Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 37 online gratis en español
Luego del sueño desperté con calma, como si hubiese estado en mi nirvana en donde descansaba en cálidas nubes que abrazaban mi cuerpo con ternura dándome un lúcido reposo; sentía el cuerpo ligero y distinto. ¿Habrá sido por el sueño?, era la pregunta que me hacía.
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_“Ya finalizó la primera clase y en la entrada no vi a Eclipse, ¿será que sigue en enfermería?”_—La duda me carcomía, por lo que simplemente fui a resolverla yendo a enfermería.
Toqué la puerta con calma y esperé a que la enfermera o alguien me abriera. Detrás de la puerta oía pasos lentos que venían hacia mi dirección. Y la puerta se abría con lentitud y una mirada característica me observaba fijamente con cierto desinterés.
—¿A qué vienes?—Preguntó la enfermera.
—Solo vine a ver el estado de Eclipse Soler, ¿está por ahí?—Dije con hospitalidad y de forma educada.
—Ven, velo por ti mismo…—Al abrir la puerta vi cómo Eclipse se encontraba sentada en la camilla, con los ojos llenos de vida y una mirada tranquila.—Respondió bien a los tratamientos; su cuerpo, al igual que el flujo de su maná, está estable.—Dijo la enfermera con cansancio y cierto aire de orgullo por su hazaña.
Caminé con lentitud a la camilla de Eclipse mientras ella aún parecía no notar mi presencia; me acerqué y me senté al lado de la camilla.
—¿Cómo te encuentras?—Pregunté.
—Me siento liberada.—Respondió con una voz tenue.
Quedé atónito ante la respuesta; creí que estaría adolorida o tal vez se sentiría humillada, pero nunca creí que me diría una palabra tan optimista y ligera que se sentía lejana a ella; pero al verla creo que puedo entenderla un poco.
—Me alegra saber que te encuentras así, Eclipse.—Dije con alegría sin exagerar.
Ella me miró con una mirada calmada y pacífica; se sentía muy diferente a antes, es como si esas pesadas manos que arremetían en sus hombros se hubieran ido de la noche a la mañana. El veneno que la apaciguaba ya no se siente ni se percibe en su estado de ánimo. ¿Así es verdaderamente Eclipse Soler?
—Te lo agradezco, Edward. Sin tu ayuda creo que no habría afrontado mis miedos; incluso el perder la batalla en sí no me importó por el simple hecho de que el pararme frente a mis hermanos me hizo sentirme realmente viva por dentro.—Decía Eclipse mientras lloraba y apretaba con fuerza la sábana que arropaba hasta su cadera.
—Quería afrontarlo, pero era tan difícil; me daba mucho miedo y sentía esa presión constante de fingir alguien que no era, y poco a poco eso me fue envenenando hasta que tú trajiste el antídoto… Me diste la confianza que nadie más me había dado y sentí que podía afrontar el mundo, al menos por ese momento.—Ella se acercó a mí girando lentamente sus brazos por mi cuello y, atrayéndome a ella, me dio un cálido y reconfortante abrazo.
No sabía cómo responder; era irónico que venía a disculparme y terminé siendo el agradecido por ayudar. No creí que llegaría un momento así, pero tampoco se siente tan mal. No pude disculparme como debí, no quería arruinar la ilusión que ella tenía; pero, como dijo Park Do-Hyun, hay personas que no deberían manchar sus manos con sangre de forma innecesaria.
—Te dejaré descansar, Eclipse. Mañana vendré de nuevo y, si no sigues aquí, ven a buscarme para charlar.—Dije mientras me iba de la enfermería.
Sin siquiera verla, podía sentir cómo ella sonreía cálidamente, dándome a entender su respuesta sin siquiera verbalizarla.
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“No pude concentrarme en clases, sobre todo en las clases de Sebastián; siento una presión incómoda en mí, como un mal presagio… La invasión será dentro de un mes, pero ¿por qué tengo un mal presentimiento?”
El horario de almuerzo fue tenso en muchos sentidos. El saber lo que sucederá en el futuro me da una gran ventaja para los acontecimientos que vienen, pero algo no cuadra: mi intervención hizo que los Valerius llegaran antes de tiempo; incluso siendo personajes del momento, también son un reloj que me permite analizar los sucesos que pasarán. ¿No será que todo se adelantó?
_“Si llegara a ser así, estaría en problemas; debo averiguar. Necesito un plan de expedición y de contingencia de forma rápida; para quitarme toda duda y preocupación me veré obligado a interferir antes de tiempo. Pero ¿cómo podría tener éxito?”_—Llevándome la mano al mentón mientras masticaba mi lápiz, me hacía relajar mis ideas y dejarlas fluir; pero teniendo en cuenta esta supuesta duda, hace que me ponga intranquilo y algo nervioso.
_“Ni Iván ni Tadeo ahora mismo tienen las suficientes habilidades como para derrotar a Sebastián. Cuando lo derroté, tuve que usar el modo asalto y usar técnicas arriesgadas; pero ahora, viéndolo de un punto de vista de extra, no podría llegar y enseñarle algo tan arriesgado. Lo mejor sería hacer un intento de bajar la dificultad.”_—Lo mejor será comenzar a formular algo.
—Joven Vangort…—Miré en dirección a la voz.—… ¿Le importa si nos sentamos junto a usted? Lo vimos algo intranquilo, así que decidimos acompañarlo.—Preguntaba Sophie con su típica inexpresión pero siempre manteniendo la cortesía, y a su lado Bernard, que inclinaba su cabeza como una reverencia más sutil.
—Claro, adelante.—Respondí.
—Señorita Sophie Valerius, quería preguntar la razón de su investigación, ¿podría saberla?—Pregunté con seriedad mientras comía mi almuerzo.
Ella con delicadeza cortaba su pedazo de carne con una cuchilla que llevaba; era una navaja lo suficientemente afilada como para que, en un simple roce, la carne se cortara como papel.
—Fue una orden directa de nuestro padre, el Duque Valerius. ¿Preguntarás algo más?—Respondió Sophie mirándome fríamente con sus ojos violeta.
“Como lo pensaba…”
Las cinco grandes casas ducales: casa ducal Valerius, casa ducal Lifrost, casa ducal Soler, casa ducal Morgath y una facción perdida en el tiempo, la casa ducal Phinfral. Contando a la familia real, son las grandes facciones unidas que convergen en el gobierno. Cada cierto tiempo hacen una junta real en donde coinciden ideas, se promueven leyes y se cuentan los rumores; entre la falsa información, la arrogancia y soberbia, indolentes y poco competentes, los hace blancos fáciles para promulgar rumores.
“Probablemente debió ser por un joven plebeyo de primer año que derribó al prodigio de la familia Morgath y, por plan de contingencia y retenimiento, mandaron a los prodigios de la casa Valerius para vigilarme por toda mi estancia académica. Sin embargo, es algo ostentoso decir que los Valerius tienen a los mejores guerreros; pero es innegable el hecho de que son todos sumamente poderosos.”
—¿Los enviaron por lo ocurrido en el examen, no es así?—Pregunté.
Sophie, quien a diferencia de Bernard se veía inalterada; ella no se inmutó.
—Así es, ¿por qué preguntas?—Dijo con un tono serio y formal.
—Después de clases iré a la residencia Valerius. Quiero hablar con el Duque Valerius.—Dije con un tono serio y pretencioso mientras miraba con relajo a los hermanos.
Sophie apuntó su cuchilla a milímetros de mi cuello, haciendo que una pequeña gota de sangre se escurriera por la fina hoja de acero puro.
—¿Cómo osas mencionar a padre con ese tono tan ignorante y aberrante de tus indignos labios?—Dijo Sophie con rabia contenida, quien irradiaba un aura sombría similar a la de un asesino.
—Vaya, por fin te expresas. Pero yo no estaría tan seguro sobre el haber revelado tu arma y colocarla en mi cuello…—Todos miraban la escena detenidamente, haciendo que Sophie escondiera la navaja rápidamente.—Tanta hospitalidad y tanto profesionalismo que habían mostrado, pero ahora me vienes a amenazar… ¿Qué clase de broma es esa proviniendo de un asesino?—Pregunté con rabia mientras me acercaba a ella con mis ojos detenidamente clavados en los suyos.
El ambiente en el comedor continuaba con naturalidad; pero en el pequeño perímetro marcado por mí y los Valerius se sentía opresivo: dos voluntades enfrentándose a una voluntad que ya ganó la guerra psicológica mostrando sus cartas ocultas de forma en que ellos se sientan inferiores.
Bernard, al igual que Sophie, tiene la mirada baja e indignada.
—¿Estás seguro de que quieres conocer a nuestro padre? Él puede ser algo sombrío.—Dijo Sophie destacando la cualidad de su padre.
De por sí eso lo sé; la casa Valerius, al igual que la Radien, son las únicas que no son de descendencia de ancestros nobles. Los Radien provienen de una familia de guerreros que en cierto punto del árbol genealógico cayeron bajo el encantamiento rúnico de la espada Imperial, espada que es heredada con el destino de eliminar las calumnias del mundo.
Por otro lado, los Valerius vienen de una familia vasalla de mercaderes que trabajaban como mercenarios a sueldo; debido a ciertas decisiones se independizaron y solamente aceptaban trabajos por encargos del lado mercenario, dejando lo mercantil. Pero el abuelo del actual Duque Valerius fue sometido por el enemigo territorial de ellos, provocando su huida del continente, haciendo que llegaran acá. Con sus habilidades mercantiles lograron escalar en la política comercial y llegaron a donde están hoy. Sin embargo, parece que sus costumbres de mercenarios no han cambiado en lo absoluto…
—Espero verlos después de clases.—Dije con ferocidad y poco contacto visual mientras me marchaba con mi bandeja.
Ellos quedaron callados; pero al tener un raciocinio marcado por su benefactor o contratista, entienden perfectamente que perdieron en su responsabilidad y deben asumir las consecuencias.
…
…
—Vaya, así que me esperaron como prometieron.—Dije mientras miraba a los Valerius, quienes estaban en la salida de la academia.
—Te preguntaré por última vez, Edward Vangort: tú, ¿estás seguro sobre tu decisión?—Preguntó Sophie con un tono más sombrío de lo habitual.
“Lo que haré puede determinar si soy aliado o enemigo de una de las casas ducales más severas; pero tomaré el riesgo ya que sé cómo actuar.”
—Sí, estoy completamente seguro.—Respondí.
Ella dio un suspiro y se dio la vuelta con Bernard.
—No esperé que fueras tan temerario y decidido; son cualidades que a nuestro padre no le desagradan del todo.—Dijo Sophie con una pizca de alivio en su mirada inexpresiva.
“¿Entonces fue una prueba o simplemente es un alivio cómico antes de la catástrofe?”
Caminamos un largo rato hasta llegar a… ¡¿un bar?!
—Normalmente padre no amerita ser noble todo el tiempo; dice que es un título muy ostentoso y prefiere las viejas costumbres, por lo que él trabaja personalmente en un bar que monopoliza licor a otros bares y también somos conocidos como “la mejor licorería del continente”.—Respondió Bernard ante mi duda que aún no expresaba; increíble que la haya detectado solo con mi mirada de impresión.
“Ya veo… Ni siquiera yo recordaba esta parte de la familia Valerius, ya que como aparecen en unas semanas más siendo enemigos terciarios en la trama, no se profundiza tanto hasta el segundo acto del juego. Tampoco llegaría a creer que vería algo así en persona.”
Era un bar bastante elegante; no era vulgar por ningún lado, por lo que se sentía merecido y honrado ese título. La madera de las paredes era de alta calidad, al igual que el suelo, que era cuidado minuciosamente. Las puertas de color negro con una manecilla dorada estaban tan detalladas y firmes como las casas de los nobles. Adentro había varias mesas donde solo se veían sus patas talladas de forma circular, con un color negro azabache elegante, y por encima la mesa era cubierta con un mantel rojo vino con bordado liso.
Al fondo estaba la cantina con un gran mesón de mármol negro y con una bodega que se veía a simple vista; mostrando que incluso viendo los productos nadie sería capaz de robarlos. Era un lugar bastante refinado, con una multitud educada mientras disfrutaban de sus licores en copas; algunos en jarrones de madera como lo habitual y otros en simples vasos tomaban bebidas sin alcohol.
—Padre se encuentra en su oficina en el tercer piso.—Susurró a mi oído con cautela.
Caminé lentamente; no sentía nada fuera de lo común, solo un ambiente grato en donde la gente venía a disfrutar de sus bebidas y a conversar. Pero cada escalón se sentía raramente más pesado que el anterior; no sentía que proviniera de los Valerius. ¿Será una presión auto ejercida de forma involuntaria? Sentía que podía ser eso, ya que ahora mismo estaré en una decisión muy compleja que está solamente a unos pocos escalones más.
Una escalera recta con aproximadamente veinte escalones; estando ya en el segundo piso y a menos de cinco escalones de llegar, tenía una puerta negra; no era de azabache, era distinta, emanaba mucha oscuridad, un aura sombría que traspasaba por el pequeño orificio que dejaba la parte baja de la puerta.
Y al entrar solo vi a un hombre vestido completamente de negro: su camisa, sus pantalones, zapatos y un chaleco tan oscuros como las penumbras y combinados con sutiles bordados morados. Su mirada era fría y siniestra, una pupila penetrante de color violeta, un peinado desordenado de color negro con una actitud bastante “peculiar”. Sus gestos, su postura, todo indicaba que él estaba esperando a alguien… o me estaba esperando a mí.
“¿Le habrán avisado?”
—Tome asiento, joven Vangort… Tenemos mucho de qué hablar…

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 37
Estás leyendo el capítulo 37 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 15 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.