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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 40 online gratis en español

"Ya comenzamos con el plan de intervención, y estando a unos pocos metros de la academia siento un pequeño pavor que recorre desde mis pantorrillas hasta mi pecho, como si un frío repentino me golpeara y me entumeciera." Los Valerius notaron esto y me metieron a la fuerza en un callejón formado por el espacio de dos casas, atrapados en una sombra lo suficientemente densa como para camuflar a ambos hermanos que estaban con sus trajes de mercenarios; trajes de cuero negro desde las hombreras ligeras de acero negro fino hasta sus botas de calzado ligero para no emitir ruidos innecesarios. —¿Qué te ocurre, Edward? Pareces alguien distinto desde esta mañana.—Dijo con cierta preocupación Sophie, quien ejercía presión en mi hombro con su mano haciendo que quedara pegado a la pared. Lentamente desvié la mirada; no quería reconocer esta falta de aire y entumecimiento. Era un frío imaginario pero sumamente opresivo, haciendo que a mis pulmones les costara respirar. —Si no nos dices lo que te sucede, trasladaremos la fecha de la misión. Además, tu maná está alterado ligeramente; tienes que hacer el balanceo de almas que te enseñó tu hermana.—Dijo Sophie mirándome con seriedad; en sus caras no había una pizca de molestia, ni en su voz ni en sus ojos. —Fue un sueño que tenía que ver con mi infancia simplemente. Me generó... cierta nostalgia el querer estar en tiempos simples donde lo poco valía más que muchas cosas que podrían parecer mucho.—Respondí con cierta torpeza y vergüenza mientras mi mirada buscaba sitio en donde esconderse. —¿Cómo que podría ser mucho pero significa mucho?—Preguntó Bernard cruzándose de brazos. —Familia.—Respondí. Ambos quedaron en un leve estado de impresión por mis palabras y al instante se volvieron a tapar la boca con sus capuchas. —Joven Edward, entendemos tus deseos pero esas trivialidades no servirán aquí...—Sus palabras chocaron conmigo como un golpe frío en la mejilla.—... Sin embargo, una vez que terminemos esta misión podrás ir con tu “familia”, ¿no lo cree?—Dijo Sophie con una ligera expresión facial positiva; no la veía, pero sí la intuía. "A decir verdad, desde ese sueño nunca me había sentido así antes... Ahora la sensación disminuyó pero es preocupante que me haya afectado tanto... Por ahora puedo moverme mejor y, en todo caso, Sophie tiene razón parcialmente de las cosas... Necesito concentrarme en esta misión." Apreté mis puños con fuerza; podía hacer fuerza y respirar con normalidad, sentía cómo el aire pasaba con facilidad por mi cuerpo sintiéndome más ligero que las nubes. —Estoy listo, andando... Al salir del callejón nos movimos rápidamente entre la multitud, ya que era mediodía significaba que estábamos cerca de la segunda clase y de la segunda hora de descanso. Al entrar a la academia nos dividimos: yo por el pasillo principal debido a que estaba con mi uniforme, pero Sophie y Bernard, quienes vinieron preparados con sus trajes de mercenarios, tendrían que rodear la academia internamente por separado. No corrí, simplemente me mezclé en el entorno académico en donde algunos hablaban de los exámenes de mitad de año, otros de la gala antes de eso, otros discutían por nimiedades; un ambiente normal y cotidiano. "Según la trama, independientemente del día, Sebastián tendría su atención puesta en Iván haciendo que este, en el mismo día de la invasión, le pida de forma imprevista el terminar una tarea para el día siguiente; a lo que Iván con su grupo se escabullirían al laboratorio comenzando así la invasión." Esa era mi idea de cómo debía ir la trama. Para mi suerte, Iván me preguntó esta mañana antes de ir donde los Valerius si lo podía ayudar con una tarea, a lo cual me negué usando como excusa que tenía que entrenar para una misión. Ahora lo que debo hacer es no toparme con nadie del grupo o estaré al descubierto... Y no podemos fallar... Mientras Sophie va desde el pasillo izquierdo y Bernard por el derecho, yo, por otro lado, tengo la labor de ubicar a Sebastián y a los demás. "En el peor de los casos sería toparme con—" El peor de los casos habría sido toparme con Sebastián... Que por desgracia está justo enfrente de mí, con una mirada fija, fría y penetrante mientras reprime esa impulsiva aura asesina que desborda ligeramente por su cuerpo. El ambiente se siente distinto; se sentía que solamente yo y él nos mirábamos fijamente por horas, pero solo ha pasado simplemente menos de un segundo. —Oh, estudiante Vangort, un gusto en verlo. ¿Esta noche ayudará a Iván a entregar su tarea?—Preguntó con una escalofriante gentileza que absolutamente no era nada natural en una cara de asesino psicópata como él. "Bastardo astuto, vas directo al grano." —No podré, ya que tengo un compromiso de antemano con los hermanos Valerius.—Respondí con seriedad mientras no apartaba ni un segundo la mirada de él. La intención perversa y asesina era clara; este maldito está tan emocionado internamente que no se percata de que su propia mano está sacando lo que parece ser un frasco de vidrio de color verde neón. _"¿De verdad lanzará veneno en medio de un pasillo con toda esta multitud?"—_Incluso dudaba de que fuese capaz de algo así ya que, si hace eso, el duque Soler lo masacraría. —Ya veo. Muy bien, que tengas una buena tarde, estudiante Vangort.—Dijo Sebastián, quien se marchaba con un libro cargado en su mano. Sin despedirme seguí caminando, pero a pesar de eso seguía sintiendo la presión de su mirada golpeando mi espalda. Sentía un punzón que penetrada la espalda llegando hasta el pecho, pero seguí como si nada hubiese pasado ya que, si levanto sospechas o me pongo nervioso, podría arruinar el plan por completo. ... ... Al llegar a las escaleras para bajar al subsuelo —escaleras que, a diferencia de las otras, solo bajan y se ubican al final del edificio principal cerca de la sala de eventos— me senté en un escalón y al instante solté toda la presión que cargaba; el sudor era palpable y mis nervios no soportaban estar tan tensos. Por un instante sentí que el plan habría fracasado si me hubiese llevado con él o si me hubiera seguido. Pero su mirada no era muy complaciente e incluso presiento que me dejó ir a propósito. ¿Acaso sabrá del plan? "Necesito que los Valerius lleguen rápido e informar lo sucedido y el cómo nos moveremos de aquí en adelante, ya que la tercera jornada de clases empezó, no habrá mucha gente en los pasillos y, sobre todo, esa sensación que me dio Sebastián... Creo que si llego a confrontarlo directamente no podría ganarle ni usando todas mis habilidades." Sentí un largo amargor en mi lengua y labios. Sentado esperando a que llegaran los Valerius, comencé a pensar de forma realista: ¿cómo influiría esta misión en el tramo final? Si al fin y al cabo Sebastián se adelanta y nos ataca a los tres, incluso peleando los tres al mismo tiempo... Dudo que lo pudiésemos matar; probablemente herirlo de gravedad, pero no cercano a una herida letal que pueda matarlo... —¿Cómo les fue, Sophie y Bernard?—Pregunté sin siquiera darme la vuelta; con sus pasos silenciosos, pero que generaban una sombra, era imposible que no fueran ellos. —Estuvo algo tenso por mi parte, pero nada que no pudiera manejar; sin embargo, había demasiada gente por mi lado.—Dijo Sophie con una leve e inquietante expresión. —Digo lo mismo. Hubo un momento en donde estaba todo vacío y repentinamente se llenó de estudiantes, por lo que me vi obligado a esconderme en el baño y esperar a que se fuera la mayoría.—Dijo Bernard. —Yo... me encontré con Sebastián...—Los Valerius, al oír mis palabras, me miraron impactados.—... Sin embargo, no hubo nada raro, solo que me miraba con una extraña simpatía y comencé a dudar si él sabe del plan. —A decir verdad es difícil que lo sepa y, si es según lo que nos dijiste, ¿no crees que sería raro no eliminar al único obstáculo de su plan? Ya que si fallaba lo mataría el duque Soler, ¿no es así?—Preguntó Bernard con un gran punto de vista. "Es cierto... Sin embargo, sé que no lo hizo por una razón... Debe tener algo bajo la manga que le genere la suficiente confianza como para no detenerme... Tengo que descubrirlo." —Bien, el plan ahora será ir a la mazmorra que tuve en el primer examen e infiltrarnos, sacar información y asesinar a la mayoría de los corruptos. Nada se ha modificado y solo tenemos que seguir.—Dije con autoridad mientras me levantaba del escalón para comenzar a bajar. En lo que íbamos bajando las escaleras comencé a formular hipótesis en mi cabeza. Una de ellas era que debía tener algo que no debe haber en la trama. Me hacía dudar el hecho de que me dejara ir sin alguna condición puesta... Puede que Bernard tenga razón de que no sepa, pero de lo que sí estoy completamente seguro es que la invasión será hoy y debe tener un arma escondida... Una tan poderosa que le genere confianza de que saldrá victorioso incluso si ahora eliminamos a la mayoría de los corruptos. —Ya llegamos.—Mencionó Sophie, quien se adelantó y caminó al frente del portal. Yo caminé hacia un escritorio en donde había un pequeño panel; cada panel poseía un número distinto. Pero el formato era simple y lo más probable era el número de grupo de incursión al momento de hacer el primer examen. Como fui el primer grupo, probablemente mi número sea el primero. Al tocar sutilmente lo que parecía ser una ligera placa de presión en el panel de control, generó que el portal se encendiera inmediatamente. Con una luz hipnótica de color celeste, ese inmerso oleaje que genera el portal, con aire cálido con ciertas brisas anormalmente heladas y acompañado de esa humedad característica del clima al que me volveré a enfrentar. _"Me pregunto qué tan fuerte me he convertido desde aquel momento."—_Apreté el puño con determinación y, ya estando los tres al frente del portal, simplemente avanzamos comenzando la verdadera misión. Al entrar llegamos al anormal clima tropical: los árboles grandes, un bosque obsoleto, silencioso y oscuro en donde habitan lagartos humanoides según recuerdo de la última vez. El problema no era ninguno de esos, sino que el bosque tenía algo distinto a la vez anterior. —Algo no anda bien.—Presintió Bernard colocándose la capucha y tapándose la boca mientras desenvaina lentamente dos dagas. —Edward, infórmanos de la situación.—Dijo Sophie quien también se preparaba. Me coloqué de cierta manera asqueado; desde el bosque se podía visualizar claramente una imagen residual de muchos cadáveres. La cantidad de sangre que llegaba hasta nuestra posición era inmensa; el color potente del hierro penetraba mi nariz dejándome con un ligero escalofrío y con un desagradable aroma. —El bosque está distinto. El clima es normal ya que es tropical, pero el viento es atípico y antinatural; hay un inmenso olor a sangre aquí que, incluso teniendo el bosque un gran tamaño, el olor se expande hasta acá, lo que significa que la fauna y monstruos aquí tuvieron que ser asesinados brutalmente.—Respondí con cierto nerviosismo. —Entiendo, entonces tampoco nos aburriremos esperando...—Bernard se truena el cuello con una mano generando presión desde el lado derecho de su cabeza.—... Quiero estirar un poco antes de matar a corruptos.—Dijo con total tranquilidad mientras empuñaba ambas dagas con un agarre invertido. —Tienes razón, nos vendría bien un buen calentamiento; además, a Edward le serviría para refinar esa rara habilidad. ¿Cuál dijiste que era su nombre? ¿Foco?—Dijo Sophie quien elongaba sus hombros, cuello y piernas. —Sí, necesito acostumbrarme y además también me serviría para medir mi nivel, ya que la última vez peleé contra un corrupto pero utilicé mi entorno para ganar en lugar de un enfrentamiento directo...—Con cierta decepción en mi voz, llegaba la esperanzadora idea de que ahora sería todo distinto. En el momento que nos preparábamos para introducirnos en el bosque, un grito visceral se escuchó desde las profundidades de este, haciendo que resonara con fuerza por todo el lugar. Al instante el suelo temblaba lentamente; una ligera vibración que era lenta pero grotesca, como si un gigante caminara metódicamente hacia acá. —Y lo mejor es que ni siquiera nos movimos, ellos mismos vinieron a por nosotros.—Dijo Bernard con una ligera sonrisa de satisfacción al ver que tres sombras emergían de la copa de los árboles, saltando como especie de monos hacia nuestra dirección. Eran tres corruptos enloquecidos, ojos rojizos como la sangre, esa característica piel gruesa y grotesca llena de poros como si se tratase de un pedazo de piedras en una montaña. Además, sus manos y boca estaban cubiertas de sangre; sangre que por la gravedad caía como gotas de lluvia. —Pon atención, Edward, recuerda las palabras que te dije...—Bernard saca una tercera daga de su tahalí.—... Los mercenarios no trabajamos como los magos.—Palabras que resonaron en mi cabeza. Al pequeño momento, Bernard con una fuerza y precisión quirúrgica penetra los cuellos de los tres corruptos, rompiéndolos en el proceso, haciendo que al caer chocaran bruscamente con el suelo provocando una cortina de humo y polvo. Al momento que la niebla se dispersó había tres cadáveres decapitados, cada uno con la cabeza separada de su cuerpo. Corruptos que hace unos instantes estaban gritando con superioridad y euforia y lanzándose con ímpetu, fueron testigos de la brutalidad de un mercenario de primer nivel. Quedé impresionado; el impacto fue tan fino que rebanó el cuello sin siquiera emitir un sonido. Los cuerpos de los corruptos están ligeramente heridos por la caída, pero al analizar el corte, fue un corte liso y fino que atravesó con facilidad la carne. _"¿Este es el nivel de los mercenarios Valerius?"_—De cierta manera me genera una emoción interna el pensar que en el futuro podré tener un entrenamiento similar. Pero la emoción no duró más que unos pocos segundos. El bosque volvía a temblar; los árboles se movían como si dieran permiso a algo catastrófico que se avecinaba a nuestra dirección. Como un mal predestinado a caer sobre nuestros hombros o, más bien, algo planificado de antemano. —Parece que Sebastián preparó el terreno en caso de intrusos; es un bastardo verdaderamente meticuloso y metódico. Pero es algo desagradable su sadismo, el pensar que eliminaría toda fauna y monstruos con sus propias creaciones...—Dije con asco mientras miraba cómo esa imagen residual se acercaba más... La imagen de los cadáveres y el olor a hierro se intensificaban más. —Bien, ahora comenzaremos el entrenamiento. Espero que no mueras, Edward, ya que mencionaste que te costó eliminar a uno de estos tipos; creo que tendremos que ser tus niñeras por este momento.—Dijo Sophie con un minúsculo tono burlesco pero con esa misma cara inexpresiva de siempre. —¡Cállate! En ese entonces era diferente... Pero ahora, gracias al intenso entreno de estos días, creo que ahora...—Una ligera sensación de relajo abrazó mi cuerpo, una descarga eléctrica que comenzó desde la cabeza hasta los pies.—... Puedo usar el Foco. Sentía el cuerpo ligeramente más liviano, como si mi mente pudiera absorber la información a la misma velocidad que mi cuerpo; no era tan exagerado como en mis recuerdos pero es suficiente para mí ahora mismo. "Por lo que pude entender puedo usarlo de forma temporal; si me llego a exceder, terminaré con un dolor tan agudo en mi cabeza que me nublará la vista, ensordecerá mis oídos y me sangrará la nariz quedando inconsciente al final de todo... Debo ser inteligente y usarlo de forma minuciosa. Además, solo puedo activarlo hasta una tercera parte de un cuarto de segundo, siendo el 75% de un segundo." Era miserable, pero era mejor eso a nada por lo que ahora, con una gran ola de corruptos avecinándose, debía prepararme. Con una ola de corruptos que se empujaban entre sí para llegar hasta nuestra posición, dejando un caos en el bosque haciendo que árboles cayeran, la maleza y arbustos volaran como si nada, que el suelo temblara como si se tratase de un blando molde de arcilla. Con sus fauces abiertas con pedazos de carne entre sus dientes mientras escupían sangre y saliva, sus ojos completamente rojizos sin ningún rastro de raciocinio en ellos no eran más que bestias salvajes esperando su comida. Nosotros, colocándonos en posición de combate, Sophie y Bernard con dagas, ya que eran las armas más fáciles de portar, y yo con mis puños vendados con seda y un poco de cuero generando una especie de guante que amortiguará y no desgastará mis nudillos tan rápido. \[Foco: Activado\] \[Magia Básica: Refuerzo físico\] —Empecemos con la cacería de corruptos.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 40

Estás leyendo el capítulo 40 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 27 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.