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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

Edward, de forma repentina, deshizo el hechizo y comenzó a correr hacia el corrupto; el corrupto también se abalanzó con balanceos bruscos y unas zancadas brutas y potentes. Edward frenó y lanzó una patada lateral al suelo, haciendo que el zapato rozara la superficie, lo que levantó una capa de polvo que servía como una pared. Rápidamente, Edward se apartó a un lado haciendo que el corrupto pasara de largo; cegado por la cortina de polvo y arena, la oportunidad de Edward apareció. No podía ver con claridad a Edward, solo una silueta que corría hacia... las piernas. Una de las piernas de Edward golpeó la parte de atrás de la rodilla izquierda de la bestia; al momento que ruge del dolor y se arrodilla, Edward salta con ferocidad hacia su cuello y rápidamente gira una soga de musgo en él. “¿En tan poco tiempo pudo formar una especie de soga con el musgo? Imposible, a no ser que se haya dado cuenta de antes que había musgo; pero nos dimos cuenta de su existencia al mismo tiempo, ¿no será que en el momento que se escabulló ya lo habrá tenido todo planeado?” —La soga no era muy firme, pero era lo justo y necesario para asfixiar al corrupto sin que él pudiese regenerar su cuello, porque ese musgo funciona como un repelente de maná. Los antebrazos de Edward se apretaban y marcaban con fuerza, su cara arrugada por la fuerza que aplicaba a la soga; el corrupto intentaba romperla, pero debido a la falta de oxígeno su cuerpo se debilitó. Al momento de caer, la soga se cortó con una piedra del suelo. Edward, con cara de impactado, se aparta y, agarrando una piedra con una pequeña parte filosa, comienza a correr de vuelta. El corrupto se levanta con movimientos lentos y torpes; Edward acierta un derechazo al estómago y con su mano izquierda le entierra la piedra en el hombro izquierdo, pegándole en el mismo sector hasta que la hunde y deja de ser visible. El corrupto, enojado y adolorido, lanza ataques incesantes: torpes, pero poderosos. Edward da una larga zancada hacia atrás para esquivar la tormenta de golpes. La bestia rugía fuertemente, pisoteaba con furia y golpeaba el aire sin parar; era similar a un bebé. Edward notó esto al instante. Su mirada era la misma: fría, sin emociones de por medio. Su mirada de por sí es así, pero es distinto; ahora parece que tiene algo detrás, como si fuese algo que lo mueve a hacer todo esto. Él podría haberse ido y dejarme aquí, pero está idealizando un plan para sacarnos juntos, como un equipo. Solté una leve risa, me parecía algo estúpido... pero era muy noble de su parte considerar a los demás. Ahora te puedo ver como alguien que no piensa solo en sí mismo, Edward. Las piedras de la cueva comenzaban a caer del techo haciendo que el polvo se levantara, convirtiendo este sitio en una tormenta de polvo y arena. Edward toma una piedra larga, similar a una navaja, y corre sin precipitarse, sin titubeos. Lanzando la piedra al lado opuesto por el que él iba, genera que la bestia, que está irritada y sin visión, salte y golpee a algo que no existe. Y detrás había una sombra, pequeña en comparación al corrupto, que comienza a tomar postura: una posición con el torso algo cargado hacia adelante, sus piernas estaban en semiflexión y su mano izquierda en posición de palma, mientras que su brazo derecho estaba cargado hacia atrás, con el codo por detrás de la espalda. El puño de Edward comenzó a desvanecer la tormenta, ya que su técnica consistía en converger el viento y el maná. “Con que tu plan era distraer al corrupto con el sonido para que estuviese cerca de una pared, sin posibilidad de escapar, para que así tú tuvieras tiempo de lanzar ese extraño hechizo...” —Mi cuerpo estaba tenso y ansioso por el resultado.—“... Impresionante.” Edward, cargando su torso levemente hacia su puño derecho, de forma casi instantánea lo despega y lanza su puño hacia adelante con brusquedad; la tormenta de arena y el maná se comprimieron al punto de lanzar aire comprimido hacia una dirección. El corrupto recibió el ataque de lleno. El impacto le sacudió la cabeza y el cuerpo, haciendo que chocara con el muro de detrás; se oyeron huesos crujiendo y carne rasgándose contra la áspera pared. Al instante, Edward tomó una gran piedra, mayor al tamaño de su mano, y corrió en dirección al corrupto; pero el corrupto solamente estaba sangrando y corrió como si nada hacia Edward. El corrupto, con ambos brazos estirados hacia el frente, trató de agarrarlo; pero Edward con fuerza patea de forma vertical su brazo izquierdo. La bestia se retuerce del dolor colocando una cara deformada, sus ojos se enrojecían más y su furia era mayor, ya que su instinto de matar aumentaba. En el momento que su brazo voló, Edward golpeó su rodilla haciendo que se rompiera en el proceso; una patada en la parte interna que, al exponerla y recibir un gran impacto, se puede desfasar o, en el peor caso, romper. La bestia, ya caída y sin poder levantarse, seguía lanzando golpes sin cesar; pero Edward corre por su lado derecho, por donde el corrupto no tiene movilidad debido a su brazo y, colocándose por detrás, Edward levanta los brazos con la piedra encima. En el momento que se la enterraría... el corrupto lanza un hechizo con su mano hábil, haciendo que Edward choque contra la pared de detrás. “¡¡Ese hechizo es...!!” \[Magia de fuego básica: Ignición\] “Es meramente un hechizo con el que tú puedes generar una bola de fuego o una llamarada de baja cantidad, pero nunca creí que un corrupto, ya en estas condiciones, tuviese maná para lanzar uno tan potente.” —El impacto de Edward sonó plano y crudo; no pude ver cómo quedó ya que, al momento de chocar, el polvo se levantó. Quería gritar, pero mi cuerpo aún no me lo permitía; tengo que restablecer mi núcleo y ayudar a Edward. A lo lejos se oían movimientos toscos de rocas cayendo al suelo; eran piedras movidas con brusquedad. Edward salió de la pila de escombros con la mitad de su rostro sangrando, los antebrazos quemados y con la respiración agitada. “Un solo ataque de ignición y ya causó ese daño, pero no creí que Edward alcanzara a bloquearlo con los antebrazos.” Edward se veía ligeramente diferente. No en apariencia, sino en la seguridad que emanaba; era más bien como si tuviese un ligero aire de preocupación. Mira su cuerpo con duda, pero de forma inmediata mira al frente con la misma determinación de siempre y comienza a caminar hacia la bestia, que lo miraba fijamente con furia. Edward, estando a un metro de él, mirándose fijamente sin golpearse; era una batalla psicológica que no existía: alguien consciente contra alguien salvaje sin consciencia alguna. Era incoherente, pero entendía que Edward combatía contra su instinto salvaje. —Creo que ahora entiendo un poco mejor sobre la magia y el maná. Estuve equivocado todo el tiempo; no necesito de planes ahora que mi núcleo está restablecido.—Dijo Edward con seriedad mientras miraba hacia abajo. Movía su mirada de arriba abajo con lentitud, analizándolo, mientras su respuesta fluía como un cálido viento. Entonces, todo lo que hizo hasta ahora fue para ganar tiempo; significa que Edward ahora mismo está en su mejor forma. La bestia se mueve para atacar cargando el brazo de forma vertical. Edward, de forma simultánea, se coloca en posición de sentadilla y, con una respiración profunda, reúne maná en su puño; pero, a diferencia de antes, era en menor expresión y cantidad. Y con un gran impulso, Edward golpea el abdomen de la bestia hundiendo su puño en este; con un grito de agonía, el corrupto continuó con el gesto dejando caer con fuerza el puño. Edward, de forma casi calculada, golpea su muñeca en el momento que iba a caer, desviando el ataque. “Edward... ¿quién eres?...” —Eran las únicas palabras que venían a mi mente. Alguien que se adaptó al entorno y ahora mismo está utilizando una técnica de respiración para regular el maná como un método ofensivo para así no dañar su propio cuerpo. — “Edward, ¿de verdad eres alguien de primer año?” —Descansa en paz, quien sea que seas.—Sentenció Edward. No había odio ni furia en sus palabras, solo una frialdad solemne y la serenidad de alguien que pelea por mera supervivencia, aceptando que terminara con el sufrimiento de alguien más. Abrazó su cabeza y, con un movimiento raudo y seco, la giró; con un crujido visceral y agrio, cada vértebra hizo eco, haciendo que no sea algo agradable de oír. El cuerpo del corrupto se desplomó en el suelo. Mientras, los brazos quemados por la ignición generaban un dolor punzante que hacía vibrar sus antebrazos; no por pavor ni dudas de haber matado a una bestia, sino por el dolor. La expresión de Edward cambió, pero el cuerpo tiene una voluntad propia que debe ser regida, obligando a su físico a ceder ante su mente. Mantenido en pie, firme, mirando hacia arriba, dio un suspiro largo; el alivio llegó y la cueva volvió a ser silenciosa. —Edward...—Susurré. Edward pareció oírme y vino hacia mi dirección. —No hables aún, tu cuerpo no se ha recuperado del todo. Tampoco puedo usar balanceo de almas ya que mi maná está muy agotado...—Edward me mira fijamente con su típica mirada fría.—... Eclipse, ahora saldremos de aquí por donde vinimos, así que coopera conmigo.—Dijo Edward, sentado de cuclillas, esperando una respuesta. —Sí, vamos.—Respondí a duras penas. Edward fue a buscar mucho musgo, demasiada cantidad, y sentado en posición de meditación comenzó a hacer sogas que, a diferencia de antes, estaban apretadas con firmeza; con técnica hacía lazos finos que se entrelazaban generando una especie de soga gruesa. Las manos que acaban de asesinar con brutalidad y visceralidad ahora están entrelazando musgo para formar una soga; se me hacía raro el cómo ver a alguien que mata podía tener habilidades de artesanía y mostrarlas en un momento como este. Parecía un chiste que nadie creería. Edward, con las sogas ya formadas, comenzó a entrelazarlas. Colocándolas alrededor de sus hombros y las otras por detrás de su espalda, generó una especie de soporte al nivel de su cintura, pareciendo una especie de arnés improvisado. —¿Qué estás haciendo?—Susurré con la voz rota. —Se llama mochila...—Sin mirarme, me respondía a medida que sus dedos y manos entrelazaban los lazos de musgo para formar nudos y sogas firmes.—... Sirve para transportar más cosas en mayor cantidad. Es como un bolso, pero la diferencia es que, en vez de colocártelo en un solo hombro, lo colocas en los dos. \*\*\* “No podemos perder tiempo aquí; no podré ver el laboratorio de Sebastián. Además, el matar a un simple mutante me costó demasiado, incluso casi me mata con ese hechizo que me tomó por desprevenido, pero... en el momento que choqué con esa pared, la misión por alguna razón me mandó a un recuerdo.” —Tenía dudas todavía, pero no era momento de resolverlas. Comencé a entrelazar con aún más fuerza los nudos para que estuviesen firmes; al arnés le hice una especie de cinturón a la altura bajo el ombligo para evitar la presión y poder tener más rigidez al momento de cargar a Eclipse. “Con el poco de maná puedo sentir... uno, dos, tres corruptos al fondo del túnel; deben estar a cientos de metros, pero si me confío nos pueden tomar por sorpresa y moriremos.” —Comencé a acelerar la fabricación. Terminando de apretar los nudos, verifiqué su resistencia intentando romperlos; no se cortaron ni se rasgaron, por lo que podrían aguantar a una persona. Fui a cargar a Eclipse y la dejé acostada en el suelo para recoger mi chaqueta. Coloqué la mochila de forma vertical e intentando colocar a Eclipse con delicadeza en el arnés; fue un arduo trabajo, pero pude lograrlo. Y ahora venía la prueba de fuego: colocarme los tirantes e intentar pararme. Me senté en cuclillas y me coloqué la mochila pasando mis brazos por los tirantes; sentía mi espalda pegada a la de Eclipse. —¿Estás seguro de esto?—Preguntó Eclipse con la voz agrietada. —Sí, estoy seguro de que saldremos de aquí. Al comenzar a levantarme, sentí un ardor instantáneo en mis articulaciones. El peso de Eclipse no era el problema; sin embargo, el peso cayó como un yunque en mis heridas de batalla. Mis piernas, rodillas y pies estaban en un desgaste físico que hacía crujir cada fibra muscular; sentía cómo cada una era abrazada por una ola de calor punzante. “Por suerte, en el bolsillo tengo algo de musgo...” —Saqué una gran cantidad de musgo y lo coloqué en mi boca, a la altura de mi dentadura para morderlo.—“... Esto me servirá para no gritar. Tengo que sobrevivir, incluso si pierdo una extremidad.” Ahora mismo la única forma de salir... Mierda, tendré que gastar lo poco que tengo de maná en subir. “Son aproximadamente diez metros o incluso más para llegar hacia el túnel que se encontraba en el techo de la cueva. Para poder llegar, tendré que usar todo mi maná en las articulaciones y agarrarme con toda mi fuerza; incluso si es necesario enterrar mis puños en la pared para subir.” Pero una pequeña luz se prendió en mí: una idea, una gran idea. Antes de usar mi habilidad de refuerzo, fui a la pila de cadáveres; necesitaba un hueso lo suficientemente resistente y no tan largo. “Necesito un hueso en caso de que mis dedos se cansen; necesito usarlo como gancho, aunque sea algo improvisado. Son medidas que tengo que usar para sobrevivir a toda costa.” Encontrando ya el hueso que necesitaba, lo guardé en mi bolsillo y me fui a posicionar por debajo de la entrada del túnel. Comencé a respirar profundamente por la nariz; no era de alivio, era una meditación estando de pie. Reorganicé mi maná llevándolo exclusivamente a mi tren inferior; sentía cómo toda una corriente eléctrica recubría mis piernas por dentro, como si tuviese toda la fuerza de mi cuerpo en mis piernas. \[Balanceo de almas\] \[Magia básica: Refuerzo físico\] Colocándome en una posición de sentadilla que pasa los noventa grados, con los cuádriceps electrizados por el ardor del esfuerzo físico y por el maná recorriéndolos, desde mis flexores de cadera hasta mis tobillos, de forma armoniosa, formaron una sentadilla perfecta que al levantarme me despegué con fuerza del suelo, haciendo que se agrietara en el sitio en donde me encontraba. En un instante estaba a menos de un metro de la boca del túnel y, con toda la fuerza que me quedaba, enterré mis dedos con total ferocidad en las paredes llenas de abolladuras y rocas que sobresalían. “Debo aprovechar la oportunidad de utilizar el balanceo de almas; pronto me pasará factura, pero por ahora me enfocaré en salir y optimizar mi maná por el mayor tiempo posible e intentar usar el refuerzo físico para acortar la mayor distancia posible para salir de aquí.” Respiré hondo y repetí el mismo proceso, solo que distribuí mi maná a todas mis articulaciones, especialmente a mis muñecas, manos y mis dedos, tanto de las manos como los de los pies. Y comencé a acortar pequeñas distancias dentro del túnel para escalar de la forma más proactiva y rápida posible; debía utilizar de la manera más organizada posible cada gramo de mi maná, no podía darme el lujo de desperdiciarlo. Mis dedos se comenzaban a despellejar y se desprendía la piel, por lo que hice una pequeña parada y saqué mis “herramientas”. Sin perder el ritmo, cada vez veía la luz con mayor nitidez, pero sentía que la monotonía hacía como si estuviese en un bucle. Y estando a pocos metros, comenzó el agotamiento. “Mi maná se está agotando, debo guardar lo poco que me queda; si no, quedaré inconsciente. Ahora debo escalar solo... un poco más.” Cada metro se sentía como un paso más a un pequeño triunfo, pero a la vez se sentía como una agonía interminable de cansancio y un ardor que hacía arder a todo mi cuerpo; los calambres, músculos dañados y desgarrados, huesos que estaban a punto de ceder o fracturarse debido a la colisión que tuve por el hechizo, que hizo que el impacto resonara internamente... El aire del túnel era repugnante: el olor a humedad, tierra, polvo mezclado con la sangre seca de cuando caí hace unas horas, y ahora con el olor de la sangre que dejaban mis dedos. Cada vez que enterraba el hueso en los huecos entre las rocas, generaba una vibración que recorría con lentitud desde la punta de mis dedos hasta llegar a resonar en mi dentadura, que mordía con fuerza el musgo que se humedecía por la saliva. Por terquedad obligaba a mi cuerpo a seguir a pesar de que estuviese desmantelado y casi desmoronado; si el rey cae, el reino cae con él y yo no me podía permitir ese lujo, no aun faltando terminar el examen y salir con vida de este túnel. “Falta poco... solo unos cuantos metros más.” La luz que antes veía con nitidez, ahora la veo borrosa y distorsionada; sentía que estaba subiendo a mi propia sentencia de muerte, pero me veía en la obligación de pasarla. “¿Acaso estoy... perdiendo la consciencia?” Mi mano ya no tocaba rocas ni una superficie rígida, fría y áspera. “Esto es tierra.” Mi cuerpo, que seguía en el túnel, sintió una especie de emoción y con el último aliento de esfuerzo coloqué mi otra mano, dejando caer el hueso, y logré llegar a la superficie. Sentía cómo mi cuerpo se desplomaba hacia el frente, cómo mis rodillas caían en la frágil hierba y cómo mi torso, aun cayendo de forma seca, no sintió un daño exagerado; más bien se sentía cómodo, como una especie de amortiguación... El mundo no eran árboles, ni arbustos, ni pasto verde; era un mundo que poco a poco se volvía... oscuro y negro... “¿Por qué veo todo tan…?¿…Oscuro?
El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 23 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 11 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.