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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 43 online gratis en español

\[Punto de Vista de Edward\] “Mierda, me demoré demasiado en escalar el agujero.” Mientras corría a toda velocidad hacia el portal, de este emergían corruptos que al sentir mi presencia corrían hacia mi dirección de forma precipitada; sus fauces abiertas y una postura para intimidar como la que usan los osos solo los hacían más fáciles para los Valerius… Quienes con cortes limpios en donde solo se escuchaba el sonido de la fricción del aire rebanado, el leve crujido de huesos rotos y la humedad de la carne. —Vamos… Debemos darnos prisa. —Dije mientras seguía corriendo. —Entendido. —Dijo Sophie envainando sus dagas en su tahalí al igual que Bernard, que estaba detrás de ella. Corrimos rápidamente hacia el portal y, al atravesarlo, se sentía agobiante el aire; el lugar estaba igual, pero la atmósfera de este era siniestra y sombría. —Vayamos a la habitación de al lado, hay un arsenal repleto de armas que podemos utilizar. —Dije mientras corría hacia una de las puertas. “El piso subterráneo tiene solo una entrada y una salida que sería en la habitación en donde estamos. Este se compone de la sala de entreno subterránea, el laboratorio secundario, el portal para misiones o incursiones y, por último, una habitación en donde hay gran equipamiento.” Corrimos hacia una puerta que se encontraba a un extremo de la habitación; al colisionar con ella y abrirla nos topamos con que la sala estaba completamente vacía, quedando solamente unas pocas armas; entre ellas solamente había dos espadas, una era de hoja ancha y la otra de hoja delgada. La otra arma era una mezcla de hacha con una alabarda, más parecida a un hacha con un mango largo. Yo me quedé con la espada de hoja ancha, mientras que Sophie se quedó con la otra espada y Bernard, con un ápice de emoción, sostenía su arma. —Bien, explicaré el plan que tenemos que hacer; tenemos que ser rápidos, no podemos darnos el lujo de desgastar nuestros recursos. —Alcé la voz mientras movía las manos en la pared imitando un dibujo de la academia. —Nuestra misión es matar a todos los corruptos, incluidos Sebastián y Damián, pero antes de todo tenemos que encontrar la ubicación de Iván, Tadeo y Eclipse. Entonces para eso… —Apunté con seguridad a los Valerius. —… En el mejor de los casos ustedes los escoltarán y formarán un grupo de contingencia. —¿Y tú qué harás? —Preguntó Sophie. —Yo… Trataré de disminuir la cantidad de corrompidos… Además que Damián probablemente se corrompió antes de juntarse con Sebastián. —Al mencionar esto último, el ambiente se colocó sombrío y lúgubre. —¿A qué te refieres con eso? —Preguntó Bernard. —Cuando peleé contra él en el segundo examen práctico, había oído que probablemente lo expulsarían, pero deduciendo que no lo hicieron… Debe significar que su padre lo reprochó por quebrar el orgullo de los Morgath… Pero eso es solo mi teoría, por ahora vayamos a cumplir el plan. —Dije con un tono modesto pero serio, aunque en el fondo sí tenía un ápice de culpa. —No fue tu culpa… —Sophie se levantó y tocó ligeramente mi hombro derecho mientras me miraba con seriedad. Bernard hizo lo mismo pero por el lado contrario. —… No cargues con sucesos que no te corresponden, no puedes culparte por el honor de un apellido que es un asunto ajeno a ti; solo enfócate o, de lo contrario, él te matará. Dentro de las crudas pero reales palabras de Sophie, ella tenía la razón; no podía comportarme como un niño, no como el que llegó aquí hace casi medio año, sino como un futuro mercenario. —Además esta situación es perfecta para ti, recuerda lo que te dije. —Dijo Bernard, que con orgullo se adelantaba mientras subía las escaleras. —Sí, Bernard tiene razón, recuerda lo que te dijo; cuando estés listo comenzaremos el plan, no tardes ya que “cada segundo vale.” —Dijo Sophie recalcando las últimas palabras que fueron las mismas que yo dije hace un momento. “Hace unos días estábamos entrenando combate cuerpo a cuerpo y mejorando mi resistencia física, pero hubo un momento de inflexión en donde teníamos que usar armas…” “—Vamos, Edward, tarde o temprano tendrás que aprender; si quieres ser mercenario, el aprender a manejar armas es algo esencial e imprescindible.” “—¿Ahora sería mejor enfocarnos en la misión que tendremos en tres días más, no crees? —respondí agitado mientras alardeaba.” Pero las palabras que resonaron hasta ahora fueron… “Si no quieres aprender, el mejor mentor será la vida misma.” Luego de que Bernard se rindiera en querer enseñarme a pelear con armas, me enseñó una técnica de la que no aprendí a siquiera activar o aprender los fundamentos básicos. Pero ahora tengo la mejor opción dentro del peor escenario: aprender a manejar la espada y utilizar “esa habilidad.” Con la mente ya despejada di una caminata rápida hacia las escaleras de la habitación del portal, en donde los hermanos Valerius me esperaban sentados en los escalones. Detrás de ellos ya había cadáveres decapitados y mutilados formando un gran charco de sangre en el primer escalón de la escalera. —¿Y bien? ¿Podemos proceder? —Dijo Bernard levantándose mientras tomaba su hacha que estaba enterrada en el torso de un corrompido. —Sí. Vamos. —Dije mientras tomaba la espada con algo de torpeza debido a mi inexperiencia. —Ah, por cierto, toma esto… —Sophie de su bolsillo sacó lo que a simple vista parecía ser un cinturón del bolsillo de su pantalón. —… Es un tahalí más ancho y pesado, lo tenía planeado utilizar en caso de que Bernard encontrara un arma pesada; pero siento que sería mejor apostar por ti. —Dijo con una leve mueca de gratitud y respeto. Tomé el tahalí que, a diferencia del de ellos, el mío era más cercano a un arnés; era ancho y más pesado debido a la vaina gruesa que tengo en la espalda en donde llevo la espada. Adelante no tiene diseño alguno, solo la correa que va desde mi hombro derecho hacia mi lado izquierdo de mi cadera. —Bien, ahora tengo mi tahalí puesto; ahora, sin tiempo que perder, corramos y matemos a todos los que nos topemos. —Dije con ferocidad mientras apretaba el puño. —No será necesario, Edward… —Un sonido de ruptura se avecinaba, cada vez era más denso y grotesco. —… Ellos pueden detectarnos y venir a por nosotros; solo con matar a los que vienen y avanzar estaremos bien. —Dijo Bernard posicionando la hoja de su hacha pegada al suelo para hacer un ataque vertical. Bernard arrastraba la metalizada hoja de su hacha que raspaba las piedras del suelo generando un sutil chillido. Su respiración fue profunda, sus brazos se tensaron, su cadera bajó y su base se amplió. Sophie desenvainó sus dagas a lo que yo, lentamente, desde mi lado derecho tomé la empuñadura de mi espada y, con un movimiento lento y rotatorio de mi hombro, extendí el brazo a medida que lo giraba por delante de mí hombro para colocar la espada frente a mí, quedando en guardia. Y como Bernard predijo, los corrompidos rompieron el techo de forma deliberada pareciendo una verdadera carnicería; se percibía el instinto asesino, la sed y el olor a sangre al instante, generando que todo el sector se inundara por el aroma. Y al parecer ellos venían agrupados haciendo que el suelo del segundo piso se rompiera con facilidad. —Terminemos de una vez con esto… … … \[Perspectiva Iván—2do Piso\] “Maldición… Eran demasiados.” Con un agotamiento severo pudimos matar a todos los corruptos y escondernos en un aula de clases; Eclipse está sana, pero yo y Tadeo nos encontramos fatigados, aunque al menos ninguno de los dos tenemos heridas graves, solo ligeros cortes. —Déjame curarte. —Dijo Eclipse colocando sus manos por encima de mis brazos que sangraban ligeramente. —No, Eclipse, es mejor esperar a un caso peor, no malgastes tu maná; además que al parecer viene otra oleada. Entre pequeñas y acortadas respiraciones que hacía Tadeo de forma agitada, comenzaba a acomodarse para recostarse. —Por suerte, algo desvió la horda; al parecer fue otra presencia que les llamó la atención, si no fuera por eso probablemente a alguno de nosotros lo hubieran herido de muerte. —Dijo Tadeo con preocupación; no había burla ni broma en su tono. “Cuando estábamos en la entrada apenas pudimos subir al segundo piso; y cuando íbamos a pelear de nuevo, como si alguien hubiese dado una orden, su atención cambió bruscamente y se fueron corriendo a toda velocidad.” —Al parecer también hay gente aquí. Lo más inteligente sería reunirnos con ellos para tener más fuerza. —Dijo Eclipse levantándose con seguridad y discreción. —Es difícil; si apenas pudimos con un grupo pequeño de corruptos, no me quiero imaginar un grupo grande de ellos. —Dijo Tadeo agotado y con preocupación. “Estábamos en un punto muerto. No podemos encerrarnos aquí mucho tiempo, pero tampoco podemos salir y enfrentarlos ahora mismo. Lo mejor sería esperar a que la ayuda llegue… O no lo sé, ¿qué debería hacer?” —Aaah, qué maldita molestia… —Dijo Tadeo con un falso enojo mezclado con inseguridad. —… Esto sería más fácil si tuviésemos a Edward. —Sí. Aunque estuvo poco tiempo con nosotros… Creo que dependimos mucho de su liderazgo, pero cada orden que daba era como si sus acciones y palabras estuviesen predestinadas a prevalecer ante todo, es extraño. —Respondí impresionado pero también abrumado. —Sí, además es abrumador ser líder ya que, si una orden falla, todo puede acabar ahí… Hubo un silencio desalentador, se sentía un ligero vacío; el pensar en alguien que apenas conocimos en la entrada a la academia ahora se volvió un pilar en nuestro grupo, no fue el tiempo el que nos hizo conectar, fue el impacto que tuvo en cada uno… Pero eso nos generó una cierta dependencia de su rol en nuestro grupo… —Si tomásemos una orden similar a Edward, sería escabullirnos poco a poco para ir a buscar al grupo que está atrapado con nosotros. —Dije con tono emocionado y lleno de seguridad. —No es mala idea, solo tenemos que… Lo que interrumpió la respuesta fue una densa aura que afectaba todos los sentidos; un repugnante olor a sangre y químicos, un aura roja visible que al mirarla se distorsionaba la vista y se mostraban imágenes residuales de… muchas… muertes… Y como si me hubieran dado un fuerte golpe en el estómago, me generó tal repulsión que no pude evitar vomitar; sentí asco, demasiado asco, sentía la garganta atrapada en la mucosidad, el dolor estomacal de haber vomitado y mis ojos llorosos. Me costaba respirar también, el aire se había hecho más pesado; aunque el aura no esté cerca de nosotros, parecía como si estuviese a centímetros. Con la voz atrapada, ahogada y entrecortada por la tos me levanté y… —Vamos… Tenemos que escapar de aquí. … … \[Perspectiva Edward—1er Piso\] “Mi-mierda.” Con un movimiento ágil hice una acrobacia en el suelo esquivando las flechas del corrupto del fondo, mientras que Bernard pelea contra otro corrupto mejorado y Sophie también; esto poco a poco se está tornando en una batalla campal. “Tenemos que salir de esta situación lo antes posible y reencontrarnos con los demás, al parecer están en el segundo piso.” El arquero corrompido no dejaba de lanzar múltiples flechas a puntos vitales, pero no eran problema alguno ya que la trayectoria era simple y fácil de esquivar; lo difícil era hacerlo mientras tengo a otros dos corruptos normales intentando matarme. Con la espada desenvainada, comencé a girarla con un brazo extendido por completo y el otro con el codo flectado. Al momento en donde la espada comenzó a girar conmigo como eje, me agaché a la altura de mis caderas, partiendo a la mitad a dos corruptos normales. “Ahora que lo pienso… Yo antes de venir guardé un accesorio…” De forma desesperada busqué en mi bolsillo la pequeña dardo o daga que había traído conmigo. Pero el flechero se había adelantado y comenzó a conjurar un hechizo. \[Magia de Hielo intermedia: Espejismo gélido\] “¡¿Creó múltiples arcos de hielo?! Son demasiadas flechas, no creo que pueda esquivarlas todas.” Sin más remedio solté la espada y me vi forzado a empuñar mi daga con un agarre inverso. \[Foco: Activado\] Sin tener un plan de antemano comencé a correr hacia adelante mientras los arcos tensaban la cuerda, estando a punto de lanzar las flechas gélidas. Y de forma simultánea todos lanzaron las flechas. Pero con lo poco que podía acelerar mi velocidad de reacción era más que suficiente para… esquivar todas las flechas. Cada flecha que pasaba sentía cómo el aire frío golpeaba mi cara generando que mis pestañas se congelaran ligeramente y se me entumeciera el cuerpo por pequeños instantes debido al frío extremo de cada flecha. Pero nada de eso fue suficiente. —Eres bastante rápido… —Me coloqué por detrás de él y arremetiendo con mi brazo derecho apreté su cuello mientras que con el otro incrusté mi daga en su cabeza desde arriba. —… Pero los puños de mi hermana son muchísimo más rápidos que tus flechas. El cuerpo del corrupto cayó a medida que se desangraba; al mirar a los demás, ya todos habían derrotado a sus rivales con éxito, ninguno tenía heridas graves, solo yo que tenía algún que otro raspón inofensivo. “Dentro de todo lo malo, se podría decir que estando enérgicos y sin desgastarnos casi nada, creo que podremos despejar el final del acto I con mayor facilidad de la que creí, solo tenemos que—” De forma abrupta el suelo, paredes y techo comienzan a temblar de forma simultánea a un gran y feroz rugido que provenía desde arriba. “¡Los chicos!” Sin pensarlo dos veces agarré mi espada y, envainándola mientras corría, salté a la grieta que dejaron los corruptos para acceder con facilidad al segundo piso. Atrás de mí venían los Valerius con quienes sin mirar podía confiar. —Recuerden el plan… A toda costa. —Dije con seriedad y de forma apresurada. “Si uno de ellos llegara a morir… No, los salvaré a como dé lugar.” Mientras corríamos y doblábamos al final del pasillo nos topamos con una gran sombra que, sin siquiera ver el cuerpo de por sí, con solo sentir su aura sabíamos quién era. —Bien. Sophie, distráelo. Bernard, tú trata de lanzarlo afuera del segundo piso. El resto lo hago yo. Ambos asintiendo con la cabeza se adelantaron. Sophie corrió mientras que, por cada metro que avanzaba, su torso se inclinaba más hacia el frente y, al momento de colisionar, cayó de rodillas pero incrustando sus dagas en la parte trasera del menisco de Damián, haciéndolo arrodillarse. Bernard, saliendo de la sombra, lo taclea y, cuando el ventanal estaba a punto de romperse, Bernard con un ágil movimiento se aparta haciendo una pirueta hacia atrás, pero en el mismo movimiento patea el mentón generando que se desestabilizara y cayera al patio. Al momento que se levantó y recuperó el equilibrio, yo de forma deliberada salté a toda potencia hacia el patio generando un cráter en el lugar de la caída. Amortiguando mi caída con las palmas de mis manos, ya que me lancé con la intención de caer parado de manos, flecté mis codos y rodillas para… patear con toda potencia el estómago de Damián y lanzarlo al otro lado de la academia sin que nadie nos viera e interrumpiera. Al momento de patearlo me recompuse y lo seguí. “Incluso utilizando mi nuevo hechizo \[Refuerzo concentrado\] no fue suficiente para dañarlo, pero fue útil para empujarlo lejos. Por suerte la parte principal de la academia es como un trébol en donde el centro es el patio de entreno, nosotros nos encontrábamos en la parte frontal. Pero ahora pelearé con él en el pasillo posterior quedando con las vistas del pasillo hacia el patio trasero.” Al traspasar la cortina de humo y escombros me esperaba un gran puñetazo que apenas pude bloquear, haciéndome retroceder unos pocos metros. El impacto entumeció ligeramente mis brazos. —Vaya. Incluso fuiste capaz de contraatacar, ni los ataques de los hermanos Valerius ni el mío te hicieron un mínimo de daño. Pero… —Desenvainé mi espada. —… Ahora nadie nos interrumpe así que me puedo dar el lujo de matarte como me dé la gana. Damián, quien con ojos llenos de sangre me miraba con ferocidad, con una pose encorvada y llena de músculos se preparaba para la pelea. … … \[Perspectiva Iván—2do Piso\] —¿Ese era Edward? —Pregunté impactado. —Sí, pero ahora no se preocupen por él, él ganará y volverá. Ahora nosotros tenemos problemas mayores. —Dijo Sophie quien miraba por encima de mi hombro. Todos miramos lentamente hacia atrás exceptuando a los Valerius, quienes ya estaban en posición para atacar. El hedor que emanaba la presencia detrás de mí era similar a la del mutante de hace rato, pero con la diferencia de que esta era inmensamente mayor y más horripilante. —Vaya, vaya, se las ingeniaron para escapar de Damián. Pero ahora me tocará a mí matarlos a todos. —Dijo Sebastián quien aparecía de las penumbras con una ligera sonrisa sofisticada y llena de malicia al igual que las serpientes. “Tengo un mal presentimiento… Incluso siendo cinco contra uno, siento un mal presagio de que… no podremos ganar esta batalla…”
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Estás leyendo el capítulo 43 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 13 de junio de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.