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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 32 online gratis en español

La miré con antelación; tenía una postura erguida, pero al mismo tiempo era relajada y algo informal, lo cual era una faceta que me hacía sentir más cómodo. —Venía a…—Toqué mi nuca y desvié la mirada hacia otro lado de forma sutil, pero volví a mí y reaccioné de forma más madura.—...Quiero decir, vine a ver cómo estabas, ya que estos días has estado actuando de forma distante y sentí que podía venir a ver lo que pasaba.—Dije con seriedad, pero sin colocar mi voz rígida, sino de forma relajada, pero con una postura seria. Al instante de responder tomé mi vaso y bebí un poco de jugo de naranja. Al fijar mi mirada, noté que ella se veía algo distinta: una cierta apariencia más sumisa, sus mejillas estaban de un color rosa potente y sus pupilas temblaban levemente. —¿Estás bien?—Dije con preocupación mientras iba acercándome con mi mano para ver su temperatura. Ella de forma rápida se levantó de la silla y se alejó con una sensación algo peculiar que emanaba, ¿será confusión? —Si-si-sí, estoy bien, descuida; solo tengo algo de calor, así que saldré a la terraza. Ella caminó hacia la terraza, donde apoyó sus codos en la gruesa barandilla de mármol, mientras el viento golpeaba su pelo haciendo que este se levantara y siguiera el flujo del viento. Su pelo anaranjado primaveral era algo que destacaba mucho en una noche tan oscura. Caminé hacia la terraza y, al atravesar el ventanal, el aire que sofocaba ahora era liberador, era ligero, pero venía con repentinos torrentes que relajaban; no eran ni muy fuertes ni muy lentos. El viento golpeaba mi rostro y mi cuerpo dándome esta sensación de libertad que quizás ella estaba buscando ahora mismo. —¿Te encuentras bien? Te noto algo apagada ahora mismo.—Dije con preocupación y relajado; no podía ser tan estático, debía ser alguien en quien confiar. —Es una larga historia que viene de problemas anteriores.—Dijo con una voz tenue y ahogada, ahogada en una profunda angustia, vergüenza y dolor; mucho dolor como para poder expresarlo solo con la voz. —No te preocupes, Eclipse…—Apoyé un antebrazo en la baranda y coloqué mi cuerpo en dirección a ella.—...No tengo apuro ninguno, así que suéltalo.—Expresé con una leve sonrisa, no muy exagerada. Ella se veía sorprendida, luego se avergonzó y comenzó a peinar su pelo hacia atrás; sus mechones sueltos los peinaba por encima de su oreja haciendo que cayeran detrás de esta, mientras mantenía su postura mientras miraba hacia el brillante reino. —El reino desde aquí es hermoso.—Dijo con una leve sonrisa. Aún mostraba amargor en su expresión y tono, pero podía entenderla. —Sí, las luces anaranjadas, cálidas y tan tenues hacen que el reino se sienta vivo sin ser tan exagerado. Me gusta, me genera paz.—Dije mientras respiraba profundamente el aire que llegaba a la terraza. —Estos días he estado pensando mucho sobre mi familia, y lo que ha pasado estos días ha sido tan… raro y poco creíble que me cuesta asimilarlo.—Dijo incrédula y angustiada mientras hacía gestos con sus manos, moviéndolas en sintonía con su angustiada voz. —¿Y por qué te has estado escondiendo de tus amigos?—Pregunté mientras mi mirada seguía fijada en ella. Ella mantuvo su voz atrapada en sí misma. Al momento de querer hablar, sus labios generaban un leve sonido de vibración: era duda o tal vez miedo, pero en cualquiera de los casos no venía a culparla. —Es… simplemente porque… ya estaba harta de depender de los demás para obtener buenos resultados.—Dijo con timidez mientras miraba hacia abajo, casi derramando unas leves lágrimas. Yo quedé algo impactado al oír sus palabras. A decir verdad, fue algo que no esperaba en lo absoluto. “Los nobles por lo general no mantienen este tipo de posturas, siempre se muestran rebosantes de orgullo y soberbia pura, algo que normalmente siempre hacen, colocan etiquetas, juzgan por lo superficial, por el pasado y la convivencia que uno tiene. Pero esto fue tan distinto, al conocerla era orgullosa y algo soberbia, pero ahora mismo ella está confiando en mí…” —¿Entonces estás así desde que caímos en la cueva cuando hicimos el examen práctico o mucho antes de eso?—Pregunté impactado. Tenía los ojos levemente ensanchados por la impresión y el impacto de lo anterior. Ella nuevamente mantuvo el silencio, pero dejó de hacer esa vibración de duda; más bien, parecía como si estuviese formulando la respuesta mientras trataba de actuar fría y dirigía su mirada al reino para intentar solucionar su propia mente. —Oye, no tienes que fingir ser alguien que no eres. Ya vi que eres bastante perspicaz y emocional, por lo que no deberías reprimirte o ponerme un vocablo distinto de palabras, ¿entiendes?—Dije con una leve sonrisa mientras subía mi tono a uno más alegre y dejaba mi faceta neutra por un momento. Ella giró su cabeza de forma rápida. Su mirada parecía brillar por lo que dije, su reacción era de impresión, sus labios hacían mini arcos casi como si quisiese decirme algo o querer expulsar un llanto. Sus ojos estaban brillosos debido a que había contenido las lágrimas, pero no sabía la razón del dolor, ¿vergüenza?, ¿miedo?, ¿desprecio?, ¿dolor? No podía saberlo con certeza. Ella volvió a colocar ambos antebrazos en la baranda gruesa de mármol mientras el viento golpeaba con sutileza su cabello haciéndolo flotar de forma leve, como si unas manos invisibles lo sujetaran con la misma delicadeza con la que ella se peinaba. El aire se sentía algo más pesado. Incluso estando afuera, el aire se comprimía con cada silencio que había, no por incomodidad, sino por la presión emocional que Eclipse emanaba por sí sola. —Es agobiante vivir en una burbuja con estándares tan altos. En mi casa vivo con dos hermanos mayores, James Soler y Jeremy Soler, la dupla conocida como la doble “J”. Son solo unos estúpidos que me molestan desde que tengo memoria: me golpeaban, se burlaban de mí, me insultaban y pateaban. Era similar a un juguete para ellos, era agobiante ese entorno hostil. Pero lo que más me molestaba era el hecho de que mi padre los regañaba, pero sin ser suficiente como para que el día de mañana no lo hiciesen otra vez…—Decía Eclipse con la voz atrapada; se oía una voz que estaba a punto de romperse, era oscura y algo ahogada, pero mantenía su margen de seriedad. “La doble J…En el Acto II son unos villanos de poca importancia debido a que no eran del todo poderosos ni especiales, solo destacaban por una gran coordinación, pero, no son más que eso, tipos sin protagonismo alguno…” —Entonces el vivir en mi casa era peor que salir a la calle, el llorar todos los días escondida sin que nadie pudiese entenderme y mi falta de habilidad me hicieron sentirme vulnerable; pero al salir me liberaba un poco de esa carga, ya que al menos tenía a Iván y a Tadeo que han sido mis amigos por mucho tiempo. Incluso cuando Tadeo nos defendía de Damián de cierta forma me molestaba… El hecho de no poder ayudar… De no ser lo suficientemente fuerte o hábil como para ayudar a mis propios amigos… Es una injusticia que no quiero seguir observando… ¿Cómo puedo quedarme de brazos cruzados mientras todos me defienden?...—Eclipse había roto en un leve llanto; su voz que parecía a punto de romper un vidrio lo despedazó poco a poco mientras el trauma atrapado emergía sutilmente. De cierta manera también me liberé de algo, quizás era la duda de creer que era algún trauma complejo en el que no podría ayudar, pero terminó siendo algo bastante similar a lo que yo he sentido: es sentir la impotencia de no ser lo suficiente para uno mismo, ni para los demás. Reposé mis antebrazos en la baranda también, mi pecho miraba al reino, pero mi cabeza miraba a Eclipse mientras mi cabello era azotado por la ligera brisa fresca de la penumbra. —A decir verdad, es normal sentirse así, no todos somos fuertes…—Ella me dirigió nuevamente la mirada.—...Yo antes de llegar a la academia no era más que un costal de huesos que no podía hacer ni una sola sentadilla, pero entendí que la base de todo está en entendernos a nosotros mismos.—Dije con una voz relajada; no buscaba el consuelo apurado o darle la respuesta. —¿A qué te refieres?—Preguntó Eclipse mientras sollozaba lentamente y con la voz atrapada en la mucosidad, dejando su respiración entrecortada. —Lo que quiero decir es que todos podemos ser débiles, pero la verdadera valía está en querer progresar. Quizás no lo notes, pero he visto a todo el grupo esforzarse: Iván y Tadeo están trabajando arduamente para ser protectores, pero tú no buscas proteger, buscas ser tan fuerte como para valerte por sí sola y eso es honorable.—Dije con un tono levemente más serio. —Pero tienes que entender que no está mal pedir ayuda de vez en cuando; quizás sea difícil a estas alturas, pero no estaría mal, ¿no crees? —¿Y a quién le pediría ayuda si nadie entiende este sentir?—Preguntó Eclipse con decepción y un tono lúgubre mientras... —Yo puedo ayudarte cuando lo necesites… Ella me miró y al instante un leve enrojecimiento apareció mientras desviaba su mirada hacia otro lado. —¿Lo dices en serio?—Preguntó con la respiración entrecortada. —Pues obvio, ¿no recuerdas el contrato de amistad que me hiciste firmar?—Pregunté con carisma mientras imitaba una mano firmando en el aire. Ella, mientras me daba la espalda por la vergüenza, me dejaba ver cómo evitaba reírse; pero el cuerpo no miente y se notaba levemente un temblor en su cuerpo mientras aguantaba la risa. —Sí, sí recuerdo eso…—Ella se giró y al mirarme nuevamente, con unas pequeñas lágrimas en los ojos.—...Gracias, Edward.—Dijo con un tono alegre, aliviado. Ya no sentía esa pesadez en el ambiente, más bien sentía ese frescor del viento en sus palabras. Solté un leve suspiro de alivio y alegría que resbaló sutilmente por mis labios.—No me lo agradezcas. De hecho, ahora mismo acabas de valerte por ti misma, ¿no lo notaste? En el simple hecho de no resguardarte y en habérmelo contado, eso es valentía pura.—Dije con un cierto aire de orgullo; orgulloso de ella, de romper ese estereotipo de noble y ser alguien grata que no resguarda sus emociones como dictan las normas. Ella simplemente sonrió y miró ligeramente hacia abajo. —¿Vamos a comer lo que nos trajo la sirvienta?—Preguntó Eclipse. —¿Por qué? ¿Tienes hambre?—Pregunté en un tono burlesco. —Pues sí, ya que a esta hora estaría durmiendo y no llorando o muriéndome de hambre… Pero me hizo bien el haber hablado. Nadie se queda a entender y solo protegen a la “princesa de la casa soler” y eso es algo agobiante.—Dijo mientras su tono se apaciguaba lentamente, como si se sumergiera en un mar de un dolor ambiguo para ella. —Está bien, entiendo…—Me quedé pensando mientras miraba hacia el reino.—...Eclipse, vayamos a comer, se me ocurrió una idea.—Dije mientras me devolvía a la habitación. —¿Qué idea absurda se te ocurrió?—Respondió con sarcasmo. —Te diré una vez que comamos los panecillos y dulces que nos trajeron.—Mencioné mientras comenzaba a comerme un pequeño panecillo dulce. … … Mientras comíamos los dulces de forma calmada, surgían leves conversaciones mientras las luces de las velas nos absorbían con su color anaranjado claro. La habitación tenía un calor abrasador pero cómodo; los dulces eran frescos para el paladar, blandos y sin excederse en el azúcar. —Oye, Eclipse, quería preguntarte: ¿has hablado con Iván sobre esto?—Mencioné con curiosidad mientras comía. Ella me miró algo impactada.—Eeh, no he hablado con Iván sobre estas cosas. Al final siempre lo terminaba consolando por sus problemas.—Respondió con un falso carisma. —¿Lo dices en serio?—Pensé que te gustaba Iván, ya que siempre lo ves o actúas raro frente a él.—Mencioné mientras le daba otro bocado a mi último panecillo. Ella quedó congelada, parecía impactada, como si hubiese tocado un nervio o un tema delicado para ella. —Bueno, la verdad es que a Iván lo veo como un hermano; como un amigo cercano, por así decirlo… Es… difícil de explicar.—Dijo con tormento y llena de confusión mientras miraba con vergüenza hacia otro lado. “Ella ahora mismo, ¿está dudando de sus sentimientos hacia Iván? Igual se ve confundida, pero en el caso de que no llegue a gustar de él; significaría que Eclipse no sería el villano del acto II y también en el hecho de no matar a una amiga…” Mientras terminaba de pensar y comerme mi pan volví a salir a la terraza para verificar algo: verificar si las luces del reino brillaban con sus tenues luces que relajan con tan solo mirarlas. A estas horas tardías no hay mucha gente en el reino y hay pocos locales abiertos a estas horas, que son mayormente bares. —Eclipse…—Ella desvió su mirada hacia mí.—...¿Te gustaría salir?
El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 32

Estás leyendo el capítulo 32 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 2 de abril de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.