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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 41 online gratis en español

Alrededor de veinte corruptos se abalanzaban en manada contra nosotros, como una jauría de lobos que se pelean entre ellos para ver quién llega antes. —Empecemos —dijo Bernard, corriendo en dirección hacia ellos. Sophie lo siguió; ambos corrían de la misma forma, bajando el torso ligeramente y extendiendo un poco los brazos como una especie de depredador sigiloso. Al momento de colisión contra los corruptos, estos recibían cortes apenas viéndose el movimiento de muñeca y de brazo de los hermanos Valerius. Pero a mi derecha venían dos corruptos hacia mi dirección. “Es hora de probar de lo que estoy hecho.” Caminé lentamente a medida que ellos corrían a toda velocidad hacia mí. A diferencia del que enfrenté en la cueva, ellos recién estaban alimentados, por lo que su maná era más explosivo y eufórico, generando un cierto aumento de fuerza, por así decirlo. El primero lanzó un zarpazo amplio con su brazo derecho a la altura de mi cuello; pero, debido a mi foco, el movimiento se veía ligeramente más lento. No era mucha diferencia en el impacto ni en la trayectoria, pero sí me daba un cuarto de segundo adicional para reaccionar antes. Esquivando el zarpazo, el siguiente se abalanza hacia mi cintura como un león saltando para morder a su presa. Pero con un rodillazo en el mentón le rompo todos los dientes, haciendo que su mandíbula se fracture al instante. Rápidamente me giré, y el corrupto que lanzó el zarpazo comenzó a lanzar una ráfaga de ellos mientras el otro empezaba a regenerarse. “Mi fuerza aumentó exponencialmente; sin embargo, al no tener arma, me es más difícil matar a estos bastardos de un movimiento.” Al momento en que ambos se direccionaban hacia mí de forma simultánea, me agaché haciendo una patada para desestabilizarlos. Una barrida baja que resultó en que ambos cayeran bruscamente. Mi oportunidad se había presentado. Me posicioné encima de uno de ellos y, apretando con fuerza mi puño mientras lo imbuía rápidamente de maná… \[Golpe Pistola.\] Una ráfaga de maná a presión reventó la cabeza de uno de los corruptos, pero el otro, intentando morderme el tobillo, me hizo tener que apartarme. Tomando distancia, dejé que el corrupto se levantara. Marcando firmemente mi pie derecho, focé una zancada larga para desplazarme y asestarle un rodillazo en la cara, destrozándola mientras se oían los huesos rompiéndose de forma simultánea, un sonido áspero y hueco, mientras la viscosidad del cerebro explotaba de forma interna. “Entrenar con los Valerius me sirvió bastante para refinar todas mis técnicas. Ahora tengo que desactivar el foco, que, a decir verdad, no me ayudó mucho.” Al ver que los Valerius estaban rodeados de cadáveres, deduje que ya habían eliminado a los corruptos antes de que yo matara a aquellos con los que peleaba. —Nada mal, cachorro. Mejoraste considerablemente tu velocidad de habilidades en el combate cuerpo a cuerpo e incluso te abstuviste de utilizar hechizos mágicos —dijo Bernard con un ligero tono de orgullo por mi hazaña, mientras limpiaba sus dagas de la sangre. —Nada mal —añadió Sophie, quien miraba el bosque todavía. —¿Qué sucede? —pregunté con curiosidad, pero aún con un margen serio. —Desde que entramos a este bosque me he sentido inquieta. Llevamos apenas tres minutos aquí, pero siento que aún hay algo ahí que nos lleva mirando bastante rato —dijo Sophie con cierta incomodidad. Al mirar al bosque, también sentí unos ojos que se clavaban en mí, una mirada tajante que se sentía lejana pero que cada vez se acercaba a gran velocidad. —Edward, retrocede. Hiciste bien en llamarnos para esta misión, porque si una presencia así sale a la academia… podría matar a cientos de estudiantes —dijo Bernard, colocándose por delante de mí y apartándome hacia atrás. Me aparté de mala gana, pero en cuestión de segundos una sombra que se escabullía se asomó a gran velocidad, chocando sus garras contra las dagas de Bernard. Se escuchaba un chillido inquietante y el grotesco sonido de la tierra cediendo ante la fuerza de dos entidades que estaban parejas. —Edward, debes alejarte. Ese corrupto no es como los otros. Ese es raramente fuerte —dijo Sophie con una sombría seriedad. Pero al ver al corrupto, tenía razón: no era tan abominable como los otros. Su contextura muscular estaba comprimida, sus músculos estaban marcados y tallados, mostrando un estado físico excepcional; sus ojos seguían siendo rojizos, pero parecía mostrar una inteligencia táctica sin necesidad de tener raciocinio, era más bien una especie de memoria incorporada a la fuerza. “En aspectos físicos solo cambia en su contextura, pero al parecer, incluso teniendo un tamaño similar a un humano promedio, tiene una fuerza que supera con creces a los demás corruptos… Podría ser…” Bernard empujó con más fuerza su daga, haciéndolo retroceder. El corrupto, con ira, botaba con brusquedad vapor de su boca que se veía con facilidad; su dentadura era similar a la de un lobo, siendo mayormente conformada por colmillos y muelas que son hechas para matar a sus presas. El corrupto pega una zancada dando el efecto de que levita; el suelo a su alrededor se repele ligeramente, levantando polvo y fragmentos de tierra. Bernard también da una zancada yendo a colisión directa, pero Bernard se inclina aún más que el corrupto haciendo que este conectara con su ataque. Bernard entierra su daga en el abdomen del corrompido y patea la empuñadura, enterrando con mayor profundidad la daga y apartándose rápidamente con tres pasos largos. El corrupto se retorcía de dolor de forma ligera, pero de forma inesperada introduce su mano en el abdomen, abriéndolo y quitándose la daga. —¡Ja! Loco bastardo, eres más entretenido que tus estúpidos hermanos —dijo Bernard con una ligera mueca de entretenimiento. El corrupto con su mano derecha formó lo que parecía ser una daga; sus dedos se juntaron formando una punta, luego colocó su mano derecha cerca de la altura de su hombro izquierdo, pareciendo… —¡Cuidado, Bernard, eso es…! —grité, pero era demasiado tarde. \[Magia básica de viento: Hoja de viento amplia.\] Una gran hoja de viento ligeramente ondulada se dirigía con alta velocidad a Bernard, pero este simplemente corrió hacia el frente y, de forma muy meticulosa, se desliza por debajo justo antes de que la hoja le rebanara la cabeza. Sin parar de correr y dejando al corrupto sin defensa, lanza un derechazo al rostro del corrupto, con su mano izquierda le agarra de la nuca y le da otro; sin dejarle tiempo para contraatacar, conecta una patada a su mano izquierda en donde tenía su daga. Al instante hace un… Cero. “No creí que vería a alguien utilizar un Cero, una zancada o movimiento tan rápido que para un ojo humano simple es difícil de detectar ya que, como dice su nombre, Cero es nombrado así por los segundos que tarda en moverse. Pero en el mundo de los mercenarios se le conoce como… Sombra.” Rápidamente, al hacer el Cero, se posicionó tomando su daga y enterrándosela en la sien con una fuerza que hizo retumbar el cráneo, oyendo de forma asquerosa cómo el cerebro pasaba de viscoso a líquido a través de un sonido de implosión. Al instante, el corrupto se desploma en el pecho de Bernard, a lo cual este lo deja caer al suelo desvivido y con un gran hueco en su cráneo, del cual salía líquido cerebral y sangre por doquier. —No creí que tuvieras que usar el paso sombra para eliminarlo —dijo Sophie, mirando a Bernard que caminaba hacia una roca para sentarse. —Sí, bueno, no era necesario utilizarlo, la verdad, pero aun así quería terminar el combate rápido, ya que luego de ver que estos bastardos pueden usar magia me hizo preocuparme —dijo Bernard con seriedad. “Ahora que lo pienso… El corrupto con el que me enfrenté en la cueva no era tan fuerte como el que vi ahora; sin embargo, también podía usar magia. Entonces significa que ese bastardo de Sebastián está haciendo un ejército con corruptos mejorados.” —Ahora lo entiendo… —Ambos Valerius me miraron al oír mis palabras—. Sebastián llenó este lugar de corruptos, porque si dejó suelto a un corrupto mejorado como si nada, significa que debe tener más de uno. Probablemente tenga un ejército —dije con seriedad; una cierta y abrumante preocupación me hacía sudar frío ligeramente. “Si Sebastián saca una horda de estos tipos… Ni Iván, ni Tadeo, ni Eclipse juntos podrían aniquilarlos a todos… Ahora mismo la misión debe ser prioritariamente rápida y eficaz.” —Tenemos que encontrar el escondite de ese bastardo… Si dejamos las cosas como están, probablemente no se quedará solo en la academia, también podría herir a civiles —dije con preocupación y rabia. “Ni en el juego original había corruptos de este nivel a esta altura de la trama… Si Iván no despierta sus poderes rápidamente, esto será una masacre. Y probablemente Sebastián no creó solo a tipos así, quizás tenga un arma aún más poderosa todavía.” —Vámonos, tenemos que movernos —dije mientras me dirigía al bosque. Ambos Valerius me siguieron sin objetar ni decir nada; teníamos la misma visión del problema. —Y una cosa más, con respecto a no matar a Sebastián… Será mejor dejarlo tres metros bajo tierra —dije con ferocidad mientras sentía cómo la sangre me hervía, sentía el cuello tenso y cómo mis venas palpitaban levemente. —Entendido —respondieron de forma simultánea. Caminando con determinación, nos dirigimos hacia la guarida de Sebastián para eliminar su ejército y evitar la invasión a la academia. \*\*\* \[Perspectiva de Iván\] “Maldición… Necesito encontrar a alguien para hacer la tarea que me dejó el profesor Sebastián…” —Con cierto desconcierto me rascaba la parte trasera de la cabeza mientras caminaba por el pasillo. A lo lejos me topé con Tadeo, quien se encontraba con Eclipse discutiendo lo que parecía algo serio. —¿Qué ocurre, chicos? —Me acerqué con preocupación. —Nada grave. Solo que el profesor Sebastián nos asignó una tarea algo compleja para mañana —dijo Tadeo preocupado. —Además de que hoy en la noche se clausurarán las habitaciones para los becados por una rara obstrucción en la entrada. Al parecer, algo o alguien destruyó gran parte del primer y segundo piso —dijo Eclipse, también preocupada, mientras apretaba ligeramente sus labios como si quisiese exprimir algo. “Qué extraña coincidencia que a mí también me pidiera una tarea mañana…” —Chicos, ¿qué les parece si nos infiltramos en el laboratorio? Yo también tengo una tarea urgente para mañana y necesito completarla lo antes posible. —Es una buena idea, pero podríamos meternos en problemas, aunque tampoco quiero que baje mi rendimiento académico. Me apunto al plan —dijo Tadeo, algo indeciso pero sin otra opción. —Yo también me apuntaré —dijo Eclipse. —¿Y Edward? —preguntó Tadeo. —Me dijo que tenía que hacer algo con los Valerius, una especie de duelo o algo así entendí yo. Quizás más tarde esté desocupado —respondí. —Es raro… No he hablado con él desde hace una semana aproximadamente, solo lo he visto entrar a clases y salir de ellas una y otra vez —mencionó Tadeo, extrañado del comportamiento. —Yo tampoco he tenido la oportunidad de hablar con él —añadió Eclipse. Me puse a pensar que, como vienen los exámenes teóricos en dos semanas y unos pocos días más, quizás Edward esté estudiando de forma anticipada, lo cual me dejó de cierta manera impresionado, pero a la vez con dudas… Hasta que vino una idea a mí, como una convergencia de ideas unidas en una. —¿Y si mañana salimos para que Edward se relaje? —preguntó de forma inocente, como si un niño le hablara a sus padres. Los chicos se pusieron a meditar en silencio mientras avanzábamos a la salida. —Conociéndolo, probablemente esté entrenando y estudiando. No sería mala idea reunirnos para terminar la tarea y también prepararle algo a Edward para mañana. \*\*\* \[Perspectiva de Eclipse\] Repentinamente mi corazón latía ligeramente más rápido. ¿Acaso estoy enferma o algo por el estilo? “No sería mala idea, ya que hace tiempo que… no salimos… juntos…” —Los recuerdos de la salida que tuve con Edward antes del duelo con mi hermano me hacían hervir la cabeza. Quedándome quieta y tocándome las mejillas que me hervían. “¿¡Qué me pasa?!” —¡Bien, está decidido! Los veo en un rato, chicos —dijo Iván mientras se marchaba. Tadeo me quedó mirando con curiosidad y con una expresión completamente neutra. —¿Estás bien? ¿Quieres que pasemos a enfermería antes de ir a casa? —dijo Tadeo. —¡Cállate y vámonos! —grité molesta mientras me iba, dejándolo atrás. Él, con un suspiro de resignación, me sigue de mala gana y caminamos juntos a un lugar para matar el tiempo antes de que el sol se pusiera, para así entrar a escondidas a la academia. \*\*\* Y así, el trío de protagonistas se reúne en una plaza cercana justo antes de que el sol fuera a descansar, y de forma previa ante el despertar de la noche más larga que presenciarán. Mientras que el hombre causante de todo, en su laboratorio, comenzaba a reunir a su ejército de corrompidos mejorados que ya se encontraban listos para comenzar lo que sería la gran invasión a la academia Imperial; con una actitud perversa y llena de malicia, su sonrisa desfiguraba desagradablemente su rostro… En el otro lado del reino, un hombre sentado en un trono, escondido en las penumbras de la habitación, con ambos antebrazos reposando en los gruesos regazos de madera fina, en una mano poseía una piedra rúnica con una tipografía de la danza lunar. Dentro de la gran oscuridad de la habitación se veía con claridad una gran melena de color anaranjado bermellón, un cuerpo fornido ocultado por un gran traje, y los ojos del hombre: ojos con un iris rojizo color vino y la pupila negra que miraba tajantemente la piedra, que era más cercana a un mineral como el diamante o el topacio. Su mirada dictaba orden y autoridad, pero era solamente la faceta de quien quería conquistar por una ambición trivial y superficial, demostrando que la ambición corrompe hasta el alma más fuerte. —Hoy es el gran día… —murmuraba el hombre mientras se levantaba de su asiento y se acercaba a una gran ventana que llegaba del techo al suelo. Con un gesto de su mano, apartó las persianas sin siquiera tocarlas—. …Pero me surge una gran duda… ¿Cómo manejarás esto… Edward Vangort? —Sus ojos de rojo vino se clavaban en la academia Imperial. —Ya llegamos —dije mientras quitaba la maleza que camuflaba el agujero de doscientos metros que había que bajar. Miré con desprecio y resignación aquel agujero; era lo único que nos separaba del objetivo final de esta misión. Solo con dejarme caer ya comenzaría un momento crucial e importante… No me puedo permitir fallar ahora. —¿Estás listo? —dijo Sophie, tocando ligeramente mi hombro. —Sí… —Salté hacia el gran agujero acompañado de los Valerius, que saltaron conmigo—. …Comencemos.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 41

Estás leyendo el capítulo 41 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 21 de mayo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.