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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 36 online gratis en español

El golpe de Sewoon me dejó la mitad del pómulo entumecido; mi cuerpo temblaba ligeramente. Miraba con miedo a los bravucones de detrás; sus uniformes eran distintos, por lo que no provenían de mi instituto. Sewoon se abalanzó rápido hacia mí ampliando su golpe y lo lanzaba con torpeza, pero con la suficiente potencia como para dañarme. En el momento que el puño estaba cerca de golpearme, lo esquivaba sin mucha dificultad; era torpe mi esquive, pero mi agilidad era algo bastante peculiar. Esquivaba asustado, no por buscar contraatacar con violencia, sino por sobrevivir y no salir dañado. —Niño, intenta golpearlo.—Dijo el tipo corpulento de fondo. —¡Oye, hermano, no ayudes a este imbécil!—Gritaba enfurecido Sewoon. En mi mente vino un pequeño destello: el hombre corpulento era Sewoon Kang, un jefe de secundaria y el hermano mayor de este bastardo. Y mi compañero de clases es Sewoon Dae, quien me molestó hasta mi primer año de secundaria; entonces, aquí fue el punto de quiebre del fin de mi acoso escolar… —Si él pone resistencia, esto será aburrido; intenta medir tu alcance y deja fluir tu estilo.—Dijo con autoridad mientras sus ojos estaban llenos de ferocidad. Sewoon, de forma irracional, lanzaba golpes sin parar: golpes rectos, ganchos y patadas cuando me arrastraba por el suelo para esquivar sus golpes; pero ninguno me tocaba ni rozaba. —¡¿Solamente vas a escapar, maldito debilucho?!—Gritó Sewoon con rabia mientras apretaba sus puños al punto que sus nudillos se colocaban pálidos. Al momento de gritar lanzó un derechazo; al instante me coloqué en su punto débil, que era mi izquierda, donde no había defensa, y simplemente le coloqué la mano en su cara. En las peleas esto podría funcionar como una obstrucción de la vista o una trampa, pero yo lo hice para verificar mi alcance. —¿¡Qué crees que haces?!—Preguntó con ímpetu y rabia mientras devolvía su derecha para lanzarme un gancho de izquierda al cuerpo. Me aparté rápidamente para esquivar su golpe de izquierda; sin poder dar a nada, aproveché la oportunidad para lanzar un derechazo de frente. Sentí el crudo y áspero impacto en mis nudillos que ardían de dolor. Mi cuerpo en este momento es frágil; mis nudillos tienen piel delicada de un niño de diez años. Sentí un ardor y entumecimiento muy agudo en mis nudillos, que se inflamaron al instante. Por otro lado, Sewoon, por el impacto del golpe, se apartó levemente con la nariz ligeramente hinchada y adoptando un color rojizo intenso mientras gotea sangre; sus ojos estaban llorosos. Él, al mirarme, me miró incrédulo, pero se veía furia en él; su ceño se frunció y se lanzó con ímpetu y un sentido completamente alborotado y alterado. Lanzó un recto apoyado con todo el peso de su cuerpo que, con el hecho de cargar el pie de adelante, ya se evidenciaba su movimiento haciéndome fácil el leer su postura y esquivarlo sin mayor problema. Me aparté y conecté un gancho de derecha en su pómulo haciendo que perdiera levemente el equilibrio. Sin dejarle tiempo para reaccionar, lancé un gancho de izquierda que nunca llegó, porque esperé que se cubriera de manera frontal para… agacharme lo suficiente para conectarle un gancho vertical en el mentón y, en el momento que se encontraba aturdido, lancé un derechazo en su estómago. Sewoon escupió saliva y se arrodilló por los espasmos internos; los restos se formaban en hilos que caían lentamente desde su labio inferior mientras su nariz goteaba sangre todavía. Cuando vi a Sewoon al inicio, sentía un vapor opresivo en él, como si fuera una presencia sobrenatural que me indicaba que él era el cazador y yo la presa; pero al verlo en el suelo siento cierta superioridad en él. ¿Será que yo soy el depredador ahora? —¿No me ibas a corregir, Sewoon?—Dije con duda mientras lo miraba desde arriba, esperando el siguiente movimiento. Sewoon no respondía, solo hacía gruñidos roncos y ahogados, como si estuviese debajo del agua. Pero volviendo a mi realidad, sentía fuertes punzadas en mis nudillos que se inflamaron levemente mientras emergía una pequeña burbuja de sangre en ellos, ya enrojecidos. Y en un instante fui golpeado en el costado por una patada lateral que me hizo saltar lejos y estamparme contra una pared del callejón. —Eres muy talentoso, niño, eso te lo reconozco; pero también significa que tendré que matarte para que en el futuro no seas un problema para mí.—Dijo el hermano de Sewoon, que se acercaba con su pandilla y me rodeaban en forma de semicírculo. Se me dificultaba respirar; veía borroso por el impacto de mi espalda contra el muro y por el lagrimeo del dolor. Me costaba respirar ya que la patada me dio en mi costilla izquierda; tenía el cuerpo entumecido y pesado, como si fuese un saco de arena. Los bravucones se amontonaron y comenzaron a golpearme; sin otra opción, me coloqué en posición fetal abrazando mis rodillas y metiendo mi cabeza como un caracol para evitar golpes en ella. Sentía sus patadas por todos lados; el cómo me pisoteaban me hacía toser saliva con mucosa y un poco de sangre. Solo venía una oración a mi mente en este momento: “¡Hermano… ayúdame!” Las patadas no cesaban y mi cuerpo ya no iba a resistir más; mis piernas las sentía adoloridas por todos lados, al igual que mis brazos y parte de mi espalda. —Vaya, mira a quiénes nos encontramos: a los bastardos de la secundaria Mokdong.—Dijo alguien de fondo. Los matones, al instante de oír la voz, se detuvieron y miraron en dirección a la entrada del callejón. Al mostrar mi cabeza y mirar en esa dirección, solo vi a un chico de pelo castaño con mi mismo uniforme esperando en la entrada con una mirada arrogante y una cadena de acero. El hermano de Sewoon se acercó a la entrada dejando a sus compañeros detrás de él y estando a diez metros aproximadamente del matón con la cadena. Y como un relámpago sale disparado un tipo que apareció de la nada; corría con el torso levemente inclinado, cargando todo su peso en su torso. El desconocido lanza un puñetazo que el hermano de Sewoon bloquea con su guardia, pero aun así lo mueve hacia atrás. —Vaya, parece que tus reflejos no están del todo mal, Sewoon Kang.—Dijo el desconocido, cuyo rostro no se veía debido al reflejo de la luz que me cegaba. —¿Así que los jefes del Distrito Yangcheon-Gu se encargan de golpear a niños de primaria? Vaya que han caído bajo. ¿Qué te parece si me devuelves a mi hermano? Y de paso te enseñaré que ese puesto de jefe de distrito nunca te tuvo que pertenecer, bastardo arrogante.—Dijo con un tono enfurecido mientras dejaba el brazo alzado con la palma mirando hacia arriba, gesto que parecía que estuviese pidiendo algo. Con rabia caminó hacia mí y, tomándome de mi chaqueta, me lanza con brusquedad, como si se tratase de un objeto, sin una pizca de remordimiento ni de misericordia. Caí en seco al lado de la figura. —Llévenselo y vean sus heridas.—Dijo sin siquiera mirarme; solo miraba al frente. Su peinado… me era familiar. Al instante recordé el orfanato; era el chico que peleó contra los asesinos de madre. Él era… mi hermano Park Do-Hyun. \[Park Do-Hyun: Jefe del segundo año de la Secundaria central de Seúl\] Al otro lado se encontraba: \[Sewoon Kang: Jefe del Distrito Yangcheon-Gu y Jefe de la secundaria Mokdong\] Sin palabras, sin órdenes, todos entendieron que nadie debía interferir en un duelo de jefe. El aire se volvió denso al instante y se sentía la sed de sangre de forma instintiva. Sewoon Kang se quitaba la chaqueta quedando solo con una polera negra deportiva de mangas cortas; mostraba su musculatura formada. Era alguien enorme, lo suficiente para decir que en fuerza debería ser ampliamente superior; tenía diez kilos más que Park sin siquiera pensar mucho en eso. Su estatura era mayor también, lo que dejaba en clara desventaja a mi hermano. Pero… Park rápidamente corre con fuerza hacia Sewoon; al instante Sewoon busca el derribo para tener un duelo en el suelo, lo que hace que su centro de gravedad baje considerablemente buscando taclear su cadera y tumbarlo. Pero Park, con un movimiento ágil, lo desviaba generando presión y fuerza con ambas manos en su hombro, como si se tratara de un torero contra un toro. Sewoon intentó de nuevo, pero Park lo seguía evadiendo. —¿Qué está haciendo?—Pregunté incrédulo. —Solo observa al jefe hacer su trabajo.—Dijo el tipo de la cadena mientras no quitaba la mirada de encima. Al concentrarme más entendí que Park no lo estaba evadiendo para evitar el tacleo; lo hacía para desgastarlo y generar una apertura. En el siguiente intento Sewoon abraza con fuerza la cadera de Park, pero Park, con una fuerte pisada, confronta la fuerza bruta de Sewoon haciendo que quedaran en un punto muerto. Park lanza un rodillazo de lleno en el abdomen de Sewoon haciéndolo retorcerse de dolor y que escupiera hilos de saliva con mezcla de sangre. —¿Qué pasa, Sewoon?…—Lanza un izquierdazo de lleno en el mentón de Sewoon.—…Eres más débil y aburrido de lo que esperaba.—Decía amurrado Park, quien miraba con ojos desafiantes a Sewoon, una pupila que no se dilataba en ningún momento; estaba completamente concentrado. La sangre salió por doquier de la nariz y de los labios de Sewoon, como si se tratase de un aspersor. Sewoon Kang se apartó algo noqueado; se llevó la mano a la nariz y, viendo que esta quedó pintada con su propia sangre, su mirada cambió a una más engreída pero a la vez molesta. —¿Crees que con un golpe así me vas a ganar? Tendrás que esforzarte más.—Dijo mientras se posicionaba para ir de nuevo a una colisión directa. Park soltó un suspiro de aburrimiento y decepción, pero al instante se quitó su chaqueta negra y se arremangó la camisa blanca que llevaba. —¡Qué esperas, ven por mí!—Dijo con desafío y una mirada penetrante y llena de emoción con una sonrisa muy tenue donde apenas había separación en sus labios. Sewoon Kang corrió en línea recta a toda potencia. Sewoon rápidamente lanzó un recto de derecha en el que Park se movió rápidamente a su lado izquierdo y conectó un gancho de izquierda seguido de un gancho al mentón. —¿Cómo es que viste eso?—Dijo con un leve aire de pavor e incredulidad. —¿Cómo lo vi?… ¿No será que acaso tú no puedes ver el panorama completo?—Dijo Park con arrogancia mientras sonreía ferozmente como si se burlara de su presa. Sin dejar que Sewoon tuviese un intento de contraatacar, Park lanzó un golpe de izquierda a la costilla haciéndolo cubrirse de forma involuntaria, dejando todo su lado derecho expuesto. Estando ligeramente noqueado, le pegó una patada frontal en la parte interna de la rodilla derecha haciéndolo retorcerse del dolor. Estando en apenas una rodilla y lleno de moretones, Park agarró con fuerza su pelo y lo atrajo hacia su rodilla lanzándole un rodillazo directo a la nariz. El sonido fue crudo, seco y contundente; se veía cómo el pantalón negro quedó lleno de mucosa con sangre y el sonido al despegarse era viscoso y repugnante. La cara de Sewoon estaba llena de moretones, su nariz estaba hinchada y quebrada; se podía ver por qué su tabique estaba doblado y hundido provocando que la sangre no parara de salir. Park, con una sonrisa de satisfacción, pateó el torso de Sewoon Kang y lo dejó con la espalda pegada al suelo; enseguida enterró su rodilla en su plexo solar dejándolo inmóvil. —Esto es por la humillación que le hiciste a uno de los míos.—Dijo con seriedad mientras cargaba un puño con furia. Sus nudillos sangraban y estaban raspados y rojizos; no parecía dolerle a diferencia de mí, que sentía un dolor agudo en ellos. Y como un mártir, Park golpeó consecutivamente la cara de Sewoon Kang una y otra vez. La sangre salpicaba; su camisa, su rostro que sonreía con satisfacción y sus nudillos se bañaron en sangre. Park no paró hasta que Sewoon Kang perdió la consciencia. El olor a metal apareció de forma explosiva, una ola del característico olor de la sangre mezclado con el sudor y el aire opresivo que emanaba Park era similar al de un león enterrando sus dientes a una presa recién cazada. Park se levantó como un total vencedor, su postura relajada, mirando con desdén a Sewoon; no había arrogancia, sino una superioridad clara y abrumadora que se presenció en todo momento. Su rostro lleno de sangre, sus nudillos rojizos y su camisa fueron testigos de la cacería entre ambos reyes y quién fue la presa de quién: Park Do-Hyun en todo momento fue el cazador. Park dirigió la mirada hacia nosotros y, con una leve sonrisa y una mirada llena de desdén y relajo, se acerca, recoge su chaleco y lo coloca en su hombro como un trapo o toalla. —Se me hacía muy aburrido ser el jefe de segundo año… ¿Por qué no mejor soy el jefe de todo el distrito?—Dijo con relajo mirando de reojo a la banda de Sewoon Kang.—Oigan, bastardos de la secundaria Mokdong, llamen al maestro y que haga una pelea oficial para así destronar de forma oficial a Sewoon Kang; esto solo fue una demostración de lo que le deparará si no me concede el título de jefe del distrito.—Dijo Park con arrogancia mientras nos indicaba con su mano que nos largáramos. Parecía alguien muy distinto a quien era hace un momento; era más pacífico y fraternal con su pandilla. De repente colocó su atención en mí y, con una sonrisa tan genuina y tierna que sus ojos se cerraban, me acarició la cabeza con total delicadeza. —Gracias por darme esta oportunidad, hermanito; pero preferiría que no te metieras en este mundo tan violento. Yo como tu hermano mayor impediré que tú y ninguno de nuestros hermanos manche sus manos por nuestro futuro.—Dijo mientras su voz se tornaba más seria, no por malicia, sino por decisión y objetivo.—Yo… ¡protegeré a mi familia sin importar las circunstancias!—Dijo con una voz inocente y una ligera sonrisa llena de amor fraternal que me hizo conmoverme; sentía la calidez y pureza de sus palabras. El verlo me hacía entender que, más que un líder, era alguien que amaba a su familia, sus hermanos, su pandilla; pero no podía entender la razón de sus objetivos ya que no recuerdo nada… Y al momento que caminábamos sucedió de nuevo: el tiempo se paralizaba en el bello atardecer de Corea, con sus grandes edificios, pisos pavimentados y autos que se paralizaban por arte de magia y, al frente mío, la puerta que conduciría a mi nuevo yo…
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 36

Estás leyendo el capítulo 36 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 15 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.