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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 45 online gratis en español

"Liberación… habilidad que permite liberar todo el maná de mi núcleo, el cual lo reúne y lo comprime formándolo. Pero esto se siente como una sensación energizante que, a diferencia de sentirse como un segundo corazón, ahora la siento como un velo que recubre cada parte de mi cuerpo… pero según Bernard, por mi físico actual, mi capacidad de aguante no es tan alta, por lo que tengo alrededor de… un minuto." \[00:59\] El tiempo comenzaba a correr, por lo que rápidamente agarré un gran escombro y al instante lo lancé a Damián, quien se encontraba caminando lentamente hacia mi dirección. Aún con la cortina de polvo podía aprovechar mi entorno. Damián, sin darse cuenta de que todo lo del escombro fue solo… una estrategia para apartar su atención de la verdadera razón. En el transcurso del lanzamiento salté y, agarrándome de un tubo que colgaba en el gran hueco del techo, al momento en donde Damián rompe el escombro, lancé una patada frontal con ambas piernas, dando de lleno en la cara de Damián. El impacto me hizo llenarme ligeramente de confianza por el hecho de que ya es mi segundo golpe que sí surtió efecto. "La clave para ganarle es usar mucha fuerza bruta. Su defensa cambió por su corrupción; al parecer no puede usar su habilidad única, pero está compensado con una resistencia física absurdamente superior a como era antes." Damián, con un ligero sangrado de nariz, se abalanzó sin pensar, pero a diferencia de antes, sus golpes, incluso con mi foco activado, se veían rápidos, dificultándome esquivarlos. Los golpes cortaban el aire, generando ese ligero chillido como si el aire sufriera también. La ráfaga incesante de golpes no paraba y cada vez me cansaba más. Al ver una apertura simplemente me abalancé, ya que no podía perder el tiempo como antes, pero al momento de asestar mi golpe solo hice que se retorciera un poco. \[00:52\] Y como si mis pelos tuviesen un sensor de peligro, giré mi cabeza hacia la derecha, donde se aproximaba un gancho de Damián que conectó directamente en mí, haciéndome chocar con la pared. "Carajo, incluso alcanzando a cubrirme con un escombro, el golpe traspasó el mármol como si fuera arcilla y ni siquiera lo frenó un poco. Además, ya estoy empezando a sentir el agotamiento." Usando la pared como resorte, me impulsé para acortar distancias con Damián sin que este tuviera tiempo de reaccionar. \[Golpe Pistola\] El golpe imbuido de mi maná se extendió en el estómago de Damián, que se arrodilló instintivamente por la falta de aire. Al momento de ver su cabeza a la altura de mi pecho, salté y elevando mi rodilla derecha le atiné de lleno en el pómulo, dejándole un corte no profundo, pero que servía para acumular fatiga. Aprovechando la oportunidad seguí lanzando una lluvia infinita de golpes en todos los ángulos. Pero algo me incomodaba, como una espina en el cuello que no me podía quitar. Incluso golpeándolo y haciéndole daño visible, su cabeza y cuerpo reaccionaban al impactarlo… ¿Por qué siento que mis golpes no lo dañan realmente? "Algo no anda bien, solo tres golpes han surtido efecto verdadero en él. No entiendo por qué no funciona." Cargué con ímpetu mi puño, haciendo que mi codo derecho pasara la altura de mi espalda y, al momento de lanzarlo, lo sumergí en una cantidad considerable de maná. \[Golpe Pistola\] Pero un sonido plano que formó un ligero eco me quitó toda expectativa, dejándome con un ligero pavor y miedo al ver que Damián detuvo mi puño incluso estando arrodillado y lleno de cortes por todo el cuerpo. Él cada vez apretaba más fuerte mi puño, haciéndome retorcerme de dolor. Él, con una sonrisa distorsionada y ojos tan sumergidos en la misión de matar que sus pupilas parecían no haber existido nunca, dejaba sus ojos similares a un vacío blanco lleno de desesperación. Con fuerza bruta y lleno de un perverso deseo de muerte comenzó a sacudirme y a hacerme chocar contra el suelo y la pared de forma intercalada. Mi espalda, que ya estaba fatigada, comenzó a sufrir daños severos, dejándome acorralado como antes. "¿Esto es el miedo por una autoridad que supera mi poder? Incluso al estar siendo azotado aún tengo el ligero pavor por cómo aguantó todo y ni aun dándolo todo pude ganar… qué mierda de poder tengo, ni siquiera dándolo todo pude ganar…" Pero una pregunta enigmática venía a mi mente a medida que algunos recuerdos se asomaban a mi campo de visión. "¿Cómo es que Park Do-Hyun lo hacía?" En tan solo dos recuerdos pude entender que ser fuerte te da el derecho a someter a todos los demás. Su mirada decía que quería el poder. \[00:45\] Pero él no lo codiciaba. Sus ojos determinantes no mostraban un ápice de interés propio; de hecho, parecía disgustarle el hecho de querer pelear, pero… \[00:43\] Cuando vi sus ojos en el invernal invierno del orfanato, donde las pestañas se congelaban, me pregunté: ¿Incluso en condiciones tan precarias podían brillar de esa manera? No lo entendía. No comprendía su forma de razonar. Cada vez que me sumergía en mis pensamientos sentía cómo los golpes ya dejaban de doler. El eco de mis huesos crujiendo se desvaneció, dejando un gran espacio negro donde parecía estar solo yo, con un gran eco mental que me repetía cientos de palabras. Me miraba con decepción sin poder entender. Un niño que va a la secundaria miraba con mayor determinación a unos matones de callejón que yo contra un enemigo de riesgo vital. ¿Qué es lo que tengo que hacer para ser así de fuerte? Lentamente me sumergía en este sentimiento desesperante, en el que si seguía en este espacio negro por más tiempo… probablemente ya estaría muerto incluso antes de darme cuenta. \[00:37\] —¿Qué es lo que debo hacer?—murmuré con lástima, en un tono lúgubre y desanimado, pero también con algo de miedo. Pero una pequeña luz emergió dentro de toda la oscuridad… dentro de ella salían varias siluetas, figuras que se me hacían conocidas… "¿Iván? ¿Tadeo? ¿Sophie? ¿Bernard? ¿Jannis y Eclipse?" No entendía por qué ellos estaban aquí, en mi lecho de muerte, hasta que de forma intrusiva se pasó un recuerdo por mi mente… mi pandilla, mis amigos… Ahora entendía por qué Park Do-Hyun era fuerte. Él tenía una convicción, una meta y un deber que cumplir: proteger a su familia sin importar el riesgo. Sus puños eran poderosos porque cada golpe y cada patada que daba eran el rastro de alguien que quería proteger a su familia, y ninguna convicción es tan fuerte como la de querer proteger. \[00:33\] Desde un inicio mi propósito no era entrometerme en la trama, las relaciones entre los Soler, la ineficiencia de Iván, el falso deber de proteger que se impuso Tadeo ni los asuntos familiares de los Valerius… pero aun así, de forma consciente, insistí en ayudar, fingiendo internamente que era por una razón utilitaria en la que yo saldría con mayor beneficio. ¡Jajajaja! Qué ironía. Si fuese así, ¿por qué estoy peleando por ellos? Nadie me lo pidió, nadie me exigió entrometerme. Pude simplemente irme y no conocer a nadie, mejorar y volverme poderoso con mi conocimiento del juego. Pero tenía esa extraña sensación de no querer estar solo, ya que desde el inicio… siempre estuve acompañado. \[00:31\] Ya veo entonces. Como personaje terciario… voy a proteger la trama principal incluso si muero aquí mismo. \[Foco: desactivado\] Aun siendo azotado, en un momento exacto, un ligero segundo donde estaba en el aire, usé mis piernas para hacerle una llave a la muñeca y así liberar mi puño y escapar, dando unas ligeras y cortas zancadas hacia atrás. —No más planes, no más estrategia…—Me puse en guardia.—…Ahora mismo solo será una masacre donde mi deber será proteger a los míos. \[00:30\] "Mi cuerpo tirita; un temblor y ardor en cada músculo, acompañado de un frío y punzante dolor como agujas en cada hueso. Además, parece que tengo varios huesos rotos, ya que el dolor es insoportable, haciéndome querer vomitar y desmayarme. Estoy cansado, pero… debo seguir." Con brusquedad avancé, sin mirar atrás ni a los lados. No busqué escombros ni aperturas. Simplemente iré y daré todo lo que tengo para matar a este gran obstáculo. Damián lanzó un derechazo que aterrizó en mi cara, haciéndome sentir que en cualquier momento mi cabeza se separaría de mi cuello; pero con gran potencia lancé un derechazo que también llegó a su mentón. Con Damián aturdido lancé un bestial gancho a su costado izquierdo que, al momento de chocar, hizo que mi puño se hundiera ligeramente mientras lo acompañaba el incómodo sonido frío de huesos rompiéndose. Con mis falanges, mis metacarpianos y los huesos de mi muñeca derecha fracturada debía seguir… sin importar el proceso, solo el resultado. De forma consecutiva lancé un gancho vertical que, al impactar, Damián respondió con una patada frontal que me dio de lleno en el abdomen, haciéndome retroceder. —Tengo que… Como si todo mi cuerpo gritara a chillidos que parara, sentí un hormigueo gélido y electrizante por todo mi cuerpo, un dolor infernal que me quemaba internamente, haciéndome… vomitar mucha sangre. "Bastardo… me rompiste las costillas. Por suerte ninguna me perforó el pulmón." Veía a Damián con furia. Su mentón estaba destrozado y su costado estaba hundido, lo que significa que mis puños… están llegando. Me lancé con euforia hacia Damián, que respondió de la misma manera. \[00:27\] Una ráfaga de golpes a una velocidad abismante se formó. Las ondas de viento cada vez eran más agresivas y rompían las ventanas; los escombros temblaban y el polvo subía. Dentro de los golpes, la sangre salpicaba por doquier en un juego de dar y recibir golpes. Golpe tras golpe no paraban de caer. Incluso con los huesos a punto de colapsar… incluso queriendo rendirme, no podía. Cada vez sentía el cuerpo más pesado, pero mis golpes lo alcanzaban. Con la gran esperanza de matarlo seguí y seguí lanzando golpes que conectaban: hombro, abdomen, costado, clavícula, cara y pómulo; eran todos los lugares que había podido romper en este intercambio. En un intento apresurado me agarró de la cintura y me estrelló contra la pared, haciendo rebotar todas mis vértebras a través de un escalofrío frío y doloroso que me hizo escupir sangre. Al recomponerme velozmente entrelacé mis dedos formando un gran puño que coloqué por encima de mi cabeza. Con ambos brazos extendidos y el puño sobre mi cabeza, como si sostuviera un gran mazo, lo dirigí hacia el trapecio de Damián, hundiéndolo al instante y haciendo que su torso chocara contra el suelo. Seguido, agarré su cabeza y atiné un rodillazo en toda la cara, donde pude sentir cómo su nariz se doblaba y la parte anterior de su cráneo cedía con ligeros crujidos. Al recibir el rodillazo, este voló hacia la pared del frente, donde, en un movimiento sincronizado, ambos brazos derechos se rozaron para que nuestros ataques golpearan de manera simultánea. Al recibir el impacto no cedí y seguí golpeando, pero nunca pensé que Damián, desde una posición tan humillante como estar con la espalda pegada a la pared, seguiría atacando. Sin poder respirar, con las costillas rotas y un dolor agudo que me dificultaba concentrarme, me vi obligado a tomar aire dando una larga zancada hacia un lado. Al apartarme y respirar un poco sentía que, si sometía a mi cuerpo a otro intercambio a ese nivel de intensidad… probablemente moriría. \[00:20\] El ambiente se tiñó de un color carmesí mezclado con ciertos matices más oscuros. El polvo y la sangre se dispersaban por el lugar. Dos bestias peleando en un espacio cerrado. Pero solo uno podrá irse ileso y ese… seré yo. "No puedo seguir así, me convertí en alguien que no me caracteriza para nada…" —El aire pesaba y se me dificultaba respirar; cada vez mi vista se hacía más opaca y borrosa.— "…Debo terminar esto aquí y llegar con los demás." \[00:19\] Lentamente comencé a tomar carrera mientras, con todo el impulso e ímpetu, me precipitaba a buscar un enfrentamiento directo. "La corrupción es similar a la liberación; todo el maná del usuario se desgasta al corromperse. Por más que esa cantidad aumente de forma desbordante, llegará un punto en donde se agote y el usuario comience a marchitarse." Cada paso resonaba como un ligero temblor a la par de mis latidos, que parecían pequeños gritos, pero con un ritmo lento y un gran palpitar que me hacía creer que se me saldría el corazón. Damián, quien también se veía agotado, con gran dificultad para mantenerse en pie y respirar, también comenzó a tomar carrera. Con fuerza lancé una patada frontal, cargando todo mi peso en el movimiento para que fuese más fuerte. Al momento de la colisión se escuchó el crudo sonido de la rodilla izquierda de Damián rompiéndose. Sin quedarse parado, Damián contraatacó con un derechazo que me impactó de lleno en la cara. \[00:15\] "¡No… no puedo caer… no todavía!" En el limbo, tan fino como un hilo de seda que apenas se veía, era el lugar donde estaba pisando y donde, si quedaba noqueado en algún momento, podría morir. Por eso, no puedo caer todavía. Mi cuerpo, que lentamente se caía hacia atrás, cargó todo el peso en la pierna que volaba, dando un fuerte pisotón para seguir en pie. Con frialdad e ira miraba a Damián. Un ojo estaba completamente cegado por la sangre y el otro apenas veía, pero dentro de todo, podía seguir. Aún puedo hacerlo. Volví a atacar, pero ahora, sacando mi daga del bolsillo, se la enterré en la parte interna de la rodilla de su pierna izquierda. Pero por la falta de fuerza no pude quebrársela ni mucho menos penetrar el hueso. Fue un sonido viscoso mezclado con su rugido agónico lleno de dolor. Con desesperación, Damián, usando una de sus manos, comenzó a apretar mi cabeza y con la otra intentaba romper mi brazo. \[00:10\] "¡TENGO QUE MATARLO! ¡TENGO QUE CONSEGUIRLO!" Con un grito de ira y dolor seguí enterrando con más fuerza la daga hasta que se quedó estancada en su menisco. Pero la presión absurda que generaba Damián con ambas manos me hacía sentir que mi cabeza se exprimía como un limón, haciéndome perder el conocimiento. Lentamente mi boca se abría por reflejo, un símbolo de un agonizante y agudo dolor que venía de cómo mi cabeza estaba siendo aplastada, al igual que mi brazo. Pero apretando con fuerza los dientes hasta hacerlos rechinar y deteniendo la sangre que me inundaba con ese sabor y olor metalizado que quería escapar de mi boca, con la sangre desbordando lentamente de mi nariz y de mis ojos, con toda mi fuerza grité y, cargando un puñetazo con mi brazo atrapado por las garras de Damián, comencé a imbuirlo con el poco maná que me quedaba. \[Golpe Pistola\] Una trayectoria que no se podía detener. Con el Golpe Pistola perforé la pierna de Damián, escuchando cómo sus tendones se desgarraban a través de sonidos secos entremezclados con la viscosidad del tejido blando y el sonido del goteo de la sangre. El hueso estaba roto. Damián quedó inmóvil. \[00:06\] Y con brusquedad volví a penetrar la pierna de Damián para sacar mi daga, haciendo que Damián, por reflejo, me soltara y atendiera la herida abierta donde la carne estaba expuesta, con lágrimas en sus ojos y una mezcla de rugidos y sollozos. Con ambas manos puestas por encima de mi cabeza, con una mirada feroz, miré la parte alta del cráneo de Damián. \[00:04\] —Adiós. Damián Morgath… Y con brutalidad enterré mi daga en su frente, penetrando directamente su ojo para entrar de lleno en el cerebro. Saqué la daga para seguir enterrándola una y otra y otra vez. Sentado sobre la clavícula de Damián seguí enterrando la daga con ferocidad, sin detenerme. La sangre salpicaba mi camisa, mis manos y mi cara. No parpadeé. No me lo permití. No podía dejar de mirar hasta que ya no pudiera moverse nunca más. El olor putrefacto de sangre y descomposición comenzaba a emerger rápidamente. \[00:03\] —Muere… \[00:02\] —¡Muere! Aún con las pocas fuerzas que le quedaban, incluso después de moler su cráneo, el cuerpo seguía moviéndose para tratar de agarrarme. \[00:01\] —¡MUEREEEEEE…! Con el último grito también llegó el último entierro de mi daga. Con su rostro irreconocible, bañado en su propia sangre y restos de carne, Damián quedó completamente derrotado. "Tengo… que… ir con los demás… sino… morirán…" \[00:00\] Sentí un fuerte latido. Fue tan fuerte que la pulsación se escuchó como un gran tambor que incluso produjo un eco en el pasillo. Me paralicé al instante porque, al oír mi corazón, comencé a sentir innumerables espasmos electrizantes en mi cuerpo que no me dejaban moverme. "Siento como si me dispararan con una oleada de flechas que me penetran la carne… es… muy doloroso… es fría la sensación, pero el ardor de mis músculos contrasta toda esa cruel frialdad." Los espasmos cada vez eran más fuertes, haciéndome gritar y retorcerme del dolor, obligándome a arrodillarme y caer. "Otra vez… perdiendo la consciencia… lo siento, chicos… tendrán que aguantar un poco más sin mí…" … … —Oye, niño… ¿Qué acabas de hacerme?—decía Sebastián con impresión, acompañada de pavor y miedo en su voz. Sus manos tocaban la gran herida que se formó de manera diagonal en su torso. "¿¡Qué acabo de hacer?"
El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 45

Estás leyendo el capítulo 45 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.