Debo tener cuidado con lo que digo y con lo que pienso. Muchos no comprenderán mi forma de ver el mundo… y lo que sé, lo mejor es mantenerlo en secreto. Cuanto más sepan de mí… más armas tendrán en su contra. Caminó paso a paso hacia la cocina, tomó unos granos y regresó a la caseta. La tarde se reflejaba en el estanque, que brillaba pleno de vida. Miró a los peces, les arrojó alimento y, sin añadir palabra, se quedó observándolos comer. Alzó levemente la vista: la noche ya cubría por completo el Santuario Shen Lan. Suspiró y dijo: —Fue un día tranquilo. Creí que ocurrirían más cosas… En ese instante, una voz sonó tras él: —¿Entonces esperabas más visitas? Xuan Lie no pareció alterarse. Se giró con calma para ver quién era. Lo miró con cautela y preguntó: —¿Qué te trae por aquí, Lian Chen? Lian Chen dio unos pasos y se recostó contra la columna de madera de la caseta. Sus ojos azules como tinta, profundos como un mar de estrellas. Lo observó con expresión gélida y devolvió la pregunta: —¿A quién esperabas? Xuan Lie respondió con serenidad: —¿Por qué tendría que estar esperando a alguien? Se acercó y se sentó frente a él. Sus miradas se cruzaron y entonces Lian Chen dijo: —He venido a darte una advertencia. No es que me preocupe lo que te ocurra… pero quiero que lo sepas. Existen nueve jóvenes, además de mí. Y es muy probable que estén tramando algo contra ti… y quizás también contra mí. ¿Por qué te lo digo? Para que no mueras tan fácilmente. —¿Por qué deberían importarme los planes que otros tengan contra mí? Tengo cosas mucho más importantes en las que ocuparme. Lian Chen suspiró y dijo: —Te entiendo… pero a ellos las reglas les importan muy poco. Y si te interpones en sus planes, buscarán deshacerse de ti. Xuan Lie respondió sin mostrar la más mínima inquietud: —No me interesa. ¿No deberías estar preocupándote por ti mismo? —De hecho, lo hago —replicó Lian Chen—. Hay una sombra que me ha estado vigilando… pero justo ha dejado de hacerlo y he aprovechado este lapso para venir. Sin embargo… por lo que veo, tu interés y tu preocupación son casi nulos. ¿Es verdadera indiferencia… o escondes tu miedo tras esa calma ante lo peligroso que puede llegar a ser todo esto? Xuan Lie esbozó una sonrisa y dijo: —Bien… creo que ya debiste haberlo notado. Alguien nos está observando. Lian Chen asintió de inmediato: —Lo acabo de percibir. Quizás lo mejor sea quedarme aquí y fingir que somos aliados… que estamos tramando algo juntos. ¿No crees? Xuan Lie lo miró fijamente a los ojos y respondió: —¿Yo… tu aliado? Es cierto que pueden venir a por mí… pero también dijiste que vendrían por ti. ¿Dejarás entonces que te espíen de ese modo? Lian Chen se giró levemente y admitió: —Es verdad… tenerlo encima se ha vuelto realmente molesto. Dio un paso, se impulsó y desapareció por completo entre las sombras. Xuan Lie, incapaz de seguir sus movimientos, solo escuchó un golpe seco, como si algo se rompiera. Un instante después, el cuerpo de aquella sombra que vigilaba a Lian Chen cayó justo frente a él. Lian Chen se acercó y dijo con calma: —Creí que sería alguien hábil… pero no fue más que un simple blanco, fácil de derribar. No logró resistir ni un solo golpe. Tú… al menos duraste más tiempo enfrentándote a mí. A Xuan Lie no pareció importarle su comentario y preguntó: —¿Qué harás con él? ¿Lo matarás? Lian Chen lo miró y repitió: —¿Matarlo? Xuan Lie asintió con seriedad: —Es mejor eliminarlo a dejar que vaya a informar lo que ha visto, o lo que haya llegado a presenciar. Lian Chen reflexionó un instante y respondió: —Es verdad… una opción sería deshacernos de él. Pero prefiero que primero nos diga todo lo que sabe. Y después… lo dejaremos ir. Xuan Lie lo miró confundido: —¿Por qué dejarlo vivo? Lian Chen dijo con calma: —Siendo tan joven y humano… tienes formas muy distintas de ver las cosas. Por lo que dices, no veo la necesidad de quitarle la vida. Mientras nos entregue la información que buscamos y confiese cuanto sabe, será suficiente. Porque… no importa qué planes tenga en mi contra, al final no podrá llevarlos a cabo. —¿Es así? ¿Confías tanto en tu maestro… o en quien te respalda? Lian Chen respondió con firmeza: —¿Confiar? Yo solo confío en mi propia fuerza. Y respaldo mis palabras con ella. Por eso… no importa qué planeen, no podrán hacerme nada. En cambio tú… sí deberías preocuparte. Los conozco bien. Harán lo que sea necesario para eliminarte. Xuan Lie respondió con calma: —Eso no es nada nuevo para mí… pero será muy interesante ver de qué son capaces. Bien… ¿Lo interrogas tú o lo hago yo? Lian Chen hizo un gesto de cortesía: —Te cedo el honor. Adelante. Xuan Lie arrastró al cuerpo hasta una columna de la caseta y lo ató firmemente. Sacó agua del estanque en un cuenco y se la arrojó encima. La sombra despertó de golpe, confundida y aún aturdida. —¿Qué hacen? —exclamó el hombre—. ¿No saben lo que están haciendo? Si reporto esto… ¡serán juzgados! Lian Chen lo cortó de inmediato: —Cállate. Dinos lo que sabes… y por qué nos estabas espiando. La sombra guardó silencio, negándose a hablar. Lian Chen miró a Xuan Lie. Este suspiró, se dirigió hacia la cocina y regresó con una pieza de metal al rojo vivo. Se acercó al prisionero, cubierto de negro de modo que solo se le veían los ojos, y dijo con voz serena: —Te doy dos opciones: hablas… o mueres. La sombra lo miró con sarcasmo y espetó: —Adelante. —¡Espera! —alcanzó a decir Lian Chen. Pero Xuan Lie no se detuvo. Presionó el hierro candente contra la mano del prisionero, quien soltó un grito desgarrador. Xuan Lie le tapó la boca con calma y continuó: —Grita cuanto quieras. Pero sería mejor que hables. Porque no morirás pronto. Te haré sufrir tanto… que me suplicarás que te mate. Así que piénsalo bien antes de responder. La sombra seguía negándose a hablar. Xuan Lie alzó el hierro y lo aplicó sobre la otra mano. El hombre no dejó de gritar, pero al ver que Xuan Lie acercaba el hierro ardiente hacia sus ojos, el miedo lo venció y cedió ante la presión: —¡Detente! Hablaré… les diré todo lo que sé. Lian Chen miró a Xuan Lie y comentó: —Eres cruel… pero debo reconocer que tu método funciona. La sombra les confesó cuanto sabía sobre los planes de Lu Jiuyuan y los demás. Lian Chen asintió al escucharlo: —Era algo que ya sospechaba… aunque no esperaba que actuaran con tanta prisa. Incluso han trazado planes contra ti, Xuan Lie. Xuan Lie no pareció impresionado en absoluto. Se dirigió al prisionero y dijo: —Tienes dos opciones: o tomas un veneno y vienes a buscar el antídoto periódicamente… o mueres aquí. Informarás a tu amo cuanto él desee saber… y al mismo tiempo me reportarás todo lo que observes por tu cuenta. Lian Chen lo llamó aparte y le dijo en voz baja: —¿De verdad no tienes nada de compasión? Xuan Lie le preguntó entonces: —¿Tienes alguna píldora que no tenga ningún efecto real? Lian Chen suspiró y le entregó una píldora blanca inocua. Xuan Lie regresó junto al prisionero, le obligó a ingerirla y le advirtió: —No existe otro modo de obtener la cura. Solo yo sé cómo se prepara… porque fui yo quien creó este veneno. No intentes buscar remedios alternativos, o morirás irremediablemente. Aun así… si quieres, podemos llegar a un acuerdo. La sombra, mirándolos con furia contenida, aceptó a regañadientes: —Seré su espía… y volveré por el antídoto. Xuan Lie asintió con calma: —Bien. El veneno surtirá efecto cada siete días. Tienes ese plazo para volver por la cura. El hombre asintió. Xuan Lie lo desató. La sombra los miró a ambos un instante y desapareció velozmente en la oscuridad, sin dejar rastro alguno. Lian Chen preguntó en voz baja: —¿Crees que funcionará? ¿De verdad se lo ha creído? Xuan Lie respondió con absoluta serenidad: —Por sobrevivir… las personas son capaces de cualquier cosa. Incluso de aferrarse a una mentira. Lian Chen dijo: —Cada vez que te conozco más, tu forma de pensar y de actuar se vuelve algo que aún no logro comprender. Y más viniendo de alguien tan joven como tú… Aun así, si es lo necesario para sobrevivir, entonces todo está justificado, ¿no es así? Xuan Lie no respondió palabra. Se sentó y se dispuso a preparar algo de té. Lian Chen lo miró y añadió: —Admiro lo poco que te inquieta cuanto ocurre a tu alrededor. Bien… creo que he estado fuera demasiado tiempo. Regreso a mis aposentos. Nos vemos pronto, Xuan Lie. Xuan Lie guardó silencio y lo vio desaparecer perdiéndose en la oscuridad de la noche. Luego suspiró; se sentía profundamente cansado. Sus párpados pesaban y, poco a poco, sus ojos se cerraron. Se dejó llevar por la brisa nocturna y la calma del momento, aguardando el amanecer. CONTINUARA… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 60 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 21 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.