Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 58 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
—Debes mantenerte sereno, Xuan Lie —dijo Shen Haotian con mirada seria. No lograba comprender qué podría hacer el joven ahora que sabía que sus posibilidades de cultivar eran tan escasas, casi nulas.
Xuan Lie se giró y caminó lentamente hacia el exterior de sus aposentos. Una vez fuera, suspiró, cerró los ojos y dejó que el viento acariciara su rostro y desordenara aún más su cabello. Shen Haotian, sin comprender su actitud, preguntó:
—¿Qué haces?
Xuan Lie respondió con voz tranquila, como si nada le importara:
—Quedarme aquí dando vueltas a pensamientos inútiles no cambiará mi situación. Tengo muchas preguntas, dudas sobre este mundo en el que vivo… tantas cosas que desearía conocer. Pero, ¿de qué serviría saberlas si no tengo la fuerza para sostenerme en este lugar?
Shen Haotian asintió:
—Es verdad. Tu forma de pensar es, de algún modo, la respuesta más sensata que podrías dar en este momento.
En su interior, Xuan Lie pensó con firmeza: Y también tengo que recuperar los recuerdos que me faltan… después de todo, fui alguien que vivió dos mil ochocientos ochenta y cinco años. Eso no lo olvidaré. Y pase lo que pase, recuperaré cada uno de esos recuerdos.
—¿Me estás escuchando, Xuan Lie? —preguntó Shen Haotian.
El joven se giró levemente y respondió:
—Sí, te escucho. Por ahora me centraré en recuperarme y en entrar a la Gran Biblioteca de Zurc.
Shen Haotian asintió:
—Es verdad. Eso es lo más importante ahora. Bien… aún conservo las píldoras que me entregó el Sabio Médico. Mañana te daré una y te infundiré energía para estabilizar el daño que la píldora dejó en tu cuerpo.
Xuan Lie asintió.
—Debo retirarme —añadió Shen Haotian—. Si puedes, no salgas. Ya hay muchas miradas puestas sobre ti.
Xuan Lie respondió con firmeza:
—No tengo nada que temer. El miedo es de quienes no están dispuestos a arriesgarlo todo por lo que son.
Shen Haotian esbozó una leve sonrisa, se despidió y se marchó de la morada. En cuanto se quedó solo y vio alejarse a Shen Haotian, Xuan Lie dio un paso adelante y se llevó una mano al pecho, apretando con fuerza. Escupió sangre y se dijo a sí mismo, con voz entrecortada:
—El daño persiste… pero este dolor no es nada. Podré soportarlo. Debo sanar lo antes posible y acelerar mis planes.
Caminó lentamente, con dificultad, hasta la cocina. Tomó unos granos y regresó al estanque. Al ver a los dos peces nadar, dijo en voz baja:
—Parece que seguiremos viéndonos… de alguna manera sobreviví al combate.
Esparció los granos sobre el agua mientras los peces acudían a comer. Suspiró y continuó:
—Qué vida tan tranquila llevan… debería sentir envidia. Sin embargo, por alguna razón no la siento. Es como si mi alma anhelara algo más.
Se sentó bajo el techo de la caseta, preparó un poco de té caliente, lo sirvió en un cuenco y bebió un poco.
Sus labios se tornaron rojos por el calor y la quemadura del té, pero Xuan Lie no pareció inmutarse ante el dolor. Su aliento era el de un ser agotado… que, sin embargo, se empeñaba en persistir. Se recostó levemente en su asiento, alzó la vista hacia el techo y se formuló una pregunta que, desde ese instante, llevaría consigo siempre: quizás lo atormentaría, o quizás acabaría volviéndolo loco.
¿Cómo es posible que, habiendo vivido tanto tiempo, no tenga poder sobre sus propios recuerdos? ¿Cuánto tiempo transcurrió desde que morí hasta renacer? Y sobre todo… ¿es esto una segunda oportunidad… o un castigo del destino?
Mientras Xuan Lie se hacía esas preguntas, en aquel lugar tranquilo solo se escuchaba el chapoteo de los peces, el canto de unos pocos insectos y la brisa del día. Una calma tan profunda que llenaba todo el recinto, semejante a un cielo en absoluto silencio.
Mientras el tiempo transcurría y aquella calma poco habitual envolvía el lugar, Xuan Lie divisó una figura sobre el muro de la morada.
—Quienquiera que seas… vete —dijo con voz firme.
Al ver que la figura no se movía ni respondía, Xuan Lie se levantó con calma de su asiento, se acercó y la observó con atención: vestía túnicas negras semejantes a las de alguien de gran poder, ceñidas con un cinturón dorado y una placa con un nombre que Xuan Lie no lograba distinguir. Era un joven de cabello azul oscuro, perteneciente a la raza Shen Lan. En cuanto él intentó acercarse, aquel joven se retiró velozmente, desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. Xuan Lie no fue capaz de seguirle el paso. Sin comprender lo ocurrido, se dijo a sí mismo:
—Esperaba que nadie viniera a molestar… pero al parecer, las visitas no van a faltar.
Regresó y se sentó de nuevo, sumido en pensamientos. Su cabello le cubría el rostro mientras sus ojos oscuros, fríos y calculadores, comenzaron a analizarlo todo a la vez. Y entonces, una pregunta surgió en su mente:
¿Qué se oculta realmente dentro de la Gran Biblioteca de Zurc?
La biblioteca no solo guarda conocimientos… algo más habita en su interior. Quizás algo que la protege. Pero, ¿qué es aquello tan temible que incluso los ancianos no desean volver a entrar? Además… si en su interior reposan textos antiguos, es posible que también se hallen técnicas olvidadas. Es una oportunidad que debo saber aprovechar. No importa qué habite allí. Entraré, encontraré un método para recorrer mi propio camino y descubriré las respuestas que este mundo me ha negado. Quizás, entre esos muros, se hallen las respuestas a todo lo que me atormenta.
Mientras permanecía sumido en sus pensamientos, una voz lo sacó de su ensimismamiento.
—¡Hola! ¿Me escuchas?
Lan Qingyin lo llamó suavemente tocándole el brazo con un dedo. Xuan Lie reaccionó de inmediato, la miró fijamente y preguntó con sequedad:
—¿Qué haces aquí?
—¿Yo? Pues… vine a ver cómo estabas —respondió ella—. Después de ese combate tan tremendo, suponía que las heridas y el desgaste serían enormes. Pero al verte… pareces mucho mejor de lo que imaginaba. Entonces… ¿ya estás recuperado?
Xuan Lie la miró con evidente desdén y respondió con frialdad:
—¿Y a ti por qué te importa?
—No solo pregunto. Mi padre me dijo que el daño causado por una píldora, sin saber el precio que se debe pagar por ella, es enorme. Especialmente cuando se usa sin medir las consecuencias. Por eso creí que estarías muy mal… pero te veo bien. E incluso con energía suficiente para responder con esa frialdad —añadió ella en voz baja.
Xuan Lie la miró con indiferencia, la ignoró por completo, se recostó en su asiento y cerró los ojos.
—Está bien… pero aún así, tengo una propuesta. ¿Me escucharías tan siquiera una vez? —insistió ella. Como él no respondió, continuó—: Te contaré de qué se trata. Nuestra raza requiere condiciones distintas para cultivar y para ingresar a lo que llaman la Puerta del Dragón de la Llama Roja.
Xuan Lie abrió los ojos de golpe. Sin mostrar sorpresa, clavó su mirada en ella.
—Veo que ya sabes algo al respecto —dijo Lan Qingyin—. Bien, no hay mucho que contar. Pero según lo que he investigado, para nuestra raza se necesitan tres cosas para entrar al mundo del cultivo: la sangre, llevar el cuerpo a su máximo potencial de fuerza física, y por último, el dominio de las emociones. No son complicadas… pero son indispensables.
—También supe que ustedes, los humanos, necesitan algo llamado las hebras de libélula. Al principio me sorprendió mucho: ¿por qué no usaban el mismo método que nosotros? ¿O por qué nosotros no usábamos el suyo? Pero mi abuelo me contó que los humanos lograron cultivar gracias a una entidad… no me dijo mucho más. Solo que ese ser concedió la oportunidad a un grupo reducido de personas de poseer esas hebras. Y con el paso del tiempo, el don se extendió hasta el punto en que para los humanos ya no era difícil cultivar… aunque su potencial dependía siempre de qué tan pura fuera cada hebra.
Xuan Lie siguió mirándola y preguntó con voz serena:
—¿Y por qué me cuentas todo esto?
Lan Qingyin lo miró fijamente y respondió con sinceridad:
—Porque padezco una enfermedad que me impide hacer muchas cosas. Y aun así… deseo con todas mis fuerzas entrar en el mundo del cultivo. Por eso quiero proponerte un plan. Si me ayudas, tú también saldrás beneficiado.
Xuan Lie la miró con desdén:
—¿Qué te hace pensar que te ayudaré?
—No lo sé… —admitió ella—. Solo te lo pido. No tengo muchas opciones. Quizás… me queden pocos años de vida. Pero no quiero morir sin haberlo intentado. Y si existe una mínima esperanza, entonces vale la pena luchar por ella. Entonces… ¿qué dices? ¿Quieres escuchar mi plan?
Xuan Lie la observó en silencio. La información que acaba de darme es sumamente valiosa —pensó—. Resuelve una de las muchas dudas que tenía… pero, aun así, ¿debo confiar en ella?
La miró a los ojos: eran de un azul claro y sereno, y en ellos no parecía haber rastro de maldad. Vestía túnicas de manga ancha y larga, de color blanco con adornos azules que revelaban a simple vista el linaje al que pertenecía.
Xuan Lie apartó la mirada y dijo:
—No prometo ayudarte… pero escucharé tu plan.
Ella dio un pequeño salto de alegría y comenzó:
—¡Gracias! Bien… te lo cuento. Padezco una enfermedad desde mi nacimiento que me impide vivir muchos años. Va consumiendo mi esencia y mi energía poco a poco. Por eso debo tomar píldoras para retrasarla… pero ya quedan pocas. No tengo mucho tiempo ni muchas opciones.
Xuan Lie la miró con aparente indiferencia:
—¿Y por qué me cuentas esto? ¿Por qué debería importarme tu condición? Dijiste que tenías un plan… cuéntalo sin más. No intentes que sienta lástima por ti.
Ella bajó la cabeza y asintió:
—Está bien. Mi plan… o mejor dicho, todo depende de una flor.
Xuan Lie la miró confundido:
—¿Una flor?
—Sí. Según unos textos que leí, si logro conseguir la Flor del Escorpión Gris, podría curar mi enfermedad y, además, obtendría una gran cantidad de energía.
Xuan Lie la miró y preguntó:
—¿Y bien?
—El problema —continuó ella—, es saber exactamente dónde se encuentra. Se dice que crece en una mina antigua y abandonada… pero no se sabe con certeza cuál de todas es. Además… en esos mismos textos se mencionan otras plantas que podrían ayudarte a ti, a nutrir las hebras que posees.
Xuan Lie la miró con un rastro de enojo y dijo:
—Si sabes todo esto, ¿por qué no se lo cuentas a tu padre?
—Porque por más que se lo digo… él no me cree —respondió ella con voz apagada.
—Si lo leíste en un libro —replicó Xuan Lie—, muéstraselo y punto. ¿No es así de simple?
—Así debería ser… pero resulta que mi abuelo devolvió el libro a su lugar de origen.
—¿Su lugar de origen? —repitió Xuan Lie, comprendiendo de inmediato.
—Sí. Se encuentra en la Gran Biblioteca de Zurc. Por eso… si tú pudieras entrar y traerme ese texto…
Xuan Lie la interrumpió:
—¿Y por qué debería hacerlo? ¿Cómo sabría yo cuál es el libro que buscas? Y sobre todo… ¿qué gano yo con todo esto?
Lan Qingyin lo miró con esperanza:
—Si lo haces por mí, mi padre terminará por creerme. Entonces hablaré de tu ayuda con él… y estoy segura de que te entregará una Píldora de Vida.
Xuan Lie la miró sorprendido:
—¿Una Píldora de Vida?
—Exactamente. Puede prolongar tu vida varios años. Es algo que mi padre ha guardado durante muchísimo tiempo. Pero si me ayudas y él comprueba lo que digo en ese texto… estoy segura de que te la entregará. Entonces… ¿qué dices?
Xuan Lie guardó silencio y reflexionó en su interior: Ya me estoy arriesgando al entrar allí. No sé qué habita dentro… ni siquiera estoy seguro de que me deje salir. Y mucho menos de que me permita llevarme un texto antiguo. Sin embargo… una Píldora de Vida podría serme de inmensa ayuda. El riesgo es grande… pero la recompensa también.
Lan Qingyin lo miró esperando su respuesta:
—¿Entonces? ¿Qué opinas? ¿Te animas a intentarlo?
Xuan Lie respondió con calma:
—No prometo nada. Pero puedo intentar tomar información del contenido o hacer una copia de lo que diga ese texto. No arriesgaré mi vida por una sola píldora sin saber qué me aguarda al salir de la Biblioteca de Zurc… si es que logro salir con vida —añadió para sí mismo.
—Está bien —dijo ella—. Lo importante es confirmar que la flor existe y saber en qué lugar se encuentra. Bien, ya sabes lo necesario. Me retiro. Que te recuperes pronto, Xuan Lie.
Y así diciendo, salió de la morada. Xuan Lie suspiró y murmuró para sí mismo:
—Este mundo es como una estrella: brilla con gran fuerza… pero nadie conoce realmente sus misterios ni todo lo que oculta en su interior.
El sol comenzó a ocultarse y la tarde cayó sobre el Santuario Shen Lan. Xuan Lie cerró los ojos y se quedó dormido; el sonido de los insectos y la calma del lugar crearon una armonía tal que, por fin, pudo descansar.
En lo alto de una montaña que parecía tocar el cielo, en una caseta rodeada por un gran lago y una cascada que caía desde la cima, se hallaban reunidos nueve jóvenes. El silencio lo envolvía todo.
—Ya están todos, por lo que veo —dijo uno de ellos—. Estamos reunidos los nueve. ¿Era necesario que nos juntáramos?
—Lo es —respondió otro—. Después de todo… se dice que Lian Chen quedó en empate. Y no ante ninguno de nosotros los nueve, sino ante un humano que no es más que un herrero. Si lo analizamos así… sí valía la pena reunirnos.
Una voz femenina intervino:
—Es verdad. ¿Cómo fue posible que quedara en empate? Lian Chen es el más fuerte de todos nosotros… ¿cómo pudo ocurrir algo así?
—Según supe —añadió otro—, usó una llama que aún no domina por completo. Algo que ni siquiera sabíamos que poseía.
Otra voz femenina intervino con tono serio:
—¿Cómo es posible que tenga algo por lo que incluso los ancianos estarían dispuestos a matar?
—Tiene que ver con su maestro —respondió uno de ellos—. Solo él sería capaz de poseer algo así y de entregárselo. Bien… guarden silencio. Nos reuní porque mi maestro me contó algo aún más interesante.
—¿Qué fue? —preguntaron varios a la vez.
—Mi maestro dijo que ese humano, el herrero, está siendo considerado para participar en el torneo —reveló él.
La noticia cayó como un trueno. El impacto fue inmediato: que un humano fuera admitido era ya algo insólito; pero que además fuera considerado como representante… ponía en peligro las posiciones de todos ellos.
CONTINUARÁ…
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AUTOR: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)
Capítulo 59
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 58
Estás leyendo el capítulo 58 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 18 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.