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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Una gota cayó sobre la plataforma destruida. Luego otra. La lluvia estaba por llegar, un fenómeno tan raro en este mundo que muchas personas jamás la habían visto con sus propios ojos. —He decidido que el resultado de esta contienda sea un empate —dijo el Patriarca Lan Zuiwen, mirando a todos con sus ojos brillantes y de un azul oscuro profundo—. Un empate por el gran combate que se libró por ambas partes. ¿Alguien tiene alguna objeción? He tomado esta decisión porque es la más justa ante lo que hemos visto. Como dije, quien ganara recibiría su recompensa; por lo tanto, al ser un empate, se otorgará una recompensa tanto a Xuan Lie como a Lian Chen. ¿Alguien desea decir algo? La multitud se puso de pie al unísono y se inclinó: —Su decisión es la más sabia. Algunos de los Treinta Ancianos que estaban en contra aceptaron a regañadientes; no era el resultado que buscaban, y varios se retiraron en silencio. —Sabio Médico —ordenó el Patriarca—, ve a ver su estado y atiéndelos. El anciano se inclinó: —Enseguida, mi señor. Luego el Patriarca miró a Shen Haotian y preguntó con voz grave: —¿Y tú qué opinas? Shen Haotian respondió con calma: —Solo observo. No ganó, pero tampoco decepcionó mi confianza. Esa fuerza mental, necesaria para enfrentarse al mejor de la generación de nuestra raza, nos muestra el potencial que tendrá cuando logre avanzar en su cultivo. Lan Guanyi intervino: —Es cierto, pero no olviden a Lian Chen. Él posee un potencial igual de increíble: poder usar una llama sin ser consumido por ella, sin haberla dominado del todo, demuestra que está destinado a ser un gran pilar para nosotros. Además… ¿no se acerca el Torneo de la Nueva Generación? Lan Jianghe asintió: —Es cierto. En unos meses se llevará a cabo. Pero ese torneo es para nuestra raza… ¿y el humano? El Patriarca miró a los dos jóvenes tendidos en la plataforma y dijo con firmeza: —Ya hemos roto muchas reglas hoy. Si sigue demostrando este nivel, cuando llegue el torneo… dejaremos que participe. Observó cómo el Sabio Médico los revisaba: —Vaya… sus heridas son muy graves. El anciano tomó una píldora de recuperación y se la dio a Lian Chen, cuyas heridas comenzaron a cerrarse casi por completo de inmediato. Luego se acercó a Xuan Lie y frunció el ceño al ver sus venas inflamadas y ese tono rojo oscuro que parecía a punto de estallar bajo su piel. —Era de esperar —murmuró el Sabio Médico—. Este es el precio que debe pagar por haber usado esa píldora. Suspiró y le entregó otra píldora: —Esto no te sanará por completo, pero aliviará tu estado y reducirá el daño provocado por la Píldora de Sangre. Miró hacia el estrado; el Patriarca asintió confirmando que todo estaba en orden. Este se dio la vuelta rápidamente y dijo: —Regreso a mis aposentos. Mañana anunciaré cuál será la recompensa de cada uno. Si no hay nada más, no quiero ser interrumpido. Los ancianos presentes se inclinaron, y el Patriarca se retiró en silencio. Shen Haotian bajó a la plataforma y preguntó al Sabio Médico: —¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse? —No es difícil —respondió el anciano, sacando dos píldoras más—. Dáselas en los momentos indicados e infunde un poco de tu energía en su cuerpo. En una o dos semanas estará recuperado. Solo debe evitar hacer esfuerzo y centrarse en sanar. —Bien —dijo Shen Haotian—. Yo me encargaré de llevarlo de vuelta a sus aposentos. Miró hacia Lian Chen y preguntó: —¿Y qué harás con él? —Daré instrucciones a algunos sirvientes para que lo acompañen también —respondió el Sabio Médico—. No hay de qué preocuparse por su recuperación: no tiene heridas graves. Su estado se debe al gran desgaste mental y energético que le provocó esa llama. Por lo demás, sanará rápidamente. Shen Haotian asintió: —Entonces nos retiramos. Tomó a Xuan Lie en brazos y saltó desde lo alto de la plataforma hacia el exterior. Mientras tanto, el Sabio Médico dio las órdenes pertinentes a los sirvientes para que ayudaran a Lian Chen a regresar. La multitud se dispersaba poco a poco, y entre ellos se escuchaban comentarios: —Estoy de acuerdo con el resultado… fue un combate increíble. —¿Escuchaste? Se acerca el Torneo. ¡Por fin veremos al resto de la nueva generación, tan fuertes como Lian Chen! Tengo muchas ganas de saber qué nivel tendrán. —Es verdad… hay muchos con gran talento, aunque curiosamente no se dejaron ver hoy, a pesar de que el enfrentamiento fue entre el humano y el más fuerte de la generación joven. —Lo que sí es increíble es el resultado: jamás lo hubiera imaginado, pero valió la pena. Ambos lucharon casi a pura fuerza y voluntad. —Sin duda, la decisión del Patriarca fue la más acertada. —¿Creen que dejarán participar al humano en el torneo? —Quizás… ya veremos hasta dónde es capaz de llegar ese humano… o, mejor dicho, el Maestro Herrero. Lan Guanyi bajó a la plataforma y observó cómo los sirvientes ayudaban a retirar a Lian Chen. Se acercó al Sabio Médico y comentó en voz baja: —Todo ese talento y potencial… en manos equivocadas. El anciano se acarició su larga barba y respondió: —Es cierto, pero no todo es negativo. Él pudo haber vencido al humano desde el inicio de la contienda, sin embargo, decidió dejar que Xuan Lie se levantara una y otra vez. Eso dio pie a que este desenlace fuera posible. Si lo vemos así, no es alguien que haya perdido su esencia; aún conserva su dignidad. —Es verdad —admitió Lan Guanyi—. No todo es malo. Espero volver a verlo en el torneo y que demuestre todo lo que es capaz de dar, tal como hizo hoy. En ese momento, Lan Qingyin se acercó por detrás y dijo: —Es la primera vez que lo veo… ¿es realmente tan fuerte como parece? Lan Guanyi la miró con una leve sonrisa y respondió: —Por supuesto que lo es. Y el hecho de no haber mostrado más que esa llama y una sola técnica… lo dice todo sobre su verdadero nivel. Lan Jianghe bajó hacia la plataforma y dijo: —Antes de pensar en el torneo, deberíamos preguntarnos qué harán esos ancianos ahora que su plan no ha salido como esperaban. Lan Guanyi respondió con calma: —No hay de qué preocuparse. Mi hermano debió prever todo esto; sabe perfectamente lo que planean. Solo déjalos actuar. En unos meses partirá la expedición, y ya no hay nada que puedan cambiar a estas alturas. Lan Jianghe asintió. Al ver pasar a Feng y a Yue, les preguntó: —¿Ustedes participarán en el torneo? —Sí —respondió Feng—. Este combate ha dejado una gran expectativa… —y mientras se alejaba, susurró para sí mismo—: No puedo quedarme atrás. Tengo que hacerme más fuerte. Lan Guanyi observó cómo se marchaban y comentó: —Es asombroso lo que puede provocar un enfrentamiento así. Aviva el fuego en el corazón de quienes serán la próxima generación y los futuros pilares de nuestra raza. Bien, es hora de retirarnos. Mañana sabremos qué destino espera a estos dos. El Sabio Médico asintió, y Lan Jianghe hizo lo propio. Todos se fueron del lugar, dando por finalizado el gran combate entre Xuan Lie y Lian Chen. —¡Jajaja… qué enfrentamiento tan interesante! Jamás imaginé volver a presenciar un duelo entre un humano y la raza Shen Lan… ¡Jajaja! Estoy llena de emoción. Te seguiré observando, humano… Fuera del Santuario, una figura envuelta en energía oscura, de cuerpo femenino, observaba todo desde lo alto de un gran árbol. Tras ver todo lo sucedido, se puso de pie y dibujó una sonrisa malévola en su rostro: —Pronto nos veremos, Xuan Lie. Estoy ansiosa por el día en que nuestro encuentro se haga realidad. Lan Zuiwen, en sus aposentos, había sentido en todo momento la presencia de aquel ser que acechaba fuera del recinto. Se dispuso a retomar la lectura de textos antiguos y añadió para sí mismo: —Quienquiera que seas, por ahora solo te has limitado a observar… Eso es curioso. Pero ya veremos si eres un enemigo… o algo mucho peor. Y así, la noche cayó sobre el Santuario. Una lluvia intensa, que no se había visto en mucho tiempo, comenzó a bañar cada rincón del lugar. La noche transcurrió, y poco a poco el nuevo día comenzó a asomarse en el horizonte. A la mañana siguiente, los Treinta Ancianos se reunieron en el Gran Salón junto al Patriarca y al Sabio Médico. Mientras veía a todos tomar asiento, el Patriarca preguntó: —¿Podrán asistir Lian Chen y el humano? El Sabio Médico respondió con duda: —No creo que el humano esté en condiciones… En cambio, Lian Chen sí puede asistir; de hecho, ya debe estar llegando. El Patriarca asintió: —Bien. Has hecho un gran trabajo. —Es mi deber, mi señor —respondió el Sabio Médico inclinándose. El Patriarca se puso de pie y dijo con voz firme: —Como dije, cada uno recibiría su recompensa de haber un solo ganador. Pero el resultado de ayer no fue el esperado… o quizás sí. Ayer hubo un empate. Por lo tanto, para no quitarle mérito a ninguno de los dos, ambos recibirán su premio. Bien… Lian Chen, pasa. Las grandes puertas se abrieron y el joven entró. Se inclinó profundamente ante el Patriarca y luego se arrodilló. —¿Te parece justa la decisión que tomé? —preguntó el Patriarca—. ¿Tienes alguna objeción al resultado? Lian Chen respondió con total respeto: —Fue un resultado justo, Patriarca. Me habría gustado ganar, pero usar esa llama sin tener aún su dominio completo fue lo que me llevó a ese desenlace. Estoy completamente de acuerdo con lo decidido. El Patriarca asintió: —Bien. Si no tienes objeciones… ¿qué tipo de recompensa deseas? Lian Chen respondió con humildad: —No deseo ninguna recompensa. Pero me gustaría pedir permiso para algo. —Muy bien. Dime qué es. —Deseo que se me permita formar parte de la expedición que se llevará a cabo —dijo el joven con firmeza. El Patriarca esbozó una sonrisa: —Vaya… ¿tú también sabes de eso? —Solo sé lo poco que he escuchado, pero deseo participar. —¿Sabes que las posibilidades de regresar con vida son muy escasas? —Aun así, quiero ir. He oído que el Maestro Herrero también ha sido considerado para la expedición… por eso, con todo respeto, pido que se me permita ir también. El Patriarca caminó de un lado a otro unos instantes, luego se detuvo frente a él: —Muy bien… ponte de pie. Formarás parte de esa expedición. Pero si tu vida corre peligro inminente, tendrás que retirarte. ¿Entendido? —Sí, mi señor. Como ordene. —Entonces queda decidido. Puedes retirarte. Lian Chen se inclinó y se retiró. El Patriarca lo vio marchar y luego dijo: —Bien… es momento de decidir la recompensa para Xuan Lie. Como no puede estar presente, seré yo quien decida lo que recibirá. He resuelto que su premio será el ingreso a la Gran Biblioteca de Zurc. Al escuchar esto, varios de los Treinta Ancianos se pusieron de pie, molestos: —Patriarca, el trato decía que solo tendría ese derecho si ganaba —reclamó uno. —Esto no se puede permitir —dijo otro. —Rompe una de nuestras normas más sagradas —advirtió un tercero. —Darle acceso a ese lugar es entregarle conocimientos que ni nosotros mismos hemos llegado a ver —añadió otro—. Por favor, piénsalo bien. Lan Guanyi intervino con voz firme: —Todos tienen razón en apegarse a las reglas… pero nuestra raza no es la misma de antes. Nuestra familia ha guiado a este pueblo durante mucho tiempo, y decisiones como esta son necesarias. Si no actuamos con sabiduría, nuestra gente morirá. Y con la expedición tan cerca, necesitamos que él tenga ese conocimiento: solo así podrá forjar las armas que todos requerimos. Todos guardaron silencio absoluto. El Patriarca tosió levemente y continuó: —Bien… recuerden que dentro de la biblioteca está esa persona. Por lo tanto, no debería importar qué textos consulte el humano, ¿no es así? Entonces, ¿por qué tanto alboroto? ¿O es que en esos registros se guarda cómo gran parte de nuestros antepasados masacraron a los humanos? ¿O cosas aún peores que hizo nuestra raza mientras ellos solo intentaban sobrevivir? ¿Qué es lo que tanto quieren ocultar? ¿Temen que al enterarse se vuelva nuestro enemigo? ¿O es que hay secretos que muchas de sus familias han ocultado allí durante siglos? —Dejaremos que el humano entre a la Gran Biblioteca. Él busca sobrevivir igual que nosotros. No nos conviene hacernos enemigos de nadie; hagamos solo lo necesario para que la expedición sea un éxito. Más adelante sabremos si se volverá un enemigo o alguien de gran ayuda. ¿Alguien desea presentar alguna objeción más? Todos se mantuvieron en silencio. Muchos aceptaron a regañadientes; otros mostraban en el rostro su rabia y desaprobación. El Patriarca añadió: —Bien… como nadie ha dicho nada, lo tomaré como un sí. La Gran Biblioteca es uno de los lugares más antiguos de nuestra raza. Allí se guarda el conocimiento reunido por nuestros antepasados a lo largo de incontables generaciones, y gran parte de él ni siquiera nosotros hemos logrado comprender. Pero oculta un misterio profundo: nadie ha logrado entrar por su propia cuenta. Por eso, todo dependerá de la persona que la habita; será quien decida no solo si Xuan Lie ingresa, sino también qué textos le serán permitidos conocer. Por ahora, solo observemos y esperemos que, al entrar, logre encontrar el método para forjar las armas que nos faltan. Todo depende del Maestro Herrero... del humano que se ha convertido en el último herrero que nos queda. Autorizo el ingreso del humano a la Gran Biblioteca de Zurc. CONTINUARÁ… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. 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Estás leyendo el capítulo 56 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 7 de agosto de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.