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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 24 online gratis en español

“¿Qué pasó? ¿Caí inconsciente otra vez? Bueno, era algo de esperar; fui testarudo con mi cuerpo hasta el final y excedí los límites que se me permitían. Un cuerpo que lleva menos de un año cargando con el sobreesfuerzo de un caballero de guerra suena a alguien egoísta y enfermizo, pero por lo menos salvé la trama; ahora tengo que recibir lo que me merezco.” Estaba en un vacío interminable cuando repentinamente escuché un fuerte sonido. Era un sonido muy familiar, metálico; fue instantáneo, como si un fuerte chasquido expulsara una onda de viento que de forma seca persigue una estructura sólida, terminando en una mezcla plana de sonido. “Ese sonido... ¿No lo había escuchado antes? Eso, sin duda alguna, fue un disparo de pistola.” Al parpadear ya me encontraba en un sitio completamente distinto comparado al otro mundo, porque este sitio ya lo conocía: el olor del sulfato, el olor a barro, al metal, olor a ropa sucia y el café por la mañana. —Mmmh... —Una vibración entre duda y decepción se formaba en la parte superior e inferior de mis labios.—... Teniente Jun, ¿qué fue ese tiro de pistola hace un instante? —Miré al teniente que con temor guardaba su pistola en el guarda-pistola de su cinturón. El teniente me miraba fijamente, aunque detrás de esa máscara ocultaba el miedo a ser juzgado, a ser utilizado como payaso de circo y, sobre todo, a ser ridiculizado frente a todos. —F-fue un pésimo disparo, lo sé; solo que con la ansiedad me cuesta disparar bien. —Dijo con temor el teniente. Lo miré fijamente; vi su mano, temblaba desde la yema, recorriendo sus falanges hasta el codo. Era un serio problema de ansiedad. —Veo que sufres de serios problemas de ansiedad. ¿Estás bajo medicación o un tratamiento especial? —Preguntó mi cuerpo con un tono formal. —No, señor; solamente tomo mis pastillas para alivianar el sueño. —Dijo el teniente temeroso sin bajar la cabeza. “Se me hace raro que me mire tan fijamente, pero en Corea eso es un gesto de respeto a alguien superior; el mantener un contacto visual conforme ayuda a ser alguien más honorable y respetuoso.” —Bien, ya que no estás medicado, enseñarte esto se me hará más fácil; si fuese el caso contrario, personalmente habría denegado su solicitud para medicarse. —Dije con un tono más serio, engrosando levemente la voz como si estuviese imponiendo respeto. El teniente, que al inicio tenía una pequeña vibración en sus manos y dedos, ahora se extendió como una convulsión silenciosa recorriendo desde sus zapatos, viajando por su espina dorsal hasta el gorro de oficial; le generaba un sombreado algo lúgubre en su rostro que hacía más fácil el ver su sudor. Sudor de miedo; el cuerpo lo expulsa debido a la tensión que se genera, lo que provoca calor interno. —¿Y-y eso por qué, mi superior? —Apretó con inseguridad su puño. —Porque te daré una solución más viable. —Respondí de forma inmediata. Con el mismo gesto saqué una pistola de mi bolsillo; no pesaba, se sentía como si tomara un lápiz y estuviese apuntando para lanzarlo. —La gente siempre recomienda ejercicios de meditación; puede sonar absurdo, pero en mi caso, el arma más poderosa es el autocontrol. Respira hondo, cierra los ojos, agudiza tus sentidos, aunque sea por una fracción de segundos antes de hacer alguna acción y, luego... actúa. Apunté sin siquiera colocarme en preparación. Respiré y el arma que sin un uso adecuado puede ser letal por sí sola, lo fue aún más luego de que de los cinco chasquidos metálicos que le dieron latigazos al aire, los cinco apuntaran al centro de la diana, ubicada a unos treinta metros. La respiración constaba de mantenerla en la parte alta de mi caja torácica y, al expulsarlo, no solo sentí un alivio, sentí cómo mi cuerpo se concentraba en la acción consecuente, como si mi cuerpo lo hiciese de forma automatizada, como si el rendimiento de mi cuerpo se focalizara solamente en esa acción y en nada más. “Esto lo había visto antes de pelear contra el corrupto; deduje que, si uno tiene una buena respiración y un buen autocontrol de cuerpo, uno podía superar su umbral, pero no solo era eso, era más bien...” —Una vez que domines tu propia respiración, estoy seguro de que tu rendimiento físico y también técnico mejorarán con creces... —Golpeo con mi palma el hombro del teniente.—... Tengo muy buenas expectativas en ti, teniente. El teniente con emoción ensancha a lo largo sus comisuras mostrando una genuina sonrisa; sentía alivio y también mayor confianza. Al final una pequeña enseñanza ayuda a formar las cosas grandes mientras puedas entender lo básico. “Ahora entiendo... Yo estuve equivocado. Una inseguridad que tenía al activar el foco era por qué no se activaba, pero era porque me adelanté tres o cuatro pasos faltándome el paso más importante. Ahora podré... completar mi foco.” De forma absurda aparece una ventana de sistema en medio del recuerdo, como si el alrededor se hubiese detenido en el tiempo y que solamente yo podía verla, pero al pestañear se formó una puerta blanca en medio del patio arenoso. Caminé con la incertidumbre de qué habría al otro lado; era una puerta que antes no había aparecido, pero por más duda que me generen debo seguir avanzando. Al abrirla hubo una pequeña luz que pasó de forma fugaz dejándome cegado, pero eso no me impidió seguir avanzando. Al dar unos cuantos pasos sentí un abrupto cambio de temperatura: era más neutral y fresco. Al bajar mi mirada llevaba mi ropa casual de Edward, y donde me encontraba era un sitio muy familiar. “Esto debe ser mi subconsciente, ¿verdad?” Era un lugar que desde que llegué a este mundo he visitado con frecuencia: el desmayarme por sobreexigirme, por dormir o por estar noqueado; incluso perdí la cuenta de cuántas iban... \[Recompensa pendiente: ¡Tu núcleo ha subido de grado! ¡Ya has pasado de ser un mago mediocre a ser un mago estándar! ¡Sigue así, en un futuro descubrirás más de lo que te fue arrebatado!\] “Lo que me fue arrebatado... Palabras que resonaban fuertemente. ¿Qué me arrebataron? No entendía, pero tendré que dejarlo para el futuro que me dará las respuestas.” Y un pinchazo llegó a mi pecho que hizo derretir mis piernas dejándome de rodillas pegadas al suelo. Sentía que me faltaba el aire; no era algo aterrador, sentía que tenía tanto que me ahogaba con mi propia respiración. Mis ojos estaban inquietos; mi cuerpo se sentía muy enérgico. “¿Esto es...? ¿El núcleo de grado II incorporándose a mi cuerpo? Es una sensación de ahogamiento aterradora; yo esperaba algo más sublime o espiritual.” En el momento mis brazos también cayeron rendidos ante la presión de mi nuevo maná incorporándose; mi cuerpo servía como vacío que absorbía el maná de alrededor, pero eso ahogaba mis filtros de maná haciendo que mi control se desbocara y mi flujo se hiciera más denso. “No creo que muera por esto, pero me genera un dolor tan extraño que se me hace indescriptible.” Y una vez que mi cuerpo dejó de ser un vacío comenzó el método de acomodamiento y adaptación; mi maná, que parecía tener consciencia propia, comenzó a regularse gracias a los ejercicios de respiración para incorporarlo de forma natural al núcleo. “Si tuviese que describir esto, sería que alguien a la fuerza intentara llenar un frasco con agua, pero el recipiente lleno necesita incorporarla en otro frasco, o en uno más grande. Eso significa que tendré que entrenar para incorporar el resto.” Traté de reincorporarme y me coloqué en posición de meditar. “Lo único que me queda por hacer es cerrar los ojos y comenzar a meditar; así podré... controlar todo... de una mejor manera...” Sentí un sutil relajo que recorrió desde mi mente hasta mis cimientos; al cerrar los ojos sentí que me sentaba en una nube esponjosa, con textura tierna y acolchada. Al abrir los ojos veía todo borroso y todo muy movido, como si mis ojos hubiesen temblado antes de despertar. El techo era de cerámica o piedra caliza; no lo sé, no lo podía ver del todo bien. —¿D-dónde estoy? —Susurré con los labios secos y con la voz agrietada, apenas pudiendo subir un poco el tono. Sentía el cuerpo muy pesado y no recordaba lo que había pasado antes del recuerdo; no entendía nada, ni el cómo llegué aquí. —Estás en la enfermería. —Dijo una voz femenina proveniente de la penumbra de la sala; se oía tensa y seria. Intenté levantar mi torso, pero el intentar solo levantar mis brazos parecía como si en cada uno tuviese un continente entero; incluso mover la cabeza ya me era un reto difícil. —¿C-cómo a-acabé aquí? —Después del examen Tadeo te trajo aquí. Estabas lleno de sangre, tu propia sangre de tus dedos; te estabas desangrando y estabas perdiendo tu maná, por lo que tuve que atenderte con urgencia. Tu cuerpo estaba destrozado: dos costillas al borde de fracturarse, múltiples desgarros y desgaste excesivo de maná. —Dijo de forma analítica; cada palabra decía lo justo y necesario para entender la situación. “Así que así de mal quedé después de subir el túnel...” —Un pequeño suspiro salió de mis secos labios, uno de reconocimiento.—“... Ahora recuerdo: la pelea con el corrupto, el escalar los doscientos metros del túnel con Eclipse.” —Eclipse... ¿Cómo está ella? —La duda atravesó con brusquedad mi mente; mi sacrificio fue para salvarla. Si fallé en eso, significa que todo podría desmoronarse aquí. La enfermera con una mirada pícara extiende su sonrisa con una malicia gentil; se acerca lentamente a mí. —Te preocupas por ella. ¿Acaso te encariñaste con ella? —Dijo con un tono pícaro que me molestaba. Quería enojarme, pero el simple hecho de levantarme era doloroso; decidí no responder y cerrar los ojos. Sin mostrar titubeo emocional, debía permanecer neutral. —Supondré que te gusta por ahora. Pero, Edward, tengo que comentarte que mientras te trataba tu cuerpo sufrió un cambio. —Dijo la enfermera con seriedad. —¿Es algo malo? —Mientras suturaba tus heridas con mi magia, sentía cómo tus vías de maná de tu cuerpo comenzaban a inundarse de maná de forma exorbitante, al punto que te comenzaste a ahogar. Pero luego de eso tu cuerpo, sin necesidad de que interfiriera, comenzó a adaptarlo de forma natural. —Dijo con impresión la enfermera. “Entonces, significa que mi grado realmente subió. Aunque no siento un gran cambio más que mi cuerpo pesado, ¿será también por la excesiva cantidad de maná que mi núcleo puede aguantar?” —Entiendo, pero enfermera... —Al nombrarla, me miró fijamente.—... No respondió mi pregunta. —Pero tú tampoco respondiste la mía. —Dijo con terquedad y malicia. Simplemente suspiré con disgusto; un aire cálido salió de mi polvorienta boca que estaba algo deshidratada. —No me encariñé con ella; simplemente era mi compañera de equipo y mi deber como miembro era proteger a cada uno de mis compañeros. —Respondí con disgusto y firmeza. —¿Pero a tal punto que quedaras en este estado? —Dirigió la pregunta con el mismo tono malévolo y de picardía. “Esto es una pérdida de tiempo; solo lo hace para sacarme de mis casillas. Necesito recuperarme y salir de aquí, si no será un problema después.” —Si hubiese sido cualquiera de los tres, habría hecho el mismo esfuerzo para ayudarlos. Al terminar mi respuesta, de forma sincronizada se escuchó un crujido mezclado con uno oxidado que generó una leve turbulencia en el aire. Al girar con gran esfuerzo mi cabeza para ver, era Eclipse que se encontraba al lado de la puerta. Eclipse mira levemente al suelo antes de alzar su mirada; me miró con neutralidad y algo de alivio. —Al fin despertaste. ¿Cómo te encuentras? —Dijo con voz neutral, sin emoción alguna mientras se acercaba a la camilla. —Algo agotado, pero luego de recuperarme debo volver a estudiar y entrenar. —Dije con seriedad. —¡No lo creo! ¡Primero analiza tu situación ahora; ni siquiera te puedes mover! —Gritó Eclipse con molestia. Su grito fue tan fuerte que ahora me zumban los oídos y me tiembla la vista ligeramente. —No grites que me pitan los oídos, por favor. —Supliqué con molestia. Eclipse se quedó quieta por un instante; hubo silencio, pero no se sentía incómodo. La enfermera fue a atender a otros pacientes y quedé solamente yo a solas con Eclipse. No me generaba molestia alguna su presencia, pero ella parecía rara. —¿Te encuentras bien? ¿Acaso tú no estarás también enferma? —¡Preocúpate por ti, idiota terco! —Gritó enfurecida. —Por Dios, qué te pasa; solo preguntaba. “Por alguna razón se ve más inquieta y estresada. ¿Será por mi culpa?” —Edward... —Al nombrarme, moví las pupilas y la miré fijamente.—... Gracias por lo que hiciste, te debo una. —Dijo algo temblorosa; no entendía su comportamiento, quizás por su carácter debe sentirse impotente o en deuda conmigo. —No te preocupes, no me debes nada; pero a la próxima, ve bien por dónde pisas. —Respondí con seriedad, pero con una burla irónica por detrás. Ella se sonrojó levemente y, con un golpe fuerte en mi esternón, se marchó. El golpe no fue fuerte, pero como tengo una gran hipersensibilidad sentí cómo cada fibra tembló y las microfracturas que no deberían dolerme las siento como un infierno singular por cada fibra. Me salieron lágrimas por el dolor; era desesperante y muy prolongado, como ser cocinado en vida. “Maldita sea... Me arde todo el cuerpo. Siento que estoy dentro de un horno y me están cociendo lentamente; cada célula de mi cuerpo reacciona de forma alterada. Siento cada leve fricción que comienza a generar ese picor y ardor incesante.” —Espero que este dolor se vaya pronto ya que el segundo examen práctico es “enfrentamiento mágico en equipos”. \*\*\* “¿Qué mierda acabo de ver...?” Quedé paralizado; desde mis dedos que estaban enterrados con firmeza en el suelo entendí algo que cualquier ser vivo podría saber cuándo ves a alguien superior a ti. “Es peligroso.” Un instinto salvaje le gritaba a cada una de mis células que estuviese alerta; por más que fuese mi compañero de batalla y mi amigo, él era demasiado peligroso. A un punto que me hacía dudar de su crecimiento inhumano; un poder colosal que se sentía como el juicio de un dios cayendo en contra de un pecador. Este examen se trataba meramente de medir nuestro nivel de combate contra estudiantes de segundo y tercer año en un campo abierto. Pero parece que las cosas se salieron de control. La lluvia era intensa; la tierra se volvió barro a los pocos segundos, la vegetación comenzó a soltar su olor a humedad y los charcos de su alrededor se teñían de un color rojizo vino, mezclado con matices claros. —¿¡Qué hacemos?! ¡No entiendo por qué Edward se alteró tanto cuando nos golpeó! —Gritaba Eclipse con alteración; estaba detrás de mí por el miedo a salir herida. Era entendible ya que ahora mismo esto no parecía una pelea pareja, parece un matadero. —Ya nos encargamos de los dos reyes celestiales con mucho esfuerzo, pero no creí que Edward fuese capaz de tanto; el Edward de hace dos semanas no hubiese sido competencia contra estos tipos. —Dije con temblor en mi voz. Mis ojos, tanto como los de Iván y Eclipse, miraban con consternación a Edward. Edward, quien se encontraba bajo la lluvia, parecía alguien distinto; parecía tan sumergido en la pelea que era imposible sacarlo de ahí. Era similar a un depredador que ya olfateó el olor a sangre de su presa. —¿Quieres continuar? ¿No quieres parar? Pareces algo cansado, ¿no crees, Damián? Edward miraba con una supremacía total a Damián mientras que este, lleno de heridas y con ojos llenos de rabia, abatimiento y orgullo roto, miraba a alguien que ya estaba muy por encima de sus propias capacidades.
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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 24

Estás leyendo el capítulo 24 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 13 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.