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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 35 online gratis en español

Una vez que el profesor Silas dio la instrucción de comenzar, ambos hermanos Soler comenzaron a conjurar casi de forma inmediata. James, en su mano derecha, tenía una cantidad considerable de maná que comenzaba a tomar una forma más cercana a un tornado comprimido que luego se convirtió en una cuchilla de viento. \[Magia de viento básica: Hoja de viento\] Viento que se visualizaba en una hoja imbuida en maná se direccionaba a Eclipse, pero su otro hermano comenzaba a cargar agua en sus manos. \[Magia de agua básica: Misil Acuático simple\] Un hechizo que es similar a un disparo de pistola, pero como agua a presión. Eclipse, desesperada, genera maná elemental ígneo en su mano y repele el agua, mientras que la hoja roza ligeramente su mejilla. “Se ve nerviosa; en este momento esta sería su primera batalla mágica real. A pesar de eso no lo hace tan mal, pero ella no confía en su capacidad aún.” Eclipse, quien ya estaba manteniendo el refuerzo básico con la menor cantidad de maná, se veía agotada; aunque sea solamente en lo físico, eso también le juega en contra para movilizarse y conjurar hechizos. Sus hermanos al parecer también se dieron cuenta y se ve que actuarán. —Harán su estrategia—dijo repentinamente Sophie. Al escuchar esto, desvié levemente la mirada a Sophie y la devolví enseguida al combate. —¿Qué quieres decir con estrategia?—pregunté. —Jeremy es especialista en la magia elemental de agua y fuego; lo que le beneficia en opacar la vista del contrincante usando una cortina de humo hecha por la fusión de estas dos, mientras eso sucede James lanzará pequeños proyectiles de roca hechos por su magia de tierra. “Ahora que lo pienso, nunca vi esa estrategia; si es tal como dice, para Eclipse sería un gran riesgo. Creo que me equivoqué en esta decisión, pero, mientras la siga viendo decidida y bien, no interferiré.” Como bien había dicho Sophie, los gemelos comenzaron a actuar. Jeremy conjuró en ambas manos dos esferas comprimidas en maná elemental opuesto: agua y fuego. Al instante lanza ambas esferas en el centro de la arena, generando una gran cortina de humo. … … La densa cortina apareció repentinamente, lo que me generó una rápida ceguera por el polvillo entrando en mis ojos, haciendo que las lágrimas broten por la irritación y la tos seca por la inhalación del aire tan pesado. “¿Qué es esto?”—La cortina que había aparecido evitaba que pudiese ver a no más de dos metros de perímetro a mi alrededor y con suerte podía ver el suelo, dejándome desorientada y angustiada. Había silencio. El pavor comenzaba a sumergirme lentamente en una sigilosa desesperación angustiante que me hacía sudar frío. Y con un roce brusco, un fragmento de una roca rozó mi brazo haciéndole un leve tajo. “¡Maldición! El corte fue tan rápido que me arde el brazo; si no fuese por el refuerzo, el dolor sería más agudo y complejo de tratar.” El dolor era soportable, pero eso duró poco. Una tormenta de fragmentos de roca comenzaba a aparecer cortando mi piel lentamente: mis tobillos, piernas, torso y brazos. No tenía forma de defenderme. La angustia era cada vez peor y solamente pude agacharme y optar por encogerme, adoptando una postura esférica, pegando mi torso a mis rodillas y envolviéndolas con mis brazos como si las abrazara. Quería llorar, tenía miedo; me aterraba la idea de desangrarme y desmayarme. El dolor era cada vez peor y mi angustia también. “¡¿Por qué… mis hermanos son tan crueles y despreciables?! ¿Qué fue lo que les hice para que me tengan tanto odio?” Un pensamiento intrusivo pasó fugazmente; entre el dolor y las lágrimas de tristeza, incredulidad y agobio hicieron que mi juicio se nublara. Pero venía una pregunta a mi mente. “¿Cómo es que Edward lo hace ver tan fácil?”—Dentro de toda la tormenta de dolor y la ráfaga que no cesaba, vino una persona a mi mente que, desde que la conozco, ha pasado por situaciones como esta. —Si Edward estuviera aquí, diría que luche con todo—murmuré con una pizca de confianza que alumbraba levemente mi camino. En mi mano comencé a reunir una gran cantidad de maná y, con el inmenso calor que absorbía, se transformó en una esfera de fuego. En mi otra mano comencé a sentir el entumecimiento de mi propia magia de viento, que comenzaba a tomar una forma más compacta. Al ver mi oportunidad, aplasté la esfera de viento haciendo que esta, por la presión de aplastarse, se dispersara e hiciera que el humo se disolviera. Y en un movimiento ágil y rápido visualicé a uno de mis hermanos y, sin piedad, lancé la esfera; al momento en que salió de mi mano, emergió un calor aún más potente. \[Magia básica de fuego: Ignición\] El fuego que se expulsó de mi mano absorbió el oxígeno comprimido de mi hechizo anterior, por lo que la ignición se transformó en unas grandes fauces de una bestia que consumirán a uno de mis hermanos. En desesperación, Jeremy intentó activar una barrera, pero el ataque lo tomó por sorpresa y le dio de lleno, envolviéndolo en una explosión que dejó un humo negro alrededor. En un movimiento imprevisto de mi otro hermano, comienza a acumular una gran cantidad de maná y la lanza sin siquiera conjurar. “¿Eso es…?” Sin poder reaccionar, sentí una presión opresiva que venía en dirección horizontal, golpeando la parte frontal de mi cuerpo; pequeños fragmentos de la arena cortaban mi piel y la rasgaban sin piedad. Por la falta de sangre no pude sostenerme y quedé de rodillas frente a mis dos hermanos. Jeremy, que salió del humo, se veía casi ileso; su brazo derecho estaba lleno de sangre y con quemaduras, su cuerpo estaba lleno de polvillo negro por la explosión, mientras que James se veía enfurecido; no, los dos estaban enfurecidos. —¡Quién mierda te crees para darnos cara! ¡Mírate, no eres más que una estúpida que no puede sostenerse a sí misma! ¡¿Así querías enfrentarnos, si no has sido más que un estorbo para nosotros?!—gritaba James con odio y una furia insaciable. —¡Además de dañarme! ¡¿Cómo osas llamarte una Soler sin siquiera poder hacer un mínimo esfuerzo por ti?! ¡Al final solo has sido una hermana innecesaria, no eres más que mierda en nuestras vidas!—gritó Jeremy mientras sus venas resaltaban; su ceño estaba fruncido al punto que se marcaban las líneas de la frente. Sus palabras fueron cuchillas que rasgaron no mi físico, sino algo que estaba profundo en mí. ¿Será esta rara sensación de querer ser fuerte? ¿Por qué quería serlo en primer lugar? Al final solamente fracasaré… Toda mi vida me lo han puesto así, desde mis padres… hasta mis propios hermanos… Nadie me ha apoyado ni entendido, simplemente parezco una princesa mimada desde afuera… Pero en el fondo no soy más que un objeto de diversión para mis hermanos y un estorbo para mis padres… —Pongámosle fin a esto, hermana—dijo con rabia y frialdad en su voz; no había una pizca de empatía, solo un indescriptible rencor. Mis hermanos comenzaron a cargar una combinación de hechizos simple pero letal que incluso podría perforar una defensa básica si alguien se despista. \[Magia básica de tierra: Fragmentos rocosos\] \[Magia básica de fuego: Ignición\] Juntando sus hechizos, convirtieron las piedras en armas ígneas capaces de inmovilizar o incluso matar al oponente. ¿De verdad intentarán matarme? Mi voluntad se quebró completamente; no tenía más maná para combatir, incluso si lo tuviese, no tendría chances de ganar, solo me queda rendirme en mi desesperación y una lúgubre sensación de vacío… Los hechizos fueron lanzados a alta potencia; veía cómo varias luces comenzaban a agrandarse a gran velocidad. Solo cerré los ojos y me cubrí con mis antebrazos pegados a mi pecho. Al cerrar los ojos, sentí un ligero tacto en mis hombros: eran manos grandes y fornidas. A lo lejos oía cristales rompiéndose, como si lanzaran un vaso de vidrio a una gran pared. Al abrir con lentitud mis ojos, reconocí de inmediato la silueta: moño, pelo rojizo, cara estúpida. —¿Tadeo? ¿Qué haces aquí?—dije incrédula. —Venía a protegerte. Ese último ataque estaba imbuido en odio y muerte, pero al parecer fue innecesaria mi llegada—dijo Tadeo riéndose con ironía al final, luego de su tono serio. —¿Por qué lo dices?—pregunté. —Míralo por ti misma… Ambos nos dimos la vuelta. Detrás de Tadeo se encontraba una silueta, estaba con una postura erguida y firme… Sin duda alguna era: Edward. Su expresión era fría; sus ojos parecían mirar fijamente a los gemelos, que lo miraban con desprecio también. —Profesor Silas, Eclipse Soler se ve incapacitada para seguir, así que conceda la victoria a los gemelos y déjeme llevarla a enfermería—dijo Edward con seriedad. El profesor Silas no dudó y finalizó el combate dándole la victoria a mis hermanos. Y mientras todos hacían ruido, yo, perdiendo fuerza, sentía cómo el mundo venía encima de mí; cada vez mi vista se opacaba por una gran niebla oscura que me absorbía… … … “Me equivoqué rotundamente. Creí que la mejor forma de afrontar los traumas era de frente… pero creo que fui un completo egoísta al imponerle a Eclipse mis métodos de afrontamiento; debí escucharla apropiadamente.”—Mis labios se sumergían en sí por el arrepentimiento; sentía frustración y rabia, mucha rabia. Caminé hacia Eclipse y me agaché. —¿Cómo está?—pregunté a Tadeo. —Está bien, pero su maná está agotado y perdió mucha sangre—dijo Tadeo con seriedad. —Quédate en clases, yo me la llevaré a la enfermería—respondí. —¿Estás seguro? Puedo pedir permiso y acompañarte. —No es necesario; además, tienes que hacer tus combates de práctica para que así algún día entrenemos juntos—coloqué mi mano en su hombro como gesto de respeto y tomé a Eclipse en mis brazos—. Gracias por ofrecerte, Tadeo. Ahora ve a entrenar. —Luego de la clase iré enseguida—dijo Tadeo mientras me sumergía en el pasillo para ir a enfermería. —¡Oye, imbécil!—gritó alguien a mis espaldas; con solo escuchar su repugnante voz ya sabía quién era. No respondí y solo seguí caminando. —Danos a nuestra hermana para así acabar con su miserable comportamiento. Entiendo que sea una molestia, pero creo que te estás exigiendo mucho por alguien que no lo vale—decía con orgullo Jeremy; su voz transmitía soberbia y ninguna pizca de arrepentimiento en sus palabras. Eran asquerosamente genuinas. Me detuve. No quería enfrentarlos porque no eran prioridad para mí; pero algo me decía que tenía que hacerlo, que debía golpearlos y hacerlos entender. —Oigan, si vuelvo a escuchar otra mierda así en donde estén molestando a Eclipse…—giré levemente mi cabeza hacia atrás, donde se encontraban ellos—. Los mataré. Ellos quedaron paralizados y, sin decir nada, soltaron una leve mueca de risa y se fueron. Yo, por mi parte, seguí mi camino hacia la enfermería. La dejé en camilla y expliqué la situación de lo sucedido. —Ya veo… le daré tratamiento. Me tomará algo de tiempo, pero no es nada grave para que no te alertes. Ahora necesito que te retires porque necesito inspeccionar su cuerpo para ver si algún órgano sufrió daños o hay algún corte profundo—dijo la enfermera mientras caminaba hacia Eclipse. —Gracias—respondí. Eran las únicas palabras que podía decir. Miré de reojo a Eclipse y se me formaba un nudo de culpa en el pecho. Salí de la enfermería y me senté en el suelo, esperando a que todo saliese bien. “Cometí un terrible error; esto no puede volver a suceder. No puedo poner en riesgo a ninguno de los protagonistas por mis malas decisiones… Esto tenía muchas vías de solución y obligué a Eclipse a optar por la que más me acomoda a mí. Usar la violencia… Cuando despierte, le pediré disculpas.” Una densa nube de culpa y arrepentimiento hacía peso en mi juicio. Esperando un rato, toqué la puerta de la enfermería; al instante la enfermera abrió y dijo que mejor viniera mañana, ya que Eclipse necesita reposar, por lo que me fui con un amargor en los labios. … … Me devolví a casa y me fui directo a mi dormitorio sin rodeo alguno; Jannis se quedó en su habitación de la academia, entonces tengo casa sola. Dejé caer mi cabeza con pesadez en la almohada e intenté conciliar el sueño. “Aún tengo ciertas inseguridades. Ha habido demasiados acontecimientos inesperados en este escenario sin siquiera estar en la recta final… Lo que más me deja incómodo es sentir mala espina, como si algo me estuviese diciendo que tuviese cuidado. Pero, ahora mismo seguiré entrenando y estudiando; es lo mejor que puedo hacer en estas circunstancias.” Me coloqué en posición lateral y, con la luz de la luna golpeando tenuemente mi habitación, sentí cierto relajo y comencé a conciliar el sueño. “Si tan solo hubiese decidido mejor las cosas y hubiera peleado, ¿habría cambiado algo?”—Fue mi último pensamiento antes de caer en el acomodamiento de mi almohada… … … Al abrir los ojos me encontraba vestido con otro uniforme muy distinto al que suelo usar: zapatillas, pantalón negro estilo jeans, una chaqueta y corbata negra con una camisa blanca. Estaba de nuevo en un recuerdo de mi vida pasada; sentía mis extremidades más acortadas y mi juicio algo más simple. Al ser un recuerdo, no me puedo dar el lujo de observar a donde yo quisiera, pero deduciendo que hay un gran grupo acompañándome a un sitio oscuro, debe significar que… me van a hacer pelear. Uno de ellos se me hacía conocido. “Él es… ¿Sewoon?”—Uno de los bravucones que me molestaba en primer año ahora se veía más molesto y serio, con el ceño muy fruncido y los puños apretados, haciendo que las líneas de la palma se asomen por el espacio entre el pulgar y el dedo índice. —¿Estás listo para ser corregido, pequeño bastardo?—dijo uno de los que me acompañaba dándome un empujón fuerte, haciéndome tropezar y caer. Caí en seco contra el suelo pavimentado, estando en un gran callejón en donde solamente había una salida. Eran diez estudiantes: uno solamente era de primer año, quien era Sewoon; los demás eran de tercer año de la escuela secundaria… “Si ellos se ven así de intimidantes… significa que yo seguía en mi etapa de la primaria, probablemente en mis últimos años, por lo que debería tener alrededor de once a trece años.” —Que empiece el método de correccional—dijo el más robusto de ellos, con un cuerpo gigantesco y robusto en masa muscular. —E-Esperen, yo no quiero pelear… En mi discurso de angustia y miedo fui interrumpido por un derechazo inesperado de Sewoon que dio de lleno en mi mejilla, sintiendo un pavor inmenso por el miedo que superaba el entumecimiento áspero del golpe. Sewoon, con una mirada arrogante y con una risa de satisfacción, me miraba desde arriba. —Que comience… la enseñanza.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 35

Estás leyendo el capítulo 35 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 9 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.