Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 44 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
El patriarca sonríe levemente y se gira dándole la espalda, sin añadir más palabras. Comienza a subir los escalones, pero se detiene a mitad de ellos y, sin voltearse del todo, dice con voz grave y medida:
—Xuan Lie, a veces muchos hablan mucho sin pensar. Quizás lo hacen por el impulso del momento, por la adrenalina, por el miedo o simplemente porque no saben qué responder en ese instante. La vida está llena de giros inesperados. Si bien es cierto que estás aquí para aprender un arte antiguo de nuestra raza, para mí aceptar tu petición tal cual sería una locura.
Se hace un breve silencio antes de continuar, marcando cada palabra con claridad:
—Pero puedo reconsiderarlo. Quedan poco más de unos meses. Por tanto, Xuan Lie, tendrás que demostrar no solo que puedes ser un maestro herrero, casi igual o incluso mejor que tu propio maestro, sino que también tendrás que mostrar cuál es tu verdadero nivel de fuerza. Porque la intención y el poder son dos cosas muy distintas. No puedo lanzarte al abismo sin más; primero debes poseer la capacidad necesaria para sobrevivir en él.
—Dicho esto: antes de que me respondas nada, demuestra con hechos que puedes ir más allá. Así, quienes solo hablan por hablar se verán obligados a callar, y terminarán aceptándote a la fuerza. Entonces te darás cuenta de que, en cualquier lugar, las palabras sobran cuando las acciones hablan por sí solas. Ahora bien, puedes retirarte. Céntrate en tu meta y muéstrales, en el poco tiempo que te queda, de lo que eres capaz.
Xuan Lie se inclina y, sin añadir nada más, responde con voz firme:
—Haré lo necesario, Patriarca.
—Bien, ya puedes retirarte —contesta él.
Xuan Lie hace una pequeña reverencia, se despide y sale del gran salón. A su espalda, muchos de los treinta presentes seguían dudando en silencio: ¿sería realmente capaz de lograr algo ese humano?
Una vez que se queda solo con Feng, el patriarca le dice con tono serio:
—No descuides tu entrenamiento. Aunque yo sea el patriarca, nada te asegura tu posición en este mundo; solo el poder lo hará. Por eso, entrena y hazte más fuerte. Solo así tendrás una mínima oportunidad de construir un futuro propio.
Feng se inclina, asiente con respeto y contesta:
—Me retiro. Gracias por el consejo, Patriarca.
Y así, también sale del salón, con el rostro lleno de una determinación inquebrantable.
Habiendo salido ambos, el patriarca habla con voz firme y resonante:
—Bien, ya que hemos escuchado la opinión del humano, tomemos una decisión definitiva sobre el camino que seguiremos.
Termina de subir los escalones y se sienta en su trono, una obra tallada por los artesanos y arquitectos más hábiles de toda la raza Shen Lan. Desde su asiento, continúa con calma, pero con autoridad:
—La idea de aprovechar lo ocurrido con la anomalía no me parece descabellada; al contrario, debemos tenerla muy en cuenta. Viendo la situación en la que nos encontramos, propongo que la usemos a nuestro favor.
Al oírlo, varios de los presentes mostraron su desaprobación de inmediato:
—Pero Patriarca, debe haber otra solución —dijo uno.
—Tenemos que pensarlo mejor —agregó otro.
—Esto podría llevarnos a algo mucho peor —comentó un tercero.
—No tenemos tiempo, necesitamos algo más seguro y fiable —replicó otro.
—¿Y si simplemente expulsamos al humano y acabamos con el problema de raíz? —sugirió uno más.
Y así, el gran salón se llenó de voces contrarias y dudas.
En ese momento, el sabio medico tosió suavemente, esbozó una sonrisa tranquila y dijo con tono pausado:
—Estamos todos muy viejos para seguir dudando sobre lo que vendrá mañana… ¿no creen?
Uno de los miembros intervino con cierto desdén:
—Sabio médico, si bien usted vela por la salud de nuestra raza, en estos asuntos políticos y de seguridad no debería tener ni voz ni voto… ¿o me equivoco?
Shen Haotian alzó la voz de inmediato para responder:
—¿Y quién dice que no puede opinar ni decir lo que piensa?
Antes de que la discusión escalara, el patriarca habló con tono firme y autoritario:
—Déjenlo hablar. Exponga su opinión, sabio médico.
El sabio asintió con calma, se acarició lentamente su larga barba blanca y habló con voz pausada y profunda:
—Todos eran conscientes de que tener a un humano entre nosotros podría traer muchos inconvenientes. Pero ustedes, que conocen la historia de nuestros antepasado o ancestros, saben muy bien que hubo un tiempo en que los humanos fueron la raza más poderosa de todas. Tuvieron cultivadores que llegaron a rozar incluso los límites del cielo mismo. Sin embargo, esa misma fuerza y las diferencias entre ellos los llevaron a lo que son hoy: una raza que apenas logra mantener su último resquicio de supervivencia.
Hizo una breve pausa, mirando a cada uno de los presentes antes de continuar:
—¿Cuándo fue la última vez que escucharon hablar de un humano capaz de elevar su cultivo a niveles sin precedentes? La era en que los humanos eran grandes maestros se perdió hace mucho tiempo, y ahora solo luchan día a día por no desaparecer. Pero lo que quiero decirles con todo esto es que, por muy corta que sea su vida, los humanos siempre han demostrado que pueden llegar mucho más lejos de lo que cualquiera imagina.
Su voz se volvió más grave y segura:
—Por eso, cuando decidieron aceptar a este joven en el santuario y le confiaron al último maestro herrero, debieron prever que algo así podía ocurrir. Cuando un ser tiene una vida breve y siente que no tiene nada que perder, es capaz de lograr hazañas que, como acaban de ver, llaman la atención incluso del propio cielo.
—Ahora bien: quieren expulsarlo, otros dan opiniones distintas… pero ¿cambiará eso la situación de nuestra raza? ¿Nos dará más tiempo? ¿Nacerán más cultivadores entre nosotros si lo echamos? No.
Por eso creo que esta decisión que plantea el Patriarca no es una solución definitiva, pero sí es algo que nos ayudará a ganar tiempo: servirá para desviar la atención de las demás razas y alejarla de la nuestra. Le dará tiempo al humano para crear armas que hagan posible el éxito de la expedición, y a nosotros nos permitirá prepararnos para un futuro incierto.
Por eso, confíen en el Patriarca, aunque sea con fe ciega. Hagan lo necesario para apoyarlo, para colaborar; porque solo así podremos preservar el legado antiguo que nos han dejado nuestros antepasados.
Lan Guanyi sonríe y comenta:
—No sabía que el sabio medico fuera tan hábil con las palabras.
—Es cierto —agrega Shen Haotian, asintiendo con aprobación.
Al ver que la discusión se había calmado y que el diálogo fluía mejor, el patriarca toma la palabra con tono firme y decidido:
—Bien, veo que hay muchas opiniones distintas, pero ahora yo tomaré la decisión final. Cargaré con el peso de la responsabilidad, con la culpa si hay errores y con las consecuencias de cualquier fracaso que ocurra en el futuro, si el destino me permite verlo.
Hace una pausa y ordena con autoridad:
—Hagan el anuncio oficial a todos los miembros de nuestra raza, y envíen la información necesaria para que las demás razas se enteren: la raza Shen Lan tiene planeada una expedición a gran escala.
Al escuchar esto, muchos de los presentes mostraron su descontento, pero el patriarca alzó la voz con fuerza, sin dejar lugar a dudas:
—No permitiré que mi pueblo desaparezca sin luchar. Asumiré los riesgos y aprovecharé las oportunidades que se presenten. Yo, Lan Zuiwen, líder de la raza Shen Lan, declaro así el inicio de los preparativos para esta expedición, que se llevará a cabo dentro de unos meses. “¡Todos ustedes deben estar listos!”
Aunque algunos no estaban del todo de acuerdo con la decisión, todos la aceptaron. Se inclinaron al unísono y respondieron:
—Como diga el Patriarca.
—Pueden retirarse —ordenó él.
Luego añadió:
—Lan Guanyi, Shen Haotian, sabio médico y Lan Jianghe, quédense. Tengo algo más que tratar con ustedes.
Los demás salieron de la sala, y al quedar solo ellos cuatro frente al patriarca, este habló con voz seria y reflexiva:
—Estamos arriesgando todo con este plan. ¿Tienen alguna otra opinión o advertencia?
El sabio medico respondió con total franqueza:
—Sinceramente, es una decisión que bien podría llevarnos a la ruina total de nuestra raza… pero al mismo tiempo, es algo necesario. Los cultivadores que aún nos quedan son ancianos, y la mayoría lleva mucho tiempo estancados sin poder avanzar. De la generación joven, muy pocos tienen verdadero potencial; y aquellos que nacen hoy en día ni siquiera poseen la base para desarrollar una gran fuerza.
El sabio miró entonces a Lan Guanyi, y el patriarca preguntó directamente:
—¿Cómo sigue tu hija?
Lan Guanyi suspiró con pesadumbre antes de responder:
—Su condición no es crítica, pero tampoco buena. Según lo que he podido saber, no le queda mucho tiempo de vida. Por eso, para mí esta expedición es indispensable. Si logro encontrar en el exterior alguna cura o remedio que le salve, entonces valdrá la pena arriesgar mi propia vida.
Shen Haotian intervino con voz reflexiva y seria:
—Si bien es cierto que cada uno tiene sus razones personales para ir, hay una pregunta que muchos no nos hemos hecho: ¿volveremos con vida? No solo actuamos por motivos propios, sino también para impedir que nuestra raza desaparezca para siempre.
Lan Jianghe asintió y agregó con firmeza:
—Es verdad, Patriarca. La situación no es la mejor, tal como usted ha dicho. Por eso, esta es nuestra única salida. Ese humano nos está dando una oportunidad, no solo para sobrevivir, sino para tener éxito en esta expedición. Por eso, aunque el plan parezca descabellado, es también totalmente necesario. Pero hay una duda que nos queda: ¿está usted dispuesto a dejar todo atrás para arriesgarse? Si usted, el pilar de toda nuestra raza, llegara a caer… ¿qué sería de nosotros entonces?
El patriarca se puso de pie lentamente y alzó la mirada hacia el techo, como si estuviera contemplando un vacío infinito. Con voz profunda y decidida, respondió:
—Si no logro sobrevivir, entonces significa que nunca fui lo suficientemente fuerte… y que nunca merecí ser el pilar de nuestra raza. Por eso, no tengo derecho a mirar hacia atrás. Solo puedo mirar al frente y seguir avanzando, incluso si ese camino me lleva directamente a la muerte.
Bajó la mirada, y al observar a los cuatro hombres, el patriarca esbozó una sonrisa que no era de alegría, sino más bien de resolución y aceptación. Soltó una breve risa y dijo con firmeza:
—Muy bien. Hagamos que esta expedición no sea la última, pero tampoco una más entre tantas. Sobrevivan… solo así podremos ver realmente qué futuro le espera a nuestra raza.
Todos se inclinaron en señal de respeto y se retiraron, dejando solo al sabio medico frente al patriarca. Este último habló entonces con voz tranquila:
—Al parecer, ya todo está decidido.
—¿Decidido? —respondió el patriarca con calma—. Yo ya había tomado esta decisión mucho antes de que llegara el humano. Pero Xuan Lie apareció como una anomalía que no esperábamos, y ahora aprovecharé ese suceso para aumentar nuestras posibilidades y lograr que esta expedición sea un verdadero éxito.
El sabio comentó:
—Creí que le dirías algo más a Lan Jianghe.
El patriarca lo miró con calma y respondió:
—Es alguien leal. Solo quería pedirle que sobreviva; no hay nada más importante que poder ver el mañana. No necesito hablar mucho para que comprenda mis intenciones.
Cambió ligeramente el tono y preguntó directamente:
—Bien, sabio sanador… ¿cuánto tiempo me falta para recuperarme por completo?
El sabio lo observó con atención y contestó:
—Con esfuerzo, lograrás estar en buenas condiciones para cuando dé inicio la expedición. Pero debes seguir poniendo de tu parte y, sobre todo, no te exijas más de lo que tu cuerpo puede soportar.
—No conozco el significado de la palabra descanso —respondió el patriarca con una leve sonrisa—, pero haré lo posible por cumplirlo.
—Con eso será suficiente —aseguró el sabio.
Y así, el plan comenzó a ponerse en marcha: una estrategia que podría cambiar el destino de toda una raza, ya fuera llevándola a su perdición o permitiéndole ver un nuevo amanecer. Todo quedaba ahora en manos del patriarca, de los últimos treinta cultivadores y… de un solo humano.
De regreso, Xuan Lie sube los escalones de piedra que conducen hasta la mansión. Un pensamiento se apodera de su mente:
“¿Lo lograré? Me queda tan poco tiempo…”
Al llegar y abrir la puerta, ve a Lan Qingyin en la estancia, acomodando la comida. Ella lo mira entrar y pregunta con naturalidad:
—Vaya, ya llegaste. ¿Cómo te fue?
Xuan Lie la observa con sorpresa:
—¿Tú otra vez aquí? ¿No te habías ido ya?
—¿Yo? Solo fui a cambiarme de ropa, estaba sucia —responde ella con calma.
—¿No tienes miedo? —pregunta él directamente.
Ella finge no entender, como si no recordara el momento en que él la había tomado del cuello:
—¿Miedo? ¿De qué o de quién?
Xuan Lie se limita a observarla y, sin añadir nada más, se sienta. Al verlo acomodarse, ella toma un cuenco, le sirve la comida y se sienta también para empezar a comer.
Y así transcurre la cena: el silencio es lo único que los acompaña, mientras ambos comen, cada uno inmerso en sus propias intenciones y pensamientos.
Cuando termina, Xuan Lie se levanta y se dirige hacia sus aposentos. Allí, frente a todos los textos antiguos que le había entregado su maestro, susurra con voz firme y decidida:
—Tengo que formar parte de esta expedición… sin importar lo que tenga que hacer.
Ella se acerca desde atrás, intentando no interrumpirlo, y dice en voz baja:
—Tengo que retirarme.
Él, sin volverse, solo tose levemente, como indicando que está bien. Entonces ella se aleja y se va.
En cuanto ella se retira, Xuan Lie sale al exterior y comienza a entrenar su cuerpo. Mientras se mueve, hace simulaciones en su mente: imagina a otro oponente idéntico a sí mismo, buscando así cualquier hueco o falla en sus propios golpes.
Y así transcurre la noche, que parecía interminable. Xuan Lie entrenaba sin descanso, tratando no solo de aumentar su fuerza física, sino también de calmar su mente, sus dudas y sus pensamientos.
Suspira, se mueve con agilidad y precisión, y poco a poco la mañana empieza a asomarse en el horizonte. Xuan Lie respira hondo, empapado en sudor, con una mirada profunda donde se refleja la luz del amanecer que ilumina su rostro. En voz baja y decidida, susurra:
—Hoy será un día interesante… veremos que soy capaz de crear siendo herrero.
CONTINUARA…
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)
Capítulo 45
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 44
Estás leyendo el capítulo 44 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 13 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.