arrow_back

Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Tum… tum… tum… Un corazón latiendo en la oscuridad… Haa… Sumergido en sus propios pensamientos, Xuan Lie flotaba en un vacío absoluto, tan oscuro y profundo como un abismo sin fondo, como si estuviera hundiéndose en las aguas de un lago inmenso y silencioso. Haa… —suspiró en su mente. Aunque he reencarnado, todavía no soy capaz de recordar todo lo que pertenece a mi pasado. Mi vida se ha vuelto confusa, llena de huecos y dudas… y sin embargo, la voz de aquella persona sigue resonando en mi interior, impulsándome a levantarme una y otra vez, sin importar cuántas veces caiga… ¿Estoy vivo todavía? ¿Es posible que no haya muerto…? —¡Je, je, je! —se escuchó de pronto una voz ronca y divertida rompiendo la quietud—. Este humano sí que tiene un sueño profundo, ¿eh? Xuan Lie, aún entre brumas, pensó confundido: ¿Dormir…? ¿Cómo que estoy durmiendo? ¿Acaso no estaba gravemente herido…? Abrió los ojos de golpe, lleno de alarma. Frente a él no había paisaje, ni recuerdos, sino un rostro totalmente desconocido que lo observaba con curiosidad. ¿Quién será esa persona…? —se preguntó a sí mismo, mientras su mirada se desviaba hacia el fondo de la sala—. Y más importante aún… ¿quién es realmente ese anciano…? El desconocido soltó una risa suave y respondió con calma: —Más te valdría estar bien, muchacho, sobre todo teniendo en cuenta que soy yo quien te ha salvado la vida. ¿Me salvó…? —pensó Xuan Lie, sorprendido—. ¿Con la cantidad de heridas y el daño que tenía en todo el cuerpo… fue capaz de sanarme? ¿Es posible? Volvió la mirada hacia un lado, y al otro extremo de la estancia vio la figura del Anciano Herrero, observándolo en silencio. El anciano soltó un suspiro profundo y habló con esa voz grave y sabia que lo caracterizaba: —¿Te sorprende siquiera estar vivo, Xuan Lie? Lo que debería sorprenderte de verdad es haber logrado sobrevivir a los golpes y la brutalidad de Feng… El Sabio Médico esbozó una sonrisa, una mezcla de diversión y asombro, y continuó: —Es la pura verdad, incluso a mí me ha dejado perplejo lo que vi. Escuchar lo que te hicieron y ver que seguías con vida… es algo que no ocurre todos los días. ¿Estás seguro de que eres humano, jovencito? ¡Jajajaja! —Bien, pequeño mortal —dijo el Sabio Médico con tono relajado—. Debes sentirte muy afortunado de haber tenido la oportunidad de ver salir otro día el sol… ¡Jajajaja! Por cierto, has permanecido inconsciente durante todo un mes. Y te aseguro que es muy poco tiempo, considerando lo graves que eran tus heridas… ¡Jajajaja! ¿Un mes…? —repitió Xuan Lie para sus adentros, sintiendo cómo la angustia le crecía en el pecho—. ¡Maldición! Si he perdido todo un mes, ahora solo me quedan dos años y unos pocos meses más… y ni siquiera he logrado avanzar nada en mi aprendizaje de la herrería. ¡Esto es un desastre…! El Anciano Herrero, al verlo tan perdido y sumido en sus propios pensamientos, habló con voz firme, rompiendo sus cavilaciones: —Muchacho… te dije que si lograbas sobrevivir, te tomaría como mi discípulo. Y lo sigo diciendo… siempre y cuando seas capaz de sobrevivir también a la audiencia que se avecina. Xuan Lie levantó la mirada rápidamente, confundido y preocupado: —¿Audiencia…? ¿De qué habla? —Exacto, muchacho —intervino el Sabio Médico, asintiendo con seriedad—. Ese anciano puso su propia vida en juego solo para curarte a ti. Como podrás imaginar, tus heridas eran demasiado graves; no había forma de sanarte con métodos comunes. Solo existía una manera: una técnica antigua y olvidada, pero para usarla debíamos tomar una decisión muy peligrosa… y él fue quien la tomó por ti. El resultado es que ahora estás aquí, recuperado y respirando. —¿Qué método usó…? —preguntó Xuan Lie con urgencia. —Eso no es lo importante ahora —respondió el sabio con calma—. Lo que importa es que él debe sobrevivir al juicio de nuestra raza por haber utilizado tal secreto. Si logra salir bien librado, te enseñará todo lo que sabe, sin reservas. Pero si no lo logra… entonces te tocará aprender todo por tu cuenta, luchando contra el tiempo y contra tu propio destino. El médico se acercó un poco más, mirándolo con seriedad pero con un deje de admiración: —La verdad… no sé qué está pensando ese viejo loco Wei para arriesgarse así por ti. Pero si él ha puesto todo en juego por tu vida, no te atrevas a desperdiciar esta oportunidad. No descuides ni un solo momento lo que tienes que aprender, ni la parte teórica, ni tu entrenamiento físico… —… Bueno, y algo más: no tenemos prisa por ir a ningún lado. La audiencia será mañana por la mañana, así que por ahora tu única tarea es intentar recuperarte bien y acostumbrarte, o mejor dicho… ajustar tu nuevo cuerpo. ¡Jajajaja! Xuan Lie los vio salir de la habitación mientras esas palabras resonaban en su mente: ¿Nuevo cuerpo…? ¿Qué diablos está diciendo? Con mucha dificultad, intentó levantarse. Todo su cuerpo estaba cubierto de vendas, y al tratar de mantenerse en pie, comprendió de inmediato que algo era distinto; le costaba horrores sostener su propio peso. —¿Qué es esto…? —murmuró confundido. Insistió una y otra vez, tratando de encontrar el equilibrio, pero sus piernas no respondían como debían y terminó cayendo de nuevo sobre el lecho. Se giró sobre sí mismo, mirando su propio cuerpo con asombro y desconfianza, y sus pensamientos se agolparon con fuerza: ¿Qué clase de método usaron ese anciano herrero y el sabio médico? ¿Quiénes son realmente? Ni siquiera llegué a saber cómo se llamaba… y tampoco pude darles las gracias por lo que han hecho por mí. Y en cuanto al maestro herrero… tampoco pude expresarle mi gratitud, y ahora además tendrá que enfrentarse a un juicio solo por haber usado un método prohibido para salvarme la vida… ¿Era realmente necesario recurrir a algo tan peligroso y prohibido solo por mí…? Haa… —suspiró profundamente, sintiendo el peso de todo lo que le estaba ocurriendo. —Bueno… por ahora no hay nada más que pueda hacer —se dijo a sí mismo—. Solo me queda descansar y recuperar fuerzas. Debo estar listo para analizar con calma en qué situación me encuentro y qué es lo que me espera de ahora en adelante… Haaaa… A la mañana siguiente, en el interior de un gran palacio ubicado dentro del Santuario Shen, se llevaba a cabo un juicio solemne. El motivo: el uso de un arte antiguo y prohibido de la raza Shen Lan, empleado con el único fin de mantener con vida al humano, Xuan Lie. En lo más alto de la sala, sentado en su trono, se encontraba el Líder de la raza. Miró hacia abajo, donde estaban el Anciano Wei y el Sabio Médico, y con voz grave resonó en todo el recinto: —¿Es cierto, Anciano Wei? ¿Es verdad que usted pidió al Sabio Médico Shen Lan Zhi que utilizara el método prohibido conocido como "Ritmo de la Raíz y la Sangre"? El Anciano Wei dio un paso al frente, con la espalda erguida y la mirada firme, sin rastro de miedo ni arrepentimiento. Habló con la autoridad de quien conoce su deber y su historia: —Respondo ante usted, Líder, y ante las leyes y la práctica de nuestra raza y nuestro clan. Yo, Wei Hou, el último herrero de la raza Shen Lan, admito plenamente que fui yo quien se lo pidió. Solicité al Sabio Médico hacer uso de tal arte porque la vida de ese humano corría peligro inminente de extinguirse. Sus heridas eran mortales, recibidas como intercambio tras el brutal ataque que sufrió a manos del joven Feng… y no podía permitir que muriera después de haber resistido tanto. El Líder entrecerró los ojos, sopesando sus palabras, y respondió con tono inquisitivo: —¿Oh… es así? Muy bien entonces… Sabio Médico, ¿cuál es su respuesta ante lo que acaba de confesar el Anciano Wei? El Sabio Médico Shen Lan Zhi avanzó también, con su porte tranquilo y sabio de siempre, y respondió con claridad: —Yo, Shen Lan Zhi, médico encargado de la salud de toda la raza, declaro ante todos: es cierto. Él me pidió usar dicho método… Hizo una pausa y luego añadió con firmeza, asumiendo su parte: —… pero también debo decir que yo acepté hacerlo por cuenta propia y voluntad propia. No fui obligado ni presionado. Y tengo una razón más: tengo la intención de enseñarle los caminos de la medicina a ese humano. He visto en él un potencial increíble… un potencial que solo pertenece a quienes podrían llegar a ser patriarcas en el futuro. Un murmullo bajo se escuchó entre los presentes al escuchar aquellas palabras. El Líder negó con la cabeza levemente, sorprendido pero volviendo rápidamente al asunto que competía: —Oh… ese no es el tema del que estamos hablando ahora, aunque es algo digno de mención… Pero bien, vayamos al grano. Wei… ¿eres plenamente consciente de los actos que has cometido? ¿Y tú, viejo sabio? ¿Sois conscientes de lo que habéis hecho juntos y de las consecuencias que esto trae? Bajo la luz solemne del gran salón, el Líder continuó hablando con voz grave y sentenciadora, haciéndose escuchar por todos los presentes: —Bajo las leyes sagradas de nuestra raza, y en mi calidad de Patriarca del clan y de todo el pueblo Shen Lan… la sentencia por lo que habéis hecho debería ser la muerte lenta, o en el mejor de los casos, la expulsión inmediata y eterna del clan. Hizo una pausa, dejando que sus palabras pesaran en el aire, y luego cambió ligeramente su tono, volviéndose más analítico: —Sin embargo, debemos tener en cuenta un detalle que cambia todo el panorama: existía un acuerdo previo con ese humano. Un pacto de tres años, durante los cuales él debía aprender y dominar el arte de la herrería con nosotros… El Patriarca lo miró fijamente, y una energía pesada, opresiva y llena de autoridad emanó de sus ojos, presionando al anciano con toda su fuerza: —Dime, Anciano Wei… sé sincero conmigo. ¿Ese mortal es realmente capaz de aprender algo? ¿Valen la pena todo este riesgo y todo este lío por él? El Anciano Wei se inclinó respetuosamente, pero su voz no titubeó ni un segundo; estaba seguro de lo que decía: —No solo tiene el potencial, Patriarca… ahora, tras haber sido sometido al método prohibido, ese potencial se ha despertado y multiplicado. Será capaz de lograr cosas mucho más grandes de lo que cualquiera podría imaginar. En el futuro, no solo será un gran guerrero, sino que… ya lo he tomado oficialmente como mi discípulo. Y les aseguro a todos aquí presentes: no les estoy entregando a cualquier aprendiz, no… les estoy entregando al futuro mejor herrero que la raza Shen Lan haya podido conocer en toda su historia. —Es cierto, todo lo que dice es verdad… —intervino el Sabio Médico con seriedad. —¡Silencio! —cortó el Líder con firmeza, sin apartar la mirada de Wei—. Ahora mismo estoy hablando con el Anciano Wei… Se giró entonces hacia el Sabio, aclarando la situación: —Es un hecho que tú, como Sabio, formaste parte de esto y diste tu aprobación para usar el arte antiguo. Pero no olvidemos quién inició todo: fue el Anciano Wei quien te buscó y quien te pidió explícitamente que rompieras las leyes que nos han mantenido unidos durante siglos. El Patriarca señaló a los lados, indicando a las figuras poderosas que ocupaban los asientos alrededor de la sala: —Asuntos de esta magnitud no se deciden a la ligera. Deben ser discutidos no solo conmigo, sino con los treinta grandes cultivadores y ancianos que se encuentran aquí reunidos hoy… ¿O me equivoco, Anciano? ¿Me equivoco, Sabio? —No se equivoca en absoluto, Patriarca… —respondieron ambos al unísono, inclinando la cabeza. El Anciano Wei levantó la mirada un poco, intentando defender su causa con la verdad: —Pero la vida de ese humano se estaba apagando en cuestión de minutos… Corría un peligro mortal, y si no hacíamos algo, todo lo que prometió y todo lo que podía darnos se habría perdido para siempre. Yo solo… El Patriarca Lan lo interrumpió bruscamente, alzando la voz con dureza y desaprobación: —¿Y acaso eso justifica romper la ley por completo? ¿Violaste las normas sagradas solo para salvar a un simple mortal… que ni siquiera ha cumplido todavía con su cometido de los tres años? —Bien —dijo el Patriarca Lan, dejando caer sus palabras con peso sobre toda la sala—. Ahora pido el consejo y el juicio de los treinta miembros aquí presentes. ¿Qué veredicto podemos dar? No hablamos solo del Anciano Herrero, sino también del Sabio Médico, pues ambos son igualmente responsables de haber utilizado un arte prohibido con un humano, rompiendo lo establecido por nuestros ancestros. —Pero nosotros lo hicimos por el bien… —intentó explicar el Sabio, sintiendo que la injusticia se cernía sobre ellos. El Líder lo miró con una sola ceja alzada, emitiendo un sonido grave que cortó cualquier palabra: —¡Hmmmm?… —su tono dejó claro que no se permitían más justificaciones por el momento—. Ya está dicho lo que teníais que decir. Ahora… ¿cuál es la opinión de todos ustedes? Hablad. Un silencio tenso reinó por unos segundos, hasta que uno de los ancianos de mayor rango se puso de pie con calma: —Si bien es innegable que rompieron las leyes y eso es grave… debemos mirar también lo que está en juego. Uno de ellos es el último maestro herrero que nos queda; si lo condenamos a muerte, el arte de forjar de la raza Shen Lan podría morir con él. Y el otro… es el Sabio Médico, quien ha curado a generaciones, quien nos ha ayudado y salvado a todos nosotros muchas veces. Darles una sentencia de muerte sería olvidar y despreciar todas las grandes contribuciones que han hecho por este clan durante siglos. Eso no sería justo ni agradecido. Al instante, otro miembro se levantó con voz firme y severa, mostrando su desacuerdo: —Lo que dices es cierto, pero aun así… las leyes existen por una razón. Si no se cumplen, si pasamos por alto lo que hicieron solo porque son importantes, ¿para qué sirven? ¿Qué valor tienen nuestras normas? Yo opino que la sentencia debe ser el exilio. Que abandonen el territorio de la raza y nunca regresen. —¡Eso es demasiado cruel! —intervino otro, levantando la mano con preocupación—. ¿Enviar a dos ancianos, dos sabios, a un mundo exterior donde no conocemos casi nada? ¿Lanzarlos a la supervivencia solos, en tierras peligrosas, cuando ninguno de los dos sabe luchar ni defenderse en combate? Sería una sentencia de muerte lenta igual que la otra, solo que más larga y dolorosa. —Es cierto que su destino sería duro —replicó quien había propuesto el exilio—, pero si perdonamos esto y lo dejamos pasar como si nada, le estaremos diciendo al resto de la raza que pueden romper las leyes cuando quieran, si creen que tienen una buena razón. Y eso no está bien. Eso destruiría el orden de nuestro pueblo. Y así, uno tras otro, las voces se fueron sumando. Algunos defendían la misericordia y el valor de sus servicios, otros la estricta obediencia a las normas ancestrales, y las opiniones eran divididas, confusas y opuestas entre sí, sin llegar a un acuerdo claro. La sala se llenó de un murmullo creciente, mientras el destino del Anciano Wei, del Sabio Médico y, sin saberlo, también el de Xuan Lie, pendía de un hilo muy fino. El Líder escuchó durante unos minutos más cómo las opiniones seguían chocando unas contra otras, sin llegar a ningún acuerdo. Finalmente, soltó un suspiro profundo, cansado de la discusión, y alzó la mano con autoridad para callar a todos. —¡Es suficiente! —dijo con voz potente que resonó en todo el salón—. A este paso no llegaremos a nada en todo el día. He escuchado vuestros consejos, pero ahora seré yo quien dé el veredicto final. Se inclinó ligeramente hacia adelante, mirando fijamente a los dos acusados, y comenzó a dictar su sentencia con claridad absoluta: —Tenemos a Xuan Lie, ese humano al que se le permitió seguir viviendo, pero solo a costa de usar una técnica antigua y sagrada de nuestra raza. Un arte prohibido que fue ejecutado por el Sabio Médico Shen Lan Zhi, y provocado e impulsado por el Anciano Wei Hou, quien está igualmente involucrado en todo esto. Por lo tanto, mi sentencia es la siguiente: Hizo una pausa breve, dejando que el silencio se apoderara de la sala, y sentenció: —Dentro de dos años y unos pocos meses, el tiempo exacto que le queda de su acuerdo original, si Xuan Lie no ha sido capaz de aprender nuestro arte y convertirse en un herrero digno, igual o superior al nivel del Anciano Wei… entonces los tres serán sentenciados a muerte rápida y sin piedad. El Patriarca miró a todos los presentes desafiante y preguntó: —Bien… ahora decidme, ¿cuál es vuestra opinión sobre este veredicto? Los treinta cultivadores, entre los que se contaban grandes ancianos y maestros, comenzaron a murmurar entre ellos, analizando la sentencia. Uno de ellos, portavoz del grupo, habló con voz reflexiva: —No es un mal veredicto… logra equilibrar la ley con el valor de sus personas. Sin embargo… hay algo que nos preocupa a todos. Ambos, el Anciano y el Sabio, ya se encuentran en la etapa final de sus vidas. Han servido a la raza durante siglos, han dado todo por nosotros. Ejecutarlos al final de sus días, solo por culpa de un humano que ni siquiera es nuestro… no es algo que se vea bien, ni ante nuestros ojos ni ante la historia de nuestros ancestros. —Entiendo perfectamente vuestra preocupación —respondió el Líder con calma, asintiendo ante las palabras de los ancianos—. Pero como Patriarca y responsable de la seguridad y el futuro de toda la raza, seré yo quien asuma la decisión final y mantenga este veredicto. Se puso de pie, y su figura pareció crecer ante todos, llenando la sala con su presencia. Continuó con voz firme y resonante: —Además, seamos sinceros: tampoco estamos atravesando nuestro mejor momento como pueblo. Hemos perdido fuerza, hemos perdido conocimientos… y por lo tanto, las reglas deben ser claras para todos. La vida de estos dos grandes ancianos quedará ahora totalmente en manos de ese mortal, de ese humano llamado Xuan Lie. Él será quien decida su destino con su esfuerzo, su talento y su capacidad de aprender. Barrió con la mirada a todos los presentes, desafiando a cualquiera a contradecirlo: —¿Alguien más tiene algo que agregar? ¿Alguien se opone a esta sentencia? ¿O desea añadir alguna condición más? Un silencio absoluto reinó en la sala. Todos se miraron entre sí, comprendieron que la decisión estaba tomada y que era la única vía posible. Uno a uno, fueron inclinando la cabeza en señal de respeto y aceptación. —Aceptamos el veredicto dictado hoy —dijeron al unísono los treinta cultivadores—. Que se aplique al Gran Anciano Wei Hou y al Sabio Shen Lan Zhi tal como ha sido dicho. —¡QUE ASÍ SEA! —gritó el Líder con fuerza, sellando el destino de todos—. Este veredicto entra en vigor desde este mismo instante. Luego, bajó la mirada hacia los dos ancianos que permanecían de pie ante el tribunal, esperando su sentencia. —¿Tenéis alguna queja, alguna duda o algún problema que exponer ante esta resolución, Anciano Wei? ¿Sabio Médico? Ambos se inclinaron profundamente, con la espalda recta y sin rastro de miedo, aceptando con dignidad lo que se les había impuesto. —Aceptamos el veredicto y el destino que el Patriarca ha decidido para nosotros —respondieron al mismo tiempo con voz serena—. Confiamos en la justicia de la raza. —Bien —concluyó el Patriarca Lan, haciendo un gesto con la mano para despedirlos—. Podéis retiraros. Y así, bajo la mirada de todos los presentes, el Anciano Wei Hou y el Sabio Shen Lan Zhi dieron media vuelta y salieron del gran salón, llevando consigo el peso de una sentencia que pendía sobre sus cabezas, pero que en realidad descansaba sobre los hombros de un joven humano que ni siquiera sabía lo que se había decidido allí. El veredicto estaba alzado, grabado en piedra y ley. ¿Logrará Xuan Lie cumplir con su cometido y salvar la vida de quienes arriesgaron todo por la suya? El tiempo ya corre. El reloj no se detiene… y su destino, y el de dos grandes figuras de la raza Shen Lan, depende ahora enteramente de él. CONTINUARA… © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)

Continúa leyendo

EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)

Capítulo 24

Siguiente Capítulo ›

EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 23

Estás leyendo el capítulo 23 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 11 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.