Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 38 online gratis en español
“¿Sabía de mi llegada?” —Me generaba impresión y cierta perturbación que supiese que vendría; el tiempo no calzaba, solamente debe saber que vine a charlar y no mi objetivo en sí.
—Buenas tardes, mi estimado duque Valerius.—Dije mientras hacía una reverencia manteniendo un tono cordial.
—Eres más educado de lo que pensaba, pero no me gusta que me llamen duque en mi propia casa, es algo ostentoso; solo dirígete a mí como señor Valerius.—Dijo con un tono más informal, más calmado y sin ninguna intención oculta que se vea a simple vista.
Tomé asiento y me acerqué al escritorio en donde él se encontraba con una cantidad grande de papeleo; deben ser, la mayoría, sobre la economía de aquí, el monopolio de este lugar se ve bastante complejo según veo.
—¿Vienes a hacer un trato?—Preguntó con perspicacia y un ojo bien puesto en mí; su mirada era tajante, similar a la de un león que ya con la mirada desnuda las intenciones de la presa.
En un simple instante me dejó con la saliva acumulada en la boca y las palabras en la garganta; sin embargo, sé muy bien que, a diferencia de los demás Valerius, el duque es alguien completamente fuera de lo común.
Incluso mientras me recibe no ha soltado el bolígrafo en ningún momento; no tiene guardias personales ni una habitación resguardada. Perfectamente alguien lo podría matar, eso sería para alguien común, pero el duque tiene un ojo que ve más allá de lo común.
—Al parecer sus ojos no eran un mito después de todo, los ojos de un león que se encuentra en la cúspide de los mercenarios.—Dije con impresión y cierto tono relajado.
—Eres bastante inteligente al idolatrar a las personas correctas, muchacho; ves a simple vista lo que te conviene y lo que no.—Dijo el señor Valerius sin apartar la vista de su papeleo, tomando hojas de la pila y amontonándolas en otra pila.
—Antes de negociar quiero preguntarle: ¿por qué usted, de todas las casas ducales, fue a supervisar mis movimientos?—Pregunté con un tono más agresivo, justo y necesario sin sobrepasarlo a un instinto más agresivo, sino uno firme en donde mi posición sea notada por el león.
—Porque si no era yo, los demás te habrían ido a matar por tus acciones tan poco consecuentes.—Respondió con crudeza y frialdad.
“Así que él también está interesado en mí… Probablemente si le pido algo, él querrá algo a cambio también. Probablemente tenga que ver conmigo.”
—Es una respuesta más cruda de lo que creí, no pensé que las otras casas ducales tomarían riendas del asunto, así que en parte estoy agradecido con usted, señor Valerius. Como respuesta, vine a hacer un trato que tiene que ver con un contrato temporal equitativo.—Respondí.
Él quitó su bolígrafo del papeleo, quedó minuciosamente paralizado, guardó su bolígrafo y colocó sus dos antebrazos pegados al escritorio con ambas manos juntas y con los dedos entrelazados, una postura de concentración y firmeza. Ahora mismo parece que atiné en el blanco.
—Te escucharé hasta donde me convenga.—Respondió con frialdad mientras sus ojos se entrecerraron levemente dejando una mirada agresiva.
—Entonces mencionaré los beneficios que usted tendrá y luego lo que me beneficia a mí…—Opté por una postura más seria y quitando todo el tono relajado.—… Es por su guerra contra los Mercenarios Lanius, ¿no es así? Y debido a esa guerra están quedando cortos de personal.
En un instante, el duque se levantó de su asiento con las palmas presionando con brusquedad el escritorio y revelando un aura tan densa y asesina que llegaba a agobiar; sentía una leve sensación de náuseas. Pero luego de la tormenta, él se sentó y me devolvió esa mirada fría.
—¿Cómo sabes sobre esos asuntos que deberían ser confidenciales?—Preguntó con seriedad.
—Fueron rumores del bajo mundo; decían que era una leyenda, pero no las creía mucho, aunque nunca llegué a pensar que sería verdad. En fin, como decía, yo me ofreceré voluntariamente a unirme a su causa a cambio de algo.—Respondí con seriedad.
Grupo mercenario Lanius del continente de las Tierras Muertas. Un grupo letal de mercenarios que eran los némesis de los mercenarios Valerius. Antiguamente convivían en el continente que era conocido como: Continente de las Tierras Temples por sus característica forma de plato hondo donde había un valle templado y donde habitaba un gran reino (el Reino Titán).
Sin embargo, la economía bajó drásticamente debido a un encargo de asesinato a la princesa heredera al trono lo que llevó a una guerra entre las casas ducales. El traidor a la patria fue un asesino el cual su contratista era un duque celoso y codicioso, llevando la guerra hasta dejar a solamente dos facciones vivas: los mercenarios Valerius, quienes lideraron el lado burócrata que se oponía a la guerra, y los Lanius, quienes lideraron el lado liberal de oponerse a las leyes y encontrar al bastardo que mató a la princesa.
Pero todo fue un plan planificado, ya que el asesino pertenecía a su grupo. Por lo que simplemente fue una excusa para eliminar la descendencia real dejando el continente desolado y bajo su mandato. Pero el abuelo del actual señor Valerius tomó la sabia decisión de crear un portal con la ayuda de los enanos y escapar, dejando el portal en unas ruinas escondidas en los escombros de lo que antes fue el Reino Titán.
—Bien. Aceptaré a más gente debido a lo que tú mismo mencionaste; no es falta de personal, es falta de actitud, liderazgo y seguridad, además como no eres noble ni muy llamativo eres perfecto para unírtenos. Sin embargo, yo pondré las condiciones por ese lado. Ahora dime, ¿qué deseas de mí?—Preguntó con seriedad pero más relajado que antes.
—Necesito la ayuda de Bernard y Sophie Valerius para una expedición dentro de siete días.—Dije con seriedad.
—¿Solo eso? ¿Estás dispuesto a pagar un año de tu vida siendo comandado por mis órdenes a cambio de una mísera parte de lo que tú me ofreces? ¿Acaso estás jugando conmigo, muchacho?—Preguntaba con un tono autoritario mientras su mirada parecía una espada con un gran filo apuntándose en mi yugular.
“Es normal que tenga sospechas, en este contrato el benefactor sale beneficiado a diferencia del contratista; lo normal sería al revés. Pero es un precio menor que pagaré por algo que tiene una magnitud indescriptible en la trama, y si no investigo ahora, podría ser demasiado tarde para hacerlo.”
—No, señor, eso es lo que pido. Sin embargo, hay condiciones.—Respondí.
Él, con una sonrisa pícara suponiendo que sí sabía que diría algo acerca de condiciones; no era de esperar de alguien que maneja negocios como él.
—Te escucho, mocoso.
—La primera condición será que a mis cercanos —Tadeo Mayden, Eclipse Soler, Iván Radien y mi hermana Jannis Vangort— no se vean involucrados en mi decisión ni en esta incursión. Lo segundo es que mi estadía bajo su mandato será después de la fiesta de mitad de semestre; solo vendré a la academia a rendir mis exámenes en conjunto a mis camaradas. Y, la última pero no menos importante, luego de que termine el año, independiente de que la guerra termine o no, no será mi asunto ya que cumpliré con el contrato.—Dije con ferocidad mientras lo miraba sin titubeo; no estaba relajado pero tampoco tenso, simplemente colocaba mi presencia para poder ser visto por él.
—Está bien, muchacho. Ahora estrechemos la mano para concluir esta “junta beneficiaria”…—Ambos nos dimos la mano, pero no esperé a que la apretara y estuviesen nuestras caras lado a lado.—… Si me traicionas o rompes el contrato, créeme que mis muchachos te harán saber por qué somos mercenarios.—Susurró con frialdad.
Me levanté con ligereza; no sentía pavor ni miedo alguno porque en ningún momento se me había pasado la estúpida idea de traicionar a los Valerius.
—No pensaba hacerlo y también espero que usted no lo haga.—Respondí cerrando la puerta.
\*\*\*
“Conseguí lo que quería, incluso accedió a todas mis condiciones; seguramente sea por el hecho de mencionar al grupo mercenario Lanius, ya que esa información ni siquiera en la nobleza es conocida. Pero es preferible que sospeche a que sepa la verdad.”
Bajando al primer piso se encontraban Sophie y Bernard esperándome al lado de las escaleras.
—Al parecer padre aceptó tu trato ya que saliste ileso.—Dijo Sophie.
—¿Quieres decir que si no aceptaba… él me hubiera rebanado?—Pregunté impresionado y algo aterrado.
—Sí, normalmente eso pasa. Ahora explícanos sobre el contrato.—Dijo Sophie mientras me invitaba a tomar asiento a un sillón que se doblaba al llegar a la esquina.
Al sentarme comencé a contarles sobre una posible invasión del profesor Sebastián, también sobre el plan que haremos y la ayuda que ellos me brindarían. Sin embargo, tenía que garantizarles seguridad de que no morirían, por lo que conté que podría haber una posibilidad de que la invasión sea en siete días. Ellos se veían muy neutros, ni siquiera levantaban una ceja ni tampoco un leve brillo en sus ojos.
—¿Entonces tenemos que infiltrarnos en la base de Sebastián que se encuentra en una mazmorra?—Preguntó Bernard reafirmando de forma resumida la misión.
—En términos simples sí; sin embargo, en caso de que la invasión sea ese mismo día, me veré obligado a pelear.—Dije con seriedad.
—Entonces nosotros también…—Las palabras de Sophie me dejaron impactado y la miré anonadado.—… Somos mercenarios, servimos a nuestro benefactor incluso si nuestra vida está en juego, eso es un principio de un mercenario. Por más que anhelemos la vida, tenemos que priorizar nuestro grupo, nuestra misión y el beneficio para padre.—Dijo con total crudeza y frialdad Sophie.
“¿Así que esto es ser un mercenario real?… Es aterrador… Y pensar que pronto seré como ellos me hace querer arrepentirme, pero no hay tiempo para pensar en estupideces.”
—Bien, como dijiste que tenemos una semana o incluso menos, haremos un entrenamiento específico para la misión: sigilo, destreza física y, sobre todo, tu flujo de maná es pésimo en todo sentido.—Dijo Bernard mirándome con desprecio, como alguien que no sirve para nada.
—Entendido, quedo bajo su tutela total.—Respondí con respeto.
—Comenzaremos mañana en los horarios de colación y después de clases. Será lo suficientemente intenso para que sea efectivo, pero no tan extremo para que la fatiga sea lo menos pesada posible y que seas eficaz en tu misión.—Dijo Bernard mientras se tronaba los nudillos.
“Por alguna razón tenía un muy mal presentimiento sobre esto…”
…
…
Después de terminar las clases del día siguiente de la reunión que tuve con el duque Valerius, Sophie y Bernard me esperaban afuera del aula de clases e íbamos a un lugar apartado de la academia; era una arena menos sofisticada, más real, estaba hecha de una gran capa de arena para amortiguar las caídas, las paredes estaban hechas de ladrillos de piedra. En una pequeña habitación abierta había un arsenal de armas: arcos, espadas, alabardas, lanzas, hachas, dagas y cuchillas de todo tipo.
—Bien, Edward, como tenemos poco tiempo no entrenaremos con armas; sin embargo, te entrenaré el combate cuerpo a cuerpo y te ayudaré en tu flujo de maná en el combate para que sea más fluido y eficaz.—Dijo Bernard quitándose la chaqueta, corbata, camisa y zapatos, quedando solamente en pantalones.
Su cuerpo era compacto, había solo músculo funcional, robusto, denso y firme, pero no se veía índice de un cuerpo tosco, sino un cuerpo ideal para el combate sin que la masa muscular sea un conflicto.
—Yo, por otro lado, te entrenaré en el sigilo y te ayudaré en el flujo del combate Valerius, ya que como seremos próximamente colegas creo que no sería mala idea revelártela.—Dijo Sophie apoyada en una pared a punto de presenciar mi tortura.
“Jannis me torturó por dos meses, algo me dice que los Valerius será un caso similar… No quiero volver a ser torturado por un entreno tan intenso…”
—Bien, comencemos con la preparación para la misión; tenemos poco tiempo por lo que requiero que sean lo más exigentes posibles.—Dije de forma seria.
\[Misión de Entrenamiento: Sobrevive a la segunda tortura.\]
Una ventana celeste aparecía de forma inocente enfrente de mí mientras veía como Bernard mostraba una expresión más maliciosa, como si estuviese listo para torturarme.
“… No puede ser real esto…” —Fue mi último pensamiento antes de ser torturado.

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 38
Estás leyendo el capítulo 38 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 19 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.