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Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

Al entrar sentía muchas sensaciones: frío, calor, picazón y, sobre todo, una molestia que me perseguía desde que vi a Sebastián. ¿Será alguna especie de corazonada? Y en un parpadeo ya habíamos llegado. —Con que esta era la razón de ese viento tan oscilante y raro.—Dijo Tadeo con seriedad. —Sí, parece que la suerte no nos acompaña hoy.—Respondió Iván con la mano en la empuñadura de su espada, preparándose para desenvainarla en cualquier momento. Era una jungla, muy tropical, con una fuerte tormenta que la apaciguaba. En sus profundidades, esta expulsaba una ola de viento cálida; dentro de ella había brisas dispersas que eran muy frías, algo demasiado antinatural al igual que el clima y, sobre todo, los monstruos que se adaptan a entornos así deben ser muy extraños. \[¡Alerta! Misión de alto riesgo: Sobrevive a la mazmorra y sus atrocidades. Recompensa: ???\] “¿Un mensaje del sistema de la nada? Su color era rojizo al igual que la última vez. No entiendo; si es un simple examen, ¿tan alta era la dificultad de la mazmorra? No, hay algo aquí que no cuadra para nada.” — Me sentía irritado y algo extraño; no era normal, tenía una sensación de asco en el cuerpo. “El rojo del sistema gritaba en mi visión como una herida abierta. Pero no tengo tiempo para estas nimiedades; si el destino quiere jugar sucio, yo simplemente cambiaré las reglas del tablero. Mis ideales no se doblegarán ante una ventana.” —Bien, mantengámonos juntos y sigamos. Más adelante debemos analizar la situación una vez que conozcamos mejor el entorno.—Alcé la voz mientras caminaba hacia la densa jungla. —Vamos entonces.—Respondió Iván con desconfianza. No en él, sino del entorno, y no lo culpo: es bastante extraño. … … Caminamos por un rato y solamente vemos más árboles gigantes, midiendo más de veinte metros, quizás un poco más incluso. No había animales, monstruos ni nada por el estilo; era demasiado raro e innatural. —Creo que este es un clima artificial.—Dije con preocupación. Firmeza ante todo para no generar escándalo, ya que debería ser esto un examen y no un acertijo. —¿Artificial? Solamente porque no hemos encontrado nada deduces eso; eres más incompetente y estúpido de lo que creí.—Respondió Eclipse con severidad mientras ignoraba toda acotación mía. —Edward tiene razón en algo. Normalmente las bestias atacan una vez que invades su territorio, pero incluso aquí no hay fauna nativa, el clima es extremadamente opuesto y, sobre todo, siento que algo o alguien nos observa desde hace bastante tiempo, aunque no detecto su maná.—Dijo Tadeo con absoluta seriedad mientras miraba alrededor. —Sí, yo también lo siento… ¿Tadeo, tienes alguna cuchilla o una navaja?—Pregunté de forma concisa. —Sí, úsala…—Dijo sacando una navaja de dentro de un chaleco de cuero que traía, usándolo como una especie de armadura tribal. —¿Qué harás, Edward?—Preguntó Iván con algo de ingenuidad. —Si lo que nos observa es un ser vivo debe generar presencia o algo similar. Sin embargo, si lanzo la daga en la dirección en donde esté este supuesto monstruo, reduciremos a dos conclusiones: que había un monstruo, y en el caso de que no lo haya, iremos a la segunda conclusión, que sería una presencia hecha por maná. Lo que significa que al fondo de esta jungla debe estar solamente el jefe, si no, este lugar no existiría. “Si mi acotación y pensamiento son correctos, lo que hay sí es un monstruo, pero mi bajo nivel de maná me impide detectarlo de forma precisa. Solo siento su núcleo, pero no puedo visualizar su tamaño, apariencia, silueta, grosor, forma de caminar… nada. Por lo que mi única opción es confiar.”—Apreté con fuerza la daga desde su corta empuñadura. “Debo imbuir la daga con mi maná y hacerla parte de mi cuerpo.” Comencé a canalizar mi maná en mi mano derecha donde estaba la daga. Poco a poco comenzó la sensación de comezón en mi cuerpo, y de forma lenta y precisa la daga comenzaba a temblar de manera sutil… —¿Qué hace?—Preguntó Eclipse con rareza de mí. —Está imbuyendo la daga con su maná.—Respondió Tadeo mientras miraba todo el proceso con atención. —¡¿Y tanto le cuesta hacer algo tan fácil?!—Expresó Eclipse molesta. —Vaya, parece que la ignorancia te llegó hasta el cerebro. Edward es un peleador que no depende mucho de su magia; aun así, trata de utilizarla para tampoco depender de su físico. Busca generar un equilibrio que no todos los magos buscan tener; también es algo que yo busco, pero yo dependo mucho de mis habilidades.—Dijo Tadeo con firmeza. —También necesito entrenar mi control y flujo de maná. No solamente Edward tiene problemas con eso, sino que la gran mayoría de magos que no siguen esforzándose también, por eso debemos respetar el trabajo de cada uno aquí.—Dijo Iván con el mismo tono que Tadeo. Eclipse quedó apagada; su mirada bajó y simplemente se quedó estática. Por otro lado, sentía una sensación electrizante en mi mano como si en cualquier momento se quedara dormida. La daga temblaba cada vez más lento. “¡Bien, la daga ya se está adaptando, falta poco!” —¡Tú puedes, Edward!—Gritó Tadeo alzando con fuerza su puño. —¡Lo mismo digo!—Gritó Iván colocándose las manos alrededor de su boca para hacer el grito más fuerte, un gesto que ayuda a animar. Ahora debo seguir imbuyéndola. Parecía una pequeña tormenta en mi mano que… acabará pronto… Una vez que la tormenta termina, comienza a salir el sol; el sol de que pudiste sobrevivir al cataclismo. Mi mano dejó de temblar, pero mi cuerpo sudaba, cansado. Al ver la daga, estaba rodeada de una pequeña aura blanquecina; el maná más simple y básico que existía, el maná puro. Pero el simple hecho de haberlo hecho con la daga ya me da la fórmula para hacerlo con mis puños o incluso con armas más grandes. —Bien, ahora necesito silencio absoluto. Todos se callaron. La respiración se hizo invisible en el viento; solo escuchaba las brisas rozando con el cartílago y carne de mi oreja. Veía solamente árboles; arriba nubes grises e incluso algunas negras, densas y gigantes. Escuchaba a lo lejos… el follaje de las hojas y… ¡pasos! “¡Te encontré, maldito!” Giré hacia atrás y de forma brusca hice un movimiento de muñeca apuntando desde abajo hacia el frente en un solo gesto. Mi brazo se extendió en sintonía con el muñequeo, generando un movimiento con la suficiente energía cinética como para compensar mi falta de maná con fuerza y velocidad. La daga fluctuó en el viento de forma sigilosa y se adentró en los arbustos. Al atravesarlos se escuchó la mezcla entre desgarro y viscosidad; fue pasajero, ya que el sonido que retumbó fue un sonido metálico colisionando con algo que crujió. Una estructura sólida que valida mi teoría. —¡Ja! ¡Bien hecho, Edward!—Gritó con alegría Tadeo, quien corrió conmigo a buscar la daga. Detrás venían Iván y Eclipse, que estaban asombrados; Iván con alegría mientras que Eclipse estaba ensordecida y fría, sin hablar. Al pasar los arbustos encontramos… —Qué asco, la daga lo perforó al punto en que le rompió las costillas; eso justifica el crujido de hace un instante.—Dijo Iván acercándose y viendo el agujero en su costado. Era una especie de hombre lagarto, algo más diminuto que un humano promedio; sin embargo, esto justifica el clima tan extraño. Seres de sangre fría pero que les gusta el calor al igual que el frío, pero es raro que no haya más de ellos a no ser que estén escondidos en algún lado. —Son Raptores, conocidos por ser lagartos de sangre fría con habilidades humanoides como el caminar de forma erguida y tener palmas de lagarto y dedos de humano, lo que les permite utilizar armas. Además, su inteligencia es alta por lo que probablemente estén en un nido.—Dijo Eclipse de forma analítica, sin titubeos ni nada por el estilo. —Gracias por la información, Eclipse. Nos ayuda a entender mejor su comportamiento. Ahora busquemos el nido de los reptiles.—Respondí con simpatía, ya que se veía algo… tensa. Ella chocó mi hombro a propósito y caminó unos pocos pasos más. —No necesito de tu consuelo, Edward.—Dijo con total frialdad. Simplemente ignoré sus palabras ya que no afectarán mi comportamiento. Al caminar Eclipse, uno de sus pies cruje con mucha potencia, como si hubiese roto muchos huesos juntos. Rápidamente me giré en su dirección y, al verla, un gran cráter se formó bajo sus pies. De forma instintiva corrí en su dirección. “No puedo dejar que mueras, menos en este momento.” —¡ECLIPSE!—Gritó Tadeo. Rápidamente salté en picada hacia el cráter. Eclipse expulsó un grito que no venía de sus pulmones, sino de sus más profundos miedos: miedo a la muerte. Su cara palidecía mientras su voz se desgastaba, haciendo que el grito cada vez se agrietara más mientras caíamos en el cráter. —¡Descuida, yo te sal-salvaré!—Grité con firmeza mientras el viento golpeaba con fuerza mi rostro, haciéndome difícil el ver. “Si viene viento de abajo, significa que debe haber alguna especie de cueva o túnel por donde se expulse ese viento; eso me da la esperanza de que al fondo habrá una salida.”—La esperanza y el aterro de no cumplir mi sobrevivencia desaparecieron. Al estar a menos de un metro de Eclipse la tomé de la forma más gentil posible de su cadera con uno de mis brazos; con mi brazo derecho la envolví, pudiendo sentir cómo sus pulmones respiraban a máxima intensidad, también su cuerpo rígido como una piedra mientras temblaba por el miedo. En ese instante me acerqué a la pared enterrando mis dedos y mis pies en la rocosa superficie. Mis dedos se raspaban haciendo un sonido de viscosidad cada vez más corpulento debido a que estaba llegando a los huesos. La rocosidad áspera y dura comenzó a romper mi tejido llegando a las uñas, que fueron devoradas por la cruel, gélida y áspera fricción entre mi carne y la pared dentada. Mis antebrazos estaban hinchados y duros, casi a punto de reventar por la fuerza repentina que estaban ejerciendo, y mi brazo hasta el hombro temblaban al mismo tiempo que se tensaban desde la punta de mis pies —donde sentía el goteo leve de la sangre a través de mis zapatos— hasta la fuerza que hacía mi cuerpo completo trabajando como un mecanismo. Sin heroísmo ni por un privilegio de amor: este sacrificio lo haré por el bien de la trama y por sobrevivir. Y en unos cuantos metros de arrastre pude frenar la fuerza de gravedad y el ser arrastrados a la oscuridad del fondo. —¡¿Están bien?!—Gritó la silueta del que parecía ser Tadeo. —¡Sí, aunque Eclipse está algo asustada!—Respondí. —¡¿Ves alguna salida?!—Gritó la silueta de Iván. Miré hacia abajo y solamente veía más oscuridad. “Al parecer este cráter es lo suficientemente profundo como para ver una oscuridad absoluta. Me pregunto si esto es una obra de alguien externo o fue tramado por los reptiles. Necesito respuestas, y están ahí abajo.”—No podía subir, no con mis manos rotas y una persona aterrada, por lo que la mejor opción sería bajar y tener precaución de no dañar a Eclipse. —¡Sigan con la misión, nosotros los alcanzaremos pronto!—Grité con firmeza. “La mejor opción ahora será dividir las tareas. Probablemente si bajo encontraré la guarida de los reptiles o, incluso, podría ser quien está detrás de esto.” —Eclipse, sujétate bien, vamos a bajar. Eclipse abrió de forma muy lenta los ojos; estaban aterrados, el brillo de la pupila desapareció como si se le hubiese ido el alma. Su piel estaba pálida, sus labios se colocaron delgados por la fricción entre el aire frío y el grito de antes, haciendo que estos se agrietaran y perdieran su humedecimiento. Su boca temblaba al punto en que no podía modular. —¿Cómo… cómo es que no… no tienes ninguna reacción a pesa… pesar de romperte los dedos?—Tartamudeó Eclipse mirándome con preocupación. Solo sonreí levemente, porque sabía que todo esto era mi culpa. Rompí su ego y orgullo y, como consecuencia, actuó de forma rebelde. Ella es firme en su convicción, pero yo corrompí levemente eso. Así que lo menos que puedo hacer es disculparme; aunque sea así, sin importar que la vea como alguien que es fundamental para la trama, también es una persona que tiene vida, emociones y un alma que debe ser protegida. —Es mi forma de disculparme por lo que sucedió en el examen de preguntas abiertas con el señor Silas.—Dije con un tono gentil. No quería alterarla más; debía mostrarme seguro y fáctico ante la situación. Mi prioridad ahora es analizar lo que sucede y necesito bajar para conseguir respuestas. “Algo me dice que lo que encontremos ahí abajo será la respuesta de esta extraña mazmorra.”—No me generaba confianza, pero no había otra salida. Y así comencé a bajar, aterrizando en pequeñas piedras que asomaban sutilmente donde caía y colocaba mis pies, y enterraba lo poco que me quedaba de dedos en mi mano izquierda. Repitiendo este patrón, bajé poco a poco hasta entrar en esta inmensa oscuridad esperando el momento para tocar suelo. … … “Al fin, llegamos al fondo del cráter. Por un momento creí que seguiríamos bajando; mis pies y manos están muy fatigados.”—Mi cuerpo en general estaba agotado, colgado de la pared en donde se encontraba la división de la pared vertical al techo de la cueva en donde habíamos parado. Tan oscura que apenas se veía una tonalidad azuleja algo más clara en el fondo que me hacía creer que había tierra para pisar, por lo que con una confianza ciega sujeté algo más fuerte a Eclipse y salté. El aterrizaje fue algo que sacudió un poco mis pies. Caer en caída libre desde cuatro metros hace meses me hubiese roto todo el cuerpo, pero a diferencia de ahora tengo un cuerpo algo más funcional. Tenía el cuerpo tembloroso por la fuerza que utilicé; necesitaba descanso de inmediato, pero debo calmar la situación. —Bien, ya llegamos a tierra firme, así que ten cuidado al bajar.—Le dije a Eclipse, quien seguía algo asustada por la caída. Ella seguía pegada a mí, sin querer soltarme. Solamente podía comprender su sentir, por lo que simplemente me quedé quieto mientras escuchaba su alterada respiración que se agitaba por sollozar y la mucosidad acumulada. Dentro de este sitio no escuchaba eco, solo la brisa que venía de múltiples sitios al mismo tiempo y el llanto silencioso de Eclipse, lo que me hacía sospechar si estábamos en un lugar hostil o pacífico. No la abracé ni la consentí, porque sé que debe tener algún resentimiento hacia mí y lo mejor sería estar ahí y que ella me dé la respuesta. Pasó un poco más de dos minutos y se despegó lentamente. Vio a su alrededor con lentitud, como si hubiese despertado recién de una pesadilla y estuviese analizando su realidad. —¿Dónde estamos?—Preguntó con preocupación. —Estamos en lo más profundo de la mazmorra. Salté para rescatarte y llegamos aquí.—Respondí con calma, sin seriedad para quitar la tensión y el aterro. A decir verdad, no había luz aquí; estaba completamente oscuro. Los alrededores eran solamente oscuridad. El suelo era una especie de tierra húmeda debido a las ventiscas frías que pasaban, lo que explicaba la humedad; además, había un olor extraño. Repentinamente llegó un fuerte hedor a mi nariz llegando a aturdirme por un milisegundo: un olor desagradable. “¡¿Qué es ese olor: sangre, carne podrida…?!”—Inhalé con fuerza.—“…_¡También siento el olor a múltiples químicos que desconozco de su origen y nombre!_” No podía usar magia de fuego para iluminar el lugar… Pero sí Eclipse. —Eclipse, ¿tú qué tipos de magia sabes utilizar?—Pregunté con seriedad. “Sé qué magia usa, pero debo ser racional: ella nunca ha compartido esa información conmigo y ella sabe que nunca he visto su magia.” —Sé usar magia santa, magia de viento y lo básico de magia de fuego.—Respondió con algo de timidez y aterro. —¡Perfecto!…—Extendí mi brazo derecho hacia este mismo lado. —…Necesito que lances una pequeña bola de fuego para iluminar ese lado.—Dije con seguridad. Ella accedió y, colocando la palma arriba, se generó una bola de viento que al instante pasó a una diminuta tormenta de fuego en forma compacta que flotaba en su palma. Lanzándola, esta chocó con una pared formada de rocas y al caer comenzó a quemarse algo. —Es lo que creí. —¡¿Qué… qué es ese olor?!—Dijo con consternación al ver lo que se estaba quemando. —Eso es olor a descomposición. Olor de gente que estuvo en nuestra situación y terminaron así.—Lo que se estaba quemando era un cuerpo humano que se encontraba mutilado. Eclipse dio varios pasos hacia atrás y se sentó aterrada y temblando ligeramente por la abrupta y grotesca imagen que acaba de presenciar: una montaña de cadáveres mutilados. “El olor a sangre no es muy lejano, significa que tuvo que ser reciente… Hay que salir de aquí. Si lo que ocasionó que los cuerpos estén en ese estado sigue cerca, significa que debe haber un depredador. No es seguro que esté Eclipse aquí, ni mucho menos en un sitio con tan poca luz.” Comencé a pensar. Mientras Eclipse se encontraba sentada con una pequeña bola de fuego para iluminar su entorno, yo me senté a su lado y comencé a pensar en las múltiples soluciones, pero ninguna funcionaba. Entonces… ¿Qué podemos hacer ahora?
El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela)

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El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 21

Estás leyendo el capítulo 21 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 6 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.