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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 28 online gratis en español

\[Punto de vista de Edward.\] _“Mierda, llegué demasiado tarde…”_—Miré a los alrededores; un análisis rápido de todos los acontecimientos sucedidos en mi ausencia.—_“…Dalas y Derek noqueados al igual que Iván; Tadeo está consciente pero inmóvil, pero me preocupa Eclipse. Mierda.”_ Tomé a Tadeo y a Iván de forma delicada, sin pasar a llevar sus heridas; los cargué, cada uno en un hombro, dejándolos escondidos en unos arbustos. Enseguida fui donde Eclipse a ver su estado; tenía la sangre fría, pálida; no mostraba signos de sangrado extremo externo, pero, al parecer, sus órganos sufrieron una fuerte contusión dejándola no en riesgo vital, pero sí lo suficiente como para dejarla fuera de combate. Sus ojos borrosos y apagados tomaron su color natural y, con una mirada agónica, casi como si sus párpados tuvieran vida propia y quisiesen descansar, me miraba con tristeza, frustración y vergüenza; todo en sus ojos que no expresaban nada. Era solemne, pero su pequeño lagrimeo reveló toda su frustración guardada, con sangre recorriendo su labio inferior y también en su nariz y parte trasera de su cabeza. La abracé para que nadie viera su pequeño llanto. Algo tan pequeño como unas pocas lágrimas pueden significar perder su honor de princesa, su orgullo; Eclipse no puede quebrarse en un lugar como este, menos ahora. Debo priorizar salvar al grupo incluso si no ganamos esta prueba. —No llores, por favor; una princesa de tu estatus no debería llorar en un lugar así, no muestres tu lado más vulnerable a alguien quien no merece el honor de la nobleza de la casa Soler. Toda frustración que sientas no es por debilidad, es por elección y yo decidí protegerte a ti y a los demás; así que ahora te cargaré para que reposes en conjunto a Iván y Tadeo.—Murmuré a su oído para que nadie oyera lo que ella necesitaba escuchar; intenté decirlo con delicadeza, sin herirla más ni física ni mentalmente. La cargué en mis brazos y, a diferencia de los demás, en Eclipse sentía no calidez en su cuerpo, sino una áspera sensación tibia debido al golpe. La dejé con cuidado a unos cuantos metros de lo que ahora sería la última pelea. Con Iván y Tadeo aquí no debería preocuparme; en todo caso, con su diagnóstico actual, deberían despertar en unos minutos. Me acerqué a Damián, quien fingió que el impacto le había hecho algún daño, pero al verlo emergía una sensación de enojo en mí; algo complejo que yo no entendía, un enojo que venía de por sí en mi comportamiento, como un cimiento que ni yo conocía. Algo me irritaba; ¿era él o fue que haya golpeado a los demás? No, es algo más moral, algo que ahora no puedo entender; pero no me molesta enojarme con un bastardo como él. Damián, con su mano derecha pegada a su cabeza mientras hacía crujir su cuello como si estuviese calentando antes de una guerra, mostraba relajo y una soberbia rota en su mirada; su ego está barrido por el suelo, pero, aun así, las posibilidades de ganar ahora son bajas. El entorno no me favorece, mucho menos ahora que la lluvia llegó como si el clima supiera que se formaría un baño de sangre aquí y ahora. Con la lluvia me juegan en contra muchos factores, pero agrega unos pocos que pueden ser cruciales; debo ser estratégico en el orden de cómo debo ganar esto sin quebrarme ni que los demás corran riesgo porque Damián es alguien que violaría las reglas solo para matar a los que rompieron su ego. —¿Y bien? ¿Ese fue tu gran ataque? La verdad esperaba más de alguien que emite un aura asesina así de fuerte.—Decía con una mueca engreída, un intento algo torpe para elevar su baja autoestima. —Lo hice para ganar tiempo, no para ganarme tu validez; además, si dices que soy débil, ¿cómo fue posible que te haya tumbado con tu habilidad única activada?—Dije con tono de burla. Damián ensanchó sus ojos de forma dramática y errática; debe sentirse dañado ya que estos días recordé cómo funcionaba su habilidad, y lo peor es que la entiendo mejor que su propio usuario. —¿Qué pasa? ¿Te duele que alguien externo entienda mejor tu propia habilidad? Debe romperte mucho ese “gran” ego tuyo.—Moví las manos en sintonía con un levantamiento ligero de mis hombros, haciendo una expresión de que la culpa no era mía, sino de que él fuese tan ignorante. Él se quedó callado; su propio ego y baja inteligencia lo rebajaron por sí solo. Yo solamente fui el que le quitó la cortina de su cara para que se diera cuenta de que el mundo no es tan fácil ni diminuto como él cree. —Es una habilidad única pasiva, ¿verdad? Tu habilidad la llamas refuerzo, pero en realidad es una invulnerabilidad a ataques físicos específicos y a ataques mágicos. Ni siquiera el propio usuario la sabe usar, qué incrédulo; mejor ven, te enseñaré cómo peleamos en el bajo mundo.—Apunté al suelo; lo llamé como si fuese una mascota, un animal, un ser inferior. Mi tono se mantenía firme, aunque de forma inconsciente se tornaba a algo molesto; fruncía el ceño sin darme cuenta. Damián miraba al vacío; su cara estaba comenzando a tomar el tono que yo quería, un tono de frustración interna, una ira incontrolable; y que expulse todo su poder en este momento. Un aura rojiza chillona lo absorbía a la vez que la expulsaba; era un vórtice en donde Damián era el eje que expulsaba y absorbía de forma agresiva su propio maná. “Cayó… Era cuestión de tiempo; probablemente él ya se rompió desde que quebré su defensa. Ahora tengo un doble riesgo; según sé, Damián es resistente de por sí, pero su maná es tan explosivo que lo expulsa de manera abundante, aunque si antes de que llegue ese momento me golpea… Con mi estado de fatiga actual no me mataría ni me quebraría un hueso, pero sí sería difícil retomar el ritmo.” Damián, bañado en su propia aura y con los ojos completamente rojizos, comienza a correr con su centro de gravedad bajísimo, casi como si quisiese adoptar una pose de cuadrupedia; teniendo los brazos extendidos acortando y limitando movimientos amplios. A punto de colisionar, me tiré de espaldas contra el suelo y, agarrando un poco de barro, se lo lancé rápido a los ojos dejándolo cegado; de forma rápida rodé al costado y le di una patada frontal en las costillas. “¿Por qué mi patada no penetró su piel siquiera?” Ni la epidermis, la dermis o la fascia se habían estirado; estaban rígidas como un muro de mármol gigantesco. Damián, quitándose el barro, lanza un rugido y, de forma grotesca, mueve su brazo de forma horizontal; golpes torpes pero letales. “Sentí el sonido de la fricción en el aire; no solo es más fuerte que el corrupto, probablemente sea más rápido.” Damián, por su habilidad única pasiva, tiene una genética física digna de ser mencionada como un guerrero genio pero su ego quiebra su instinto de mejora; sin estudios ni entrenar, depende solamente del talento. Pero ahora entiendo por qué se confía tanto de su cuerpo, ya que es similar a golpear un muro gigante que, por más que golpees, solamente harás abolladuras superficiales. Seguía lanzando zarpazos torpes, sin dirección; venían de ángulos inesperados o de forma muy rígida, un patrón simple pero peligroso ya que su fuerza era de temer, pero su torpeza me daba una ventaja adicional; aunque no me deja contraatacar ni tampoco un respiro, solo puedo dar zancadas hacia atrás y a mis laterales. “Si sigo así terminaré desgastándome y perderé; la batalla anterior me dejó agotado y con los músculos entumecidos. Tengo que contraatacar de alguna forma.” A lo lejos vi un pequeño charco formado por la lluvia; corrí hacia él esperando a que Damián me persiguiera, lo salté y, dándome la vuelta rápidamente, tiré una patada arrastrando con el agua y la tierra humedecida debajo de esta, cayendo en toda la cara de Damián. “¡Ahora es mi oportunidad!” Concentré mi maná en mi puño con esta característica sensación energizante, como si estuviese a punto de explotar… Pero si comienzo a combinarlo con el Balanceo de almas, obtengo una versión más sublime y menos dañina para mí. \[Magia Básica: Refuerzo básico\] \[Balanceo de Almas\] Golpeé directamente el abdomen de Damián, pero… el golpe fue absorbido por su defensa. Con ira, Damián agarra mi brazo y comienza a agitarme con brusquedad. “¿Acaba de levantarme? Con tan solo un gesto pudo levantarme con facilidad; además de que su agarre es fuerte, será difícil escapar—” Sin poder terminar de pensar, fui azotado contra el suelo; sentí una vibración plana en mi columna que recorrió, a través de un escalofrío, todo mi cuerpo. Sentí frío; ni el clima me hizo sentirlo, pero esta sensación era que mi cuerpo corría peligro. Me volvió a levantar y me azotaba una y otra vez; sentía cómo mis músculos posteriores se rasgaban lentamente y cómo el impacto generaba un efecto rebote que me hacía expulsar pequeñas cantidades de sangre. Sentía mareo por el impacto en mi cabeza y mi vista se hacía borrosa. “Mierda… estoy perdiendo la… consciencia; a este paso me desmoronaré de nuevo.” \[Alerta: Una memoria no deseada ha sobrepasado nuestra defensa. Algo que nace desde los cimientos, una memoria que no puede ser borrada.\] “¿Una memoria no deseada? ¿Nacida desde los cimientos? No… entiendo estos mensajes.” Y esperando el último azote, veía el mundo al revés. Damián, que ahora agarró mi pierna, me miraba con desprecio, pero dentro de eso se veía una mirada orgullosa que decía que ganó; a pesar de todo ganó, pero la batalla aún no termina. Damián, apretando con más fuerza mi tobillo, me lanza con potencia pura y bruta contra un árbol partiéndolo a la mitad y chocando con el que estaba atrás. Me sentía mareado; mi espalda, por suerte, no colapsó; mi cuerpo tampoco se sentía colapsado como contra el corrupto, donde solo aguanté un hechizo, pero ahora, por el desgaste, creo que me desmayaré… Cerré los ojos; no estaba en mi subconsciente, no sentía ni veía nada, solo una borrosa ventana de sistema parpadeante y brillante con ese hipnótico color azul claro que deslumbraba. \[Comenzando memoria no deseada….\] Una potente luz emergió cegándome, lo que me obligó a cerrar los ojos. Al abrirlos, me encontraba en un sitio lúgubre y oscuro. Sentía mucho miedo y, por alguna razón, no podía moverme; sentía dolor en el cuerpo, no miraba abajo, solo al frente. Veía una silueta peleando, un estilo de pelea que no es ordinario del Rey de la Espada Imperial, sino uno de mi mundo; es un estilo de pelea callejero. La silueta esquivaba lo que llevaba su contrincante en su mano; se veía una leve refracción de luz en cada movimiento de muñequeo de esta. “Lleva una daga de hoja gruesa; cada vez que la parte plana queda a la par con las ventanas, la luz de la luna se refleja en la hoja.” Se escuchaba el corte en el aire, pero no podía ver quién la empuñaba, mientras veía cómo alguien de camisa blanca peleaba con las manos llenas de sangre. —¡¡Oye!!…—Cada vez que mencionaban el nombre de mi cuerpo escuchaba un incesante pitido que me mareaba.—…¡¡Protege a madre mientras me encargo de estos idiotas!!—Gritó el sujeto sin siquiera mirarme. El cuerpo obedeció y, al mirar a quien se hacía llamar “madre”, era una señora algo mayor, con una túnica negra que llegaba hasta los pies acompañada del velo que cubría su cabeza, con una gran pieza de tela blanca en el cuello; traía un rosario en su mano derecha y su escapulario en su otra mano que parecía roto. A su lado tenía una biblia pequeña bañada en sangre hasta que vi que su costado estaba lleno de esta; tenía una herida abierta que le estaba causando una hemorragia. Mis ojos comenzaron a lagrimear fuertemente, siendo ya un llanto descontrolado; mi respiración estaba muy agitada, comenzando a toser mi propia saliva con mezcla de fluidos mucosos y, con la secreción en mi nariz, se me dificultaba respirar. —¡¡Madre, por favor…!!—Inhalaba y exhalaba con amargura y con dificultad.—…¡¡No se vaya por favor, se lo pido!! ¡¡NO NOS DEJE!!—Grité con lamento, pena y dolor; un dolor interno muy visceral, un dolor latente que incluso sin poder entender la situación, me dolía fuertemente el corazón. Ella, con lentitud, levantó su mano, llena de sangre pero a la vez llena de amor y gratitud. —Este orfanato… me enseñó que hay niños que… de forma injustificada… sufren… Por favor, mi niño precioso… no llore más… siempre su madre los acompañará… Su lecho de agonía fueron unas palabras tan dolorosas, llenas de amor en un momento tan catártico; sentí un vacío indescriptible. La mano de madre cayó bruscamente, pero en ese pequeño segundo sentí una frialdad en su piel, una piel que ya no tenía vida alguna… Al girarme a ver al otro niño que se veía algo mayor, pero no lo suficiente para rebasar los doce años, no lloraba; retenía el llanto y la pena, pero se sembraba una ira interna que se sentía a pesar del lamento y la sombría escena. Pero aún con las manos rotas, reteniendo sus emociones, se sentó de cuclillas y me peinó; me quitó la sangre usando la manga de su camisa, quedando manchada con la sangre. —Escúchame, madre murió, por lo que deberemos dar orden en este lugar; los niños que sobrevivieron deben estar alborotados, ¿me ayudarás?—Dijo la voz con seriedad, pero no la suficiente como para que sonara como una orden; más bien fue una tierna petición. Pero no podía ver su rostro; solo veía un borrón en lugar de rostro que llevaba una camisa llena de sangre por todos lados, pantalones negros y zapatos deportivos color blancos. Pero lo que destacaba era su cabello corto y desordenado en la parte superior, con un flequillo desigual que terminaba mucho antes de llegar a sus cejas. Mientras que a los costados el pelo estaba lo suficientemente rebajado como para dejar sus orejas al descubierto, en la parte de atrás los mechones caían largos y rectos, extendiéndose por toda su nuca hasta rozar la base de su cuello. —De ahora en adelante dejaré esto en claro: estos tipos eran peor que la mierda, ¿sabes por qué?—Preguntó de forma indignada y molesta. —¿P-por qué?—Dije con timidez y pavor en el cuerpo; la voz me temblaba por el llanto anterior, lo que también me hacía tener la respiración entrecortada. Pero sin siquiera ver su cara entendí que no solo estaba bañado en sangre, también en una ira insoportable llena de una inmadura venganza; veía cómo sus puños se apretaban con fuerza mientras veía a los cuerpos inconscientes. —Porque todos estos imbéciles eran solo tipos que abusaban de tener armas; golpearon y patearon a las mujeres y niños pequeños. Estos imbéciles son… Peor que la escoria. “Ahora entiendo… de dónde provenía este enojo desconocido. Provenía desde mis orígenes, un valor que no perdí, solo olvidé, porque de forma inconsciente lo volví a recuperar.” ¿Entonces fue en ese momento? En el momento en el que vi a Eclipse tan débil, sin poder poner resistencia alguna frente a alguien que se puede considerar un guerrero por naturaleza. Suena absurdo, abusivo y, peor, golpeó a una mujer que no podía defenderse de alguien que abusaba de ella… Voy a matarlo. El sentimiento comenzó a dispersarse por todo mi cuerpo como un virus contagioso que abarcaba cada célula de mí, todas con la misma orden… matar a Damián Morgath.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 28

Estás leyendo el capítulo 28 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 23 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.