Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 44 online gratis en español
\[Perspectiva de Edward\]
Con un movimiento torpe pero grotesco, Damián me golpea lo suficientemente fuerte para apartarme a unos cuantos metros de él.
“Su sed de sangre es notable; tengo gran desventaja, no conozco su estado actual y no hay información de que Damián se corrompa en la historia… Lo único que puedo hacer es detenerlo de alguna forma.”
Su cantidad de masa era considerablemente mayor ya que también aumentó su tamaño. Su cuerpo era rígido como un muro de rocas; no, más bien era como golpear la base de una montaña. Ahora mismo tengo que usar todo lo que he aprendido para poder ganarle.
Balanceé mi espada dejando la punta apuntando hacia él; con confianza y determinación me preparé para una colisión directa.
“No tengo mejor plan que enfrentarlo directamente y conocer su estado. Si no encuentro debilidades será absolutamente imposible derrotarlo solo. Pero tampoco puedo depender del grupo ya que ellos están en una situación peor a la mía.”
Con la fuerza de la punta de mis dedos como una fuerza en contra del viento, me abalancé cargando la hoja de mi espada hacia atrás para hacer un corte horizontal.
Damián por su parte comenzaba a correr en cuadrupedia y a gran velocidad. A unos pocos metros moví con fuerza y velocidad mis brazos que se encontraban atrás de mi lado derecho. Al moverlos al frente de mí, la espada rebotó en el cuerpo de Damián, como si la hubiese repelido por completo.
“¿Mi espada acaba de rebotar en su brazo?”
Quedé confundido ante el suceso, y sin guardia al frente, sin siquiera darme cuenta, recibí un puñetazo a alta velocidad en todo mi abdomen que me sacudió por completo. Mientras veía cómo me alejaba, de forma seca atravesé un muro cayendo en un salón de clases y estrellándome contra los pupitres.
Me costó volver a mi ritmo de respiración; el golpe me ahogó por un momento ya que me tomó desprevenido. Al levantarme lo primero que hice fue levantarme la camisa y ver que el golpe me dejó un gran moretón en el abdomen.
“Su fuerza es superior a la última vez… No es una gran diferencia pero es notable ya que su verdadero cambio es su absurda resistencia.”
En el hueco de la pared se asomaba su imponente figura que emanaba mucho olor a sangre por alguna razón, en el entorno que estábamos donde los pupitres estaban dispersos, el escritorio estaba roto y revuelto en el suelo. Era un espacio corto y caótico donde mi única solución fue dejar la espada y comenzar a golpear…
…
…
\[Perspectiva Iván\]
Mi respiración se entrecortaba mientras tosía pequeñas cantidades de sangre. Mi vista estaba ligeramente borrosa por el cansancio.
“¿Cómo llegamos a esto?”
Estaba aterrado; incluso siendo cinco contra uno, apenas pudimos rasguñar su brazo derecho y romperle un poco su camisa. Sebastián es la cúspide de un ser humano corrompido.
—Vamos chicos, no se desanimen. Lograron herirme el brazo así que sigamos jugando un rato más.—decía Sebastián con un tono juguetón pero con una sonrisa distorsionada y perversa.
Lentamente caminaba hacia nosotros. Tadeo y Bernard fueron juntos para combatirlo. Un golpe de Tadeo a su rostro y Bernard con el mango del hacha fue directo a su costilla… Pero ninguno de sus ataques llega a tocarlo.
“Su velocidad y su reacción son absurdas, apenas pudimos tocarlo.”
Agarrando con fuerza el puño de Tadeo hasta romperlo, hizo que este gritara de dolor. Con un movimiento brusco lo manda a volar haciéndolo chocar con la pared sin romperla del todo. Mientras que el mango de Bernard fue repelido por su otra mano y, con un movimiento en donde su mano parecía un borrón ante mis ojos, la cabeza de Bernard miró hacia arriba en un instante. Con un chorro de sangre saliendo de su boca, la cual estaba abierta mientras gemía de dolor, Sebastián lo agarra del cuello y lo hunde en el suelo haciéndonos caer al primer piso.
“¿Cómo carajos vamos a derrotar a este tipo?”
Sentía cómo el pavor de mi cuerpo y un entumecimiento invisible como una túnica me abrazaban con fuerza; no podía mover ni un solo músculo, apenas podía agarrar siquiera mi espada y apenas después de la caída podía mantenerme en pie.
Desde los escombros emergió Sophie, quien fue la que ocasionó el daño al brazo de Sebastián. Ella, con un sangrado que le bañaba gran parte del rostro, parecía no aterrada, sino ligeramente emocionada al igual que Bernard, quien aún consciente se apartó rápidamente colocándose al lado de su hermana.
—Iván, llévate a Tadeo y a Eclipse. Ya que Eclipse no usó todo su maná para curarme, debería estar consciente todavía para cargar a Tadeo.—dijo Sophie caminando por delante de mí sin siquiera mirarme.
Bernard al lado suyo soltó el mango y de su raro arnés, que iba desde el hombro hasta la cintura, sacó dos dagas al igual que Sophie.
—Ooh. Interesante, los dos prometedores alumnos de primer año, los genios de la casa ducal Valerius: Sophie y Bernard. Veamos qué tan deliciosos pueden llegar a ser.—decía Sebastián con un tono perverso mientras remojaba sus labios con su asquerosa lengua con un movimiento repugnante.
Y de forma repentina un viento oscilante emergió desde sus pies como si estuviese formando un tornado, pero se sentía distinto a toda técnica de la academia; parecía una especie de expulsión de maná opresiva. Un tornado de maná comenzaba a rodear lentamente a los hermanos Valerius, que estaban sonriendo y con una mirada desafiante, y de forma sincronizada se preparaban para el segundo asalto…
\[LIBERACIÓN\]
…
…
Pero qué mierda acaba de suceder; tengo la respiración muy agitada y entrecortada; mis nudillos están comenzando a hincharse. Pero… ¿por qué soy yo el único herido? Tengo el labio roto y un corte en la ceja que me está comenzando a molestar.
“Hace un segundo escuché un gran estruendo al otro lado, me pregunto si podrán manejarlo hasta que yo llegue.”
Y con gran esfuerzo y dolores corporales salí de los escombros de los cuales, a las afueras, me esperaba Damián sediento de ganas de pelear.
—¿No me vas a dejar descansar, eh, Damián?—dije con ironía mientras veía la imponente figura de él abalanzándose a mí como si una montaña se moviera a gran velocidad.
Cada torpe golpe que castigaba mi cuerpo era similar al efecto de un tambor en donde, al golpear la superficie, el impacto genera leves ondas de choque internas en mis órganos y huesos, haciéndome retroceder y ceder ante el inmenso dolor.
“Su fuerza es abrumadora y hace que cada músculo se fatigue al instante y comience a generarme un dolor in-insoportable.”
Incluso al bloquear sus grandes puños con ambos brazos, el daño los traspasa y llega directamente a mi interior. Los impactos a mi abdomen me hacían retorcerme de dolor y, mezclando líquidos internos, saliva y sangre saliesen de mi boca a través de la tos seca debido a la falta de aire. Pero sin dejarme un momento de reposo, la ráfaga seguía y seguía.
Como una lluvia de granizos eterna que golpeaba cada parte de mi cuerpo que se encontraba acorralado en una pequeña esquina del pasillo en donde cada golpe, aparte de hacerme escupir sangre y apretar con fuerza mis dientes, hacía que la pared de atrás se agrietara.
“Mi-mierda, no puedo contraatacar; aun con muchas aperturas no puedo siquiera golpearlo ya que, al salirme de mi posición defensiva… Me deja acorralado para el siguiente golpe que viene seguido del anterior.”
Y antes de que el último golpe conectara, yo de forma instintiva lancé un golpe esperando recibir el suyo primero para luego… usar la energía de su golpe en su contra a pesar del daño causado.
El golpe me hundió el pómulo mandándome a volar, pero por unas pequeñas milésimas mi golpe acertó justo antes de que el suyo impactara en mí, haciendo que, de todos los golpes que lancé, ese fuera el primero en surtir un ligero efecto.
El golpe me mandó al fondo del pasillo izquierdo de donde estábamos, con la cara entumecida y gran parte de esta morada por el golpe reciente.
Tengo la respiración muy entrecortada que incluso me agita el simple hecho de tratar de respirar más rápido o inhalar más aire. Mi cuerpo se tambalea mucho y ni siquiera estoy ejerciendo mucha fuerza, solo la suficiente para no caerme por toda la fatiga acumulada.
“Contraatacar es mi única salida viable hasta el momento, pero de cierta manera algo me inquieta; a pesar de no tener información sobre Damián Morgath en una versión corrompida, puedo deducir varias cosas.”
Antes de dejarme pensar, Damián ya recompuesto se abalanza a gran velocidad lanzando sus torpes y potentes golpes, amplios y con pésima técnica que dejan muchas aperturas para golpearlo; pero al momento de intentar golpearlo y salirme de mi defensa, Damián ataca al instante, de forma consecutiva al siguiente golpe sin descanso lo que me dificulta el golpear y solo me queda analizar la situación aún con la calma bajo estrés.
“Debo… mantener la calma. Damián Morgath es un guerrero de tipo tanque. Se dice que en su familia era un prodigio por su alta fuerza y resistencia, con poca técnica pero se compensa con sus atributos físicos. Por otro lado, la corrupción libera el maná de forma desbordante debido a que el maná está relacionado con el estado mental y, si la persona sucumbe ante una situación que no puede manejar… El maná se libera de forma precipitada.”
La corrupción es un lecho de muerte lento y tan doloroso que es preferible la muerte por el simple hecho de ser una tortura mental hasta que mueres internamente. Y el efecto secundario es un monstruo sin raciocinio que ataca sin misericordia alguna con un poder abrumador.
El segundo piso de la parte posterior del edificio principal está colapsando por los impactos de Damián contra mi cuerpo; si no fuera por el entrenamiento de último momento que tuve con los Valerius antes de venir, probablemente no habría aguantado ante tal presión.
Tantos golpes que van y vienen a mí me han hecho perder la noción del tiempo; cada parte de mi cuerpo está colapsando lentamente, ya estoy comenzando a sentir esta eléctrica sensación de mis tendones cediendo ante la gravedad, quiero tirarme en el suelo y descansar… me gustaría hacerlo pero tengo la obligación de enmendar mi error.
Con determinación me lancé contra Damián para lanzar un golpe a su pómulo cargado con \[Refuerzo físico\], pero su expresión fue de enojo y de incredulidad; parecía no sentir una pizca de daño ante mi golpe, por más que le haya hundido la mejilla el efecto fue nulo.
Y como contraataque lanzó un gancho que conectó a mi estómago haciéndome vomitar al instante; no pude evadirlo ni resistir. Mis piernas se sentían como débiles tallos y se doblegaron ante el hostil golpe.
“Me falta el aire… me cuesta respirar y aún no me recompongo todavía, estoy… demasiado cansado.”
Una patada hizo retumbar mi cráneo, haciéndome sentir que incluso se me saldría la cabeza. La patada me hizo estrellarme estrepitosamente en el techo; el golpe a la espalda me hizo retumbar los pulmones y cada vértebra mía, quedando casi inconsciente.
“Estoy comenzando a ver todo muy borroso… Estoy demasiado cansado…”
Uno de mis ojos se había cegado por el golpe contra el techo ya que la sangre me cubría el rostro como un velo de novia, solo que con la sutil diferencia de que el mío era líquido como el vino.
Con el cuerpo tumbado y con el estómago contra el suelo, Damián sonrió maliciosamente, ya viéndome como una presa fácil. De forma lenta levantó su rodilla como si quisiera dar un rodillazo, solo que era para aumentar la distancia de la planta de su pie con mi espalda para luego… pisotearme.
Los golpes hacían retumbar el lugar y lo agrietaban cada vez más y más. Cada impacto hacía crujir mi espalda, que sufría todo el daño añadiendo la fatiga previa de lo que llevábamos peleando. Los gritos ahogados de dolor no paraban de salir de mi boca; mis comisuras secas me hacían sentir que se iban a romper en cualquier momento por los gritos, que poco a poco comenzaron a disminuir porque mi cuerpo ya estaba cediendo ante la muerte…
Cada vez mi visión se apagaba más y más…
Pero una zapatilla se asomó; quedé incrédulo ante la imagen al punto de creer que ya había muerto.
“¿Quién… vino?”
La duda vagaba hasta que miré lentamente hacia arriba y, al ver el rostro de la persona parada enfrente de mí, era… Park Do-Hyun.
Él no parecía verme ni tampoco oírme; quizás solo era mi imaginación en donde, al estar en mi lecho de muerte, ya comenzaba a ver cosas.
“Yo… ¡Protegeré a mi familia, sin importar las circunstancias!”
Mis ojos se ensancharon al recordar esas palabras… Eran las palabras que dijo Park Do-Hyun cuando me salvó de Sewoon en ese callejón.
Esas palabras eran de alguien fuerte, alguien con propósito que puede defender a los demás… Yo por otro lado no puedo hacerlo...
—Sí puedes, mientras creas en ti, podrás proteger a tu familia.—dijo Park desvaneciéndose lentamente con su característica sonrisa. Como una tormenta de arena que se disuelve en las frías noches de las dunas desérticas, Park solamente vino a cuidarme incluso sin ser el yo de antes.
Una ironía venía a mi mente… no podía caer, no podía permitirme caer estando a nada de terminar el acto; si muero… al menos que sea con nuestra victoria, no puedo morir y derrumbar todo lo que he construido ahora.
Sus rostros pasaban por mi mente: Jannis, Iván, Tadeo, Sophie, Bernard, profesor Miller y Eclipse… Este mundo no me corresponde pero lucharé para que no sea destruido en sus cimientos.
\[Felicidades jugador. Completaste los requisitos para subir de nivel tu principio.\]
\[Maestro del ataque Grado II\]
\[¡¡Habilidad única desbloqueada!!\]
\[Habilidad única: (Vacante)\]
—Solo tengo una oportunidad… tengo que dar todo de mí, si no arriesgo todo ahora moriré habiendo perdido tan mediocremente…—murmuré antes de tocar mi habilidad única que será—
Con ímpetu, el último pisotón nos hizo caer al primer piso, un sonido catastrófico entre los pedazos de mármol y roca que caían con fuerza contra el suelo mientras se levantaba una cortina de polvo.
Dentro de la tormenta estaba Damián desorientado mientras golpeaba tontamente el polvo buscando a su presa. Al cesar la capa de polvo debido a los escombros se veía una ligera sombra, un espectro, o una silueta que estaba parada en un ángulo semi perfilado. Con una mirada tajante llenada por un destello de determinación inquebrantable. Un destello que iluminaba su camino; aún con todo en contra él no se rendiría.
\[Habilidad única: Liberación\]
\[Magia básica: Refuerzo físico\]
\[Foco: Activado\]
—Si no doy todo de mí ahora, significaría que no soy digno de ser llamado líder y mucho menos un amigo.
Con una mirada determinante donde el velo de sangre cubría la mayor parte de su cara y de su ojo derecho se podía ver el brillo de sus ojos, Edward Vangort estaba lleno de convicción.

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 44
Estás leyendo el capítulo 44 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.