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Leer EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

🏴 Grupo: olvidado134✍️ Traducción: olvidado134
Respira suavemente… Pasos silenciosos… uno tras otro… Respira… contiene un poco el aire… Xuan Lie se acerca lentamente. En su mano sostiene una tosca daga de piedra, su única herramienta. A sus trece años, ya se le considera un cazador capaz, pero lo que tiene enfrente no es una presa normal. Se arrastra sigilosamente, acercándose tanto que siente que está rozando la misma muerte. Sus ojos, fijos y atentos, escanean cada escala, cada movimiento de la bestia antigua que duerme profundamente ante él, buscando desesperadamente ese punto débil, esa pequeña apertura que le permita triunfar. Mientras observa, su mente nubla por la confusión: «¿Qué estoy haciendo?… No estoy aquí simplemente intentando herir a una bestia antigua… estoy aquí para matarla. Y todo… solo porque Longshi me lanzó palabras desafiantes.» Pero entonces recuerda el motivo, y la duda se desvanece un instante. «Sin embargo… lo que dijo es cierto. Si logro hacerlo, valdrá la pena el riesgo. La médula de esta bestia es lo único que puede ayudarme a sanar estas heridas internas por ahora.» Vuelve a concentrarse. Respira lo más lento y controlado que puede, casi deteniendo el tiempo a su alrededor. Pero hay un problema: no ve ninguna apertura. Incluso sumida en el sueño, la bestia es una fortaleza viviente; no hay huecos, no hay fallas, no hay forma de penetrar su defensa natural. Xuan Lie gira la cabeza bruscamente hacia donde está Longshi, con la mirada cargada de frustración y una pizca de impotencia. Le dice en un susurro tenso, casi desesperado: —No hay forma… es imposible dañar algo así. Allá entre la espesura de los arbustos, Longshi está sentado, cómodo, observando todo con calma. No se mueve, no habla, no da indicaciones. Solo ladea un poco la cabeza y su boca se curva en una sonrisa burlona, astuta y sabia, como diciéndole claramente sin palabras: «Arréglatelas tú solo. Descúbrelo por ti mismo.» Xuan Lie lo mira, sintiendo cómo la irritación crece en su pecho. «¡Ah, este viejo! Solo se divierte viéndome sufrir…» Suspira profundamente, dejando escapar el aire que contenía, sintiéndose solo ante un peligro enorme, y en ese instante, al soltar el aire, se le olvida por completo dónde está y qué tiene cerca. Está a punto de girarse para reclamarle, cuando Longshi alza lentamente una de sus patas y hace un gesto seco, ordenándole que se voltee y mire con atención. Xuan Lie abre los ojos de golpe, comprendiendo su error fatal. —¡Maldición…! —murmura entre dientes, helado de terror. Su cuerpo se tensa al instante. No necesita girarse para saberlo, porque lo siente clarísimo: un aliento pesado, caliente y fétido golpea directamente su nuca y su cuello. La bestia ya no duerme. Está despierta, justo detrás de él, tan cerca que podrían ser uno solo, esperando el mínimo fallo, el mínimo ruido. Xuan Lie queda petrificado. Su rostro se endurece, mezcla de seriedad absoluta y un miedo helado que recorre su espalda. Sabe, con una certeza aterradora, que sus probabilidades de salir vivo de esto no pasan del 1%. Y sin embargo… no se echa atrás. En sus ojos brilla una llama antigua, el recuerdo borroso pero indomable de alguien que fue grande, poderoso y orgulloso en su vida pasada. El alma de un emperador no duda ante el peligro. Con toda su fuerza, reúne valor y se gira bruscamente. Sin dudar ni un segundo, lanza la daga de piedra con toda su fuerza y precisión, apuntando directo al ojo de la bestia, el único punto vulnerable que cualquier ser vivo tiene, el lugar donde debería haber muerto al instante… ¡CLANG! El sonido es seco, duro y demoledor. Dio en el blanco. Golpeó justo donde debía matar. Pero… la daga rebotó violentamente hacia atrás como si hubiera chocado contra una montaña de hierro fundido. Ni una sola gota de sangre. Ni una herida. Ni una señal de dolor. Tanto es así, que la bestia ni se inmutó en moverse o esquivar. Fue como si una simple hoja hubiera caído sobre su piel. Para una existencia antigua como ella, el ataque de Xuan Lie no fue más que una molestia invisible, algo tan insignificante que ni siquiera merecía el esfuerzo de reaccionar. Era ridículo, era inútil, era como intentar cortar el cielo con una espada de madera. Y entonces… suelta una risa amarga, nerviosa y resignada, comprendiendo la realidad cruel de este mundo. —¡¡Jajajaja!! —ríe casi en voz alta, negando con la cabeza—. ¿Cómo pude dejarme llevar por las palabras de Longshi? ¡Era imposible desde el principio! Incluso apuntando a la muerte… no soy nada ante algo así. Pero su risa se corta en seco. En un parpadeo, la bestia que parecía estar inmóvil se abalanza sobre él con una velocidad inhumana. Sus garras afiladas descienden con la fuerza suficiente para destrozar montañas pequeñas. Xuan Lie solo puede cerrar los ojos, sintiendo el viento cortante que anuncia su fin. ¡¡GOLPE SECO Y ATRODADOR!! De repente, justo cuando las garras iban a destrozarlo, una garra inmensa, pesada y poderosa se interpuso en el camino, deteniendo el ataque como si fuera una pared de acero indestructible. Era la pata de Longshi. Había reaccionado por puro instinto, más rápido de lo que la mente podía procesar. Longshi estaba allí, ahora de pie, imponente. Su sonrisa burlona había desaparecido por completo. Su rostro, su voz y su aura eran serios, severos y aterradores, como nunca Xuan Lie le había visto. Su voz retumbó en todo el bosque, cargada de una autoridad antigua y absoluta: —Bestia inferior… ¿te atreves? —Su mirada era gélida y furiosa—. ¿Te atreves a dañar a mi mascota? Te permití estar aquí, te permití ser mi desayuno cuando yo lo decida… ¡y tienes la osadía de no aceptar tu destino y atacar lo que es mío! —Longshi rugió con toda su fuerza, haciendo temblar el suelo—. ¿Quién te crees que eres para desafiar lo que yo protejo? Sin embargo, la bestia antigua, esa lagartija colosal y orgullosa, ni se inmutó ante sus palabras. No reconoció superioridad, no mostró miedo. Al contrario, se giró lentamente, abriendo sus fauces llenas de dientes podridos y veneno, preparándose para atacar, dispuesta a destruir todo lo que tuviera enfrente, incluido aquel viejo ser que se interponía en su camino. Longshi lo observó con una mezcla de lástima y aburrimiento, y negó lentamente con la cabeza. —¿Oh…? ¿Es que no eres capaz de verlo? ¿No eres capaz de sentir que yo soy superior a ti en todo, en cada respiro, en cada latido? —Suspiró, como si le causara una gran decepción—. Esto no me suele pasar… tener que explicar lo obvio a algo tan inferior. De repente, una sonrisa aterradora, fría y llena de una majestuosidad antigua curvó sus fauces. Soltó una carcajada que hizo vibrar el aire mismo. —¡¡Jajajajaja!! ¡Muy bien! —gritó con fuerza, levantando la cabeza hacia los cielos—. ¡Entonces te mostraré claramente por qué somos diferentes! ¡XUAN LIE, OBSERVA! ¡OBSERVA MI MAJESTUOSO E inmenso PODER! Fue tan rápido… Tan instantáneo… Xuan Lie ni siquiera tuvo tiempo de parpadear. No vio cómo Longshi se movía, no vio cómo desaparecía de su lado, no vio el desplazamiento. Solo sintió que el aire se rompió. Y cuando sus ojos lograron enfocar de nuevo, vio la realidad que lo dejó helado. Longshi se había movido, sí, pero a una velocidad imposible de comprender. Había aparecido directamente frente a la bestia antigua en un parpadeo, y con una sola pata, había arrancado su cabeza de cuajo. Aquel ser invencible, aquella existencia que ni siquiera sintió el golpe de una daga en el ojo, fue tratado como si fuera el ser más fácil y débil de matar. ¡¡EXPLOSIÓN!! Un chorro inmenso de sangre negra brotó como una fuente gigantesca, salpicando todo el entorno... La cabeza de lo que segundos antes era una "bestia antigua" rodó pesadamente por el suelo, mientras el cuerpo sin vida caía inerte. La sangre cayó sobre Xuan Lie, sobre su rostro, sus ropas, sus manos… cayó como si fuera una lluvia roja e interminable, bañándolo todo con el olor férreo de la muerte. Longshi se giró lentamente hacia él, imperturbable, limpiando su pata como si hubiera aplastado solo a un insecto. Lo miró a los ojos con una seriedad absoluta y le habló con voz profunda, grabada en la memoria del joven para siempre: —Escucha bien, mortal. Esta es la ley de la naturaleza, y se ajusta a cualquiera, sea cual sea su raza, sin importar tu inteligencia. EL MÁS FUERTE DEBORA AL DÉBIL. Dio un paso hacia él, imponiendo su presencia inmensa. —Así que… hazte fuerte. De lo contrario, solo serás pisoteado y aplastado, igual que esto. Longshi miró el cuerpo sin vida de la bestia antigua con indiferencia, como si lo que yacía en el suelo no hubiera sido más que una simple hormiga, y luego volvió su mirada hacia Xuan Lie. Su tono cambió, volviéndose más tranquilo, casi didáctico, aunque conservaba esa autoridad natural que emanaba de cada uno de sus movimientos. —Bien —resonó su voz profunda—. Ven aquí. Te daré la médula espinal de esta bestia antigua. Xuan Lie seguía de pie, todavía con el corazón golpeándole con fuerza en el pecho, temblando ligeramente. Tenía la mente llena de imágenes: la velocidad que no pudo ver, la explosión de sangre, la facilidad con la que Longshi había acabado con algo que para él era una montaña inalcanzable. Aún impactado por la escena aterradora que acababa de presenciar, dio unos pasos lentos y cautelosos hacia adelante, con miedo de hacer el menor ruido o movimiento equivocado. Levantó la mirada hacia aquella criatura colosal y sabia, y preguntó con voz entrecortada, llena de desconfianza: —¿Realmente… me la darás? ¿Así de gratis? Longshi soltó un resoplido pesado, mezcla de diversión y decepción ante la ingenuidad de la pregunta, y negó lentamente con la cabeza. —Nada es gratis en este mundo… —respondió con seriedad, marcando bien cada palabra—. Es algo que ya deberías saber, ¿no? Al escuchar esas palabras, la mente de Xuan Lie se despejó un instante. De pronto, todo lo que había visto, sufrido y aprendido desde que nació en este duro mundo le dio la respuesta. Conocía esa verdad muy bien, la había sentido en su propia piel desde pequeño. Bajó la mirada, reflexionó un segundo y respondió con voz firme, comprendiendo la realidad en la que vivían: —Es cierto… nadie hace nada gratis. Al menos… no en este mundo, y mucho menos una bestia. Longshi lo miró con una media sonrisa que curvó sus fauces, satisfecho con la respuesta. —Mmm… sí sabes. —dijo con calma, mientras señalaba el entorno con un movimiento de su cola—. Pero el hambre es más grande, y no tenemos todo el día para estar aquí charlando. Al oír eso, Xuan Lie se apresuró a acercarse, dejando atrás el miedo momentáneo por la urgencia de obtener lo que necesitaba para sobrevivir y mejorar. Longshi se agachó con elegancia y, con una de sus garras, hábil y precisamente, abrió la zona posterior del cuerpo de la bestia antigua. Extrajo con cuidado un objeto brillante, blanco y ligeramente azulado, una sustancia gruesa y resbaladiza que irradiaba un calor suave y una energía palpable: la médula espinal. Se la tendió directamente, sosteniéndola con la punta de su garra, y le dijo con voz seria y clara: —Tómala, rápido. No solo sirve para curar, tiene muchos más beneficios de los que crees. Hizo una pausa, dejando que Xuan Lie la tomara con sus manos temblorosas, y continuó explicando: —Es una sustancia densa, rica en energía vital y en la esencia misma de esta bestia. Al consumirla o procesarla, tiene la capacidad de regenerar tejidos dañados, reparar órganos internos que están débiles o maltratados, y fortalecer al máximo tu estructura ósea y muscular. Lo miró fijamente a los ojos, grabando la instrucción en su mente. Longshi volvió su atención hacia el cadáver de la bestia antigua, metió su garra profundamente en el pecho, buscando en el interior, hasta que con un movimiento firme y certero, extrajo algo pequeño, duro, brillante y lleno de una energía aterradora. Era una esfera cristalina que brillaba con luz propia: EL NÚCLEO DE LA BESTIA. Era algo que Xuan Lie había querido saber si realmente existía en este mundo, algo que siempre dudó hasta ese momento. Longshi, sin darle mayor importancia, como si tuviera en la mano una simple piedra, se llevó el núcleo a la boca y se lo tragó de un solo golpe, sin masticar, como si fuera cualquier cosa insignificante. Xuan Lie no pudo contenerse. Con la voz temblorosa y llena de asombro, susurró casi para sí mismo: —¿Los núcleos de las bestias… realmente existen en este mundo…? Longshi detuvo lo que hacía y giró lentamente la cabeza hacia él, mirándolo con una expresión de total sorpresa y extrañeza. —¿Acaso… no sabías de los núcleos? —preguntó con tono incrédulo. En ese instante, Xuan Lie sintió que el corazón se le detenía. ¡Había dicho demasiado! El pánico se apoderó de él. "¿Qué he hecho?", pensó aterrado. "¿Y si se da cuenta? ¿Y si descubre que traje conocimientos de otra vida, que he reencarnado? ¿Qué hará si sabe que esta es mi segunda oportunidad?". Bajó la cabeza inmediatamente, sin atreverse a mirarlo, lleno de preocupación y miedo, esperando ya ver cómo Longshi cambiaba su mirada y lo atacaba o lo desechaba por ser algo anormal. El silencio se hizo pesado, cargado de tensión para el joven. Pero Longshi rompió ese silencio de golpe, y la preocupación de Xuan Lie se disipó al instante al escuchar lo que dijo. —Es cierto… los mortales no son capaces de cazar bestias de alto nivel —empezó a decir Longshi, negando con la cabeza, y de repente soltó una carcajada fuerte y burlona que hizo vibrar el suelo—. ¡¡Jajajajaja!! ¡Qué debiluchos son! Así nunca avanzarán, de verdad que solo les queda esperar su extinción en este vasto mundo… ¡patéticos! Xuan Lie se quedó sin palabras, paralizado. Longshi no había sospechado nada, simplemente lo atribuía a la ignorancia propia de los humanos y su debilidad. —¿Por qué me miras así? ¿Por qué estás tan pensativo, mocoso? —preguntó Longshi cambiando de tono, volviendo a ser relajado y burlón—. ¡Reacciona! Estamos en el desayuno, no tenemos todo el día. Bien, absorbe eso rápido o te lo quito y me lo como yo. —Lo dijo claramente solo para molestarlo, con una sonrisa maliciosa en sus fauces. Xuan Lie se apresuró al escuchar eso. Se sentó en el suelo con prisa y puso toda su atención en la médula espinal que tenía entre sus manos. Cerró los ojos y comenzó a absorberla, dejando que esa energía espesa y vital recorriera todo su cuerpo. Pasaron unos minutos. —Bien… ¿cómo te sientes? —preguntó Longshi con curiosidad. Xuan Lie se miró las manos, el pecho, se tocó el cuerpo y respiró hondo. No veía ningún cambio. Ni sus heridas internas habían desaparecido, ni las externas mostraban señales de cerrarse, ni sentía que su cuerpo se hubiera vuelto más fuerte al instante. —¿Mmm? —Longshi frunció el ceño fingiendo confusión—. ¿Qué pasó? ¿No sientes nada? Pero justo al terminar de decirlo, Xuan Lie sintió un calor intenso brotar desde lo más profundo de sus huesos, expandiéndose como llamas por cada rincón de su ser. De repente, todo lo que Longshi le había dicho se cumplió al instante: sus tejidos dañados se regeneraron, sus órganos internos que estaban débiles se fortalecieron, su estructura ósea se volvió más sólida y sus músculos adquirieron una densidad y resistencia que antes no tenían. El cuerpo débil que cargaba hasta ahora… empezaba a cambiar por completo. Longshi estalló en risas nuevamente, divertido por la expresión de sorpresa en el rostro del joven. —¡¡Jajajajaja!! ¡Pensé por un momento que te habías tragado una médula defectuosa! Xuan Lie lo miró con una mezcla de alivio y leve molestia, frunciendo el ceño. —¿Defectuosa? ¿Es que entonces hay médulas defectuosas? —preguntó confundido. —¡No, mocoso! ¡Claro que no! —respondió Longshi entre grandes carcajadas—. Solo te lo dije para burlarme de ti… ¡Jajajaja! ¿Te crees todo lo que te digo? ¡Qué ingenuo eres! Se limpió una lágrima de risa de sus ojos y señaló el resto del cuerpo de la bestia. —Bien, ya terminaste con lo importante. Es hora de comer algo de carne. ¿Te gustaría probar? —dijo con tono indiferente—. No tiene grandes beneficios para fortalecerse ni nada de eso, pero al menos llena el estómago. Pero por lo poco que se oye y lo que se ve ahora… ¿qué más saben hacer los de tu raza? ¿Cazar solo conejos o algo un poco más que eso? —y volvió a reírse con ganas, burlándose de la decadencia de la raza humana—. ¡¡Jajajajaja!! Qué época tan triste les ha tocado vivir. Xuan Lie, que lo escuchaba, respondió con cierto fastidio, aunque midiendo bien sus palabras, sabiendo perfectamente a quién tenía enfrente: —Sí… eso creo… Rápidamente cambió de tema y se dirigió a él con tranquilidad, pero con ese cuidado natural que nace de saber que Longshi es una existencia aterradora y mucho superior: —Longshi… —dijo con voz serena y respetuosa, sin excederse nunca—, ¿sabes qué otras partes de estas bestias me podrían servir de utilidad? Longshi lo miró y estalló en una risa aún más fuerte y burlona, sacudiendo su enorme cuerpo: —¡¡Jajajajaja!! ¡De verdad que te crees todo lo que te digo! ¡Qué ingenuo eres, mocoso! —Se calmó un poco, aunque seguía sonriendo—. Lo que sí es verdad, hasta ahora, es la casi extinción de la humanidad… según con lo poco que se oye de tu raza, ha de quedar menos del 10%. —Se encogió de hombros con total indiferencia—. Pero bueno… ¿a quién le importa? Lo miró fijamente y respondió a su pregunta con sinceridad: —Y respondiendo a lo que me preguntas… no. Realmente no estoy interesado en sus partes ni en lo que sirven o dejan de servir. Yo solo quiero desayunar en paz. Continuara…. © 2026 EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDÓ. Todos los derechos reservados. Prohibida su copia o reproducción total o parcial. AUT: OLVIDADO
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Estás leyendo el capítulo 12 de EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela), un novela. He vivido incontables años... ¿Fueron 1000? ¿Acaso 2000? La vida es tan efímera como la de un mortal: breve, llena de dolor, de sangre y de lamentos. ¿Qué es la felicidad? ¿Una mentira para quien intenta huir de la… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026, Traducido por el grupo olvidado134. EL PODER QUE EL UNIVERSO OLVIDO (Novela) tiene 69 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.