Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Xuan Lie suspiró largamente...
Había escuchado a Longshi decir una y otra vez que no le daba la más mínima importancia a los recursos o materiales que pudieran sacar del cadáver de aquella bestia muerta. Sin embargo, la realidad era otra muy distinta: Longshi, con las fauces ya llenas hasta los bordes, apenas podía hablar mientras seguía devorando todo lo que tenía a su alcance.
—¿Por qué suspiras tanto? —le dijo con dificultad entre masticidos—. Si no te apresuras a comer algo, me lo comeré todo yo solo... ¡y no dejaré ni las sobras!
Xuan Lie observaba con una mezcla de asombro y diversión el hambre descomunal de Longshi; hacía un momento, sin el menor esfuerzo, se había tragado el núcleo de energía de la bestia como si fuera un simple caramelo. Entonces, con una sonrisa traviesa, Xuan Lie rompió el silencio:
—Mmm... ahora que recuerdo... hace un momento, cuando gritaste para que observara tu "inmenso poder", ¿verdad que gritaste mi nombre, Longshi? ¿No es cierto? —dijo entre risas—. ¡Entonces supongo que me gané el derecho a que por fin me digas mi nombre, ¿no?!
Longshi, que en ese instante tragaba un gran trozo de carne que tenía en la boca, se detuvo en seco. Lo miró con ojos desafiantes y respondió con tono arrogante:
—¿Mortal yo? ¡Seguro que escuchaste mal, como siempre!
Sin darle tiempo a replicar, agarró otro pedazo enorme de carne, se lo metió entero en la boca y, hablando entre dientes y con la boca llena, añadió:
—¡Tú debes prestar más atención, jovencito! ¡Ahahahaha! —se rió con ganas, muy satisfecho consigo mismo.
«¡Tú...!», pensó Xuan Lie en silencio, mirándolo con una sonrisa que ocultaba una amenaza divertida. «¡Te atreves a jugar conmigo! Está bien, ya verás... haré que me digas mi nombre a la fuerza, ya lo verás... Y ojalá te atores, sí... ¡ojalá te atores mientras comes por haberte atrevido a usarme en tu pequeño juego!»
Y fue como si el destino, o quizás una pequeña parte del poder de Xuan Lie, hubiera escuchado ese deseo en voz alta.
Justo en ese momento, Longshi, que intentaba tragar un pedazo demasiado grande de golpe, abrió mucho los ojos, comenzó a resoplar, a hacer sonidos ahogados y a golpearse el pecho con las garras:
—¡Puaf... Pauf... Haaa...! —respiró agitado, casi sin aire, y gritó furioso—: ¡Maldita seas, Xuan Lie! ¡Casi me atoro y muero aquí mismo tragando carne yo! ¡Maldita bestia, aun muerta me das problemas con tu carne dura!
Xuan Lie, viendo la escena y la cara desesperada del gigante, no pudo contenerse más y soltó una carcajada fuerte, clara y sonora que retumbó por todo el lugar:
—¡HAHAHAHAHAHA!
—¡Oh, espero, Longshi! ¡Ahí acabas de repetir mi nombre! ¿Lo ves? —le dijo con satisfacción.
Longshi, que todavía seguía respirando hondo y recuperando el aliento después de haber estado a punto de atorarse y morir, lo miró de reojo y respondió con tono despreciativo:
—Mortal, en definitiva, lo que tú necesitas es lavarte bien los oídos... ¡Je, je, je! Para la próxima, mejor cazo una bestia que te sirva solo para limpiarte la mugre que tienes dentro de la cabeza, ¡ahahahahaha!
—¡Tú...! —empezó a decir Xuan Lie, sin saber si enfadarse o reírse.
Pero Longshi lo interrumpió señalando la carne que sobraba:
—Bueno, ¿vas a comer o no?
—Sí, pero la voy a cocinar primero. No soy como tú, que te tragas todo crudo y de un bocado —respondió Xuan Lie con calma.
Poco después, Xuan Lie encendió una pequeña fogata. Con mucho cuidado, cortó trozos más pequeños y finos de carne y los fue colocando sobre el fuego para que se asaran lentamente. El aroma empezó a extenderse por todo el lugar, llenando el aire de un olor delicioso y tentador.
Longshi lo observaba todo muy atento, y movía su gran cola de un lado a otro con impaciencia, como si estuviera esperando que en cualquier momento Xuan Lie se volviera y le ofreciera un pedazo.
Xuan Lie sonreía para sí mismo mientras giraba la carne sobre las llamas.
«Ya verás, arrogante... te haré venir a pedirme la carne por las buenas», pensó Xuan Lie en silencio, sonriendo con malicia. «Tú no eres el único que ha vivido, ni el único que puede decir qué hacer... Lo que no sabes es que, en mi vida pasada, viví muchos milenios y me he topado con personalidades exactamente iguales a la tuyas... orgullosas, tercas y glotonas. ¡Je, je, je! Ya sé exactamente cómo tratarte...»
Cuando la carne estuvo casi lista, el olor se volvió irresistible. Xuan Lie dio el primer mordisco, cerró los ojos y comenzó a saborearla lentamente, haciendo gestos exagerados de placer y deleite, dejando muy claro lo increíblemente rica que estaba.
Longshi lo observaba frunciendo el ceño cada vez más fuerte. Su frustración iba creciendo por momentos al ver cómo Xuan Lie disfrutaba aquel manjar sin siquiera voltear a verlo ni ofrecerle nada. Al fin, no pudo aguantar más, estalló y le gritó:
—¡Oye, mortal! ¿Hasta cuándo piensas seguir haciendo eso? ¿No tienes pensado ofrecerme nada a mí? ¡¿Cómo es posible?! ¡Yo fui quien cazó a la bestia! ¡Yo te salvé la vida hace un momento! ¿Y así me lo pagas?
Xuan Lie lo miró de reojo, con media sonrisa, y dijo con calma mientras seguía masticando:
—¿Ah, sí? Entonces, como agradecimiento, la próxima vez te cazaré peces...
Longshi abrió los ojos horrorizado, y aun cuando Xuan Lie solo intentaba molestarlo un poco más, se apresuró a responder casi gritando:
—¡¡NOOOO!! ¡No quiero esa cosa! ¡Para nada! ¡Yo quiero carne... y quiero la que tú cocinas a fuego lento, esa que huele tan bien!
Xuan Lie pareció ignorarlo por completo, se quedó callado y siguió comiendo tranquilamente, como si nada hubiera pasado.
Longshi lo observaba desesperado. No sabía qué hacer ni qué decir; las ganas de probar esa carne eran más fuertes que su propio orgullo. Al fin, rindiéndose ante el delicioso aroma, soltó entre dientes:
—Está bien... solo dame un poco de esa carne... y... y diré tu nombre... ¡y quizás hasta te dé las gracias!
Xuan Lie no pudo evitar que se le dibujara en el rostro una sonrisa maliciosa y triunfal. Tomó otro trozo de carne, lo sostuvo en alto frente a él y, moviéndolo un poco para tentarlo más, preguntó:
—¿Ah, sí? ¿En serio? A ver... di: ¿Cómo me llamo?
Longshi lo miraba con los ojos brillantes de hambre, la boca se le hacía agua, y por dentro luchaba una batalla feroz entre su orgullo milenario y las ganas de comer. Tosió fuerte un par de veces para aclararse la garganta, bajó un poco la cabeza y, arrastrando las palabras y muy a su pesar, dijo:
—To... tose... Xu... An... Li... E... ¡Ya está! ¡Ya lo dije! ¡Ahora dame ya esa porción!
Xuan Lie soltó una carcajada que le salió desde el fondo del pecho, satisfecho como nunca. Había logrado lo que quería: el gran y poderoso Longshi Lu había pronunciado su nombre, aunque fuera cortado y a regañadientes. Con una sonrisa de victoria, le entregó la porción de carne que tanto deseaba.
Longshi, tras terminar de saborear hasta el último trozo de carne y pasar su gran lengua rugosa por entre sus dientes y fauces para limpiarse cualquier resto miró a Xuan Lie y dijo con tono de grandeza:
—Bien, mortal... te perdono por esa ofensa de antes... ¡Ahahahaha! —y soltó una carcajada sonora, sintiéndose el ganador absoluto de la situación.
Antes, que lo llamara "mortal" siempre le molestaba a Xuan Lie, pero en esta ocasión, él simplemente soltó una pequeña risa y negó con la cabeza, divertido. Porque, aunque Longshi volviera a tratarlo así y no le hubiera dado las gracias como tal, había logrado mucho más: no solo se había salido con la suya al hacerlo hablar, sino que dos veces había pronunciado su nombre en voz alta, aunque fuera entrecortado. Y eso, para Xuan Lie, valía más que cualquier disculpa.
Longshi lo observó con atención y cambió su tono a uno más serio y práctico:
—Bien, mortal. Se hace tarde. Recoge las partes de la bestia que te indique y llévalas contigo. Toma todo lo que puedas cargar: sus escamas doradas son muy valiosas, al igual que sus garras negras, no las desaproveches.
Xuan Lie se puso manos a la obra rápidamente, guardando y asegurando todo lo que podía transportar. Cuando terminó, Longshi lo miró cargado con todo aquel botín y suspiró con cierta resignación, aunque con un deje de protección:
—Mortal... codiciar más de lo que puedes cargar o cuidar nunca es bueno. Esa avaricia solo te atraerá problemas y enemigos que no podrás vencer... —hizo una pausa, lo miró fijamente y añadió—: Pero está bien. Ya que vas conmigo, te ayudaré a mantener seguro todo lo que llevas. Sin embargo, ten claro que esto no será gratis... como pago, me cocinarás carne de esta forma cada vez que yo cace bestias para ti.
Xuan Lie no dudó ni un segundo. Sabía perfectamente que era un trato excelente: tendría protección, seguridad y además conservaría sus tesoros. Miró a Longshi a los ojos y respondió con firmeza:
—Bien . Es un TRATO.
Longshi sonrió para sus adentros, satisfecho. Sabía que él también había logrado "comprar" al pequeño Xuan Lie: se había asegurado de tener siempre a alguien que cocinara esas delicias que tanto le gustaban.
Luego, señaló hacia el horizonte, donde el sol comenzaba a ocultarse:
—Tenemos que avanzar. Se está oscureciendo. Para mí la noche no supone ningún peligro, pero a diferencia de mí, a ti la oscuridad no te perdonará. Hay cosas acechando en la penumbra que no querrás conocer... ¿Cómo te sientes? ¿Ya puedes moverte bien?
Xuan Lie estiró el cuerpo, revisó el estado de sus músculos y su energía, y con mucha más confianza y fuerza que al principio del día, respondió:
—Sí, estoy mucho mejor. Me siento con mucha más vitalidad y resistencia que antes.
—Entonces sígueme de cerca —ordenó Longshi—. Cruzaremos estas llanuras. ¡Apresurémonos!
Ambos echaron a andar y pronto dejaron atrás la espesura del bosque. Frente a ellos se extendía una inmensa llanura, seca y árida, que parecía no tener fin y se perdía en el horizonte. Longshi, caminando a su lado con paso firme y seguro, le advirtió:
—Bien, ahora escucha bien: tenemos que ser rápidos. Aunque te sientas cansado o agotado, no te detengas bajo ningún concepto. ¿Entendido? Aquí, en campo abierto, cualquier cosa que veas... es mejor que no te encuentre quieto.
Xuan Lie le responde con firmeza y una mirada determinada:
—Estoy listo. ¡Vamos!
Longshi, conforme, dice:
—Bien. No te atrases entonces...
Comienzan a viajar por esta extensa llanura, seca y árida. ¿Qué les espera en este nuevo horizonte al gran Longshi y a nuestro protagonista? Para él, cada día que pasa ya es en sí mismo una bendición y una aventura nueva.
Mientras avanzan por la desolada llanura, un silencio absoluto reina en aquel lugar; no se avistaba ni un solo ser vivo desde ningún lado. Nada se movía en la tierra, ni en el aire... nada. Xuan Lie voltea a mirar hacia atrás y se da cuenta de que han avanzado tanto, que el bosque de donde había salido hacía ya mucho rato, había desaparecido por completo en la distancia.
Longshi corre ágilmente entre el aire, ondeando su melena dorada, y le dice desde adelante, sin detenerse ni un segundo:
—Xuan Lie, ya casi es de noche. ¡Agárrate de mi cola, o será demasiado peligroso para ti intentar seguirme a este paso!
Xuan Lie sabía muy bien que el peligro ya se olía y se sentía en el ambiente, especialmente ahora que esa noche espesa y oscura comenzaba a caer sobre ellos. Fue entonces cuando, por primera vez, le gritó con absoluto respeto a la bestia que hacía tan poco había conocido, alzando la voz con fuerza:
—¡Sí, señor Longshi Lu!
Desde adelante, él lo escuchó y sonrió. No sonreía porque lo hubiera llamado de forma respetuosa, sino porque sentía que Xuan Lie ya estaba confiando en él, y que ya lo veía verdaderamente como su mentor. Y en lo más profundo de su ser, la bestia pensó estas pocas palabras:
«Xuan Lie... luchas por sobrevivir en este mundo, solo, sin apoyo y sin poder... Tranquilo, yo te daré ese empujón que te hace falta. No dejaré que mueras tan rápido, ni tan fácil...»
Mientras tanto, desde atrás, Xuan Lie tomó impulso, saltó y se sujetó con fuerza de su enorme cola. Se aferró a ella tan fuerte, con tanta determinación, como si nada en el mundo pudiera despegarlo de donde se había agarrado.
Longshi, sintiendo su agarre seguro, habló en voz alta con tono poderoso:
—¡Bien! Sujétate fuerte... ahora aumentaré la velocidad.
Y así, estos dos seres tan distintos, unidos ahora por un extraño lazo de amistad y protección, se embarcaron en un viaje hacia lo desconocido, sin saber qué les deparaba el destino o qué nuevas conexiones formarían más adelante en su camino.
Continuara….
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AUT: OLVIDADO

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Capítulo 14
EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 13
Estás leyendo el capítulo 13 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.