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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 57 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Una brisa suave recorría el lugar. Se escuchaba a niños reír, cantar y saltar mientras corrían por una extensa llanura verde y apacible. El canto de los insectos llenaba el aire. —Es extraño… ¿no crees? Siempre vienes aquí cuando necesitas hacerte preguntas a ti mismo. Al principio no lo entendía, pero luego comprendí: incluso un ser tan poderoso como tú necesita un espacio para pensar. Es sorprendente. ¿Alguna vez imaginaste que este lugar acabaría siendo quemado por tus propias manos? —decía una voz femenina que surgía a su espalda. Xuan Lie estaba sentado bajo la sombra de un techo, observando aquel paisaje tan vasto y tranquilo, sintiendo cómo el viento relajaba cada rincón de su cuerpo. —Todavía no logro comprender cómo he podido olvidar fragmentos de mi pasado —respondió él—. Es como si algo me hubiera obligado a olvidar… y, al mismo tiempo, me obligara a recordar quién fui en mi vida anterior. La voz continuó con suavidad: —No es tan complicado. “Quién eres ahora y quién fuiste entonces” son la misma persona. Solo que cada versión aprendió a vivir a su manera. La figura se inclinó para verle el rostro, pero Xuan Lie giró la cabeza, negándose a mirarla. —¿Por qué evitas verme? —preguntó ella. —No importa cuántas veces reviva estos recuerdos… nunca logro ver sus rostros —respondió él con voz quebrada—. Es como una tortura. Mi mente me castiga cada vez que cierro los ojos, obligándome a recordar esa vida pasada sin dejarme ver lo esencial. —Está bien —dijo ella—. Si prefieres no verme, así será. Pero entiende algo: lo que ocurrió en el pasado jamás podrá ser borrado ni olvidado. Sin embargo… ¿tú? ¿Tú deseas ser olvidado? ¿Qué clase de persona quieres ser, Xuan Lie? —¿Qué clase de persona…? —alcanzó a decir Xuan Lie, girándose de golpe hacia la voz. Y despertó de golpe. A su lado estaba Shen Haotian, quien lo miró y dijo: —Parece que soñabas muy profundamente. ¿Por qué despertaste de la nada tan sobresaltado? Xuan Lie se miró el cuerpo y susurró: —Ni yo mismo logro comprender todo lo que me ha sucedido en esta nueva vida… Alzó la vista hacia Shen Haotian y preguntó: —¿Cómo terminó el combate? ¿Gané? Shen Haotian soltó una franca carcajada: —¿Ganar? ¿Eso siquiera es posible? ¿Vencer al más fuerte de la generación joven? Ni en tus sueños. Quedaron en empate. Así lo decidió el Patriarca. Xuan Lie asintió lentamente: —Ya veo… —Pero no te preocupes —añadió Shen Haotian—. Dististe un gran combate. Aunque la diferencia parecía abismal, lograste mantenerte firme y pelear casi a pura fuerza física. Eso sí… sé que usaste una píldora. Xuan Lie lo miró fijamente: —Si no lo hubiera hecho, me habría derrotado en el primer intercambio. Shen Haotian asintió con seriedad y agregó: —Es verdad. Pero ten algo muy claro: él tampoco desplegó todo su potencial. Se logró ese empate porque el uso de esa llama lo agotó… y eso hizo posible el resultado. Si lo miras así, fue él quien, en cierto modo, te concedió ese empate. Xuan Lie parecía frustrado y enojado. Al verlo, Shen Haotian dijo: —Entiendo tu enojo. Pero si deseas volver a enfrentarte a él y vencerlo —o al menos no depender de una píldora—, tendrás que volverte más fuerte y apresurarte a entrar en el mundo del cultivo. De lo contrario, no podrás hacer mucho. Xuan Lie lo miró y preguntó: —Si fue un empate… entonces, ¿qué pasará con las recompensas? Shen Haotian negó con la cabeza: —No lo sé. Todo depende del Patriarca, pero él tomará la decisión más justa. Por ahora, concéntrate en recuperarte al máximo. Voy a infundir un poco de mi energía en tu cuerpo para ayudarte a sanar. Xuan Lie asintió. Shen Haotian se disponía a comenzar cuando, de pronto, se escuchó un golpe en la puerta de la morada de Xuan Lie. —Vamos a ver quién llama —dijo Shen Haotian. Al abrir, apareció Lan Guanyi. Xuan Lie se inclinó y preguntó: —¿A qué se debe su visita? —Tengo algunos asuntos de los que deseo hablar contigo —respondió él. Al entrar, vio a Shen Haotian y añadió: —No esperaba verte aquí… y mucho menos en este estado. Shen Haotian lo miró de reojo: —Mirarme de esa manera es una falta de respeto, Anciano. Lan Guanyi soltó una risa: —Si te vieran los demás, no creerían que eres el mismo anciano al que nada parece importarle y que solo vive para beber. Shen Haotian respondió sin inmutarse: —Si me gusta el licor, al menos no soy un viejo aburrido como tú, que pasa el día entero leyendo. Lan Guanyi soltó una risa: —Sí, sí… como tú digas. Bien, tomemos asiento. Los tres se sentaron, y Lan Guanyi continuó: —Debes estar ansioso por entrar a la Gran Biblioteca de Zurc. Xuan Lie se quedó pensativo y preguntó: —¿Entrar? Pero… ¿no fue un empate? ¿Cómo es posible que pueda entrar? Lan Guanyi miró a Shen Haotian y le dijo: —No se lo has dicho, ¿verdad? Shen Haotian respondió: —Su recuperación es lo más importante. No quería someterlo a más presión. Lan Guanyi suspiró: —Tú y tus cosas… Bien, te lo diré yo. El Patriarca decidió que, al haber quedado en empate, ambos recibirían una recompensa. Y en tu caso, decidió por ti: ha elegido que se te permita entrar a la Gran Biblioteca. Es decir, apenas te sientas en condiciones adecuadas, podrás ingresar. Xuan Lie asintió y preguntó por curiosidad: —Y… ¿qué recompensa pidió Lian Chen? Lan Guanyi sonrió: —Pidió formar parte de la expedición. Así que, si deseas participar oficialmente en ella, tendrás que lograr forjar esas armas. Ya has demostrado de qué estás hecho; ahora solo queda que lo demuestres también con tu trabajo. Xuan Lie todavía no lograba comprenderlo del todo, así que preguntó la razón de su visita. Lan Guanyi se puso serio y respondió: —Es cierto. Casi lo olvido. Había algo importante que quería decirte y que puede ser de tu interés o quizás no. Cada cierto tiempo se celebran los torneos de jóvenes, donde se reúnen los mejores de la nueva generación de cada raza conocida. Y de allí salen quienes se enfrentarán en el Gran Torneo del Cielo Estrellado contra los jóvenes de las demás razas. Xuan Lie, con expresión de curiosidad, preguntó: —¿Un torneo? ¿Otras razas? ¿El Torneo del Cielo Estrellado? Shen Haotian intervino: —Si vas a explicárselo, cuéntalo todo bien para que lo comprenda por completo. Lan Guanyi asintió y continuó: —Es cierto. Bien… se sabe que existen siete razas conocidas en ese quince por ciento del mundo que ha sido explorado. En cada una de ellas se celebran torneos entre la generación joven, de los cuales solo los tres más fuertes resultan elegidos. Tras esto, representantes de todas las razas se reúnen en una gran plataforma. Allí, en el Torneo del Cielo Estrellado, se seleccionan a los tres más poderosos de entre todos los participantes: estos serán reconocidos como pilares e incluso pueden llegar a convertirse en ancianos de su raza. Esto les garantiza un futuro y una posición firmes dentro de su pueblo, claro está, sin estar por encima del poder de las familias antiguas. —En cuanto al torneo en sí —añadió—, aunque no se dice abiertamente, también sirve para algo más: observar qué raza tiene mejor porvenir y cuál es la más poderosa. Existen también otros beneficios, pero esos son decididos directamente por los patriarcas de las distintas razas. —Quizás te preguntes por qué te cuento todo esto. La verdad es que los de tu especie, los humanos, dejaron de presentarse en estos torneos hace ya muchos años. No sabría decirte cuántos exactamente, pero ha sido mucho tiempo. La última vez que asistieron, fueron pisoteados como hormigas; no estuvieron ni cerca del nivel que se cuenta en las leyendas. Por eso, lo más probable es que, cuando comience el torneo, participen solo las otras seis razas y la humana no acuda una vez más. —Sin embargo —continuó Lan Guanyi—, si muestras interés y el potencial necesario, podemos incluirte en la competencia. Y si logras situarte entre los tres más fuertes para representarnos en el Torneo del Cielo Estrellado, irás allí en representación de nuestra raza, aunque seas humano. Aun así, tienes una decisión por tomar: o nos representas a nosotros, o tomas otro camino y, en algún momento, regresas con los tuyos para convertirte en el pilar de tu propia raza. Shen Haotian intervino de inmediato: —Esa decisión le corresponde a él. No puedes presionarlo. Lan Guanyi respondió con calma: —No lo estoy presionando… solo le ofrezco una oportunidad que no se le brinda a cualquiera, y mucho menos a alguien que no es de los nuestros. A ningún humano le hemos dado jamás tanta libertad ni la posibilidad de formar parte de nuestra raza. Aun así, el Patriarca y yo queremos creer que puedes llegar a ser mucho más que un herrero: alguien fuerte, alguien con un destino propio. Por eso, tendrás que decidir… te daremos el tiempo necesario para pensar qué camino deseas tomar. Será una elección difícil, lo sé. Tus padres seguramente fueron humanos, y tú también lo eres. Pero lo que decidas ser no dependerá de tu raza… sino de cómo quieres que te recuerden. Xuan Lie guardó silencio y bajó el rostro; su cabello negro y oscuro le cubrió por completo el semblante mientras reflexionaba. Suspiró, alzó la vista y dijo: —No hay mucho en qué pensar… Shen Haotian lo interrumpió de inmediato: —Piénsalo bien antes de responder. No digas algo de lo que luego puedas arrepentirte. Xuan Lie lo miró fijamente y respondió con voz serena pero cargada de voluntad: —Este mundo no permite el arrepentimiento. Por eso… acepto. Entraré al torneo. Haré todo lo que esté a mi alcance por estar entre los tres más fuertes. Y cueste lo que cueste… representaré a su raza. Lan Guanyi esbozó una leve sonrisa. Se puso de pie, caminó unos pasos y alzó la mirada hacia el cielo: —Xuan Lie… espero ver de cerca qué cambios traerás para nosotros y para ti mismo. Bien, me retiro. Más adelante te daré todos los detalles sobre cómo se llevará a cabo el torneo, y pronto conocerás también a quienes competirán por esos tres puestos. Tengo curiosidad por ver cómo te desenvolverás frente a ellos. No hace falta que me acompañes a despedirte. Y así diciendo, salió de la morada. Shen Haotian lo vio marcharse y murmuró entre dientes: —Se hace el misterioso… como si fuera algo extraordinario. Lo miró y dijo: —Bien… no pienses todavía en el torneo. Falta mucho para eso. Enfócate en la Gran Biblioteca de Zurc. Xuan Lie lo miró con cautela y preguntó: —¿Por qué parece que siempre me advierten o me alertan cuando se habla de ese lugar? Es como si les preocupara lo que pueda encontrarme allí. Shen Haotian lo miró con expresión seria y voz grave: —No es que me preocupe por ti… sino por lo que se encuentra dentro de esa biblioteca. Debes tener mucho cuidado al entrar. Concéntrate únicamente en buscar lo necesario para forjar las armas y, en cuanto lo tengas, sal de allí. No te quedes más tiempo del necesario. ¿Entendido? Xuan Lie, cada vez más curioso, insistió: —¿Qué hay adentro? ¿Alguna bestia o algo parecido? Shen Haotian suspiró y respondió: —Es algo peor. Tú mismo lo verás cuando entres. Por eso te digo: busca solo lo que necesitas y no te metas en nada más. —¿Alguna vez has entrado tú? —preguntó Xuan Lie. Shen Haotian desvió la mirada y respondió tras unos instantes: —Sí… una vez. Y jamás quise volver a poner un pie allí. Hubo otros que entraron y nunca lograron salir. La Gran Biblioteca es un lugar de gran valor… pero también de gran peligro. Se dice que quien logra entrar y salir con vida es porque aquello que habita en su interior se lo ha permitido. Por eso… si ese ser te deja entrar, apresúrate, cumple tu propósito y sal. No te quedes allí ni un instante de más. Xuan Lie asintió. Shen Haotian dijo: —Bien… prosigamos con tu recuperación. Regresemos a tus aposentos y comencemos. Ambos se dirigieron a la habitación. Una vez allí, Xuan Lie cerró los ojos y adoptó una postura semejante a la meditación, preparándose para recibir la energía que Shen Haotian comenzaría a infundirle. Este comenzó a canalizar una energía azul que penetró en su cuerpo, extendiéndose por sus venas y conectando cada punto de su ser. En pleno proceso, Shen Haotian abrió los ojos de golpe y exclamó, incrédulo: —No es posible… tú… Xuan Lie abrió los ojos y se giró lentamente: —¿Sucede algo? Shen Haotian lo miró fijamente y respondió: —Posees una hebra de libélula… Xuan Lie se puso de pie, confundido: —¿Una sola hebra? ¿No se requiere eso para cultivar? Entonces… si tengo una, ¿significa que puedo hacerlo? Shen Haotian lo interrumpió de inmediato: —No es tan sencillo. Se necesitan siete hebras. Tú solo tienes una. Y aun así… esa hebra que posees es… —¿Es… qué? —preguntó Xuan Lie con inquietud. Shen Haotian negó con la cabeza y dijo con pesadumbre: —Es defectuosa. Las posibilidades de que logres cultivar o de que esa hebra te sea de utilidad son casi nulas. Xuan Lie dio un paso atrás, desconcertado, sin comprender por qué todo parecía oponerse a su camino. —Aun así —continuó Shen Haotian—, quizás exista otra vía. En antiguos relatos se habla de humanos que hallaron formas distintas de cultivar. Es cierto que ocurrió hace muchísimo tiempo… pero no debes perder la esperanza. No te detengas: busca el modo de entrar en el mundo del cultivo. Solo así tendrás oportunidad de forjar tu propio destino. Xuan Lie… no permitas que esto decida quién serás en el futuro. Encuentra la manera y abre tu propio camino. Continuara… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. 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Estás leyendo el capítulo 57 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 14 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.