Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 25 online gratis en español
\[Perspectiva de Tadeo\]
—Vaya que las clases fueron completamente aburridas, ¿no crees, Eclipse? —Mencioné con aburrimiento mientras me llevaba ambas manos a mi nuca, haciendo que mis dedos se entrelazaran adoptando una postura relajada.
Ella se mantuvo en silencio por un momento y, como si se hubiese reconectado al mundo, de forma asustada me mira.
—Sí, sí… Perdón, estaba pensando en otra cosa. —Dijo con vergüenza mientras su mirada bajaba.
—¿Qué pasa? ¿Alguien te volvió a molestar? —Dije con un tono de falsa molestia mientras apretaba mi puño derecho y con mi otra mano me apretaba el bíceps.
—No. Es solo que hay algo que me impresiona bastante, incluso diría que es algo absurdo de creer. —Dijo con detenimiento; parecía más que avergonzada y triste… Parece culpable por lo que puedo deducir a simple vista; sus ojos no estaban vacíos, estaban atormentados.
—Es por lo que pasó en el examen anterior, ¿verdad?
—Sí…. Sigo sin entender por qué hizo todo lo que hizo, incluso llegar a esos extremos para salvar a alguien que lo trató como una escoria por solo ser plebeyo; pero terminó siendo más noble que muchos que sí lo son. —Dijo enfurecida, a punto de lagrimear por la rabia que sentía; apretaba sus puños para aguantar el dolor, el dolor de haber dependido de otro…
“Te entiendo… Es difícil, pero es mejor que te des cuenta por ti misma; si te doy la respuesta, sería en vano que comiences a aprender del mundo real…”
—Entiendo… ¿Por qué no vamos a ver a Edward? —Dije con emoción.—Hace tiempo que no lo veo… —Me llevé la mano al mentón y miré hacia el techo a medida que caminábamos por el pasillo.—… ¿Me pregunto en dónde estará ahora?
La pregunta vagaba como el aire mismo; desde que Edward salió de enfermería ha estado demasiado enfocado en algo que me había mencionado.
“Tadeo, creo que por fin he encontrado mi equilibrio… Esas fueron las palabras que me dijo hace unos días.”
—Eclipse, podríamos ir en grupo a comer algo, ¿qué te—
Sin poder terminar mi frase, choqué con un muro; era rígido, pero no tenía textura alguna con la de un muro. Al ver con qué choqué, era el cuerpo reforzado de Damián.
—¿Qué crees que haces? —Dijo con arrogancia, siempre con su mirada despectiva y por sobre el hombro.
—Fue solamente un accidente, así que nos iremos por donde vinimos. —Respondí tomando de la muñeca a Eclipse sin dañarla.
Pero Damián, en conjunto a sus camaradas, nos arrinconaron a una pared rodeándonos.
—¿Qué harás al respecto, eh, Tadeo? —Respondía con burla y descaro, sus ojos llenos de un sentimiento de júbilo perverso.
Mientras lo miraba, oí un leve sonido de golpe y un crujido muy leve; al mirar de dónde provenía el sonido, era Dalas, quien se encontraba arrodillado a una sola pierna mientras era ahorcado. Un antebrazo abrazaba su cuello como serpiente y sus colmillos se enterraban en el otro brazo formando una presión asfixiante incluso de ver; su rostro estaba colocándose morado.
—Disculpa, creo que mis amigos me estaban buscando, así que sería mejor que los dejen tranquilos. Además, ¿tú eres Dalas, verdad? ¿Dalas «pies veloces»? Bueno, pues no fuiste lo suficientemente rápido como para evadir mi emboscada. —Dijo Edward molesto mientras que de golpe dejó de presionar y Dalas suspiró con tanta fuerza que escupió saliva en respuesta.
—¿Quién eres tú? —Dijo molesto Damián clavando su mirada en Edward.
Pero Edward se sentía distinto; no en personalidad, sino en su planteamiento para resolver las cosas. En el primer encuentro solamente detuvo un puñetazo, según me dijo Iván; pero ahora, mirando no con odio, sino con frialdad a Dalas, que se encuentra en el suelo tosiendo saliva y llorando por la falta de oxígeno, al mirar a Damián se siente como “una advertencia”. Una intensidad que mostraba que, en el momento que chocaran puños, sería una catástrofe.
—¿Tú, plebeyo de mierda, sabes quién soy? —Damián, con el ceño fruncido, le recalcaba con molestia a Edward; su cuello parecía contener mucha irritación por el solo hecho de que alguien lo esté mirando a la par.
—No, y no me interesa… —Se acercó a nosotros pasando de largo a Dalas, Damián y a Derek.—… Vámonos, estamos perdiendo el tiempo aquí. —Dijo Edward con tal gentileza y calidez en su voz que era similar a un verdugo que decidió guardar su cuchilla por lo inconveniente del horario.
Damián, que parecía a punto de explotar, solo apretó ligeramente los dientes y, soltando una pequeña brisa entre ellos, una de molestia, le pidió a Derek que levantara a Dalas y se marcharon. Pero algo quedó claro: Damián marcó a Edward como a alguien a quien tiene que eliminar.
—¡Wow, Edward! ¿¡Cómo le ganaste en fuerza a uno de los Dragones!? —Me acerqué con emoción esperando su respuesta.
—No le gané en fuerza, fue técnica; concentré una suficiente cantidad de maná en mis antebrazos y brazos para asfixiarlo al instante. Si lo medía mal, él con facilidad podría haber salido de mi agarre, pero si me excedía podría haberlo noqueado y me hubiesen puesto una sanción. —Dijo con seriedad; pero también entendía su punto, solo lo hizo para evitar problemas.
—Gracias… Edward. —Dijo Eclipse con timidez mientras parecía desmoronarse poco a poco, como una figura de arena que cada vez se desarma más rápido.
—No se preocupen, recién salí de entrenar; luego de almorzar debo estudiar teoría. —Dijo con un gesto neutro, pero siempre con ojos y oídos listos para escuchar la respuesta y su expresión facial siempre mostrando una leve mueca.
—¿Entrenar? ¿Y con quién estás entrenando? —Dije con curiosidad mientras me llevaba la mano al mentón mientras me acercaba a Edward lentamente.
—Les contaré en el camino; busquemos a Iván y vayamos a comer a esa cafetería que queda cerca de aquí. —Dijo Edward mientras tomaba la delantera.
—Oye, Eclipse… —La miré con impresión.—… ¿Es idea mía o Edward se ve menos tajante que de costumbre? —Dije con impresión; incluso se me hacía muy raro.
—Sí…. Es bastante raro, pero no me desagrada para nada. —Dijo Eclipse mirándolo fijamente, como si su mente divagara junto con Edward, como si se proyectara caminando al lado de él.
—Ya déjate de babosadas y vámonos a buscar a Iván. —Dije mientras le pegué una palmada lo suficientemente fuerte en la parte trasera de su cabeza como para dejarla mirando el suelo.
“Oh, mierda….”
Inmediatamente corrí antes de que Eclipse me persiga e intente golpearme…
…
…
—¡Fiu! Vaya caminata dimos. ¿Era tan necesario pasar por la biblioteca y recorrer tantos pasillos? —Dije con cansancio e incrédulo.
—Bueno, yo necesitaba libros de esgrima básica, mientras Eclipse y Edward necesitaban libros de magia básica; todos teníamos que ir, nadie te obligó a ir… —Con el suspenso al final que dejó Iván y su mirada de burla, me hizo sentir como… excluido… congelado como una estatua de piedra que se deshacía…
—Tranquilo, Tadeo; sé que eres más de la práctica que de la teoría, pero no te vendría mal el llevar algunos conceptos a lo práctico, solo echarle el ojo. —Dijo Edward con calma mientras que guardaba su libro en un bolso rojo con colgante blanco.
—Sí, y bueno… —Coloqué mis codos pegados a la mesa y, con una postura adelantada, entrelacé mis dedos.—… ¿Por qué nos reunimos aquí? —Pregunté con una seriedad absoluta que parecía cómica.
Edward, quien se veía relajado y frío, tomó una postura con una energía más… ¿cálida y positiva?
—Bien, con respecto a lo que pasó hoy en el pasillo, he pensado en un plan que podría ser perfecto para que esto no vuelva a suceder. —Dijo con total calma, pero su expresión… me perturbaba.
—Espera, antes de que continúes, por favor cambia tu expresión… que me genera incomodidad… —Dije con un tono bajo y de la forma más amable posible mientras juntaba mis manos en pose de rezar.
—¿Qué? ¿De qué hablas? —Edward no entendía a lo que me refería y me miró con incredulidad.
—Me refiero a que te ves menos tajante y frío que de costumbre; a eso se refería Tadeo. —Dijo Eclipse de forma tajante.
—Oh, entiendo. Bien, de todas formas, quería probar si esta nueva forma les agradaba—
—No. —Mencionamos de forma simultánea yo, Iván y Eclipse.
—Entiendo. Pero dejando esas nimiedades de lado, tengo un plan, y es sobre cómo podemos sacar a Damián de la academia sin la necesidad de romper alguna ley. —Dijo Edward con su tono y cara de siempre.
Todos quedamos en shock. Con la calma en la que lo dice, me hace entender que él planificó un plan de forma minuciosa; o la otra opción sería usar una lógica absurda y que genere una brecha.
—¡Me apunto a lo que sea! Mientras podamos echar a ese bastardo de mierda. —Grité con júbilo y una gloria que me llenaba y me hacía hervir la sangre como una hoguera al punto más alto de la noche.
—No grites, imbécil… —Iván, con su mirada, apuntaba hacia nuestro lado izquierdo.—… ¿No ves que hay otras personas sentadas y los trabajadores de aquí? Ten algo de conciencia, bestia. —Dijo con un tono molesto mientras me miraba indignado, como si fuese superior.
—¿Quién te crees para hablarme así?… —Acerqué mi frente chocando con la suya.—¿Te crees rudo por solo dominar un poco de esgrima básica? —Dije con brusquedad, pero impidiendo que las palabras pasasen de mi forzada sonrisa que solamente hacía aumentar más y más mis ganas de pelear.
—Ya, suficiente. Continuaré con el plan. —Alzó levemente la voz con una frialdad que me hacía entender por qué no me acostumbraba a su otra forma; Edward emana este aire de autocontrol que envidio bastante, ya que nada que no sea físico lo daña.—La academia Imperial tiene cuatro fechas importantes, si es que descartamos la fecha de reclutamiento.
—Espera, Edward… —Mencionó Iván mientras agitaba las manos y miraba impresionado a Edward.—… ¿Para qué queremos repasar esto? —Dijo como si le molestara el hecho de repetir algo que todos sabían.
—Puede que se los haya dicho a todos o de antemano ya lo sabían, pero no todos lo respetan. Ahora, como sigo: la primera fecha es la primera eliminación y seguida de la premiación, que ayudará mucho en la segunda fase de pruebas y exámenes. —Dijo Edward como si una luz bendecida cayera en él y le revelara el camino, pero seguíamos sin entender la razón.
—Entonces… ¿Dices que, para sacar a Damián de la academia, quieres eliminarlo de forma directa? —Pregunté sin entender absolutamente nada.
—No, maldito animal; a lo que se refiere es a interferir en su rendimiento académico haciendo que en el examen práctico restante y en los dos exámenes teóricos fracase… —Dijo Eclipse con molestia y al instante toma una postura más relajada apoyando su espalda en el respaldo.—… Es obvio que Damián fracasará en la parte teórica, ya que él cree que es un “talento innato que solo nace una vez cada mil años”. —Dijo Eclipse con una ironía que le generaba repudio mientras que con ambas manos levantaba y doblaba sus dedos medios e índices, añadiendo más burla a esa tal mención.
—Bien, entendiste a la perfección, Eclipse. Gran trabajo… —Dijo Edward con orgullo y amabilidad a Eclipse, haciendo que ella tome una postura rara y mire para otro lado.—… Bueno, como decía, al finalizar los últimos exámenes teóricos y prácticos mostrarán la tabla de puntuaciones y también hojas con nuestras respectivas notas. —Dijo Edward tomando una postura más seria y dirigió su mirada hacia Iván.
—Especialmente tú, Iván.
—¿¡Yo!? —Preguntaba incrédulo Iván mientras dirigía fugazmente su mirada hacia nosotros, como para que todos tuviésemos su mismo asombro.
—Somos de primer año, así que tenemos que esforzarnos para seguir en la academia… —Edward lanza su puño al medio dejándolo adelante.—… Demos lo mejor de nosotros y saquemos a ese bribón de la academia, para que luego volvamos a tener estos encuentros así. —Dijo Edward mostrando una sonrisa algo más natural, cálida y, sí, todos la aceptamos.
—Sí, estoy contigo. —Dije con orgullo e impresión que me inundaban por completo, generándome ansias de ver la cara de ese imbécil de Damián.
—Yo también. —Dijo Iván con ojos encendidos como el fuego y una mirada brillosa que mostraba total motivación.
Y Eclipse, con timidez, coloca lentamente su puño; y juntando nuestros puños formamos al nuevo grupo con Edward como nuestro nuevo compañero.
“Vaya…. Nunca creí que llegaría un día en donde tendríamos un nuevo amigo e integrante… Me agrada esta idea, de tener a alguien tan confiable como él en nuestro grupo; siento que mi peso como protector puede ser entendido por alguien como Edward…”
—Además, si cumplimos con lo requerido, en la fiesta de conmemoración para los que pudieron aprobar la primera fase la disfrutaremos con mayor alegría y júbilo, ¿no creen? —Dijo Edward con un tono más que persuasivo; se sentía más como prometedor, relajante.
—Estoy de acuerdo. Muy bien, luego de irnos comenzaré a entrenar de inmediato para el examen práctico de tres días más. —Dije con energía; mi motivación solamente subía y subía como la lava de un volcán a punto de erupcionar.
—Bien, está todo dicho. Yo estoy entrenando de forma intensa con Jannis y mi maná está más pulido, al igual que mi maná. —Dijo Edward levantándose de su asiento.
—¿Con tu hermana? ¿Y no crees que es muy intenso para ti? —Preguntó Iván impresionado y algo atemorizado.
Edward mira hacia arriba con una mirada irónica, como si lo que dijo Iván sea una exageración.
—Sí, lo es; pero antes de entrar a la academia yo entrené casi tres meses con ella antes, así que tres días más no serán nada para mí. —Dijo con un tono totalmente seguro.
“Conque Edward optó por un entrenamiento intenso; parece contraproducente por la fatiga mágica y física, pero conociéndolo debe tener un as bajo la manga o algún plan.”
—Bien, nos vemos en tres días… —Dijo Edward yéndose por la puerta como un ángel volviendo al cielo; al abrir la puerta, la luz generaba un efecto de una silueta desapareciendo en su potente presencia.
—Bueno, todos deberíamos irnos y comenzar a entrenar y estudiar antes de los exámenes, ¿no creen? —Dijo Eclipse con seriedad, viendo que Edward se adelantó sin mencionar absolutamente nada; y eso nos generaba una cierta impotencia, pero a la vez una gran llama se encendía en cada uno de nosotros: la llama de que podremos ocasionar algo grande para nuestro futuro.
—¡Sí, así que vayamos preparándonos! ¡Para sacar a Damián de la academia! —Grité con total euforia mientras me paraba con brusquedad del asiento; mis pupilas estaban que escupían fuego y mi cuerpo suplicaba por entrenar sin parar…

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 25
Estás leyendo el capítulo 25 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 15 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.