Leer El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) Capítulo 20 online gratis en español
"A decir verdad me lo esperaba... Han pasado once días desde que conversé con el profesor Silas. He asistido a clases, entrené mi físico, peleé con Jannis y tuve algún que otro duelo con Tadeo, medité y recuperé un poco mi estabilidad en mi núcleo. Creo que estoy a punto de pasar a grado II de mi núcleo. ¡Y NO ENTRENÉ NI UN SOLO DÍA CON ÉL!" —Me veía en el espejo del baño enfurecido. Seguí en horario escolar. Ahora tocaba mi última clase del día por lo que pronto terminará el periodo de preparación y comenzará la semana de exámenes.
"Mi entrenamiento físico ha rendido sus frutos. Aún no llego al físico que quiero. Pero con lo que llevo..." —Me levanté la camisa viendo que se comenzaron a formar los abdominales. Arremangando la camisa hasta el codo veía que mis antebrazos y brazos se veían algo mejor que antes.—_"...Mi condición física ha mejorado sutilmente estos días. Quizás por la intensidad que comencé a hacer desde la pregunta..."_
El sentimiento de insuficiencia opacó mi mente como una nube cubriendo el sol. No era más que la incertidumbre o inseguridad de mi capacidad de actuar ¿Estaré preparado para lo que vendrá? ¿Seré capaz de afrontarlo? Las preguntas abrumaban. Parecían olas de mar golpeando incesantemente las rocas pero tarde o temprano las olas se apaciguarán al igual que mi mente. Solo debo enfocarme en el ahora.
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"Bien ahora tengo \[Clases de Alquimia y elaboración de objetos mágicos\]. Una clase que no le tomo mucha atención ya que en la parte práctica no me servirá debido a que soy un mago que no usa objetos mágicos. Pero necesito pasar esta clase para pasar de año."
—Oigan ¿escucharon que vendrá un nuevo profesor? —Murmuró un compañero de clases a su grupo de amigos.
—Sí oí que era un antiguo alquimista de alto calibre del continente de los héroes. Pero ¿ahora será nuestro profesor? —Murmuró en respuesta una chica del mismo grupo.
—Al parecer uno de sus experimentos era algo perverso y lo desterraron del continente pero es un simple cuento. Espero que nos enseñe cosas de los héroes. —Murmuraron de otro lado.
Y repentinamente una voz masculina se escuchó desde la puerta del aula. El hombre que entró fue el Profesor Silas que parecía algo serio frente a la situación.
"No... No por favor." —Quería negar todo pensamiento ante la situación. Debía mantener la calma a toda costa para no llamar la atención otra vez. Ahora mismo debo seguir el plan que tengo de pasar desapercibido y actuar solamente en casos que la trama esté en riesgo.
—Bien como sabrán ha habido rumores de un nuevo profesor de la facultad de alquimia y elaboración de objetos mágicos debido a que el anterior profesor murió de una enfermedad. Por lo que gracias al director pudimos encontrar un sustituto de forma rápida. Ahora les presento...—Todos miramos a la puerta con ansías de saber quién vendría.—...Un antiguo héroe conocido como "El gran alquimista". Les presento a su nuevo profesor: Sir Sebastián Von Strauss.
Un aura distinta apareció en el salón como si el día se hubiese oscurecido con su sola aparición. Un hombre de pelo blanco como la nieve igual que su barba pulcra que llevaba peinado hacia atrás y dejando sutiles mechones al frente. Ojos rojizos como la sangre que ha derramado con esas sucias manos acompañado de unas pequeñas ojeras que sombreaban sus ojos. Él lleva una vestimenta clásica: chaleco, zapatos, pantalones y corbata negra acompañado de una camisa blanca que llevaba arremangada.
Pero lo que era horripilante era su aura. Un aura que parecía un depredador escondido. Escondía su aura rojiza que lleva miles de muertes en ella. Muertes distorsionadas que suplican ser llevadas al descanso eterno. Este tipo era un ser despiadado con mente y mirada fría. Un juicio sucio y nublado. Atrapado en la perversa idea de que la corrupción es la libertad del alma. Ese era... Sebastián Von Strauss. El primer enemigo de Iván.
"¡¡NO PUEDE SER MALDITA SEA!!" —Apreté con fuerza los dientes evitando que rechinasen y sin mover ningún milímetro mis labios. Cerré los ojos y fruncí el ceño. La rabia me consumía poco a poco como un veneno con el que todos nacemos. Mis puños apretados que se encontraban bajo la mesa por la ira comenzaron a sangrar. Un goteo leve pero el enojo me nublaba la mente.
—Les doy mi más cordial saludo a mis futuros alumnos...—Hace una reverencia con una extendida hacia adelante y la otra pegada a la espalda.—...Desde hoy seré su tutor en las artes de la tecnología y la alquimia. —Se presentó con una voz ronca, firme y sin sentimiento alguno. No daba una imagen de noble. Pero sus modales, gestos, movimientos hacían entrar en debate sobre esa supuesta suposición.
"Como se esperaba de un bastardo tan frío y cruel como los inviernos más gélidos no esperé que llegara en un momento como este. Y menos ahora que no tengo la capacidad de derrotarlo ni tampoco que pueda controlar mi cuerpo." —Miré mis manos con pavor... Tenía preocupación. Pero había solución: pasar desapercibido y progresar con mi entreno.
—Bien hoy repasaremos lo básico de la alquimia: el control del maná. —Se dirigió a nosotros con un tono tenso y lúgubre. Todo alrededor de él era solamente su aura que representaba eso. Un poder imponente.
No podía hacer nada más que seguir sus instrucciones. Pero por dentro quería irme de aquí y poder entrenar con la mayor anticipación posible ante el escenario final de este acto. Pero controlarme ahora mismo es difícil. Solo quiero que este día termine lo antes posible.
Mi cuello estaba apretado por la fuerza que ejercía. Mi dentadura estaba cerrada pero evitando que rechinasen para no provocar ruido. Mis manos estaban formando puños y mis ojos estaban clavados en el pizarrón donde Sebastián comenzó a escribir la teoría.
"Necesito matarlo lo antes posible..."
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_"Al fin terminó la clase. La clase teórica no estuvo del todo mal..."—Miré fijamente la espalda de Sebastián.—"...Aun así no debería acomodarme con él estando aquí. Tampoco tengo pruebas ahora mismo de que está con su estado perverso. Por lo que debería enfocarme en mi misión actual: sobrevivir."_ —Caminé con algo de indignación y descontento en el pasillo buscando la salida para que así pronto comience la cuenta regresiva para el primer examen práctico de mañana...
\*\*\*
"Al fin estoy en mi laboratorio. El día fue algo agotador..." —Me senté en la silla de mi escritorio. — "Este olor a azufre, sangre, mezcla de químicos y sobre todo el olor a la agonía y sufrimiento es verdaderamente gratificante. Como si fuese el olor de un café por la mañana. Es magnífico sentirse así de bien." —Extendí los brazos hacia arriba estirándolos para sacar el estrés de mi cuerpo.
El estar rodeado de jóvenes tan incompetentes, incrédulos y sobre todo débiles me hace sentirme asqueado. Yo Sebastián Von Strauss soy la herramienta de la evolución y el futuro de la gran alquimia.
—Bien profesor lo usaré como experimento número cincuenta y siete. Si sale con éxito la fórmula sería mi cuarto espécimen corrompido que estará bajo mi control. ¡Ja! ¿Cómo se siente el ser ahora mismo tan débil y angustiado? —Una risa salió de forma involuntaria de mí. La sensación de júbilo que sentía al hacer sufrir a los demás era verdaderamente gratificante.
El profesor no podía responder. Su boca estaba rellena con papel de un libro viejo que tenía. Su cuerpo estaba completamente inmovilizado con rocas con forma de agujas con el tamaño suficiente para confundirla con una espada de hoja ancha. Pero luchaba por escapar. Sus pupilas desorbitadas buscando la salida, soluciones. Pero pronto le esperará un destino peor.
En ese instante me coloqué mi bata de científico: una larga y blanca bata y saqué un pequeño bisturí de un bolsillo interno de mi bata.
—Bien profesor antes de comenzar le quitaré este papel. Quiero que responda unas cuantas preguntas.
—¡¡SÁCAME DE AQUÍ MALDITO LUNÁTICO!! —Gritó el señor del cual no sabía nombre. Solo sé que tiene conocimiento en alquimia al igual que yo. Es verdad. Soy su reemplazo.
Una grotesca sensación de burla nació en mí. Solo quería modificarlo y corromperlo al instante. Pero necesito resolver algunas dudas.
Un movimiento veloz de mi mano que cayó como una roca en el rostro del profesor. Un puñetazo que lancé dejando un gran moretón en su mejilla derecha que llegó hasta su fosa nasal derecha haciendo que le sangrara la nariz y la parte alta del labio.
—Disculpa... Creo que me excedí. —Respondí de forma burlesca.
—Maldito desgraciado... ¿Qué es lo que quieres? —Preguntó con cansancio y agobio.
—Si respondes mis preguntas pensaré en liberarte. —Dije de forma seria.
Él solo me miró con atención. Sus ojos estaban aterrados. Tenían miedo a la muerte. Ojos con titubeo, trampa, múltiples capas que conforman la moral humana. El convenio propio. Quizás hasta mienta para proteger su salud. Pero tengo mis métodos para cualquier caso.
—Necesito nombres de algunos estudiantes... Hubo algunos que llamaron mi atención especialmente uno de primer año. Pelo castaño algo desordenado y ojos color ámbar. —Dije con seriedad mientras caminaba en círculos mientras lo miraba. Quería ver si su reacción cambiaba al caracterizar a uno de sus alumnos.
Hubo silencio. Un largo e incesante silencio ¿Estaba pensando? ¿Necesita más tiempo para recordar? ¿O simplemente es un idiota que no valora su vida?
Me acerqué con ira y clavé el bisturí enterrándolo hasta la mitad al lado de su cabeza. El metal silbó a milímetros de su oreja hundiéndose en la madera con la misma facilidad haciendo que temblara. Algo que me fascinaba. Incluso cuando no lo toque ni rocé quería hacerlo. Me molesta la gente tan impertinente.
—Edward... Edward Vangort... ¿Por qué lo... quieres a él? —Preguntó con miedo casi sollozando. Su tono se distorsionaba por la mucosidad acumulada en la vía respiratoria.
—Es porque su maná es básico, simple, muy manipulable. Pero sobre todo porque es muy débil. —Me atacó una sonrisa de satisfacción casi llegando a un umbral de excitación con el solo pensar qué posibilidades de experimentos podría hacer con él como espécimen.
"¡¡LO NECESITO!!"
\*\*\*
—Oye, Edward ¿cómo estás? ¿Dormiste bien la siesta? —Preguntaba Iván que me miraba con algo de preocupación.
—Dormí bien. Lamento dormir en el horario de colación y no haber entrenado nada. Mis disculpas.—Dije con un tono solemne por el sueño y el sutil cansancio del cuerpo cuando uno despierta.
—Descuida. No es necesario ya que ni para eso sirves. —Dijo con frialdad Eclipse que estaba haciendo ejercicios de meditación para el control y flujo de su maná.
—No te molestes en hablar con ella, Edward. Cuando está así solo debes ignorarla y hacernos caso a nosotros. —Dijo con orgullo Tadeo mientras se apuntaba así mismo con su pulgar y a su lado Eclipse casi hirviendo de la ira.
—Bien, vámonos. Ya va a empezar las instrucciones del examen. —Dijo Eclipse calmando sus estribos y volviendo a su papel de princesa noble fría.
…
…
—Bien como sabrán cada año doy estas instrucciones por protocolo de seguridad el cual no está mal señalar. El examen consiste en que diez grupos de tres a cuatro estudiantes ingresarán a este portal que tienen en frente. El cual los llevará a lugares diferentes a cada grupo. Este portal se puede modificar gracias a muchas investigaciones que llevamos a cabo. En fin tengan cuidado y al igual que una mazmorra la regla es la misma: matar al monstruo principal. —Dijo Silas con un tono variado entre el relajo y la firme posición de profesor, preocupación y seriedad.
"Si no me falla la memoria creo que era por—"
—¡¿Edward qué haces?! ¡¿Te quedarás ahí parado pensando o entrarás con nosotros?! —Dijo Eclipse refunfuñando con una cara de molestia e indignación.
—Calma. Ya voy. —Respondí con seriedad.
El portal tenía un marco tecnológico pegado a una pared hecha de titanio. Se notaba que fue construido de manera artificial. Este al estar cerca expulsaba un viento refrescante que oscilaba de manera extraña. Brisas fuertes y suaves, algo cálidas y frías en unos pocos segundos.
—Bien vamos a aprobar este examen. —Alcé la voz con seriedad mientras me encaminaba hacia el portal sin titubeo alguno. Iván, Tadeo y Eclipse caminaban conmigo.
"Por favor, chicos, completemos esto sin que el rumbo de las cosas fluctúe. A toda costa tengo que protegerlos si es que quiero seguir con vida..." —El último pensamiento fue una preocupación que puede que sea innecesaria.

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Estás leyendo el capítulo 20 de El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela), un novela. Edward Vangort, ¿Quién es? Un personaje que ni siquiera aparece en la trama de la misma historia, pero antes de llegar a este mundo era…¿Quién era…? Debido a una amnesia parcial provocada por el sistema dando solo… Este capítulo tiene publicado el 5 de marzo de 2026. El Personaje Terciario Que Desafió Su Trama. (Novela) tiene 47 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.