Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Ha pasado ya un año desde que el abuelo comenzó a entrenarme de forma seria.
Al principio, debo admitir que no logré gran cosa... Mi cuerpo sigue siendo frágil, y aunque el tiempo pasa, la debilidad con la que nací aquí es algo difícil de cambiar.
Ya van once años... Once años perdido en este planeta olvidado llamado Ling Yue.
En lo más profundo de mi ser, sigo intentando una y otra vez poner en práctica los métodos de cultivo que dominaba en mi vida pasada, esas técnicas que en otro tiempo me llevaron a la cima. Pero aquí... aquí no dan ningún resultado. Es frustrante, como si este mundo hubiera cerrado sus puertas a ese tipo de poder, como si las reglas que conocía antes ya no sirvieran para nada en este lugar.
Por eso, por ahora, he decidido dejar de lado esas viejas costumbres y esperanzas. He entendido que debo adaptarme.
Toda mi atención, toda mi voluntad y cada gota de sudor se concentran hoy en una sola cosa: entrenar y mejorar este cuerpo mortal.
Trabajo sin descanso para aumentar mi fuerza física, para llevar mi resistencia al límite del dolor y el cansancio, para afilar mi reacción hasta que sea más rápida que el pensamiento, y para moverme con una agilidad que desafíe mi propia debilidad. Fortalecer esta carne y estos huesos... ese es mi único camino por el momento.
Sin embargo, hay algo que no me deja tranquilo, una duda que me atormenta y que no me atrevo a preguntarle directamente al abuelo.
Durante todo este tiempo, él nunca me ha mencionado ni una sola vez que exista algún método de cultivo propio de este mundo.
¿Existirá realmente alguna forma de cultivar la energía aquí? ¿O acaso en Ling Yue la única fuerza que existe es la que se logra con el esfuerzo físico y el entrenamiento duro?
Y si no hay cultivo... entonces, ¿quiénes serán los seres más fuertes que brillan bajo estas estrellas? ¿Qué es lo que los hace diferentes al resto? ¿Será solo el cuerpo, o habrá algo más que se me escapa?
Realmente... no sé qué pensar. Mi mente, llena de conocimientos de otro tiempo, choca constantemente con la realidad cruda de este lugar. Hay tantas preguntas y tan pocas respuestas.
Pero al final, de nada sirve perderse en pensamientos que aún no tienen solución. Solo me queda entrenar.
Seguir adelante, día tras día, fortaleciendo este cuerpo débil, forjándolo poco a poco con mis propias manos, porque es lo único que tengo y lo único que me puede mantener con vida.
Entre tanto pensamiento, mi conciencia reacciona de golpe y levanto la mirada justo a tiempo para ver cómo el sol pálido de Ling Yue comienza a ocultarse lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos grises y oscuros que anuncian la llegada de la noche y su frío implacable.
Me apresuro a regresar a casa, sabiendo que la oscuridad aquí no trae nada bueno. Mis pasos son rápidos pero seguros, fruto de todo este tiempo moviéndome por estos terrenos. A medida que me acerco, entro en la pequeña choza que nos resguarda, y la luz tenue de una vela ya ilumina el interior.
Ahí está él. El abuelo se encuentra acomodando la mesa con calma, preparándose para servir la poca comida que hemos logrado conseguir, algo sencillo pero suficiente para seguir con vida. Al notar mi presencia, levanta la vista y sus ojos se encuentran con los míos. Con esa voz llena de experiencia y preocupación sincera, me pregunta:
—¿Hasta dónde llegaste esta vez, Xuan Lie? Ten mucho cuidado... el peligro asecha en cualquier rincón de este planeta. Las bestias que habitan estas tierras no conocen la compasión, y para seres mortales como nosotros, cualquier error puede ser el último.
Sonrío con tranquilidad, esa sonrisa que siempre le da calma a su corazón, y respondo con tono alegre:
—No te preocupes, abuelo, no he salido más allá de los límites que tú mismo me has marcado. ¡Jejeje! Sé muy bien hasta dónde puedo llegar.
Mientras le hablo y lo observo moverse con esa bondad infinita que lo caracteriza, en mi mente se despierta levemente un recuerdo lejano. Una imagen borrosa, casi perdida en la niebla del tiempo: el rostro de un anciano de mi vida anterior, alguien que fue para mí igual de importante, igual de sabio y, sobre todo, igual de noble y de buena calidad humana como lo es este abuelo que tengo ahora.
Una suave sonrisa se dibuja en mis labios, esta vez más íntima, cargada de emoción y memoria. Bajo la voz, casi como un susurro que solo yo puedo escuchar, dejo escapar mi pensamiento más profundo:
"Una vida diferente... en un cuerpo distinto, en un mundo olvidado... pero incluso aquí, en este lugar lleno de caos, de escasez y de peligro en cada paso... aún existe la calidez en el corazón de las personas."
Mientras el abuelo termina de servir la poca comida que hay sobre la mesa, nos preparamos para comer y, como siempre, hacemos una breve pausa para dar gracias por lo que tenemos, por lo que la tierra nos ha permitido conseguir un día más. Es en ese momento de silencio y gratitud, cuando el abuelo rompe la calma, mirándome fijamente a los ojos con una expresión calmada, pero al mismo tiempo muy seria y profunda, como si me estuviera entregando lo más valioso que posee.
—Xuan Lie... ya has aprendido lo básico, todo aquello que cualquier mortal es capaz de lograr si le pone suficiente esfuerzo y verdadera dedicación. —Hace una pausa, el silencio se siente pesado y lleno de significado, antes de que continúe—. Sé que tienes muchas dudas guardadas ahí dentro, sobre este planeta, sobre su grandeza y sobre sus secretos. Debes saber que Ling Yue es mucho más amplio, mucho más extenso y mucho más aterrador de lo que crees o has podido imaginar. Hay lugares, tierras lejanas y regiones antiguas donde los simples mortales no son capaces de llegar ni en sueños, zonas donde ni siquiera se puede respirar o estar de pie sin la fuerza suficiente para ello.
Sus palabras resuenan en mi cabeza como un trueno, y escucho con toda mi atención, sin atreverme a interrumpirlo.
—Sobrevivir en este mundo... —continúa con voz firme—, solo está reservado para dos tipos de seres: los mortales que se vuelven inmensamente fuertes a fuerza de sudor y dolor, y aquellos que son favorecidos por los cielos, los que nacen con dones especiales, con suerte o con sangre poderosa. Pero tú... tú no tienes nada de eso, Xuan Lie. No tuviste esa suerte, ni esos dones, ni esa sangre. Por eso... tendrás que esforzarte el doble que los demás. Y cuando te topes con personas que sean difíciles de vencer, cuando veas que están por encima de ti... tendrás que esforzarte el doble de lo que ya te esforzabas. Así funciona aquí.
Se inclina un poco hacia mí, poniendo énfasis en cada palabra, grabándola en mi mente:
—Entrena con dedicación absoluta. No dudes ni un solo segundo de tu camino. Esfuérzate con el corazón, pon el alma en cada movimiento, y entonces... solo entonces, te volverás verdaderamente fuerte. Lo demás, no importa.
El abuelo se endereza, toma su cuchara y me mira con una pequeña sonrisa que aligera un poco la pesadez de sus enseñanzas.
—Ahora, comamos. Mañana por la mañana, antes de que empieces con el entrenamiento matutino... responderé a todas esas preguntas que invaden tu mente y te mantienen inquieto desde hace tanto tiempo.
—Bien, ahora dormiremos —dijo finalmente, con voz suave pero firme—. Mañana será un día largo, como muchos otros que vendrán, y hay mucho que aprender.
Me acomodo para descansar sobre el duro suelo de tierra, con apenas un poco de tela vieja y fina para cubrirme del frío que se cuela por todas partes. Pero mis ojos no se cierran, mi mente no descansa. Doy vueltas y más vueltas, y una y otra vez resuenan en mis oídos las palabras que el abuelo me dijo durante la cena: "Esfuérzate el doble... entrena con dedicación... vuélvete verdaderamente fuerte...". Cada frase, cada consejo, cada advertencia, todo lo analizo profundamente, grabándolo en mi memoria como si fuera oro puro.
Muevo la cabeza y mis ojos se posan en él, allí donde descansa. El resplandor tenue y rojizo de las brasas que aún quedan en el fuego apenas alcanza su cuerpo, iluminando apenas el contorno de ese anciano pobre, viejo y débil en apariencia, pero que para mí es la persona más grande del mundo. Veo que apenas tiene con qué cubrirse, siento cómo el frío de la noche de Ling Yue intenta penetrar sus huesos cansados.
Sin dudar ni un segundo, me levanto con cuidado para no hacer ruido, me acerco despacio y le pongo encima mi propia tela, la única protección que tenía, para que el frío no le sienta tanto y pueda descansar un poco mejor. Me quedo mirándolo un instante, con el corazón lleno de sentimientos que no sé explicar, y en un susurro que solo el silencio de la noche escucha, hago la promesa más grande de mi vida:
—Te prometo que no te defraudaré... ABUELO.
Al final, el cansancio me venció y me quedé dormido donde estaba, abrazado a esa promesa.
A la mañana siguiente, abro los ojos de golpe y el pánico me recorre el cuerpo entero. ¡Ya es de día! ¡Me quedé dormido más de la cuenta! Sé muy bien que en el entrenamiento del abuelo la puntualidad es ley y su disciplina es estricta como la roca. Corro hacia afuera desesperado, pensando ya qué excusa podría inventar para que no se enfadara, buscando una razón que me salvara del castigo que seguro me esperaba.
Pero al salir de la choza, me detengo en seco, respirando agitado. Allí está él. El abuelo está de pie, estirando su viejo cuerpo con movimientos lentos y precisos, preparándose para el día. Al escuchar mis pasos, gira la cabeza y me mira, y en su rostro no hay enfado, sino una sonrisa tranquila y sabia, esa sonrisa que todo lo entiende.
—Tuviste mucho en qué pensar anoche, ¿verdad? —me dice con tono amable y divertido—. Tu mente no te dejó descansar hasta tarde... Tranquilo, hoy no te impondré ningún castigo por llegar tarde.
Suelto el aire que tenía retenido, sintiendo un alivio inmenso, pero él continúa hablando, y su voz cambia, volviéndose retadora y seria, brillando con esa chispa de cazador antiguo que lleva dentro:
—Pero escucha bien lo que te digo: si hoy no eres capaz de cazar un conejo de cuernos negros... te haré hacer el doble de ejercicio físico hasta que tus piernas no aguanten más y tus brazos pesen como el plomo. ¿Entendido?
—¡Bien! —respondo con voz firme, mirándolo a los ojos con toda la determinación que puedo reunir—. Sí, lo haré.
El abuelo me mira un instante, y de repente, su rostro serio se rompe y empieza a reírse a carcajadas, una risa fuerte, sincera y alegre que resuena en todo el pequeño claro.
—¡Jajajaja! ¡Bien! ¡Ese es el espíritu que quiero ver! —me dice mientras se limpia una lágrima de risa—. ¡Esa voluntad de acero es lo que te hará grande algún día! Ahora, dejemos los retos por un momento y pasemos a lo verdaderamente importante... Vamos a resolver todas esas dudas que te han estado comiendo la cabeza todo este tiempo. Pregunta, ¿qué es lo que quieres saber?
Hago una pequeña pausa, ordenando en mi mente todo lo que he guardado por años, y lo primero que sale de mi boca es lo que más he deseado saber desde que tengo memoria:
—Mmm... —empiezo con suavidad—. ¿Sabes quiénes fueron mis padres?
El anciano deja de sonreír por un momento. Me mira fijamente, con esa calma infinita que lo caracteriza, y suaviza aún más su tono de voz, lleno de ternura:
—No los conocí, Xuan Lie. Nunca llegué a ver sus rostros ni a saber sus nombres... pero ten la certeza absoluta de que fueron personas maravillosas. Solo alguien con un corazón inmenso y una voluntad increíble podía traer a este mundo a alguien como tú. Eso... es todo lo que puedo decirte, y todo lo que sé respecto a ellos.
—Entiendo... —respondo suavemente, asintiendo con la cabeza, guardando esa respuesta en lo más profundo de mi ser.
Tomo aire, porque ahora vienen las preguntas que me atormentan sobre este mundo y su realidad, y empiezo a dispararlas una tras otra, con curiosidad y seriedad:
—Dices que este planeta se llama Ling Yue... ¿Qué tipo de bestias habitan aquí? ¿Son peligrosas? ¿Tienen partes de sus cuerpos que sean valiosas o útiles para algo? —lo miro fijamente, necesitando saber la verdad—. Y lo más importante... ¿Existe realmente algún método de cultivo en este mundo? ¿Tú conoces a los seres que se consideran los más fuertes? ¿Es posible salir de aquí y viajar a otros planetas?
Hago una pausa breve, mi corazón late fuerte, y finalmente, la pregunta más grande de todas, la que nunca me había atrevido a formular en voz alta, sale de mis labios:
—Y... ¿Quién eres realmente, abuelo?
El anciano se queda en silencio unos instantes, mirando al cielo pálido de Ling Yue con esa calma que lo caracteriza. Luego, baja la vista hacia mí, y empieza a responder con voz pausada, clara y llena de esa sabiduría que parece infinita:
—Bien... responderé con calma a cada una de tus preguntas, tal como me las has hecho. —Hace una pequeña pausa y continúa—. Sobre las bestias... Como cazador que soy, solo conozco a las especies menores y a algunas de nivel intermedio, aquellas que habitan cerca de donde vivimos. Sin embargo, hace muchos años, logré entrar en unas ruinas antiguas que hay lejos de aquí... y salí de allí casi muerto, lleno de heridas y con apenas fuerzas. Pero lo que obtuve valió la pena: un registro antiguo, escrito por alguien que sabía mucho. En él se daban a conocer muchas más especies de monstruos, desde las que conocemos, hasta otras que solo existen en leyendas, y detallaba qué partes de sus cuerpos son importantes, valiosas o útiles para obtener. —Me mira fijamente, muy serio ahora—. Y te digo esto, Xuan Lie: según lo que entendí y por lo que aprendí siendo cazador toda mi vida... dependiendo de su tipo, de su raza o de su fase de desarrollo, una sola de esas bestias puede ser absolutamente letal para cualquier ser humano, sin importar cuánto entrene. Son fuerzas de la naturaleza que no debemos subestimar.
Se acomoda mejor, cruza sus manos sobre sus rodillas y frunce el ceño un poco, como si estuviera tratando de recordar algo confuso:
—En cuanto a eso que me preguntaste... ¿un método de cultivo? ¿Qué es eso? —Niega suavemente con la cabeza—. Cultivo... mm, nunca he escuchado un término así. ¿Método de cultivo? Suena extraño. En mi vida como cazador, nadie usó jamás esas palabras. Sin embargo... —sus ojos brillan levemente, como si un recuerdo lejano despertara—, una vez, hace muchísimo tiempo, escuché de cerca a un amigo mío decir cosas muy raras sobre eso... Casi nadie le tomaba en serio, siempre decía cosas que parecían no tener sentido, pero recuerdo muy bien lo que dijo esa vez:
Hace una pausa, baja la voz y repite esas palabras exactas, como si estuviera recitando una antigua profecía:
—"Según las leyendas que se perdieron en el tiempo, todo ser que nace en este universo viene encerrado dentro de Nueve Cadenas impuestas por el mismo Cosmos. El camino del verdadero poder, lo que tú llamas cultivo... consiste simplemente en romperlas una por una, liberándose de las ataduras que nos limitan. La gran mayoría de las especies ni siquiera sabe que esas cadenas existen... viven y mueren sin saber que estaban atadas. Y lo más extraño que dijo... es que todas las razas, humanos, bestias, todo lo que tiene vida, está sometido bajo esta misma ley."
El abuelo suspira y me mira con media sonrisa:
—También dijo algo raro, un nombre extraño... lo llamaba "El Camino de la Ruptura de la Existencia". —Se encoge de hombros con tranquilidad—. Realmente no sé qué significaba todo eso. Mi amigo era un poco loco, siempre hablando de cosas que parecían incoherentes y sin sentido. Aun así... eso es todo lo que sé, o más bien, todo lo que oí alguna vez.
Hace un gesto con la mano restando importancia y pasa a la siguiente pregunta:
—Sobre lo que me dices... ¿quiénes son los fuertes? ¿Realmente existen? —Su mirada se vuelve profunda, perdida en la distancia—. ¿Crees que el mundo sería igual si hubiera seres tan poderosos como para cambiar lo que nos rodea? La verdad... no sé mucho de esto. Siempre fui un cazador solitario, escondido en mi rincón del mundo, lejos de grandes asuntos. He oído historias, rumores, cuentos de vieja... pero nada confirmado. Si existen, viven muy lejos de aquí, o se esconden muy bien. O tal vez... —me mira fijamente— tal vez nosotros somos demasiado pequeños para ver la verdadera magnitud de este mundo.
Yo lo escucho totalmente asombrado, con los ojos muy abiertos, grabando cada palabra, especialmente eso de las Nueve Cadenas y la Ruptura. Asiento con la cabeza, totalmente absorto, y le digo en voz baja:
—Está bien... sigue, por favor, responde lo demás.
Él sonríe al ver mi interés, se ríe suavemente y continúa:
—¡Mm, jajaja! Bueno, responderé entonces... Sobre viajar a otros planetas... Nunca lo he escuchado, ni he visto a nadie que haya venido de allá o que haya ido. ¿Es siquiera posible? —Niega con la cabeza, divertido por la idea—. No creo que el mismo cielo permita tal cosa. Todo tiene su lugar, todo tiene su límite... Pero si fuera posible... realmente sería algo asombroso, ¿verdad? ¡Mm, jajaja! Sería increíble pensar que se puede cruzar las estrellas...
Su risa se apaga poco a poco. El ambiente se vuelve más serio, más pesado, más íntimo. Sus ojos me miran con una ternura infinita, pero también con una tristeza profunda, como si estuviera viendo algo que yo no puedo ver. Su voz baja casi a un susurro, y finalmente responde a la última pregunta, la más importante de todas:
—Y sobre... ¿quién soy yo?...
Continuara…
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)
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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 5 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.