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Leer El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 177 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El hombre camina y el muchacho lo sigue. Tras las pisadas del hombre que se abría paso a través de la oscuridad, las huellas del joven se superponían una tras otra. Tan solo la tenue luz de las estrellas que los escoltaba desde lo alto iluminaba en silencio aquel rastro compartido. "Esa espada... me parece haberla visto en alguna parte". \[¿De veras?\] Aquel sendero desconocido parecía no tener fin por más que anduvieran, y la espalda de la voz que marchaba al frente no se acortaba ni un ápice por mucho que apresuraran el paso. Justo cuando incluso las tinieblas circundantes comenzaban a volverse difusas, una espada que destellaba bajo la lumbre estelar se cruzó en el campo de visión de Vlad. Una espada plateada ricamente engastada con gemas de múltiples colores. Sin embargo, detrás de aquella suntuosa ornamentación se ocultaba una silueta familiar que despertaba un eco latente en la memoria del muchacho. "A simple vista salta que cuesta una fortuna. ¿Acaso es vuestra?". \[¿'Vuestra'? Menuda forma tan desangelada y distante de llamarme.\] "¿Y qué otra cosa quería que hiciera? Si ni siquiera tengo un nombre por el cual llamaros". Al ver a Vlad encogerse de hombros con desparpajo, la voz soltó una carcajada. Pensándolo bien, era cierto: aún no habían intercambiado formalmente sus nombres. "¿Acaso todavía no recordáis vuestro propio nombre?". \[Quién sabe.\] "Vaya porrazos debisteis de recibir en la cabeza para olvidarlo de semejante modo. Así no tiene ninguna gracia todo lo que he estado investigando de un lado a otro por vos". \[Siendo así, dilo de una vez. Según tus pesquisas, ¿quién demonios he sido yo?\] La voz que marchaba al frente se detuvo en seco y giró la cabeza hacia Vlad. Aunque se hallaba muy cerca, su figura transmitía una sutil sensación de levedad, semejante a la llama trémula de una vela expuesta al viento. Ante aquella silueta que fluctuaba en la penumbra, Vlad se apresuró a tomar la palabra: "...... Para empezar, tenéis algún vínculo profundo con los espíritus. Me da la impresión de que os dedicasteis a trasladar espíritus errantes de un rincón a otro". \[Continúa.\] Animado por la voz que lo incitaba a proseguir, Vlad reanudó la marcha sumido en sus deducciones. Quizás fuera mera sugestión, pero sentía que aquella espalda que antes parecía inalcanzable se hallaba ahora un poco más próxima. "También guardáis lazos con otras razas. Concretamente con los elfos y los enanos. Vuestros vestigios estaban enlazados hasta sus tierras". \[¿Y qué más?\] "A juzgar por el hecho de que la Serpiente Blanca de Deomar os reconoció al instante, también tenéis relación con el primer patriarca de la Casa Heinal". A medida que desgranaba sus respuestas, los pasos de Vlad alcanzaban paulatinamente el ritmo de la figura. No obstante, tan absorto estaba en hilar sus pensamientos que ni siquiera reparaba en cómo la distancia que lo separaba de la voz se reducía a cada segundo. "Y además......". Durante todo este tiempo, Vlad no había dejado de preguntárselo: ¿qué clase de persona era aquella voz? ¿Quién demonios podía ser aquel individuo para haber descendido hasta su alma cabalgando sobre un rayo negro? "El estilo de esgrima que utilizo". \[Dime.\] "Me dijeron por ahí que se trata de la esgrima empleada en la corte imperial". \[¿De verdad? ¿En eso vino a parar?\] Al notar que la voz no mostraba la menor sorpresa ni turbación al oír hablar de la esgrima imperial, Vlad vaciló y se mordió los labios. "Oíd, ¿por casualidad no seréis......? No, no puede ser, ¿verdad?". \[¿El qué?\] Una palabra colosal, demasiado abrumadora para atreverse a pronunciarla en voz alta, se había quedado atascada en la garganta de Vlad. Todos los indicios recolectados a lo largo de su periplo señalaban invariablemente en una sola dirección, y al final de ese sendero solo existía un único hombre en toda la historia de la humanidad. Salvo que él estuviera cometiendo un error monumental. "¡Ugh!". \[Ya hemos llegado.\] Tan abstraído iba en sus cavilaciones que Vlad acabó chocando la frente contra la espalda del hombre que lo precedía. Sin percatarse de ello, la distancia que lo separaba de él se había reducido a un mero paso. \[Por poco me extravío yo también. Sea quien fuere el que enlazó este camino, lo hizo de una forma bastante descuidada y tosca.\] Asomando la cabeza por encima del hombro de la voz que tenía enfrente, Vlad logró divisar a lo lejos un colosal árbol suspendido en medio del vacío. Era un árbol de forma grotesca y aberrante: sus ramas se inclinaban hacia la tierra y sus raíces se proyectaban con ferocidad hacia el cielo. "...... Pero si hasta hace un segundo ni siquiera se veía". \[La existencia de los otros es precisamente así. Aunque esté justo a tu lado puede resultarte invisible, y aunque se encuentre a leguas de distancia puede presentarse con absoluta nitidez.\] Habiendo alcanzado los límites de su propio ser, Vlad pudo por fin atisbar aquel otro mundo con el que acababa de entrar en contacto: el mundo del aletargado Jean. En la vigilia yacían tendidos uno al lado del otro, pero el mundo de aquel joven diácono, ligado por los lazos del destino, se encontraba en realidad a una distancia abismal. \[Mi nombre es Kihano.\] "¿Eh?". \[Me gustaría que me llamaras simplemente Kihano. Todos los demás nombres no me agradan en absoluto.\] Vlad contempló la mano que la voz le tendía en señal de saludo. Habiendo recuperado por fin su verdadero apelativo, aquel hombre se presentaba llanamente como Kihano. "...... Me llamo Vlad". \[Lo sé, Vlad. Es un verdadero placer conocerte.\] Frente a aquel árbol retorcido y siniestro, el hombre y el muchacho intercambiaron formalmente sus nombres. Eran dos seres que no podían coincidir en ningún punto del tiempo ni del espacio; sin embargo, en aquel plano donde sus mundos se rozaban, podían contemplarse frente a frente. ※※※※ \[En cuanto penetremos en el mundo de Jean, esa criatura nos advertirá de inmediato. Igual que te ocurrió a ti en su día.\] "En mi caso me di cuenta porque vos me hablasteis". \[Te he dicho que me llames Kihano, no 'vos'.\] Apostados ante el umbral del mundo de Jean, ambos caballeros respiraron hondo y dieron un paso al frente hacia el plano limítrofe. Kihano le había advertido con seriedad: adentrarse en el mundo de un tercero entrañaba siempre un peligro mayúsculo. "Vamos". \[De acuerdo.\] No obstante, era un sendero ineludible que debían transitar. Incluso en este instante, el insólito árbol suspendido sobre el mundo de Jean descendía lentamente, aproximándose a cada segundo. "...... ¿Qué lugar es este?". \[No te dejes fascinar.\] Apenas sus pisadas tocaron el suelo con firme resolución, el escenario mutó de golpe. Aquel espacio colmado de tinieblas impenetrables de hacía un instante se había transformado de improviso en un largo corredor cercado por muros de ladrillo grisáceo. \[Un templo eclesiástico. Tiene sentido, tratándose de un diácono consagrado.\] "Parece la catedral de Barna. Estuve allí en una ocasión". \[¿Conoces bien este edificio?\] "...... Solo las catacumbas del sótano, me temo". \[En otras palabras, no conoces nada.\] Lo que estructuraba el mundo de Jean era la catedral de Barna. Para un joven que había consagrado su existencia entera al servicio litúrgico como diácono, era natural que el sitio más nítido grabado en su memoria fuera aquel templo. \[Tratándose de una catedral, el punto neurálgico debe de ser la nave principal.\] "¿Estará Jean allí dentro?". \[Solo lo sabremos si vamos a comprobarlo.\] La prioridad absoluta para ambos consistía en velar por la seguridad de Jean. El mundo de aquel muchacho, condenado a ser devorado en tres días, emitía sordos crujidos mientras se inclinaba hacia el abismo. \[Avancemos de inmediato.\] "La nave de oración se encuentra en el primer piso". Habiendo deducido por la arquitectura que se hallaban en el subsuelo, ambos echaron a correr a toda prisa por el corredor. "¡Iré en cabeza!". \[Bien.\] La catedral de Barna guardaba un significado entrañable para Vlad: fue el recinto sagrado donde recibió del sacerdote Andrea el nombre de 'Vlad de Shoara'. Rememorando el día en que transportó el ataúd de la doncella maldita, Vlad localizó con rapidez el emplazamiento de las escaleras. "¡Por aquí!". \[De acuerdo.\] Al alcanzar el extremo de un pasillo infinitamente más prolongado de lo que recordaba, Vlad derribó de una patada la puerta familiar. ¡Paaam! Habiendo sido delatada su presencia, no tenía sentido andarse con sigilos; lo primordial era actuar con la máxima celeridad. Con el batiente derribado quedó al descubierto una escalera de caracol de piedra. No obstante, su estructura difería por completo de los recuerdos de Vlad. "¿Por qué es tan alta?". \[Parece ser que el tal Jean le guardaba un pavor descomunal a las profundidades de este sótano.\] La escalera de caracol que se alzaba hacia lo alto de manera interminable era incomparable a la que Vlad había descendido portando el ataúd. Al contemplar aquellos peldaños que parecían escindir de forma irreconciliable el primer piso del subsuelo, Vlad se quedó perplejo. \[Subamos de todos modos.\] Tan dilatada como el terror que anidaba en el alma del joven diácono, la escalera de piedra comenzó a ser remontada por ambos caballeros. Cuando parecía que jamás alcanzarían la cima por más que ascendieran, un cántico distante comenzó a filtrarse desde lo alto: 'Giremos, giremos, giremos alrededor'. 'Hasta que los fósforos se consuman por completo'. \[No tiene aspecto de ser un salmo piadoso, ¿verdad?\] "Me suena a una melodía que escuché en aquel sueño". Pese a lo interminable del trayecto, alcanzaron por fin el descansillo superior. Al escuchar la extraña tonada al otro lado de la puerta, ambos desenvainaron sus espadas con cautela. \[¿Quieres derribarla tú o lo hago yo?\] "Hasta ahora me ha tocado hacer todo el trabajo sucio a mí". \[Los jóvenes de hoy en día carecen de empuje.\] Al intentar empujar la manija, la puerta no cedió ni un solo milímetro. Siendo una puerta atrancada como los barrotes de una celda, Kihano cerró de inmediato su ojo izquierdo. "Oye, Kihano". \[¿Qué ocurre?\] "No pretendo apresuraros, pero preferiría que os dierais prisa". \[¿Por qué?\] "Porque lo que viene por abajo no tiene buena pinta en absoluto". Al asomarse por el hueco de la escalera mientras Kihano se concentraba, a Vlad se le escapó un chasquido de dientes. Como si el agua anegara el foso, una densa y oscura neblina ascendía lentamente por los peldaños de la espiral. Y flotando en medio de aquella bruma se divisaba la figura de una mujer bien conocida por Vlad y por Kihano. "¡Pero si yo mismo le clavé los clavos al ataúd con estas manos!". \[¡Se ve que para el diácono el impacto de aquel día fue una pesadilla insuperable!\] Desde las profundidades del abismo ascendía una mujer que derramaba lágrimas negras. Aquella desdichada que vagaba suplicando por su hijo y que se había aferrado desesperadamente a Josef. Evidentemente, para el joven Jean aquel recuerdo constituía un horror imposible de asimilar. "¡Deprisa!". \[Un segundo, hace tanto que no empuño el acero que me cuesta un poco tomarle el pulso.\] Kihano ladeó levemente la cabeza y, recobrando las sensaciones de antaño, esbozó una sonrisa confiada. ¡Chisp! ¡Chaaas! Desde su ojo izquierdo cerrado comenzaron a brotar centellas de relámpagos. Al desenvainar su hoja plateada, un fulgor sublime se desprendió de su acero: un mundo resplandeciente de un blanco inmaculado. Era una luz tan sobrecogedora que incluso aquella mujer que reptaba entre lágrimas negras se vio obligada a desviar el rostro. \[¡Haaap!\] Con una honda exhalación de Kihano, la gigantesca puerta quedó cercenada de un solo tajo. Al contemplar la sección del corte, tan milimétricamente pulida que ni una sola mota de polvo se había levantado, Vlad abrió los ojos de par en par. "No recuerdo que me hubierais enseñado semejante técnica". \[Esto no es una técnica aprendida; es simplemente pura maestría marcial.\] Asombrado ante la primera exhibición de la espada de Kihano, Vlad miró hacia atrás temiendo que la mujer de las lágrimas negras pudiera alcanzarlos. "......!". Sin embargo, en aquel sitio acababa de materializarse una nueva puerta sellando el acceso al sótano, impasible, como si el golpe de hacía un instante jamás hubiera tenido lugar. Solo entonces comprendió Vlad con certeza absoluta que se hallaban en el reino maleable de los sueños. \[La nave principal, ¿dónde está la nave principal?\] "¡Seguidme!". Aunque solo había recorrido aquel recinto en una ocasión, Vlad conservaba la costumbre de los callejones de memorizar cada pasadizo, y la ruta hacia el santuario permanecía nítida en su cabeza. "¡Aquí es!". \[Magnífico. Si el diácono se encuentra aquí adentro, todo saldrá a pedir de boca.\] Desde el interior del salón resonaba aquella lúgubre melodía infantil; sin embargo, no disponían de alternativa alguna. Solo cabía rogar que Jean estuviera allí dentro. "Ah......". No obstante, al abrir de par en par los portales, la figura de Jean que ambos aguardaban no se encontraba por ninguna parte. En su lugar, tan solo aguardaba una multitud de miradas teñidas de un negro absoluto. "¿Por qué están todos ellos aquí?". \[La maldición ya ha calado hondo. Obviamente son infantes que no pertenecen al mundo natural del diácono.\] En el interior de la nave se congregaban decenas de niños. Aunque vestían atuendos pulcros y lucían cabellos peinados con esmero, las pupilas con que contemplaban a Vlad y a Kihano se hallaban vacías de toda vida. \[...... ¿Por qué demonios muestran semejante fijación enfermiza con los niños?\] Al sostener la mirada desorbitada de aquellos infantes, Kihano alzó la vista hacia el punto más encumbrado del templo. En aquel sitial de honor decorado con suntuosas vidrieras de colores, justo hacia donde todos los niños dirigían la mirada, pendía el emblema de la Iglesia invertido de forma blasfema y profana. Una imagen idéntica al blasón maldito que habían presenciado en la aldea de la niebla. ※※※※ Frente a las puertas de la ciudad de Mosiam, envueltas en una densa bruma. Hacia aquel acceso avanzaba una comitiva misteriosa: un carruaje solitario escoltado por varias decenas de hombres armados. Tenía el porte ceremonial de una escolta nobiliaria; sin embargo, lo insólito del caso era que ningún centinela apostado en las murallas había escuchado el menor indicio de su aproximación. "¡Alto! ¡Que se detenga esa comitiva de inmediato!". La niebla se espesaba a cada instante, como si la propia procesión la exhalara a su paso. En medio de una bruma tan impenetrable que apenas permitía vislumbrar a los soldados que montaban guardia a su lado, el capitán de la guardia dio un paso al frente resuelto a interceptar a los desconocidos. "¿De dónde procedéis?". "......". Al aproximarse con cautela, descubrió que el carruaje estaba barnizado de un negro azabache de pies a cabeza, asemejándose a un féretro sobre ruedas. No obstante, a diferencia de su lúgubre coloración, cada una de sus uniones y molduras denotaba una confección exquisita. "Si no reveláis vuestra filiación, no podemos autorizaros el ingreso". Tratándose de una comitiva tan numerosa, cualquiera habría tomado la palabra para responder; sin embargo, un silencio sepulcral reinaba entre las filas. Al advertir aquella atmósfera siniestra, varios guardias apretaron con recelo las astas de sus lanzas. "...... Todos están felices de haber regresado a su tierra natal". Al escuchar aquella voz tenue que provenía del interior del carruaje, el capitán aguzó el oído. Aunque distaba de ser la respuesta requerida, la voz femenina que flotaba entre la niebla poseía una cadencia cristalina y hermosa, capaz de cautivar a cualquiera. "Sí. ¿Deberíamos bajar ya, mis pequeños? Aquí es Mosiam". "Aguarde un momento......". Al oír los ademanes de quien se disponía a descender, el capitán intentó alzar la mano para impedirlo; sin embargo, una punzada de escalofrío le paralizó la garganta de golpe. Reeechiiido. El chirrido de los goznes resonó entre la niebla. No obstante, más que a la portezuela que se abría lentamente, la mirada del capitán se dirigió hacia la base del carruaje. "Esto es......". Al clavar los ojos en el suelo, el capitán comprendió por fin cómo habían alcanzado los portones sin suscitar el menor eco en el camino. Las ruedas que debían afirmarse sobre la calzada... Las ruedas del carruaje que asomaban entre la espesa bruma flotaban suspendidas en el aire sin tocar la tierra. E incluso los pies de la mujer que descendía del carruaje flotaban sobre el vacío. \----- • Autor: Q10 • Traductor: Inmensurable ⚔️ El juramento de un caballero y el filo del primer Maestro de la Espada se forjan en cada batalla. ¡Deja tu reacción y comentario para avivar la llama del acero y traer pronto el siguiente capítulo! 🛡️✨
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El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) Capítulo 177

Estás leyendo el capítulo 177 de El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela), un novela. En los rincones más oscuros y putrefactos de la ciudad, donde la luz jamás penetra y la vida no vale nada, sobrevive Vlad: un muchacho callejero que lucha a diario entre el barro, la violencia y el hambre por un mísero… Este capítulo tiene publicado el 21 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Maestro de la Espada que Abraza las Estrellas (Novela) tiene 285 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.