Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Xuan Lie estaba agachado junto a la hoguera, ocupado cocinando, mientras observaba a Longshi, que yacía recostado pareciendo haber caído en un sueño profundo, con una calma y despreocupación absolutas. Dormía como si nada existiera a su alrededor, como si no le importara en absoluto que, con la llegada de la noche, las bestias más feroces y antiguas de estas tierras comenzaran a recorrer la zona.
El silencio se sentía pesado y profundo, envolviéndolo todo. En medio de aquella llanura inmensa, interminable y desolada, solo estaban ellos dos: Xuan Lie y Longshi. No había nadie más.
Cuando la carne empezó a estar lista y su aroma rico y cálido comenzó a esparcirse por el aire, Xuan Lie esbozó una sonrisa, una expresión traviesa que dejaba ver que estaba tramando algo. Miró de reojo a su compañero y pensó divertido:
— Vamos a ver cuánto tiempo más logras mantenerte fingiendo que duermes ahora que el olor ya te ha llegado...
Pero Longshi, aunque parecía estar profundamente dormido, en realidad solo se hacía el dormido. En cuanto percibió aquel aroma inconfundible, el olor de la carne que tanto le gustaba, sus sentidos se despertaron al instante sin que su cuerpo delatara nada. Sin abrir los ojos, sin cambiar de postura, comenzó a arrastrarse lentamente sobre la tierra dura, moviéndose con una pereza calculada hasta acomodarse justo al lado de Xuan Lie, tan cerca que casi lo tocaba. Con voz pastosa y arrastrada, murmuró sin siquiera abrir los párpados:
— ¿Ya está lista la cena...?
Xuan Lie no pudo evitar reírse ante su astucia, y respondió con una cara de fingida seriedad y advertencia:
— La cena estará lista sí... pero si te quedas tan pegado a mí y al fuego como estás ahora, te aseguro que lo único que vas a cenar hoy será una de tus propias patas, por estar demasiado cerca.
Al escuchar eso, Longshi entreabrió lentamente un solo ojo, solo para confirmar con su propia mirada si lo que le decía era verdad o no. Fue entonces cuando Xuan Lie, al ver su reacción, estalló en una risa sonora y fuerte, golpeándose la rodilla mientras se reía a carcajadas:
— ¡Jajajajaja! ¿En serio te lo has creído? ¡Hah! ¿De verdad pensaste que era verdad?
Longshi, al darse cuenta de que había caído en la trampa y había sido engañado, cerró el ojo de golpe y frunció el ceño, sintiéndose extrañamente indignado por haber sido tan fácil de engañar. Se quedó callado un momento, mirando de reojo a su compañero que seguía riéndose, y al fin masculló con tono de reproche:
— Mocoso... Con que ahora tú también sabes usar trucos y engaños...
Longshi se acomodó mejor en el suelo, con una expresión que se volvió más seria y reflexiva, como si estuviera mirando mucho más allá de las llamas que tenían frente a ellos.
— Bien... te contaré un poco de hacia donde vamos —empezó a decir, con la voz baja y pausada—. Mmm... más adelante conoceremos a un viejo conocido. Y te aseguro que es alguien muy importante, ya que pertenece a una de las pocas razas en todo este mundo que ha logrado que su líder no solo avance en el cultivo, sino que haya llegado hasta la SEGUNDA GRAN FASE, conocida como: OJOS INEXISTENTES.
Hizo una pequeña pausa, dejando que aquello calara en su compañero, antes de continuar con tono solemne:
— Ese líder ha avanzado tanto que ya se encuentra en la mini fase llamada VER EL DESTINO. Aunque... aún le falta superar otra mini fase más antes de poder romper el cuello de botella que separa los niveles, y así poder entrar en la TERCERA GRAN FASE. Pero... es muy probable que nunca llegue a verlo. Los recursos en este mundo son escasos, ¿sabes? Y no es porque no existan, sino por la dificultad inmensa que hay para obtenerlos, o por el peligro mortal que acecha en los lugares donde se encuentran... Con esto que te he dicho, ya debes imaginar a quién nos dirigimos a conocer, ¿verdad?
Longshi iba a seguir hablando, explicando más detalles sobre ese viejo conocido y su poder, pero de repente fue interrumpido bruscamente por Xuan Lie, que alzó la cabeza con los ojos muy abiertos, lleno de curiosidad y ansiedad.
— ¿Cultivar? ¿Gran fase? ¿Minis fases? —preguntó rápidamente, casi atropellando las palabras, y luego soltó la pregunta que realmente le quemaba—: ¿Puedo yo cultivar?
En ese momento, Xuan Lie habló muy rápido, y en su mente pensó con preocupación: ¿Pregunté demasiado? ¿Se dará cuenta de que reencarné...?
Mientras tanto, Longshi también pensaba para sí mismo: «Maldición... ¡hablé demasiado rápido!», dándose un golpe mental por haber soltado tanta información de golpe y haber despertado esas esperanzas en el muchacho.
En ese momento, un gran alivio volvió a llenar a Xuan Lie... quien prefirió guardar silencio y esperar.
Longshi se quedó mirando a Xuan Lie en silencio unos segundos, luego una sonrisa burlona comenzó a dibujarse en su rostro, una sonrisa que se fue haciendo más grande hasta que terminó por inflar el pecho y soltar una carcajada llena de desprecio y diversión.
— ¡Jajajajaja! ¿Tú? —se burló Longshi sin ningún tipo de piedad—. Jamás lograrás algo así, y menos utilizando su método... ¿Acaso no te das cuenta? Ellos son de otra especie totalmente distinta a la tuya. ¿Y sabes qué más? Suelen odiar profundamente a los humanos. A diferencia de tu raza, ellos también han logrado explorar, pero más que ustedes: conocen el 15% de este vasto mundo, y su especie también está al borde de la extinción... apenas sobrevive el 13% de su población original.
Se inclinó un poco hacia él, mirándolo fijamente para que entendiera bien sus palabras:
— Su método de cultivo está ligado a su sangre, a su cuerpo y a su esencia. No te sirve a ti. Ni siquiera lo sueñes, sería inútil y peligroso.
Dicho esto, Longshi se echó hacia atrás de nuevo, cambiando totalmente de expresión y de tema, como si lo anterior ya no importara en absoluto.
— Pero bueno... cambiando de tema —dijo con tranquilidad—, nunca te he preguntado... ¿cuál es tu edad? ¿O tienes algún familiar por ahí?
Xuan Lie, que seguía ocupado cocinando y dándole vueltas a la carne sobre el fuego, bajó un poco más la cabeza, ocultando su mirada bajo la sombra de su cabello. Su cuerpo se tensó levemente, y respondió con voz muy baja, casi un susurro cargado de tristeza e inocencia:
— Solo tengo trece años... y... creo que mis padres murieron... —se quedó en silencio unos segundos, mirando las llamas con la mente perdida en recuerdos que le dolían—. Eso creo...
Hubo un silencio pesado, largo y profundo. Longshi lo observó con atención, vio esa inocencia mezclada con dolor en el pequeño cuerpo del muchacho. No había lástima en su mirada, sino una comprensión dura y fría, la de alguien que conocía muy bien la realidad de este mundo.
Se acercó un poco más y le habló con voz firme, sin rodeos, sin mentiras dulces, tal como era la vida aquí:
— Tranquilo... —le dijo con esa crudeza que siempre lo caracterizaba—. Para nadie es fácil, y si me preguntas... en este planeta, para muchos es mil veces mejor estar muertos que vivos. No te sientas mal, ni te frustres por ello. Es así como funciona todo aquí. Solo tienes un camino: avanza, crece y sé fuerte. Solo la fuerza te permitirá sobrevivir y que nada ni nadie pueda hacerte daño.
Xuan Lie alzó la mirada, con la voz clara, tranquila y con el debido respeto que siempre le tenía, y respondió:
— Sí, lo sé... y me haré fuerte, señor.
Longshi se quedó mirándolo un momento, evaluando esa seguridad repentina en el pequeño cuerpo del niño. Una sonrisa leve, casi imperceptible, se dibujó en sus labios, mezcla de burla y curiosidad.
— Mmm... como digas, muchacho... —respondió con su tono de siempre, arrastrando las palabras—. Por cierto... ¿ya está lista la cena?
Xuan Lie asintió con amabilidad, señalando la carne ya en su punto justo.
— Sí señor, ya está. Comamos, por favor.
Ambos se dispusieron a comer en silencio. Xuan Lie, mientras daba cuenta de su parte, miraba de reojo a Longshi, observando con diversión cómo este engullía la comida con avidez, tragando casi sin masticar. El niño sonrió para sus adentros, con un sentimiento de gratitud que le llenaba el pecho, y pensó:
«Al menos... hoy no como solo. Gracias a él, no estoy solo.»
Poco a poco, el fuego se fue apagando hasta convertirse en un montón de cenizas oscuras y frías. La luz desapareció por completo, y sobre ellos brillaron las estrellas: pocas, distantes y débiles, como si incluso el cielo de este lugar fuera escaso. Se recostaron sobre la tierra dura, cerraron los ojos y se entregaron al descanso, esperando pacientemente a que saliera el sol y trajera consigo un nuevo día.
— ¡Joven, ya es hora de despertar! —la voz de Longshi retumbó, rompiendo el sueño de Xuan Lie.
El niño abrió los ojos de golpe, se incorporó de inmediato y miró a su compañero con atención y respeto, escuchando cada palabra. Longshi ya estaba de pie, estirándose y mirando hacia la inmensa llanura que se extendía ante ellos, más vasta y desolada que nunca bajo la luz grisácea del amanecer.
— Levántate, tenemos que partir —dijo Longshi con seriedad, señalando el camino que debían tomar—. Lo que nos queda por cruzar será largo y feo. Un terreno maldito y seco hasta el hueso. Y además... tengo prisa, porque no quiero ni ver ni toparme con ese viejo loco que se hace llamar el Dueño, el dueño y señor absoluto de este lugar. ¡Vámonos, andando!
Xuan Lie se apresuró a recoger sus cosas con cuidado, guardando todo con rapidez, y sin perder tiempo comenzó a caminar detrás de Longshi, bajando de la meseta y adentrándose de lleno en aquel territorio ajeno.
Las horas pasaron, y el paisaje no cambiaba. Tierra dura, agrietada, color pálido, sin una sola brizna de hierba, sin agua, sin rocas que sirvieran de refugio. Avanzaban y avanzaban, y parecía que el desierto no tenía fin. Lo más inquietante era el silencio absoluto: no se veía ni una pizca de vida, de ninguna clase. Ni insectos, ni aves, ni rastros de bestias. Todo estaba muerto.
Xuan Lie, intrigado y algo desconcertado por esa ausencia total de criaturas, se acercó un poco y preguntó con voz respetuosa y educada:
— Disculpe, señor Longshi... ¿dónde está ese dueño del que me hablaba? ¿Dónde está el ser que controla o vive en este territorio? Aquí no hay nada, está todo vacío...
Longshi no se detuvo, ni volvió la cabeza, y respondió con voz fuerte y clara, mezcla de fastidio y precaución:
— ¡No lo sé! ¡Y no quiero saberlo! Y mucho menos quiero toparme con él. Ese viejo es terco, arrogante, caprichoso y peligroso. Créeme, muchacho... lo mejor que nos puede pasar hoy es cruzar todo esto sin que se le ocurra aparecer. Es mejor no llamar su atención.
Y así continuaron su marcha, paso tras paso, bajo un sol que golpeaba con fuerza, secando aún más si cabía el aire que respiraban.
Sin embargo, lo que ellos no sabían, lo que sus ojos no podían ver, era que no estaban solos.
Mientras avanzaban sin detenerse, desde muy lejos, y desde lo alto de una elevación de tierra alta y plana que se alzaba en la inmensidad, una presencia antigua y poderosa los observaba. Allí, sentado cómodamente como un rey en su trono, había una figura imponente, una criatura que era mucho más que una simple bestia: un ser con inteligencia, igual de poderoso que Longshi, con una existencia que se remontaba a siglos atrás.
Los miraba pasar a la distancia con una sonrisa burlona y curiosa, con la tranquilidad de quien sabe que todo lo que hay bajo ese cielo le pertenece. Con voz profunda y resonante, habló solo para sí mismo, disfrutando de la extraña visión que tenía ante sus ojos:
Poder: ¿???
Nombre: ¿???
Edad: ¿???
Habilidades: ¿???
— Pero mira qué tenemos aquí... —murmuró, con tono divertido y sorprendido—. Un viejo conocido, el gran Longshi... caminando tranquilamente por mi casa... y acompañado de un ser de raza humana, un mortal inferior. ¡Vaya, eso sí que es raro! —y soltó una risa grave y profunda que hizo vibrar el aire a su alrededor—. El orgulloso Longshi viajando con un humano... eso sí que es algo nuevo e interesante.
— Mmm... igual de fuerte que siempre... Debería saludarlo. Hace mucho tiempo que no intercambiamos técnicas ni golpes... —sus ojos brillaron con curiosidad al fijarse en la figura pequeña que acompañaba a Longshi—. Y es mucho más interesante aún lo que lleva consigo... Bien, le daré un pequeño saludo.
Mientras tanto, a lo lejos ya se distinguía el límite de aquella llanura interminable. Longshi, al verlo, apresuró el paso y le dijo al muchacho:
— ¡Apresurémonos, ya casi salimos de este lugar!
Se apresuraban por dejar atrás aquella tierra desolada, cuando de repente, Longshi escuchó una voz que resonaba directamente dentro de su mente, profunda y clara:
— Hola, viejo amigo...
Longshi frunció el ceño y respondió con el mismo método, transmitiendo sus pensamientos con fastidio:
— Tú, viejo terco... ¿Qué quieres?
— Hooo... —respondió la bestia con tono divertido y burlón— ¿Me respondes así? Después de que te he dejado pasar sin problemas por mi territorio...
— ¿Es así? —replicó Longshi con desdén— ¿Desde cuándo eres dueño de algo, viejo charlatán?
— ¡Ja, ja, ja! —se rió la criatura en su mente— No permitiré que me hagas perder la paciencia con tus palabras arrogantes... Bien, déjame preguntarte: ¿Por qué viajas acompañado de un humano?
— No es asunto tuyo —fue la respuesta cortante de Longshi.
— ¿Es así? Qué pena... Siempre el mismo viejo y aburrido Longshi... —dijo la bestia con calma—. Está bien, te dejaré pasar. Nos veremos pronto, Longshi...
La voz desapareció tan rápido como había llegado. Xuan Lie, que corría a su lado, notó el cambio en su compañero y preguntó con respeto y preocupación:
— ¿Señor Longshi...? ¿Todo está bien?
Longshi lo miró con expresión pensativa, asintió y respondió:
— Sí... todo está bien. Solo fue un bicho raro que se le ocurrió hablarme a la mente... Sigamos, ya casi salimos de aquí.
Ya cuando estaban a punto de salir, justo en el límite donde terminaba la tierra árida, se veía por fin el césped verde y, aunque pocos, aparecían árboles que eran verdaderos gigantes: hermosos, con formas únicas y perfectas, tal como si fueran penjing de tamaño colosal. Era una vista que, desde lejos, resultaba difícil de describir con palabras por su belleza y por el contraste tan grande con lo que habían dejado atrás.
Mientras corría, Xuan Lie no podía apartar la mirada y dijo con asombro:
— ¡Es impresionante...! Señor Longshi, qué lugar tan hermoso se aprecia desde aquí...
— Sí, es cierto... —respondió Longshi, también admirando el cambio repentino del paisaje.
Pero justo cuando estaban a punto de cruzar esa línea que separaba dos mundos, apareció ante ellos un ser que parecía flotar sobre el suelo, bloqueando el paso. Tenía una presencia imponente; medía entre 1,89 y 1,92 metros de altura. Su cabello era largo y de un azul oscuro profundo, al igual que sus ojos, que brillaban con el mismo tono intenso. Tenía las orejas ligeramente puntiagudas y unas cejas de forma muy singular, únicas y distintas a cualquier cosa que hubieran visto antes.
Se detuvieron en seco frente a él, y este ser, con una voz serena y profunda, soltó unas palabras que los dejaron inmóviles:
— ¿Cuánto tiempo ha pasado, gran Longshi...?
Continuara…
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AUT: OLVIDADO

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EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela)
Capítulo 16
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 15
Estás leyendo el capítulo 15 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.